Parte 3 - La Gran Cruzada de la Salvación
30 de octubre de 1997 Jesús
CS 70: MISTERIOS DEL ROSARIO
Quiero conversar contigo, hablarte de algo muy educativo para el grupo. Debes saber que Mi nacimiento aconteció casi en secreto entre tanta gente, es un misterio, se dice. ¿Pero por qué? ¿No les parece que ahora se disipan las sombras con Mi ayuda?, se entiende. Misteriosa Mi concepción porque se realizó por la sola Voluntad divina, del todo misterioso Mi nacimiento.
He interrumpido tu oración justamente aquí, en el tercer encuentro del alma que reza a Mi Madre con el Rosario meditando en Sus gozos. He aquí lo que debe meditarse, el gozo de Mi Madre al darme a luz a Mí, el esperado Mesías e Hijo del Altísimo. No hay nada de misterioso, porque si todo lo que no se comprende enteramente debiera llamarse misterio, entonces quedaría muy poco fuera del misterio.
Hasta hoy han llamado misterios las diversas fases de Mi venida, de Mi Pasión y hasta del simplísimo acto que fue la visita de Mi Madre a Isabel. Sí, porque todo el misterio en este último caso podría decirse el salto que dio Juan en el seno de su madre, pero luego no fue misterioso puesto que era fácilmente atribuible a una infusión de gracia que Yo hice directamente a Juan aún antes que naciese.
Así pues, el haber llamado misterios también los otros catorce puntos del Rosario, se ha debido al poco conocimiento de las cosas que atañen a la religión y sobre todo al purísimo amor de gran parte de los que Me imploran.
En los que llaman "misterios dolorosos" no hay nada de misterioso puesto que sufrí solo por amor. Pero comprendo que el amor es un misterio para niños y por eso Me dirijo a ellos.
En los "misterios gozosos" miren y desaparecerá el misterio. Antes He explicado que Mi nacimiento no es misterioso; pero tanto la Anunciación, la visita a Santa Isabel y el encuentro en el Templo, son hechos sobrenaturales o naturales en los cuales basta un poco de luz para excluir el misterio. Más bien han vuelto misterioso el cuarto misterio gozoso. Pues sepan que la purificación fue hecha por María por obediencia a Mí, a través de la ley judía y de sus costumbres; quería aquel acto que nada tenía de purificación para Aquella que estuvo siempre sin mancha: Mi Madre.
¿Mi presentación en el Templo fue gozo o dolor para María? Si recuerdan las palabras de Simeón y Ana, Mi Profetisa, deben concluir que fue dolor y no gozo. A este cuarto encuentro bien llaman "misterio" ya que es un enigma para ustedes proponer purificación y presentación entre los gozos de Mi Madre.
¿Quieres pasar a los "misterios" gloriosos? Son cinco hechos sobrenaturales en los que no entra nada de vida humana. El alma, pensando en estos cinco encuentros debe por fuerza divagar en el vacío, es decir, recordar lo que se propone a la meditación, nada más.
¿Quieres propiamente "contemplar" Mi Resurrección, Mi Ascensión, la bajada del Espíritu Santo, la Asunción y la Coronación de María en el Cielo?... Aprecio el deseo, si lo tienes, no aprecio a los loros que repiten y no piensan sino en bostezos y fastidio. ¡Por fuerza bostezan porque equivocan el sistema!
¡Oh, Rosario de Mi Madre! ¡Oh, Virgen del Santísimo Rosario! Hemos dado a los hombres un Rosario lleno de riquezas y lo han transformado en un cementerio de misterios, en una antecámara de Purgatorio... No se asusten, porque deberían saber que las distracciones voluntarias causan un más prolongado período en el Purgatorio. No, los bostezos involuntarios no los tomo en cuenta; pero sé que Me imploran para poder decir que han recitado cinco o diez o quince puntos del Rosario. Y así, ¿qué queda del glorioso Rosario dado por Mi Madre? Algún pétalo aquí y allá y un vástago con muchas espinas y sin perfume.
¡Ahora es Mi Madre, Ella misma, quien te dirá el buen uso de él. Y lo dirá pronto, más de lo que pueden pensar.
En tanto, para reparar sus culpables distracciones y la pérdida de tiempo que han hecho algunas veces, Yo, Hijo afectuoso de María y hermano suyo, afanoso, le digo:
Ave, oh Madre Mía, estrella de Mi Corazón y esperanza del que te invoca afectuosamente. Recibe de Mí el saludo tan amoroso que presento para reparar sus miserias. Te saludo, llena de Gracia y Te bendigo, renovando en Mí todos los saludos y las bendiciones que Te han llegado hasta ahora de los fríos corazones de tantos hijos Tuyos. Te estoy agradecido, oh Madre Mía, por las bendiciones con las cuales respondes a las Mías y Te pido que Me traigas muchos pecadores hoy y siempre, pero especialmente cuando la muerte esté por golpear a los más endurecidos. Hazlos, así, Madre Mía, ahora y por todo el tiempo que se concederá todavía a los hombres".
1º de noviembre de 1997 La Virgen María
CS 71: HAGAN FRECUENTEMENTE ORACIONES
Mi amada hija, cuán complacida estoy con la oración de la noche anterior... Por favor, hagan estas reuniones de oración más frecuentemente, ustedes deben saber que la fuerza de la oración es muy grande. Tú ya sabes que el Corazón de Dios se conmueve y estremece con tu oración.
Como un premio a la reunión de anoche, observen Mi rostro en la imagen de la Reina de la Paz y María Auxiliadora ¡Disfrútenlo y tomen cuantas fotografías quieran! Llama a N y pídele que vaya a tu casa. Limpiará el rostro y manos de la imagen y guardará esos algodones.
(Nuevamente las dos imágenes de la Virgen exudaron aceite perfumado).
Mismo día Jesús
CS 72: INCENDIEN EL MUNDO CON LA GRAN CRUZADA
El Mensaje sobre la profecía de Don Bosco decía que en un sueño él vio una riqueza, algo más valioso que el oro salir, no debajo de las montañas, sino de entre las montañas de Bolivia y extenderse por la cadena de montañas de este Continente. Bien, la Nueva Evangelización - preguntaba Yo en aquel mensaje- no es más valiosa que el oro? Luego te indicaba que nada era una casualidad, puesto que allí donde están trabajando está encerrada la clave del sueño profético.
A través del potencial que tienen en sus manos, ustedes pueden irradiar la Misericordia Divina y recuperar familias, a través de los jóvenes y niños.
Esta es la tierra de la cual manará leche y miel. Confío mucho en ustedes, por favor no pierdan tiempo. X habrá de ayudarlos y Yo iré facilitándoles el camino para llegar a las almas.
Que todo el grupo fuerte se ponga manos a la obra, planifíquenlo ya... Anda, no temas, es la oportunidad para hablarles de Mí.
Esta obra tiene tanta importancia que no alcanzan a vislumbrar su proyección. Vayan sin temor que Mi Madre, Francisco de Sales y Juan Bosco velan por ustedes. La antorcha está prendida, incendien el mundo con la Gran Cruzada...
Más tarde Jesús
CS 73: HAY FIESTA EN EL CIELO CUANDO UN ALMA ENTRA EN ÉL
Hijos Míos, deben saber que cada vez que un alma entra al cielo se hace fiesta y se conoce qué grado de semejanza Conmigo tiene aquella alma. La semejanza Conmigo es el único pase de ingreso al Paraíso.
Estar en gracia, efectivamente significa haber recibido la filiación divina, es decir una participación de Mi divina filiación, en la cual consiste la adopción de hijos por Mi Padre, hijos más o menos revestidos de Mis méritos, de Mis virtudes. Y Mis ministros, como saben, son los dispensadores no sólo de los medios de la Gracia, sino también de la misma Gracia; de modo que son los más ricos donantes y los salvadores de las almas.
No veo que Mis amados piensen mucho en esta semejanza Conmigo. De la gracia tienen estima, en cuanto da un sentimiento de justificación y de paz. Pocos, muy pocos reflexionan en la realidad de ser hijos adoptivos del Padre Mío y de estar, por ello revestidos de Mis mismas vestiduras, es decir de los méritos que He acumulado para ustedes en medida ilimitada.
Hacen los nueve primeros viernes, pedidos por Mí, por amor a su propia alma; rezan Rosarios para hacer méritos, hacen limosnas a veces, para congraciarse con el Párroco o con otro sacerdote. ¡Oh, cuántas obras buenas se hacen sin pensar en Mi complacencia, sino sólo por el gusto que se experimenta al obrar el bien!
Pero los verdaderos hijos de Dios, piensan en dar contento a Mi Padre y a Mí, aunque sin excluir la propia utilidad.
He insistido en estas cosas hoy, víspera del día de difuntos, porque el estado de Gracia que da acceso al Cielo es tanto mayor y mejor si en el curso de la vida se esfuerzan por pensar cada vez más en Mi contento.
Hablo a Mis hijos que tienen devoción y oran por las benditas almas del Purgatorio... Quien no Me comprende, no puede seguirme.
Yo quiero tanto caminar delante de ustedes...!
Vengan también ustedes, llamo a Mis hijos todos al banquete divino. Vengan a nuestra fiesta.
2 de noviembre de 1997 Jesús
CS 74: DARME TODO NO ES FÁCIL
Escucha niña Mía, son cargas insoportables las que se les ponen a los oyentes en general y a los neófitos en particular. Los fariseos eran maestros en construir engaños en las mentes de sus prosélitos, engaños por los cuales se les creía ascetas a causa de la austeridad y rigidez de su doctrina. Y a ellos les hablé reprochándolos por la hipocresía que los distinguía.
A ti, precioso fruto de Mi Pasión, quiero darte un significado muy distinto aplicándote las mismas palabras.
Has hablado con entusiasmo de la suavidad de Mi ley, has sido una ferviente admiradora de ella y has movido a reflexionar a quienes te escuchaban.
Las cargas formadas para los otros las has presentado como conviene a cristianos, cuya tarea principal es seguirme en la cruz. Y en esto no te puedo reprochar. Pero hablando de ello muchas veces has pormenorizado donde era necesario pasar por alto y esto por las pruebas pasadas que has experimentado en ti misma.
Estas cargas que te fueron dadas han formado lo que se dice, el escándalo de los hipócritas. ¿Para qué crees que te hice pasar de un estado a otro? Pues fue para esto, para que hablaras a tus hermanos de ello. El alma está firme sólo si Me sigue sabiamente.
Entonces, no creas que todos pueden entender qué cargas puedo dar, porque es necesario más bien que tú comprendas lo que quiero hacer de un alma, para poder ayudarla hablándole de pruebas a medida que demuestre Mis intenciones para cada uno.
¡Oh, sí! Darme todo no es fácil. El todo a Mí es el nada para ustedes y el nada para quien desea el todo para sí, es en verdad amargo!
Si bastase con experimentar una sola vez la propia impotencia, Yo no insistiría, y en cambio, cuántas pruebas se necesitan para poder convencerlos. Unas veces es una cosa, otras veces es aquella; ya por un motivo, ya por otro; va siempre en aumento Mi obra de sustracción de la fe sensible, para poder dar la radiante fe que justifica y asegura.
Por eso, camina tranquila hacia la nueva meta a la cual debes llegar prontamente. Todo engaño aparente será útil; serás feliz, empero de que sobre todo el conjunto de cosas, se Ha impuesto y vencido un designio divino: tú, la misionera de Mi amor.
4 de noviembre de 1997 Francisco de Asís
CS 75: ¡VIVA LA HUMILDAD...!
Hermana mía, escucha lo que vengo a decirte por mandato de nuestro Amor, el tuyo y el mío. Si el agua que brota de la fuente se canaliza hacia un depósito adecuado, poco a poco éste se llenará y la tierra que antes asomaba quedará toda cubierta de agua. Si se hace salir un pequeño chorro de ese depósito ya lleno, lo verán correr y alejarse en busca de reposo que encontrará, o mezclándose con otra agua o deteniéndose en otro depósito. Esto, tan simple y tan común, es la imagen de la gran reina que estimé en la tierra por sobre todas las virtudes: la humildad.
Maseo quedó sorprendido al oír las alabanzas que yo decía cuando deseaba dar las enseñanzas necesarias a la gran familia que habría reunido. Pero el estupor luego se cambió en santa alegría cuando él comprobó que la reina de la cual te hablo, merece el más verdadero amor.
Pasé por la tierra como un meteoro luminoso y atraje a algunos a Mi lado, pero los atraje sencillamente, sin artificios, casi sin invitarlos. Encontré algunas resistencias, y también yo les puse resistencia, hasta que Dios me quitó el mando de la Orden mía que fundé sobre la verdadera humildad y no sobre la insubordinación de Elías... Él, efectivamente, ha dejado una magnífica Basílica llena de maravillas humanas, que por cierto se está derrumbando, yo he dejado una pequeña Iglesita llena de maravillas divinas y entre ésta la más bella es la humildad.
Los ricos de entonces no estaban tan maravillados de mi pobreza cuanto del espíritu de humildad que Dios me había dado; el desasimiento de las cosas fue tan grande y verdadero y fue lo que aparecía a primera vista, pero más y más grande era la verdad que brillaba, por virtud divina, en mi espíritu y con verdad, su natural hija, la humildad.
¿No conocí yo quién era el hijo de Pietro Bernardone? ¿En qué se asemejaba el hijo de la francesa (mi madre) al Hijo bendito de María? Demasiado distinto me encontraba cuando la Gracia me inundó y, por eso, me humillé. E inclusive cuando, sobre las huellas de Cristo, seguía yo su adorable doctrina, ¿cómo podía verme digno de El, si a duras penas me retraía de las ofertas del mundo que ya me seguía? Por eso se me dio otro motivo, otra luz confrontando mi nueva vida, pero todavía demasiado poco semejante a mi amado Bien.
La humildad es conquista del alma y es luz de Dios; pero no sólo luz, sino también conquista. Quien no sabe lo que es humillarse verdaderamente, perdura en muchos errores y estima ciegamente lo que en cambio es vileza y abyección.
Piensa que humillarse a los Cardenales de la Iglesia y al mismo Pontífice, como lo hice yo, no es cosa grande para quien se tiene por una oveja del gran redil. Pero delante de Dios queda en los siglos y en la eternidad para atestiguar la verdad poseída, creída y estimada. Y la verdad en estos casos es tenerse por un bueno para nada que obedece a Dios y va al encuentro de los grandes de la Iglesia con ánimo sencillo, los míos dirían, con ánimo franciscano.
Por consiguiente, el conocimiento propio produce la humildad; mientras que la estima de sí mismo que es soberbia, produce desconcierto y arruina lo poco de verdad que ya se encuentra en un alma.
He aprendido la humildad del mismo Cristo, mirándolo humilde y sencillo en el pesebre, humilde y dolorido en la cruz, humilde y sabio en la Palabra, humilde y omnipotente en hacer milagros, humilde y grande al quedarse entregado a nosotros, los hombres de la tierra, como alimento de vida eterna.
No tenía libros sino el Salterio y algún misal de rústica vetustez, sin embargo Dios eterno me instruyó intensamente y Me movió suavemente por todos los senderos de la virtud.
El, el Amor mío y tuyo, es la fuente de la cual desciende el agua permanente; Jesús, el dulce Jesús, el estanque que la recoge, y yo el arroyuelo que, salido de El, trato de arrojarme, unirme a otras aguas, o bien detenerme en otros pequeños estanques que recogen el agua del principal estanque: Jesús.
Soy Francisco, la luz de Asís, la antorcha de Cristo, la estrella del firmamento de la excelsa Madre, la Iglesia. Ve segura, hermana Catalina.
4 de noviembre de 1997 Jesús
CS 76: ¿QUÉ HACES, HOMBRE, SIN MI APOYO?
Volvamos Mi amada, a nuestro encuentro, después de un día duro para ti hablémosle al hombre.
He satisfecho un corazón herido. ¿De quién pretendo hablar? De aquella criatura que antes se mecía entre las injurias de su seductor y que ahora es cauta y lucha por otra afirmación Mía.
He llevado a Mi elegida al máximo de su propia abyección y la He limitado de modo que sepa qué intención Mía debe verificarse en ella.
¿Qué entiende esta criatura en la cual tengo tanta complacencia? ¿Qué obtiene de tantos cuidados Míos? Tal vez sabría orientarse si Yo Me sirviera de pequeñas pruebas que esclarecerían su situación; en cambio ella Me ruega tanto por salir fuera.. Y ahora que está tan cautiva de Mí, ahora tiene Mi entero Querer, no cuando lo deseaba, sino ahora que casi lo teme.
Gran alboroto, el caos en tu mente, oh criatura y qué haces entonces sin Mi apoyo? Mira lo que haces, Yo te invito a reflexionar, hombre, cuánto vales sin Mí. Es propiamente un ejemplo que te ayudará, ejemplo que vale lo que toda una vida ordinaria, ejemplo que te hace doblar a Mí la cabeza y que te produce aquella humildad que dices desear y que a veces casi olvidas entre tantas miserias. ¡Cuántas ilusiones caen así!
Sean ustedes, oh Apóstoles de la Nueva Evangelización, como los que toman parte en el juego de las cartas y que, mientras esperan la carta buena, se esfuerzan por no derrochar las que ya tienen. Del gran cúmulo de Mis méritos vendrá ciertamente la buena carta, pero ustedes sigan su juego sin distraerse y entonces se evitarán las horrendas caídas del alma y les prepararé las sublimes ascensiones del espíritu. No quedarán más ignorantes de las unas y las otras, no les causará más admiración, porque conocerán Mi obra y las llamadas obras suyas, las cuales, cuando están solas, más que obras deberían llamarse destrucción de Mis obras.
Mi amada, ¿quieres ofrecerme tus sufrimientos? Me agrada la renovación permanente de tu ofrecimiento...
5 de noviembre de 1997 Jesús
CS 77: SUFRO NUEVAMENTE MI PASIÓN EN USTEDES
Mira bien lo que haces Katya, no es posible que siempre debas olvidar los cuadernos. Te pido tengas más cuidado, busca un cuaderno pequeño que quepa en tu bolso o cambia otro bolso más grande.
Todos se preguntan si habrá o no guerra, el hombre siempre pendiente de la violencia... Si sabré Yo lo que es ser víctima de la violencia... Siempre escarnecido, nunca bastante ofendido, como si fuese un muñeco que se tira y se maltrata, pasé de manos de los soldados de Herodes a los de Pilatos. Eran hombres habituados a todas las aventuras y osaron llevar su crueldad hasta decirme, en jerga de soldados: "¿Cómo así Te Has quedado sin fuerzas? ¿Tal vez Te Has fatigado demasiado?" Uno, más que los otros, porque estaba poseído por Satanás se ensañó en Mi carne y fue quien Me clavó en la cabeza las crueles espinas. Tenían en sus manos a un ser casi condenado y el permiso tácito de Herodes primero y luego de Pilatos, de hacerme lo que quisieran.
¡Ciegos! El hombre se embrutece o se vuelve angelical en forma indebida. El deber de esos bellacos era custodiarme, lo demás lo hacían instigados por Satanás y por un feroz placer que era reducir a un Hombre a poco más que un miserable estropajo.
Se contentó mucho Herodes al verme adornado como un rey de burla; la vestidura que Me hizo poner lo incitó hasta la blasfemia y Mi silencio lo frustró hasta el despecho. Nada tiene que decir a la criatura el Creador que ve la obstinación en la culpa; nada, porque el obstinado es, en ciertos casos, ya un condenado.
Tal era en efecto Herodes, inmerso en vicios que no se repiten, además de asesino de los más feroces. Sus soldados eran dignos de él e imitaban sus hechos, por cierto nada heroicos. En manos de esos esbirros Mi Humanidad era azotada hasta sangrar sin poder abrir la boca.
En cuanto a los soldados romanos, puestos al servicio de Pilatos, diré que eran menos bestiales, pero con todo siempre malvados. Pero entre ellos estaba el poseído de Satanás, el que Me coronó para siempre, con Mi Corona de espinas, Corona sangrienta y diadema de valor inestimable.
Mi poder lo superó todo y venció a todos. Soy todavía y siempre el vencedor de toda especie de violencia y no acepto de nadie la lucha sino para obtener victoria. Pero quiero vencer en forma divina, con artes todas sobrenaturales. Así fue entonces, así es ahora que combato contra tantos enemigos en tantos lugares de la tierra.
Venceré. El hombre no podrá inflingirme una Pasión más grande que la que ya sufrí y esto porque Mi Pasión de hoy la vivo en ustedes, Mis seguidores y soñadores incurables de triunfos apresurados.
He sufrido todo con orden, en el tiempo querido por el Padre y He resucitado después de tres días en el sepulcro... Y ustedes quisieran vencer de inmediato y de inmediato triunfar... ¿Es acaso que Mi criatura tiene tanta prisa, tal vez, para abreviar su sufrimiento?
Lo sé, los veo a todos y es más aún, estoy dentro de ustedes para guiarlos, para hablarles, frenarlos, impulsarlos. Estoy dentro de ustedes y ustedes están en Mí; por eso déjense conducir por Mí. Quiero darles más fe, más amor ¿comprenden? ¿Comprenden que Yo sufro en ustedes, que sufro nuevamente Mi Pasión?
¡Oh, felices si pueden ser dóciles y confiados! Felices porque entonces Mi vivir en ustedes, además de que se volverá patente, hará florecer todas las virtudes, les dará fuerza y victoria y los hará semejantes a Mí.
Mi Pasión, por tanto, está presente ahora en el mundo, prosigue ahora en ustedes. Estén contentos porque los He elegido, alégrense porque ustedes serán Yo. ¡Me llevarán al mundo y Yo triunfaré con ustedes, en ustedes y por ustedes...
9 de noviembre de 1997 Jesús
CS 78: SE HAN CONVERTIDO EN LOS BLANCOS PAÑUELOS QUE SECAN LAS LÁGRIMAS DE MI MADRE
Pequeños hijos de Mi Corazón el gozo de este Corazón Santísimo sea para ustedes un mar inmenso de Misericordia. Gracias, hijos Míos por llegar hasta aquí, hasta este momento, hasta este peldaño en el cual han pasado a convertirse en los blancos pañuelos que secan las lágrimas de Mi Madre Bendita.
En este encuentro, abordarán temas de la Gran Cruzada de la Misericordia y les pido que cada uno de ustedes se apropie de Mis Mensajes, los escuche, lea, medite, profundice del mundo en lo que Yo quiero que lo hagan: con una apertura total, absoluta con la mente, corazón y sentidos puestos en cada frase.
Hijitos, cumplido el ciclo de manifestaciones interiores, en las cuales les demuestro algunos lados oscuros del alma, así como algunos aspectos de Mi ayuda divina, los hombres pueden lanzarse a la conquista del bien adquirido, en el que consiste su concupiscencia.
Allí cesan los obstáculos vivientes y visibles, o bien invisibles pero también vivientes, como la lucha del infierno, la aversión de Satanás al cumplimiento de Mi Voluntad. Entonces los hombres reconocen que una persona o una cosa no eran nada más que obstáculos de una hora, de un solo día, en una palabra, de duración limitada y no indefinida como antes podía parecer.
¿Qué hago cuando el hombre ha llegado a este punto? Lo animo a salir fuera, como lo animé a permanecer quieto cuando se debía cumplir el ciclo de las manifestaciones humanas que fastidian la existencia humana, pero le proporcionan ligereza para volar a Mí. E incitándolo a salir a la anchura, el hombre respira, se hace humilde incluso porque recuerda haber sido algo rebelde cuando sufría.
Al encontrarse en la vida nueva a él reservada, el alma piensa en los tiempos pasados y encuentra que ha perdido muchas ocasiones que le eran propicias para hacer cosas agradables a Mí. Voy a tocarles algunos temas, no mucho que pueda alterar el programa pre-establecido...
Yo velo por su bien y voy reconstruyendo todo aquello que consciente o inconscientemente va resquebrajando con el fin de que se pongan en Mi Querer y formen un tesoro de toda experiencia pasada.
Estos hijos Míos son quienes deben comprobar todo cuanto voy diciendo por el bien de ustedes, a quienes elegí entre millones de criaturas. Decía que ellos deben comprobarlo para acoger a todos los que se sientan fatigados y los compadezcan, usar con cada uno la caridad que Yo quiero. Pero tienen necesidad de una ayuda que ustedes les darán y es la ayuda de sus oraciones, en las cuales no deben pedirme otra cosa que la fuerza que necesitan para cumplir Mi Querer. Así ayudarán a Mis designios sobre ellos y así también participarán del bien que quiero hacer por medio suyo.
Sean pacientes, hijos queridos, usen la caridad, mucha caridad y tendrán muchas más gracias de su amadísimo Jesús.
10 de noviembre de 1997 Jesús
CS 79: NO SE PRIVEN DE LA RIQUEZA DE MI PERDÓN
Hijos Míos, vívidas luces y grandes horizontes se abren a esta civilización que lleva en sí el germen de la salvación. Ya no como antiguamente, hoy se marcha a la conquista del baluarte inquebrantable sobre el cual domina, radiante y bello, el signo de Mi Redención.
Los hombres tienen miedo, tanto hago Yo para poder sacudirlos. Temen, se irritan por cosas, vistas, oídas o sufridas. Y Yo, plácido y feliz, en este momento, sonrío a la masa que ondea bajo Mis miradas de Creador. Pero He dicho que vendrá la Luz y que será conquistado el hombre con el baluarte de la fe y con él, la cruz, de modo que Mi signo vendrá a ser posesión de los hombres.
La miseria de hoy, en efecto, es la falta de fe, es la pobreza de los bienes que He juntado también para ustedes, hombres de hoy, en el trono desde el cual dominé y en el cual sufrí. Hoy están privados de la riqueza que les He ofrecido prometiéndoles Misericordia; están privados, oh hombres, de la riqueza del perdón y son ciegos como hundidos en un pantano muy viscoso.
A ti, hombre, que estás sentado en la indolencia, te anuncio una era feliz. A otros que temen Mis amenazas, anuncio Justicia en la tierra. Pero no miento ni a ti ni a ellos y si a veces, les parece que la Misericordia supera la Justicia, entonces están ya en el período de bonanza. Pero mientras la Misericordia no se haga patente en sus vidas, el hombre reflexione en los rigores de Mi Justicia.
Tengo intención de hacer grandes cosas entre ustedes y las haré, pero antes se hará sentir algún tirón de orejas, como se expresan ustedes...
12 de noviembre de 1997 Jesús
CS 80: SU SATISFACCIÓN CONSISTE EN CONFORMARSE A LA VOLUNTAD DIVINA
Mi Padre Me envió, no solamente como Salvador, sino también como su maestro. Vine al mundo a enseñarles con Mis Palabras y con Mi ejemplo el modo como deben amar a Dios, el sumo bien.
Si quieren el tesoro del amor divino, deben suplicar incesantemente al Espíritu Santo, que les de a conocer la Voluntad Divina y pedirle en todo momento la luz necesaria para conocerla y ejecutarla.
Quiero enseñarles hoy que toda su satisfacción debe consistir en conformarse con la Voluntad Divina y en qué cosas y cómo deben conformarse con ella.
Es verdad que su salvación consiste en amar a Dios; porque el alma que no lo ama, queda en la muerte. Entonces, la perfección del amor consiste en conformar su voluntad con la del Padre. El efecto principal del amor es querer lo que quiere la persona amada de manera que ambas personas tengan un solo corazón y una sola voluntad.
Estando predicando en una casa, contesté que quien hiciese la Voluntad de Mi Padre es Mi hermano, Mi hermana y Mi Madre (vean en Mt 12, 50). Con esto quise decir que tengo por parientes y amigos únicamente a aquellos que cumplen con la Voluntad de Dios.
Los Santos en el cielo aman perfectamente a Dios. Pero, ¿en qué consiste la perfección de su amor? En conformarse enteramente con la Divina Voluntad. Por eso les enseñé a pedir la gracia de hacer Mi voluntad en este mundo, como la hacen los bienaventurados en el cielo.
Un acto perfecto de conformidad con la Divina Voluntad, es suficiente para hacer a un hombre santo. ¿Qué hizo Pablo cuando Me vio y se convirtió? Ofreció a Dios su propia voluntad para que dispusiese de ella a gusto.
Escuchen: El que se mortifica con ayunos y penitencias, el que hace limosnas y otras obras buenas, da a Dios parte de sí y de sus bienes; pero quien Me da su voluntad, Me lo da todo y por lo mismo puede decir: "Señor, habiéndote dado mi voluntad, ya no me queda qué darte, puesto que todo Te lo he dado.
Esto es aquel todo que les pido al reclamar su corazón, es decir, la voluntad... Todo su bien consiste en cumplir mi Voluntad; pero la dificultad está en ejecutarla.
Ahora bien, para estar dispuesto a ejecutar la Divina Voluntad, deben ofrecerse primero, a recibir con paz y resignación todo aquello que su Padre dispone y exige de ustedes. Tomen ejemplo del Rey David que decía: "Señor, dispuesto está mi corazón..." Con estas palabras solamente pedía que le enseñase Dios a cumplir Su Voluntad. De este modo mereció que Dios lo llamase "hombre hecho a medida de su corazón": "He hallado un hombre conforme a Mi Corazón, que cumplirá en todo Mi Voluntad".
Oigo que una gran cantidad de personas Me dice: cumple hoy Tu Voluntad; haz esto, haz esto otro, haznos este favor, etc. Oigo también a un grupo más pequeño que Me dice: haz lo que quieres, hágase Tu Voluntad... Los unos y los otros están fijos, estables en el pensamiento que tienen, en el amor que tienen. Los primeros creen, pero aman poco, los segundos creen mucho y aman mucho.
Yo mismo les He enseñado a pedir el pan de cada día y bajo el nombre de pan entendía todo lo que les es necesario para la vida, por tanto, no seré Yo quien les diga: no pidan nada, porque más bien, deben pedir, por varios motivos, aun las cosas materiales. Pero hay gran diferencia entre pedir y ser petulantes.
Pedir es humildad, hacer de petulantes es creerme duro e insensible, a más de demostración de mucho amor propio. En el fondo, repetir siempre el mismo pedido es pensar en sí mismo, olvidando que Yo pienso en ustedes más que ustedes mismos.
Pidan pan no propiamente para pedir el pan que quieren ustedes, sino para reconocerme que Yo soy el "panadero" y que tienen necesidad de Mí, sea en las cosas prósperas, sea en las adversas. Es mejor estar en calma que vivir inquietudes, mejor es creer en Mi amor, que esperar en Mi amor. El que Me ama, sabe que yo no falto, no tardo en darle todo; el que Me ama poco, está siempre como si le faltase la tierra bajo los pies, por eso sufre.
Fui claro al respecto y clarísima será la respuesta a los que se fían de Mi. ¡Cuánto bien y cuántos bienes recibe el pequeño grupo que Me da toda su confianza! Inclusive por lo que se refiere al espíritu tendrán siempre "pan" los que lo esperan de Mí. No se sentirán solos, sino que serán sostenidos porque interiormente Yo les manifiesto Mi aprobación a su modo de pensar y obrar.
Digo estas cosas hoy que el afán por la materia se ha generalizado tanto que los valores del espíritu han caído en olvido y desprecio. Digo estas cosas para aprobar el santo desprecio que los cristianos tienen de las cosas materiales, ya que por ese desprecio ellos pueden llegar a apreciar realmente todos los dones que Yo les hago en premio de la confianza que Me tienen. Y quiero que tú, jefe de familia, infundas en el corazón y en la mente de los que te He confiado, un particular apego a Mi Providencia de la cual siempre obtienen beneficios.
Sean prudentes sus palabras, a fin de consolidar esos santos pensamientos en torno a cada uno de ustedes y a este propósito Me será grato que abandonen la consideración (y las palabras) sobre las injusticias humanas que los privan de lo que les atañe.
El juez Soy Yo, tú eres sólo Mi criatura que recibe lo que Yo mando y no recibe lo que Yo no quiero mandar. Pero es claro que si haces exactamente cuanto te digo: silencio de palabras y pensamientos en torno a este asunto, recibirás y podrás dar a los demás aquel céntuplo que Yo tengo en reserva para los que Me siguen con desprendimiento de juicio de las cosas y de los sucesos que lo rodean.
Por lo demás He dicho que les daré todo y no retiro la palabra dada; He dicho que Yo añadiré otra cosa en compensación por algunas injusticias que les hacen y verán que será justamente así.
Quiero de ustedes el corazón, busco su voluntad, no quiero otra cosa. Bendigan siempre y con amor, acepten todo, no pidan nada. Esto Me agrada, esto es santo.
Ustedes, Mis elegidos Apóstoles de la Nueva Evangelización deben conformarse con la Voluntad Divina, no solamente en aquellas adversidades que llegan directamente como con las enfermedades, pérdida de bienes, privación de seres queridos; sino también en aquellas que, aunque Dios las tolera, porque cuanto sucede en el mundo está dispuesto por Dios, sin embargo les llegan del cielo indirectamente, esto es, por medio de los hombres, como las injusticias, las calumnias, las injurias, las persecuciones, etc.
Se preguntarán, ¿cómo es eso? ¿Acaso quiere Dios que pequen unos ofendiendo en los bienes o en el honor? No, Yo no quiero que pequen quienes ofenden, pero sí quiero que sufran aquella pérdida, aquella humillación y quiero que, en esos casos, se conformen con Mi Divina Voluntad.
Todos los bienes como las riquezas y los honores; todos los males, como las enfermedades y las persecuciones, vienen de Mi Mano. Tengan presente que se los llama males, pero en realidad si los recibieran con la resignación debida, serían no males, sino bienes.
Recuerden que las joyas que hacen más rica y resplandeciente la corona de los santos en el cielo, son las tribulaciones sufridas por Mí con paciencia y resignación, pensando que todas ellas vienen de Mis manos. Sepan que cuando los Santos Mártires Epiteto y Atón eran atormentados con uñas de hierro y teas encendidas, únicamente decían: "Señor, hágase en nosotros Tu Divina Voluntad"
El alma que Me ama, no se turba jamás, aunque le suceda cualquier tribulación, por grande que sea. Por eso Proverbios dice: "Ningún acontecimiento podrá contristar al justo".
Hubo una vez un monje que obraba muchos milagros y que no se destacaba por ser más virtuoso que los demás, al contrario, era ridiculizado y criticado por sus muchas faltas, pero maravillado un día oyó que era el más imperfecto de los monjes, pero que ponía toda su atención en conformar su voluntad a la de Dios. El que obra así, goza la paz que en Mi nacimiento anunciaron los ángeles a los hombres de buena voluntad, es decir, a los que conforman la suya con la Mía. Paz grande, duradera, que no está sujeta a vicisitudes humanas.
Observen: el hombre necio se muda como la luna, mas el justo persevera en la sabiduría como el sol. El necio se ríe hoy de su necedad, mañana llora de desesperación: hoy está humilde y tranquilo, mañana soberbio y furibundo; en suma, el pecador se muda como se mudan las cosas prósperas o adversas que le suceden. Empero el justo persevera como el sol, siempre igual, siempre sereno, siempre el mismo ocurra lo que ocurriese.
No podrá dejar, como hombre, de sentir ciertas contrariedades; pero mientras haga la Voluntad divina, ninguno podrá privarle de aquella alegría espiritual que no está sujeta a las mudanzas de la vida presente.
El que descansa en la Voluntad divina, es semejante al hombre que se halla colocado en un punto elevado sobre las nubes, desde él ve los relámpagos, los truenos y las tempestades que se enfurecen debajo de sus pies, más no lo ofenden ni lo turban. Quien no desea otra cosa que lo que Dios dispone, logra siempre lo que desea, por lo mismo que no desea más que lo que Dios quiere que suceda.
Las personas que así actúan están siempre satisfechas porque quieren siempre lo que Yo quiero. Llega el frío, el calor, la lluvia, el viento y dice: quiero este frío, quiero este calor, quiero que llueva y haga viento, porque así lo quiere Dios. Y qué mayor placer para ella que abrazar con ánimo sereno aquella cruz que se le envía, sabiendo que abrazándola con paz, Me da el mayor gusto que puede darme?
Por el contrario, qué necios son quienes se oponen a Mi Voluntad. ¿Piensan acaso, que oponiéndose a Mi Divina Voluntad no ha de suceder lo que Yo quiero?
Al hacer Mi Voluntad, manifestarán que han amado a Dios durante su peregrinación en esta tierra, valle de lágrimas para ustedes y para Mí y conseguirán gozar después de Mi presencia por los siglos en la vida eterna.
Mismo día, más tarde Jesús
CS 81: LOS BIENES DE ESTE MUNDO SON LA HIERBA DEL CAMPO
El otro tema que les doy es acerca de los bienes de este mundo: Todos los bienes de este mundo son como la hierba del campo que, por la mañana nace y adorna con su verdor la campiña; por la tarde se seca y se le cae la flor y al día siguiente es arrojada al fuego... Cuando Mi Padre mandó a predicar a Isaías, le dijo: "clama". El Profeta preguntó qué debía clamar y la respuesta fue: "Clama que toda carne es heno y toda su gloria semejante a la flor del prado".
Cuando los grandes de la tierra estén embelesados en gozar de las riquezas y de los honores adquiridos, vendrá repentinamente la muerte y les dirá: "Dispón de las cosas de tu casa porque vas a morir y estás al final de tu via". Entonces dirán los desgraciados: adiós mundo, adiós riquezas, adiós esposa y parientes, adiós amigos, banquetes y fiestas, bailes y espectáculos, honores y glorias, todo ha terminado. Y sin remedio quieran o no, todo tienen que abandonarlo.
Así es, hijos míos, a los grandes de la tierra, a quienes llaman felices los mundanos, es tan amargo el solo nombre de la muerte, que ni aun quieren oír hablar de ella, porque están enteramente ocupados en hallar paz en sus bienes terrenos, cuánto más amarga será la muerte misma cuando se les presente en realidad? ¡Ay de aquel que está pegado a los bienes caducos de este mundo! Toda separación causa dolor; por esto, cuando el corazón se separa por medio de la muerte, de aquellos bienes en que el hombre había puesto toda su confianza, debe experimentar un profundo dolor.
Esa es la miseria de los poderosos que viven pegados a las cosas de este mundo. Cuando están próximos a ser llamados al juicio divino, en vez de ocuparse en preparar su alma, se ocupan de pensar en las cosas de la tierra.
Aquellos que han consumido toda su vida y han perdido el sueño, la salud y el alma en acumular bienes y rentas, nada han de llevar consigo después de la muerte. Los desventurados abrirán los ojos y nada verán de cuanto han adquirido a costa de tantos afanes. ¡Cuántos ejemplos ven todos los días en el mundo! Aquel pecador, que antes era despreciado y pobre, pero después se enriqueció y adquirió honores y dignidades, por lo que lo envidiaban todos sus conocidos, muere al fin y todos dicen: Este hizo fortuna pero ha muerto finalmente y todo acabó para él.
Si todo perece, ¿qué motivo tiene el hombre de ensoberbecerse? ¿De qué se ensoberbece el que no es más que tierra y ceniza? Y después de la muerte, ¿de qué les servirán esos honores que ahora los engríen? Vayan a un cementerio en el cual están sepultados ricos y pobres y vean si entre ellos pueden distinguirlos: todos están desnudos y no tienen otra cosa que unos pocos huesos descarnados.
¡Cuánto ayudaría a todos los que viven en medio del mundo, la memoria de la muerte! A ver, si a la vista de tanto cadáver, recuerdan que han de morir y que van a estar un día como están aquellos. Tal vez despierten del sueño mortal al que se hallan entregados.
Pero el mal está en que los hombres mundanos no quieren pensar en la muerte sino cuando llega.
Cada paso que da el hombre, cada vez que respira, se va acercando más a la muerte. Toda la gloria de las fatigas que han sufrido en este mundo para adquirir fama, ¿en qué paran? En que serán arrojados a la tumba que sepultará todo su orgullo y vanidad.
Si el hombre ha vivido distraído y entregado a los negocios del mundo, ¿cuál será su aflicción cuando el temor de la muerte comience a apoderarse de su alma y lo obligue a pensar en la suerte que lo espera?
Entonces desearán otro mes, otra semana más para poder ajustar mejor sus cuentas y tranquilizar su propia conciencia: buscarán la paz y no la encontrarán.
Quien encuentre que ha correspondido a las luces e inspiraciones que recibió, será premiado y el que no, será condenado. Ustedes no se acuerdan de las gracias divinas, pero Me acuerdo de ellas Yo y cuando el pecador las ha despreciado, hasta cierto punto, permito que mueran en su pecado. Y entonces, las fatigas que sufrieron para obtener empleos, riquezas y aplausos en el mundo, se pierden enteramente puesto que solo sirven para la vida eterna, las obras y las tribulaciones sufridas por Mí. El que aborrece o mortifica su alma en este mundo, la conserva para la vida eterna. El verdadero dichoso es aquel que ama a Dios y sabe salvarse.
Algunos padres dicen: yo no me afano tanto por mí, como por mis hijos, a fin de dejarlos bien colocados. Mas Yo les respondo: si ustedes gastaran los bienes que poseen y dejasen sumergidos en la pobreza a sus hijos, obrarían mal y pecarían; pero obran todavía peor, si pierden el alma por dejar a su familia bien colocada. Y si no, díganme: si van al infierno, ¿irán sus hijos a sacarlos de allí? Ya lo dice el Rey David que nunca vio desamparado al justo, ni a sus hijos mendigando el pan.
Atiendan pues Mis cosas, busquen Mi Reino y Su justicia, que Yo no dejaré de proveer a sus hijos de lo que necesiten y ustedes se salvarán y conseguirán aquel tesoro de felicidad eterna que nadie les podrá quitar... Usen de los bienes temporales únicamente para conservar la vida en el breve plazo de tiempo que han de vivir. Mediten sin cesar que están aquí como pasajeros, pero encargados de una comisión muy importante: su salvación y la salvación de sus hermanos.
Si no aciertan en el desempeño de este proyecto, en vano nacieron, trabajaron, en vano lucharon y lo que es peor, en vano fueron redimidos con Mi sangre, puesto que por su descuido se condenarán...
13 de noviembre de 1997 Jesús
CS 82: MIS PALABRAS SON SU ALIMENTO
Hijos Míos, términos imprecisos, alusiones evidentes y toda otra ingeniosidad nacen del corazón que ama, de modo que en el ejercicio de su amor, el amante juega con palabras para atraer a su amado, para atarlo cada vez más. Es un arte que conozco muy bien y del cual hago no poco uso con el fin de dar a todos, aun cuando sea en diversa medida, posibilidad de llegar a Mi Corazón amante de los hombres. Y así, mientras más reacia es Mi criatura, más arte utilizo Yo, más finezas pongo por obra, para que con palabras y hechos, crea en lo que hay en Mí, crea en el fuego que arde en Mí por cada hombre que creo.
Por eso hablo suavemente, por eso noten que Mi discurso es refinado y dulce, además de muy penetrante. Si no hiciese así faltaría el atractivo y el hombre no se abriría a Mí. Este modo de actuar es todo Mío y el que Me imita, acoge en torno suyo a las almas, casi sin quererlo.
Quien Me escuchó en la tierra sintió una música suave que lo atraía de modo misterioso. Mi Persona y Mi Palabra querían atraer con el más pequeño gesto y el menor discurso. Externamente aparecía lo que en lo interior se ocultaba y de todo el conjunto de Mis obras el pueblo obtenía su convicción de Amor. ¡Ah, si no hubiese permitido el odio de los responsables del Sanedrín, el pueblo no habría sido acarreado ante Pilatos y no Me habrían pospuesto a Barrabás!
Pero volviendo a Mis Palabras, digo que Mi Corazón, herido de amor, usa expresiones veladas y alusiones directas, con el fin de tomar en la red de Amor a todas las almas por las cuales He sufrido tanto. De este modo, los hombres que piensan en lo que digo, deberían examinarse para ver si Mis Palabras no quedan para ellos en simples sonidos, aun cuando armoniosos y bellos. Si fuese así - y Mi Gracia les advertiría - los hombres deberían buscar el porqué de tan gran daño para ellos. ¿Es dureza de corazón, o resistencia de mente? Vamos, piensen: ¿qué efectos producen en ustedes Mis Palabras? ¿Les parecen sólo música, no se percatan de la sustancia que contienen? ¿No les brindan alimento?
Si es así, entonces pueden estar tranquilos; pero si hoy las escuchan y mañana las olvidan, entonces para ustedes son solamente sonidos bellos y nada más. Es verdad que, a fuerza de oír la bella música, queda alguna nota en la memoria, pero les advierto que si no reflexionan en Mis Palabras, no las podrán asimilar y por tanto no les servirán de alimento espiritual. Hablo a los devotos, no para los miserables que viven en el pecado y tampoco para los que Me aman, porque estos últimos han captado ya el sentido de este discurso, mientras que los míseros, es decir los pecadores, tienen los oídos tan duros y el paladar tan áspero que no oyen ni saborean Mis Palabras. Pero los devotos deben empeñarse más y, por lo mismo, tienen necesidad de meditar Mi Palabra, la cual es manifestación de Mí, y vida para ustedes todos.
Yo juzgaré un día a Mis elegidos y a los réprobos: todos se presentarán delante de Mí y de todo el mundo, del cual recibirán o aplauso o condena, según que Me hayan escuchado u olvidado. Los elegidos, junto Conmigo aplaudirán a los que hayan meditado sobre Mis Palabras. Pero sobre todos, Yo, Verbo eterno, daré a cada uno un premio proporcionado a la acogida que en la vida Me haya brindado. Ahora no juzgo sino en particular, pero un día todos Mis juicios serán públicos. Y entonces se verán personas desconocidas que suben a lo alto y hombres muy conocidos que descienden mucho. Todo será proporcionado al amor o al desamor que ha tenido cada uno.
Por ello, si ustedes Me aman, reflexionen en lo que digo, sin lo cual no pueden amarme de verdad.
Mismo día Jesús
CS 83: CREAN EN MIS PALABRAS
Si escoges tú el puesto, tienes muchas posibilidades de equivocarte, pero si soy Yo el que dispone, no puedes errar porque preveo todo y de todo extraigo alimento para hacerte alcanzar lo que deseo. Así, seguro y confiado en Mí traspasas tus ondas, las de otros y toda dificultad. Si, en cambio, eliges el puesto que te agrada, sobreviene un cambio de valoración en ti mismo, de manera que lo que juzgabas bueno se descubre contrario a tu interés y lo que temías como contrario, se hace un peso insoportable.. Resultado: vacío y descontento.
Sin duda el amor propio sabe hacer juegos de este tipo; en cambio, donde es impotente para actuar es en poner remedio a las consecuencias de sus obras. Por eso, Yo, desde el centro del alma, advierto y distraigo a los Míos de un actuar desordenado al par de los mundanos. Sé las consecuencias a las que se exponen escogiendo por su gusto, y por eso es Mi deber advertirles.
¿De qué puestos estoy hablando? ¿De los que ocupan materialmente en sus familias, en el trabajo o en otra parte? También de aquellos; pero todos los otros puestos, todas las otras elecciones están comprendidas en el juicio que cada uno hace y cada elección en particular es, con mucha frecuencia, el veneno que corrompe sus acciones.
¡Gran cosa! Hacer sin ver las consecuencias a las que se exponen. Sin embargo Yo veo todas las consecuencias y puedo garantizar, a cada uno en particular, un óptimo resultado cuando se regulan sin contaminación de juicio.
Tú, hombre extraviado, ¿qué has perdido siguiéndome ? ¿De qué te puedes lamentar? ¿Tal vez has sacado una convicción errada creyendo en Mi Palabra? No, y por tanto, así como He pensado en todo lo que ha sucedido y He resuelto muy bien las situaciones a tu favor, así y aún más, haré en el futuro: es cuestión de confianza.
¿Me has pedido acaso alguna vez las Gracias más grandes que te He hecho? ¿Y por qué te las He hecho?... Porque te amaba. Todavía hoy te amo y mañana y siempre te amaré: por tanto confía. Escojo Yo por ti, tú sígueme.
14 de noviembre de 1997 Jesús
CS 84: CONFÍEN EN MIS PROMESAS
El desierto está lleno de terror para quien lo atraviesa solitario, porque en el silencio todo ruido causa ansiedad y temor. Sin embargo las muchas ansiedades, generalmente no traen consecuencias, a pesar de que avivan la sensibilidad hasta hacer creer que son reales los peligros temidos. Pero, tal vez, el solitario que atraviesa el desierto no se encontrará con las temidas fieras y llegará a su destino sin haber encontrado ningún ser malvado; y, si acaso lo encontrare, el hecho de estar en contacto con él privado de seguridad, podría serle fatal.
Lo mismo ocurre con las almas que no se fían de Mí, que olvidan Mis promesas. También ellas atraviesan desiertos con temor de las fieras malvadas del infierno, las cuales ponen muchas insidias al hombre; pero la insidia luego no es tal que pueda hacer caer en las uñas infernales a las almas que están seguras en Mí, seguras que, en el desierto del alma, Yo no dejo de intervenir, en el momento justo, en su favor. Y, como para el solitario que atraviesa el desierto son varias las ansiedades que experimenta, así para las almas tienen que ser varias las penas a las que deben estar sujetas. De manera que no solo pena por la duda de ceder al infierno, sino pena también por sí misma. Pero, dice el alma, ¿podré llegar a mi destino, siendo como soy tan débil?, ¿sabré permanecer en lo alto, sin hundirme en la arena de mis cosas?
Oh alma verdaderamente tú no podrías. Si te convences de esto, necesariamente debes tener confianza en Mí, ya que sólo así tienes la garantía de que no te hundirás y no cederás a la astucia de Satanás el terrible. Oh, alma Mía, ¿por qué piensas que tal vez ya eres presa de él o estás ya en la arena movediza de tu impotencia?
Aquí está la prueba, así puedes demostrarme confianza, no de otro modo. Justamente porque no ves, conocerás que Yo no te falto; pero debes admitir tu impotencia, no de palabra, sino con la confianza en Mí, porque donde eres defectuosa, allí Yo derramaré Mis riquezas. Pero claramente debes admitir, oh alma Mía, que no eres buena para nada, ni siquiera para respirar.
Entonces tu deseo no será indigno, pues Yo lo transformaré en magnífico jardín donde encontrarás muchas flores y sabrosos frutos.
Por consiguiente camina segura, porque no estás sola, pues está contigo El que te ama de verdad.
18 de noviembre de 1997 Jesús
CS 85: ALEJEN LA TRISTEZA PARA QUE NO SE CONVIERTA EN DEPRESIÓN
Mi dulce hijita, te preguntas si el primer viernes venidero tendrás Mis marcas. Escucha bien, por mucho tiempo para ti, no serán Mis marcas visibles... Ahora quiero tu ayuda en otro campo. Te necesito activa para dar impulso a la Gran Cruzada. No te pongas triste, quiero que busques las cintas que están en el baúl rojo. (Se refirió a los Videos) Muchas cosas similares a lo que pasa contigo y en tu casa verás allá, es el momento de que veas todo esto.
Descansa y ora estos días, trabaja sobre el tema de la Misericordia, haz esquemas de los temas que vas a abordar. Te dije que haríamos cosas maravillosas con tu sufrimiento unido a Mí, observa cómo fue este último encuentro. ¿No valían la pena tus sufrimientos?
(El Señor hace referencia a una operación que tuvieron que hacerme por la rotura de una muñeca, motivo por el que no pude viajar al retiro en La Paz)
Aleja esa tristeza para que no se convierta en depresión... La unión Conmigo no sólo la sentirás cuando estés con Mis marcas. Habrán momentos mucho más fuertes de unión a tu Señor ¿Quieres confiar en Mí?...
Más tarde
Di a PN que la falta de confianza de las almas Me hiere profundamente. Aun más Me duele la desconfianza de las almas que Yo He escogido. A pesar de la demostración de Mi infinito amor por ustedes, Me cuesta mucho convencerlos.
18 de noviembre de 1997 Jesús
CS 86: EL PROVECHO ESPIRITUAL CONSISTE EN LA VICTORIA SOBRE LO MATERIAL
Hijos Míos tan amados, está decidida la derrota del infierno y entre otras actuaciones, Mi decisión debía encontrar acción plena en el Apostolado de la Nueva Alianza que hoy actúa concordemente, en dirección a los fines para los que voy preparándolos. Por eso, del actual encuentro, emanarán grandes Gracias para los pueblos.
Espero que cada uno de los participantes se comprometa según Mi Querer. Las decisiones finales serán, inalterables, con las cuales Yo procederé a la Gracia de la gradual conquista de los hombres. Es el incremento de luz y de amor que doy a través de esta hija Mía y que no se detendrá sino el último día.
Mi querido ejército escuchen esta despedida. Si quieren aprovechar en las cosas espirituales, no deben tener en gran consideración las materiales por cuanto son contrarias entre sí, o mejor, las cosas materiales, siendo inferiores, no pueden acompañar a las espirituales.
Pero es mejor que les diga cómo deben vivir ustedes que, además tienen que luchar con varias cosas materiales.
Dado el prolongado afecto que no pocos de ustedes han puesto en las cosas del mundo, ahora se encuentran combatiendo los efectos de muchas causas. No pueden eliminar la materia y no deben hacerse sus esclavos, sino más bien, todo está predispuesto para que sean sus dominadores.
El provecho espiritual consiste en la victoria sobre los antiguos efectos, sobre las viejas llagas del espíritu, sobre las bajas tendencias.
Les digo que ni Pablo ni Agustín estuvieron exentos de este tipo de lucha. También Mi amada, amadísima María Magdalena espiritualizó su cuerpo en el fuego de la renuncia. Recuerden también a Francisco y su rosal que lo liberó de la fuerte angustia material...
Otro tanto podría decirles de otros de Mis amados, pero basta con esto. Más bien consideren que el verdadero provecho del espíritu está ligado a la purificación del amor y para Mí es grato servirme de personas o cosas, porque tengo la mira en el resultado que es el acrecentamiento del amor divino.
Si el alma pudiese ver cómo crecen los grados de amor celestial, no daría importancia a lo que deja, con tal de hacer crecer en sí el eterno amor.
El verdadero provecho es este y toda otra cosa es inútil.
Hijos amados: hombres, mujeres y jóvenes que han dicho sí a este Apostolado, los bendigo y les muestro Mi complacencia, especialmente porque obran convencidos de que no son buenos para Mis designios sino a través de Mi infinita Misericordia.
A ustedes y a quienes no pudieron realmente estar presentes por motivos ajenos a su buena voluntad, les doy por ley el amor, por Norte Mi Misericordia unida a la suya y por Comunidad a la humanidad. Vean cuidadosamente cómo emplean su esfuerzo, sus posesiones y su espiritualidad. Confío en ustedes y les doy Mi paz.
19 de noviembre de 1997 Jesús
CS 87: TODO SE ALLANA, SI ME OBEDECEN
(Para las religiosas)
Hijos Míos, las vírgenes no deben descuidar el don de su propia virginidad si no quieren caer; los casados no deben descuidar su matrimonio si desean recibir de él la paz. Unos y otros deben custodiarse y custodiar las cosas y las personas que constituyen el sujeto a quien se da el don particular.
Vale mucho para aquellos que olvidan la condición en la que Yo los He puesto y cambian su situación, con daño del alma y del cuerpo. Luego, todos tienen necesidad de Mi ayuda para mantenerse fieles a Mí y a las promesas que han hecho.
Así planteada la cuestión, viene a asumir un carácter de sencillez, mientras que, adentrándose en los laberintos de las propias razones muy fácilmente se cae en el error.
Tú, oh virgen, ¿deseas mantenerte en tu estado de fidelidad a Mí? Pues bien, ámame como a tu amante y te será fácil permanecer casta. ¿Y tú, oh criatura casada, quieres ser fiel a la otra criatura, a la que has elegido y a Mí? Entonces, ámala porque Yo te lo mando. Tal vez estás en oscuridad a este respecto y no amas a tu criatura, la que Yo te He formado y te He dado, con un amor duradero y convencido.
Tal vez encuentras en tu semejante algo que te fastidia. Pues bien, Yo que te He creado y que los conozco a los dos, te aseguro que también en ti hay algo de no grato para el que o la que deberías amar. Sí, tú podrías estar cansado de él o ella, pero entonces comprende que Yo te quiero adiestrar al amor humano incitándote con Mi amor divino.
Es una Gracia grande, fuera de eso, si por amar a la criatura que te has elegido por tu gusto, ahora no tengas que experimentar disgusto. Si no te impacientas, podrás amarla todavía, pero por un motivo mejor del que querrías tener y que, tal vez, ya no te sostiene. Ámala porque Yo quiero que ames a la que o al que He puesto a tu lado. Esfuérzate por tu criatura y Mi criatura del mejor modo para darme contento. Ámala, por tanto por amor divino.
¿Es esto misterio? Sí, misterio, pero del que te ofrezco la llave y cuando lo hayas abierto y creído en Mí, entonces gozarás también tú y te sentirás fuerte, estable y superior a ti mismo.
Oh, vírgenes, oh desposados, todos deben escucharme y seguirme, porque todo se allana si hacen como He dicho.
21 de noviembre de 1997 Aurelio, Martir de Jesús
CS 88: EN EL CIELO TODO SE AQUIETARÁ
(Para J R)
El límite extremo del cual depende la consecución de tu meta está próximo y a ese límite tienden tus esfuerzos. ¡Brinca, corre, mira, vuela! A los miopes que creen ser sólo poesía estas Mis fraternas palabras, hago que consideren que fue también poesía el dicho admirable de Jesús con el cual expresaba su ardiente deseo, de ser lavado todo con Su preciosa sangre.
Si aquella fue exaltación santa, santa también es la exaltación de quien, por otros caminos, debe apresurarse a la meta. Consideren además los miopes que brincar y volver al Paraíso es lo que Dios quiere, porque esto significa que el alma debe superar velozmente los obstáculos que se interponen en su camino, sin detenerse en ellos para no quedar aprisionados. ¡No, no es poesía, sino prosa real!
Es natural que Yo te diga que en el cielo todo se aquietará. Me ha mandado a ti la amabilísima Madre y, haciendo de embajador, Mi alma se llena de alegría. María me dice todo lo que ayuda a tu corazón sediento, yo lo repito y tú toma, guarda en ti alegrías preciosas que Ella te envía. Estamos todos pendientes de Sus maternos labios y Sus deseos son para nosotros llamas ardentísimas que nos mueven a llevar el hálito divino que circula en el corazón de fuego que tiene María en Su pecho.
¿Quién de nosotros podría estar inactivo o reacio viendo la luz que brilla en aquellos ojos dulcísimos? Somos Sus hijos y te confieso que para mí y también para los demás Sus palabras no son suficientes para decirles de qué modo la amamos. Así pues, del cielo te traigo una alegre noticia y tú la comunicarás a cuantos conoces como amantes de lo bello:
Se prepara la victoria de un gran Espíritu que vive feliz entre nosotros. Ustedes, los pocos de entonces, tendrán muchos hermanos nuevos en la tierra y nosotros enviaremos del cielo nuestras afectuosas bendiciones a antiguos y nuevos.
Te confirmo plenamente y te pido que anotes Mi nombre, casi desconocido en la tierra: Aurelio, Martir de Jesús.
Más tarde Jesús
CS 89: LAS SOMBRAS SE AHUYENTARÁN
Hija amada, la osadía de Satanás le hace concebir obras de locura a las cuales espera llegar ayudado por los hombres. En efecto, están casi seguros esos miserables ángeles, de lograr sus intentos, aún conociendo que Yo Me opongo a sus deseos.
Si su tenacidad en perseguir el mal fuese libre, habría más víctimas y se podría llegar a confusión general. Pero quien domina y desconcierta el campo de la funesta acción que los condenados desarrollan en el mundo, es quien va de Mi mano, amparado en la Misericordia Divina. Por eso es el conflicto, nunca tan patente como hoy.
Mientras más tarde se hace, más desaparecen las cosas, pero al nacer el sol, nada escapará y las sombras se ahuyentarán. Te digo esto para hacerlos partícpes de cuanto está ocurriendo en el mundo...
25 de noviembre de 1997 Jesús
CS 90: TU CORAZÓN FUE MODELADO CON TERNURA
(En mi cumpleaños. No quise pasarlo en limpio para el libro pero el Señor me ordena que lo haga)
Ahora, cuando es el primer minuto del 25, quiero decirte que ese pequeño pero gran corazón tuyo ha sido formado con Mis más grandes ternuras, modelado con Mi infinito amor, preservado con el Inmaculado Corazón de Mi Madre, de manera que cualquier dolor no dejase huellas de amargura, sino cavase más honda la sensibilidad para poder responder a Mis llamados de amor.
Tú, criatura miserable, pequeña hija del dolor, has sabido - como ninguna otra criatura en este tiempo - convertir cada lágrima en una dulce caricia para tu Dios. ¡Mi Catalina! ¡Cuánto conmueves y estremeces el Corazón de tu Jesús cuando Me hablas! Te bendigo, hijita...
25 de noviembre de 1997 Jesús
CS 91: AMAR ES CREAR
Seré aprehendido y comprendido solo con el amor. Niña Mía, esta mágica palabra se repite en el cielo y en la tierra porque cada uno ha sido hecho de Amor; pero no todos dan un sentido bueno a este vocablo tan repetido y pocos le dan el significado perfecto. Sin embargo todos deberían llegar a admitir al menos que amar es como crear, es decir producir de la nada. Amar es dar a la persona que se ama la propia benevolencia, pero darla como si se tratase de reconstruir otro yo mismo, como si el yo no bastara al que ama.
Ya lo sabes, en estas palabras queda encubierto el misterio de la Creación y de la Redención del género humano. Yo Me He dado para crearlos a ustedes; de Mí He dado el Querer y el Ser que, unidos al entendimiento, los ha hecho criaturas semejantes a Mi.
Debía crear porque el Ser no tiene vida que no participe siempre multiplicándose y tornando siempre a la propia unidad... Yo Me multiplico en ustedes y retorno nuevamente a Mí en la infinita simplicidad de Mi Ser: esto es posible porque la vida del Ser es el Amor que genera en sí mismo a la criatura, a fin de que, participando del Ser, se una al Amor, el cual entonces, se difunde creando y manifiesta su Vida reproduciéndose.
Por tanto, toda criatura está formada de Amor y Yo que Soy el Amor conozco infinitamente a todas las criaturas y las amo esencialmente siendo fruto de Mi vida todo ser creado.
¡Ah, el Amor! ¡Palabra del cielo y de la tierra! ¿Quién de ustedes puede hablar de ella sin balbucir? Hay alguien que quisiera hablar de ella detenidamente y ustedes quedarían encantados de tanta belleza y suavidad que descubrirían al sólo referir lo que harían, aun cuando fuese con palabras propias de ustedes...
Por ahora les baste saber esto: el Amor es vida, gozo y sonrisa, como decir que Yo Soy su Vida, su gozo, su sonrisa.
Quien Me capta, se los He dicho, Me capta con el amor y el amor le hace comprender que todo en Mí es fuego, benevolencia y dulcísima saciedad.
Quien Me quiere captar sabe imitarme, porque lo ven, Yo para captarlos a ustedes utilizo el mismo arte. Mientras más honor habrá para ustedes, más Gloria habrá para Mí.
Bien, así vamos, hijos Míos. ¡A ustedes el honor, a Mí la Gloria!
Más tarde Jesús
CS 92: ESTUDIEN MI VIDA
Durante Mi vida tuve mucha batalla y poquísimo reposo, pero todo estuvo regulado de manera divina y nada Me fue imposible porque, bajado del cielo, vivía en la tierra con ánimo de desasimiento.
El secreto de las victorias que He conquistado, está todo en haber vencido principalmente la naturaleza humana, en haberla sometido a una razón superior, de la cual obtenía luz y amor.
En los primeros tiempos de Mi vida, no aparecía todo esto, pero el hombre es lo que se manifiesta en la muerte, la cual es verdaderamente la síntesis de la vida pasada.
De modo que, impulsado al cielo, del cielo He recibido un continuo influjo, mientras que de la tierra, de lo que es humano, He recibido más bien penas que alegría.
Considerarán Mi vivir acá abajo, si se lo ve en las acciones de un Hombre, más bien que de un Dios; un Hombre-Dios que Ha debido ser plenamente hombre, siendo sin embargo realmente Dios.
Por tanto, exceptuado el pecado, Yo era como son ustedes, ahora que viajan hacia la eternidad.
Estúdienme, les ruego, estudien Mi vida, tendrán con ello inmensas ventajas.
25 de noviembre de 1997 La Virgen María
CS 93: ENCARGUÉ A MI MADRE QUE LOS CONSUELE
Al mandato de Mi hijo, acudo alegre y te abrazo, Mi hijita, alborozada por ti, gozosa por El.
He percibido tus sentimientos de unión a Nosotros y ahora quiero también darte un regalo, una confidencia.
Cuando Mi Hijo partió, Yo estaba desolada y hasta que no se Me apareció resucitado, no tuve fuerzas. Me sentía abatida hasta el extremo, experimentando un dolor indecible. Piensa: dos noches, un día entero, siempre llorando inconsolable y como muerta...
Pero al alba del tercer día, Miguel Arcángel Me transportó, en cuerpo y alma, al Sepulcro; expulsó a todos los soldados y Me dijo: "Madre, no llores más". Un instante y Mi Hijo surgió luminoso, radiante, bello, de aquel lugar de tristeza. Se acercó a Mí, Me besó y Me dijo dulcemente: "Madre, no llores más. Volveré de nuevo a ti, antes de subir al cielo. Consuela a Mis hermanos". Luego Me llevó consigo y Me hizo ver de nuevo todos los lugares donde había sido maltratado, de Getsemaní al Calvario. Se detuvo en el punto donde ya muerto lo estreché en Mis brazos y con gran alegría Me prometió inmensos consuelos por todo lo que había sufrido.
Finalmente Me volvió a llevar a Mi lugar de morada, pero en él ya no encontré a Juan que había salido con Pedro para ir al Sepulcro...
Y ahora, Mi hija amada, fija tu pensamiento en la Gloria infinita.
29 de noviembre de 1997 Jesús
CS 94: AL MENOS UNA VEZ AL DÍA HAGAN LA VOLUNTAD DE LOS OTROS
En el día de Mi nacimiento acostumbran intercambiarse augurios que son solamente humanos. Yo, en cambio, quiero este año darles un augurio que no tenga nada de humano, sino que sea todo divino. Lo tendrán presente cuando, siguiendo la costumbre, se intercambien los augurios de cumpleaños.
No es difícil entender lo que pretendo al darles Mi augurio; pero es difícil acoger el beneficio que con Mi augurio quiero darles.
Nací en un establo para no dar molestia a Mis criaturas que se agolpaban para el censo. Me llevaron pronto a una casa de Belén por la atención de una pastorcita. Mi Madre fue la admiración de todas las mujeres del pueblo a causa del amor que Me demostraba. José, por su parte, era considerado como el más feliz de los padres y, cuando llegaron los Magos, muchos los importunaron buscando ayudas económicas.
Por eso Yo, extranjero en Mi pueblo, tuve que sufrir por las penas de Mi Madre que se encontraba fuera de casa y por las de José que no sabía qué debía hacer con aquella riqueza recibida. Pero muy pronto los bolsillos de Mi Padre adoptivo quedaron vacíos y volvió la pobreza que Yo quería.
La noche en que huimos a Egipto, María y José tenían alimentos solo para dos días. Todo debía concurrir para dar la mínima apariencia a Mi nacimiento y si hubo manifestación de pastores y de Magos, eso se debe a una Voluntad Mía preestablecida y encaminada a dar a los hombres testimonio seguro de Mí.
Sobre estas bases de pobreza querida, se apoya Mi augurio. Les auguro que puedan comprenderme en Mi pobreza, que es el mayor bien en medio de todas las miserias que los afligen. Pobreza que está hecha de verdadero desapego, de voluntad consciente, no de mezquindad.
Deseo que tengan un alto concepto de esta virtud que los hace semejantes a Mí y por eso, les propongo que adopten el siguiente método: al no poder despojarse de lo que tienen, a causa de los deberes asumidos anteriormente, den cada día algo que estiman y mucho. Se trata de ustedes mismos, de su querer, de modo que en la práctica, deberán hacer al menos una vez al día, la voluntad de los otros... Es un don que hacen y que empobrecerá el yo de cada uno, pero es necesario poner empeño y no detenerse nunca.
Este es el augurio que quería darles y el beneficio de que les hablo consistirá en un progresivo despojo de ustedes mismos, hasta quedar privados de sus ropajes, pero revestidos de Mí.
Les aseguro que si Me escuchan, los Angeles vendrán a cantarles alabanzas y Mi Madre los estrechará fuertemente, como hizo Conmigo en la noche en la cual vine a ustedes.
2 de diciembre de 1997 Dios Padre
CS 95: CREZCAN ESPIRITUALMENTE
Observa esa abejita, Mi niña dulce, quiero hablarte de un tema que te agradará: el mundo animal.
La reina de las abejas está casi inmóvil frente al reato de la colmena que trabaja continuamente a sus ordenes, más aún bajo su imperio. No se puede decir lo mismo del animalito que llaman hormiga, pero todas están bajo otro imperio: el que Yo les doy y que se llama instinto. De manera que la abeja y la hormiga están bajo el instinto, pero además obedecen a una voluntad que todo lo dispone.
El hombre no es hormiga ni tampoco abeja; en lugar del instinto tiene la razón y, sobre la razón, Mi Voluntad. Sí, Mi Voluntad es reina del hombre, éste podrá construir prontamente, continuamente, pero si se da de independiente, no puede construir nada de bueno porque se deja conducir o del sentimiento o del acaso, por tanto ciegamente y, por lo mismo, con frecuencia en forma negativa.
Es maravilloso para ustedes el mundo animal; es bellísimo para Mí el hombre que se deja guiar por Mi Querer.
Mientras el alma es infantil, no hace caso de lo que quiere Mi divina Paternidad. Conoce algunas restricciones y se queda en ellas para recibir leche espiritual endulzada con mucho azúcar.
¿De qué habla el alma niña? De dulzuras, de grandezas exteriores, de cosas que importan a su insaciado deseo de Mí. En una palabra se solaza en Mis brazos paternos y cree que permanecerá siempre así, más aún, espera que Yo aumente la dosis de dulce leche espiritual. Cuando le disminuyo y le quito, sufre, se lamenta, se abate y, a veces chilla. Pero mientras ella hace esto, Yo Me río porque ya tengo listas nuevas dosis de dulzura o halagos que le daré cuando su estómago delicado se robustezca.
Sí, Yo Soy su Padre y como tal Me comporto. Poco a poco Me darán razón y Me agradecerán del trato que uso con ustedes.
¿Creen que conviene fiarse del que sabe y del que ama? ¿Conviene escogerse el alimento, cuando Soy Yo el que piensa en todo? ¿Cuándo entenderán que Yo los alimento continuamente? ¿Cuándo dejarán de buscarme solo para recibir? ¿Quieren entender que no se puede permanecer siempre niños, sino que es necesario crecer?
Miren a su hermano Jesús y consideren que, siendo El también Hombre como ustedes y teniendo que llegar a una estatura incomparable, también El se sometió a esta ley de crecimiento espiritual.
Les dice así el Evangelista, cuando asegura que crecía delante de los hombres y de Mí. Por eso Jesús les dice que aprendan de El. No sea inútil Su ejemplo, sino que los espolee a imitar a Mi Hijo amado que Se abajó a ustedes para elevarlos hasta Mí.
¿Qué dulzuras buscan? ¿Qué atractivos quieren? No les presto oídos si no Me escuchan. No escucho sus deseos al respecto, si dejan que estas palabras escapen de sus almas.
Pídanme más bien y se lo concederé de inmediato: hacerse capaces de entenderme o seguirme en las arideces, en las presiones, en la contradicción.
No olviden, hijitos, lo que les digo hoy con amor de Padre, por su verdadero bien.
3 de diciembre de 1997 Jesús
CS 96: NINGUNO DE LOS MÍOS PERECERÁ
Mis hijos amados: Si todo el globo terrestre sufriera un trastorno telúrico que hiciera pedazos toda cosa, perecerían inclusive todos los hombres y vendría la desolación sobre la tierra. Los terremotos unidos a otras manifestaciones del universo formarían la más espantosa tragedia de la humanidad.
El acto sacrílego del hombre que quisiera transformarse en Dios, merecería un castigo así, que en definitiva, no sería completamente satisfactorio a Mi Divina Justicia, a causa de la gran malicia que ese pecado reviste delante de Mí.
En efecto, no puede ser pagada la culpa y especialmente la de idolatría, sino con acciones de valor que trasciendan el nivel de las cosas humanas. Ni la penitencia, puramente y simplemente humana, ni el castigo tremendo, pero sin embargo siempre humano, pueden satisfacer Mi infinita justicia. Por lo cual He establecido otra solución que, mientras participa de la compensación infinita debida a las ofensas de alcance casi infinito, como la idolatría, sin embargo reviste carácter humano.
¿Qué puede hacer el que Me ha ofendido, si vuelve a Mí arrepentido? Aferrarse a los méritos de la Humanidad salvadora que asumí y someterse a las consecuencias limitadas de su pecado, limitadas inclusive en cuanto a tiempo. Pero el que no se arrepiente, ¿qué puede esperar fuera de la condenación eterna? ¿No podría pagar ya en la tierra su desidia? Depende únicamente de Mí.
Por eso, consideren no un solo hombre pecador, sino consideren todos los pecadores y podrán tener la perspectiva de lo que puede madurarse en el mundo.
Hablan de paz, los desdichados, querrían la paz, pero la del soberbio que aplasta al humilde. Me provocan en toda forma: con delitos, con mentiras, con adulaciones mezquinas, con profanaciones y corrupciones.
Los veo a todos revestidos del traje de Satanás, del traje que en vano imaginan, horrendo con figuras simbólicas; ellos como Satanás están vestidos de odio y de odio se nutren continuamente. ¡Cuántos corderos quisieran despedazar esos lobos voraces? Por eso ha llegado la hora en que deben ser castigados.
Ustedes temen tales amenazas, pero Yo sé hacer todo debidamente y les pido confianza. Todo se cumplirá, pero ninguno de ustedes, los Míos, perecerá.
5 de diciembre de 1997 Jesús
CS 97: SOMÉTASE EL HOMBRE A MÍ Y TENDRÁ VERDADERA PAZ
(En el vuelo de Cochabamba a México)
Hijos Míos, en este primer viernes, Yo les doy Mi paz y quiero hablarles de paz primero porque se la descuida y luego porque después del esfuerzo que han hecho por cumplir un deseo de Mi bendita Madre, que quiere presentarlos a la Trinidad Santa, Me siento complacido al comprobar una vez más su decisión.
Se descuida la paz siendo uno de los principales frutos de Mi Pasión Se comprende y se sacan pocos frutos de Mis penas. De hecho las penas son una guerra y toda guerra es seguida de una paz... Mis penas fueron divinas y les ganaron una paz divina. En cambio sus penas son una guerra, pero una guerra humana, y por lo mismo no dan sino una paz efímera. Más aún, muchas veces ni siquiera se percatan de que cesa una pena, pues en seguida les llega otra.
¿He frustrado Mis intentos? Aparentemente sí. El signo de la contradicción, signo perfecto por divino, acompaña Mi obra de Redención. Los hombres piensan en Mí y Yo los privo de la paz, más bien, ellos mismos se privan de ella porque Mi justicia quiere el efecto correspondiente a toda causa y es claro que si las causas fueran buenas, Mi misma justicia se alegraría de dar buenos efectos. Ponga el hombre la causa buena, es decir la sumisión a Mí y tendrá verdadera paz.
En este primer viernes, en que muchas palabras recuerdan Mi Pasión, en vez de hablarles de Mis penas, como otros quisieran, por el bien de ustedes debo decir estas cosas. ¡Qué lejos estamos de la unión que desee para el hombre cuando estaba oprimido por tantas penas!
Oh grupo escogido, escucha también este lamento que lanzo por aquellos que se oponen a la libre afirmación de los más altos ideales. Ustedes los que quisieran seguirme no pueden hacerlo sin volverse a mirar cuántos, se ríen de Mí y de ustedes mismos. Vean cuánta perversidad y malicia se opone a Mi obra!
Hay tantos hijos negros por dentro, porque la maldad infernal los ha contaminado y están perdiendo sus almas precisamente porque no quieren ningún fruto de Mi Pasión.
¡Oh, si Me invocaran un sólo instante! ¡cuánta paz les daría! Parecen aliarse contra Mí y es que, en efecto, el infierno está impregnado de esto y esta impregnación quisiera el demonio llevar también a la tierra. ¡No, Satanás!, tú sabes que tienes los días contados. No te dejo realizar tus maldades sin un designio Mío. Y serás derrotado. Serás derrotado justamente por los que crees débiles y que Yo los haré fuertes como leones porque son elegidos por Mi Madre,
¡Pequeño rebaño, grupo decidido y valiente, no creas lejano el cumplimiento de Mi promesa! Yo no estoy lejos de ustedes y ustedes Me siente, casi Me ven.
Ellos, Mis enemigos no Me ven porque Satanás ha echado cortinas de humo delante de sus ojos.
Rebaño Mío, Mi heredad y Mi Gloria, estoy contigo y juntos venceremos a los hombres y a los ángeles rebeldes. He aquí Mi Estandarte que los precede, Miguel, deja el paso libre a esta fila y Tú, Madre nuestra, cura las pequeñas miserias, las pequeñas heridas de Tus hijos con el bálsamo que Te He dado para ellos...
Alguno de ellos está cansado, algún otro está titubeante, pero todos tienen Mi Signo en la frente. Sí, son Míos, se sentarán con nosotros para juzgar a sus semejantes, semejantes en el cuerpo, ya no será en el alma porque habrán de esforzarse para superar sus egoísmos, sus errores humanos. Pues bien, cúralos, oh Madre, hazlos fuertes a todos y comprendan que el don que les hago no es pequeño, porque es el don de Mi Amor gratuito por el cual los salvará de Satanás y sus amigos. Mi Estandarte: la cruz que levanto en este primer viernes, cuando van al encuentro de una nueva etapa en su crecimiento espiritual y en los frutos que habrán de cosechar.
A ustedes, reunidos en Mi Nombre, la luz que irradia Mi Humanidad desde este Madero santo con el cual los bendigo a todos hoy y para siempre.
Mi hija amada, a la conquista de Mis hijos, vayan sin temor, sin dudas.
7 de diciembre de 1997 Jesús
CS 98: MI AMOR HA PLANIFICADO ESTA VISITA SUYA
(En la Basílica de Guadalupe, ciudad de México)
Mis queridos hijitos, Yo les doy la bienvenida en esta peregrinación. He querido que sea en esta ciudad, donde se iniciaron Mis apariciones, la primera reunión del grupo fuerte que Evangelizará al mundo, llevando los estandartes de: la cruz, la Eucaristía, la Misericordia de Jesús y el amor de Mi Corazón Inmaculado en el que deseo que se refugien.
Ninguno de ustedes está aquí por casualidad, este encuentro ha sido tan amorosamente planeado que, cuando Mi hija se marchaba de la Basílica erigida en Mi honor, Yo los veía entrar a todos ustedes y Mi corazón se enternecía (se refiere a 5 meses atrás).
Gracias por haber respondido a Mi invitación. Yo, su Madre, los bendigo, en el Nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo.
México, 7 de diciembre de 1997 Jesús
CS 99: MI MADRE ES EL RECIPIENTE DONDE SE VACIÓ POR VEZ PRIMERA LA MISERICORDIA DIVINA
¡Madre feliz que engendraste al eterno Hijo del Padre!
Cuando antes de nacer, Ella poseía felizmente Mi Cuerpo, Yo le infundía las más suaves dulzuras, dándole a considerar la suavidad y la belleza de ser templo augusto del Dios hecho Hombre. María, Madre tierna halagada con tantos éxtasis y tantos raptos, estaba suspendida entre el cielo y la tierra, Su vida en aquel tiempo parecía y era toda ella de una excepcional felicidad.
Madre feliz, cuán dulce fue haberte elegido entre todas y cómo gusté Tu tiernísima unión Conmigo! Andabas arrobada entre tantas criaturas que no veían qué cortejo de Angeles había puesto en torno a Ti. Te movías entre los hombres, humilde y bella, porque en Ti habitaba Yo hecho carne Tuya. Tú Me Has dado la vida y, en cierto modo eres la única que haya intercambiado Conmigo, Tu Creador, el don de la vida; Tú Me Has dado la sangre y nadie podrá darme cuanto Tú Me Has dado en arranque de amor, porque Tú, Madre feliz Me Has ofrecido no sólo vida humana sino la vida que brota de Tu amor y en esto consistió el mayor mérito Tuyo.
Madre feliz, si Te llamo ahora, en el cielo, Tú igualmente respondes, como entonces: "Hijo Mío, vida Mía, ¿qué quieres de Mí?" Y Yo puedo responderte: "Nada más puedes darme, oh Madre, Yo quiero sólo mirarte porque eres Mi verdadera obra maestra, eres Mi Arca, Mi Sagrario, eres el recipiente donde se vació por vez primera la Misericordia del Verbo.
¡Cuán sublime es Tu mirada luminosa! ¿Por qué, oh Madre siempre serena, no Te haces ver por aquellos que no entienden nuestro lenguaje? ¡Muéstrales Tu rostro, porque Yo Me gozo mucho en él, hazte admirar porque eres Mi Madre.
La recompensa que Te di por Tu gravidez es grande. He determinado -y Tú ya lo sabes- que todas las veces que Me llames, con todo amor Yo y todo el cielo exultaremos de gozo; en la tierra luego, como un eco, llegarán las divinas armonías y repercutirán en mil almas.
Madre feliz, El que engendraste, hoy goza hablando de Ti a estos hijos y alabándote sin fin. Si lo permitiese la condición del hombre, haría conocer a Tus hijos muchas cosas dulcísimas; pero llegará el día en que también ellos como Yo gozarán de la seguridad que sabe dar Tu ardiente afecto materno.
Madre Guadalupana, Te hablo a Ti y Tú habla al corazón de quienes Me escuchan. Se preparan para presentarse ante Ti; prepara Tú, endulza esos corazones que luego presentarás Tú María, a la Santa Trinidad.
México, 8 de diciembre de 1997 San Pedro
CS 100: PRONTO TRIUNFARÁ EL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
Hijos Míos, surgió, ricamente bella la celestial Madre y se elevó sobre todas las miserias. Apareció como una estrella en el oscuro mundo del judaísmo, estrella oculta primero, después fulgurante en el firmamento de los hombres. Como una riquísima Arca puesta en la tierra por las manos de Dios, María fue transplantada entre los hombres para el sublime cometido de dar el Salvador a todos.
Este cometido Suyo comportaba el privilegio de estar exenta de culpa desde Su nacimiento, puesto que la Madre del Salvador lógicamente no debía estar en la tierra en espera de ser salvada, ni siquiera un instante. Por eso fue preservada del pecado de Adán.
Cuando en el siglo pasado Mi sucesor declaró solemnemente este privilegio de María, se reconocía con esto una verdad antigua, tanto, cuanto fueron los años que transcurrieron desde el nacimiento de María hasta entonces y María fue colocada sobre todas las criaturas, no ya por voluntad de los hombres sino por Voluntad divina.
A los infelices caminantes de este siglo, Pedro, Papa por Voluntad de Cristo, dirige hoy, día de la Inmaculada Concepción, su palabra libre de argucias y sincera como siempre y al hacerlo ha querido recordar el privilegio que han tenido todos ustedes de estar hoy aquí en este grandioso día y recordar otro privilegio de la Concepción sin mancha de la Madre del salvador por un sólo motivo.
Los cometidos que me fueron confiados por Cristo no llegaron a reconocimiento oficial de la grandeza de María, porque cuando entonces yo y los otros evangelizadores conocidos estabamos en el mundo, pesaban sobre nosotros otras incumbencias. Pero la grandeza de Aquella de quien les hablo, estaba en nuestro corazón y todos la amábamos alegremente, respetuosamente, fervorosamente antes y después de Su Asunción.
Por eso hoy me agrada todavía recordar a los cristianos que yo amaba, a nuestra Madre con amor tierno y filial. Pero yo me demuestro así no sin un fin, y es que me Ha pedido Ella, la Madre divina, darles el feliz anuncio, oh infelices caminantes del siglo veinte Ella quiere hacerles saber que pronto triunfará Su Inmaculado Corazón.
Pedro los exhorta a orar y los ayuda. Pedro que vigila y escudriña les anuncia también días de tristeza. Acérquense a mí, ovejas de Cristo, acérquense y estén en espera del cumplimiento del Divino Querer
23 de diciembre de 1997 Jesús
CS 101: MIS DISCÍPULOS NO HICIERON VIDA UNICAMENTE CONTEMPLATIVA
(Rezaba pensando en volver a mi vida contemplativa, encerrada en casa, cuando Jesús dijo lo siguiente) :
Mi niña amada, quiero que pienses en que Mis discípulos no se encerraron en su casa para hacer únicamente vida contemplativa. Mi Misericordia tiene necesidad de personas como tú. Yo te doy las alas benditas de una suavidad conquistadora de almas.
Lo que quiero es que, cuando hables con los otros, pienses mucho en Mí. ¿Por qué? Para que abandonándote a ti misma, encuentres más beneficios Míos que dar, como aquella fragancia que se expande ignorando que perfuma
Si pudieras ver tu nada, la pobreza y desnudez de tu alma, sería terrible, siempre y cuando no contaras con la riqueza de Mis méritos
más tarde
Si estudias de manera que Mi sabiduría construya en ti un edificio divino, la obra que haces es meritoria, útil y querida, deseada por Mí. Pero si estudias para satisfacer una curiosidad tuya, aun cuando ésta sea de orden espiritual, construyes sólo con agua, pero sin cemento. Todo caería en tierra, ¿no es verdad? En el caso de que tu estudio tenga por meta Mi Querer, el edificio de Mi sabiduría se va poco a poco levantando con seguridad.
Son los dos métodos que se pueden tener cuando se trata de lecturas espirituales. Pero tu estudio podrías hacerlo con mayor utilidad, si dejando de lado el provecho y mérito, pusieras tu atención no ya en las cosas que quieres aprender, como pensamientos elevados, novedades y demás, sino en lo que Yo quiero que aprendas de cuando en cuando, que te apliques con la búsqueda de lo verdadero, de lo bello, de lo santo.
En esto consiste el estudiar, porque Yo lo quiero. Es decir el beneficio que debes querer no ha de ser como predispuesto por ti, porque más bien sería bueno que acojas de Mí los beneficios que Yo predispongo para ti. Y para hacer esto es preciso tener una intención general, que es la de esmerarse en la lectura de Mis Mensajes o de determinados temas por la intención de seguir los influjos particulares que Yo pongo durante la lectura.
Todo lo que Yo digo a un alma, lo digo para todas puesto que todas son Mis preferidas. ¡Si supieran de Mi amor por cada una! Tú sigue creyendo en este amor y saca provecho de él, explótalo.
Muchos rehuyen los llamados Míos a través de un libro y los atribuyen al autor, de manera que Mi llamada es inútil porque cambian Mi obra con la de quien la ha escrito. Así se forman un concepto del escribiente y pierden los dones que Yo quiero darles.
¿Por qué de un mismo texto o libro alguien es atraído por una cosa y otros por otra? ¿Por qué algunas líneas toman un color para algunos, mientras que para otros permanecen desteñidas? Aquí está Mi secreto y el de ustedes si quieren progresar estudiando las cosas santas: es decir, el secreto es ir hasta donde Yo permito, en el comprender y profundizar ésta o aquella tesis, éste o aquel pensamiento. ¡Cuántas fatigas se ahorrarían así! ¡Cuánta luz penetraría en su espíritu escuchando la invitación interior que les hago!
Yo Soy el amor, Mi hija, el que crece en el amor crece en la posesión de Mí ¿Quieres tomarme ahora? ¡Recíbeme!
(Maravillosa experiencia recibir nuevamente la Sagrada Comunión de manos de Mi Jesús. Sentí la Hostia en la lengua y Su ser inundó mi pequeño ser ¡Gracias, mi amado Señor! Tenerte y no morir es morir por tenerte siempre en mi )
25 de diciembre de 1997 Jesús
CS 102: MI PRIMER PESEBRE
Mi pequeña nada, quiero que tu corazón se sumerja amorosamente en la consideración de todo lo que has recibido en el transcurso de este año, que se incendie en deseos de acercarse más a Mi santidad. No quiero que presumas de tus esfuerzos, de su eficacia, pero confía plenamente en Mi ayuda y así te desprenderás de tu propia voluntad, así permanecerás en la verdad, este es el camino más rápido.
Muchas cosas tengo que decir a los hombres de esta noche pasada que conmemoró la noche divina que alumbró Mi Belén.
Santa noche, noche divina, se dice la que Me trajo a ustedes, como pequeño Hombre lleno de amor.
Ustedes saben que después de doce siglos, una criatura tuvo la idea de reconstruir Mi pesebre. Francisco, juglar de la divinidad, dio a los hombres esta poética, más aún divina costumbre.
Por esto desde hace siete siglos fielmente Mi Iglesia, los Míos Me adoran en muchos lugares, piensan en Mí y Me ven pequeño nacido en los brazos de Mi amada Madre.
Si todo esto ha requerido un tiempo tan largo ya que desde Mi nacimiento hasta hoy han transcurrido casi dos mil años, pueden creer que Mi obra se prolongará un pequeño tiempo todavía, adaptándose siempre a las mentes humanas, al progreso lento de los conocimientos que tienen.
¿Pero qué haré en el futuro? ¿Tal vez es dado saberlo por anticipado? No, no lo concedo, pero les prevengo desde ahora, que aún no estoy del todo satisfecho, no Me basta lo que hasta ahora He dado a la humanidad.
Esta Mi secretaria, imperfecta sí, pero llena de amor, anoche ha pedido lo que Yo quiero dar a los hombres. Ella guiada por Mí, sin hacer mucho caso de lo que decía, confiándose a la primera luz que Yo le infundía. Pues bien, la oración hecha así es la que acojo y por lo tanto les revelo que los próximos años estarán llenos de gracias que esta niña Mía ha pedido nuevamente anoche.
Hombres que corren tras las cosas pequeñas, deténganse. Su Dios quiere asociar a su obra que nada tiene de común con las obras de ustedes, con sus ideas, con todas sus previsiones. ¡Ah, si pudieran creerme, cuánto bien bajaría al mundo!... Yo daré a los hombres una vida nueva y todos creerán en Mi eterno amor.
Vine a la tierra tomando de las criaturas lo mínimo que podía para hacerme hombre. Digo por María en la cual fui concebido en estado de virginidad. Y esto hice no solo por su deseo sino todavía más por Mí, Verbo del Padre, Hijo unigénito, Luz del que Me mandó.
No quise un Padre en la tierra porque quería demostrarles Omnipotencia en Mi concepción, pureza absoluta, pero sobre todo, paternidad divina. A ese Padre, al que la humanidad no quiere creer, Yo di la infinita alegría de venir al mundo, para dar al mundo mismo su paternidad.
¡Hombres, deténganse! Mi Padre lo quiere, es hora de que lo miren ustedes que son sus hijos pequeños, los infantes del espíritu. Hasta ahora como todos los lactantes, han vivido en los brazos de la Madre que les He dado y poco o nada se han preocupado del Padre al cual los He encaminado. Deben progresar y progresarán; deben reconocer la Paternidad dulcísima de Mi Eterno Padre , no como se ha hecho hasta ahora, sino más y más .
En este día santo, desde Mi pobre cuna Yo llamo, Yo invito e insisto porque quiero cambiar sus desasosiegos en dulcísimas sonrisas...
Gloria, pues, a Mi Padre, amor a Mi Padre en la tierra y en el Cielo.
25 de diciembre de 1997 Jesús
CS 103: CRIATURAS QUE TANTO AMÉ, ¿CUÁNTO TIEMPO NECESITARÁN PARA CREERME?
(Pasaba por un momento de tristeza)
No pienses en el ayer, pon tus horas malas en Mis horas dolorosas, las que fueron dolorosas para Mi Cuerpo y para Mi Corazón... Todo lo redimo y todo lo renuevo. ¡Si tuvieras más fe!
Vamos, sonríe y dime que Me amas porque quiero hablarte de los eclipses.
Ustedes conocen los eclipses periódicos, los que ocurren ante la conjunción, como dicen los astrónomos, del sol, la luna y la tierra. No conocen una infinidad de eclipses que acontecen en el cielo a causa de otras conjunciones. Pero si ahora pudieran ver qué enlace de itinerarios, que correspondencias de posiciones se dan entre tantos cuerpos celestes que He diseminado sobre sus cabezas, gritarían maravillados y asombrados: "¡Qué sabiduría rige, guía y entreteje tantos cuerpos oscuros o bien brillantes!" Y la admiración precedería a la adoración, ya que Yo Me reflejo de modo claro en lo alto de su claro.
Hijita, Yo Soy el Dios sabio que Ha hecho y mantiene sobre la tierra un mundo maravilloso y variado. Yo Soy el Dios que ha dispuesto el camino de las estrellas y de sus planetas; Yo He hecho que las estrellas y los planetas, entrecruzándose entre sí aun cuando a distancias casi incomprensibles al hombre, produzcan diversidad de eclipses, que son efecto del infinito cálculo del tiempo y de la materia, en un mundo para ustedes misterioso pero atractivo.
Sin embargo, tantos eclipses, tantas aproximaciones de astros, tantas conjunciones entre astros y planetas, representan sólo una pequeña parte de lo que pone en obra Mi sabiduría. En el mismo cuerpo de todos los astros en general, ocurren -misteriosamente para ustedes hombres de la tierra- prodigios maravillosos.
Consideren las algas marinas, las flores del fondo del mar; miren los miles de peces que van nadando en él; miren cómo en lo profundo de la tierra arde el fuego y diversos metales subsisten bajo la costra terrestre; en el suelo que pisan pueden admirar tantas riquezas, tanta variedad; sobre los montes, en el aire invisible, también el cuerpo homogéneo y vital y luego en el cielo, en los varios cielos que están sobre ustedes, pueden considerar que en todo y sobre todos preside el que les habla y que solo puede dar vida, movimiento, reproducción a tan variada multitud de criaturas.
Pues bien, es hora de que asimilen bien en su mente, que toda criatura vive en virtud de la vida que Yo le participo y que por eso hace lo que Yo quiero, lo quiera o no, o bien insensiblemente (siempre Me adapto a ustedes, recuérdenlo).
Así, cuando elevados sobre la gleba que los circunda, miran Mi obra, pueden aliviarse de tantas miserias, que lo son porque ustedes las juzgan riquezas.
¡Oh, hombre predilecto, si entendieras cuán cierto es que la verdadera miseria es lo que tú estimas y que tu verdadera riqueza es lo que no estimas y que sin embargo podrías poseer! Si estás en eclipse no grites perturbado, no agites las alas como hacen las gallinas cuando el sol se oscurece. Hay oscuridad, a veces, no lo niego, pero el sol volverá.
A causa de ciertas "conjunciones" tú hombre, has entrado en la oscuridad. ¿Por qué has gritado y llorado? Guárdalo en tu mente: has fijado la mirada en ti y viéndote oscuro y miserable has olvidado al sol, a la luna, a Dios. Recuerda que Yo no He dejado y no dejo de ser benéfico y que si Me He ocultado, ha sido por tu bien. Además, sabe que durante tu eclipse, te He asistido mucho más que durante la luz.
¿No lo crees? Pues intenta quedarte a oscuras, en una habitación desconocida: irás a tientas en busca de luz. Si deseas calcular qué ayuda te He dado cuando estabas en la oscuridad, debes hacer luz en tu habitación para poder percatarte de que estaba llena de insidias: dos huecos aquí, un hilo tendido allá. Más adelante un monstruo... etc.
Ahora que ves, debes admitir que te He ayudado mucho más entonces en la oscuridad, que ahora que estás ya en la luz.
¡Criaturas que tanto amé y tanto amo! ¿Cuánto tiempo necesitarán para creerme? Se hacen la ilusión de creerme pero no están bien arraigados en la fe y tampoco en la esperanza, la caridad que les He dado los salva, pero en parte, porque también en ella están todavía débiles.
Yo Soy el Señor del mundo, el dominador de los cielos, la sabiduría que no falla; Yo Soy el que guía, rige y fuera de Mí no hay sino mentira. Extiendan los brazos, manténganse despiertos, prontos a toda prueba, a todo eclipse, sin olvidar que Mi cuidado es constante, continuo, santo.
Piensen desde hace cuántos milenios He puesto Yo en el mundo las sustancias materiales a través de las cuales hoy He querido darles este rayo de luz divina. Piensen cuántas criaturas inferiores He hecho para que ustedes hoy, sí, hoy, fuesen capaces de escucharme, de pensarme. Perciban en lo posible que el espíritu que les infundí viene directamente de Mí y que su mismo espíritu fue dotado del poder de oír, aun cuando a oscuras, al que ahora les habla. Y luego, recójanse, agradecidos en Mi Espíritu para alabar a su Creador, su benefactor, a Mí, el amor, sin medida y sin embargo siempre incomprendido.
27 de diciembre de 1997 Jesús
CS 104: CADA ALMA RECIBE DE MÍ UN AMOR PARTICULAR
Cada alma recibe de Mí un amor particular. Por eso reconozco a aquellos que se ingenian para atraer a Mí a los pecadores.
Pon tu seguridad en la Potencia llena de Misericordia, sé fiel y ten confianza. ¡Déjame obrar en ti y por ti! El amor consiste únicamente en no pensar sino en el otro.
28 de diciembre de 1997 Jesús
CS 105: YO TE CONCEDO MI SANGRE PARA QUE LA DERRAMES SOBRE LOS PECADORES
Mi pequeña, tu oración es una fuerza que procede de un impulso de Mi Gracia sobre las personas a quienes Me encomiendas... Yo te concedo Mi Sangre para que la derrames sobre los pecadores; derrámala sobre todos ellos sin limitaciones porque a todos los hombres, a todos ustedes les pertenece.
Quiero, deseo mantener Mi fuego en ti pero, no para que ardas sola, sino para que propagues ese incendio y glorifiques a Mi Padre.
Búscame, no una vez al día, sino en todo momento. Tú sabes que Yo quiero que tu vida sea Mía sin interrupciones. Si respiras es porque Yo estoy contigo y continúo creándote.
El modo del coloquio es más importante que el diálogo mismo; háblame con el entusiasmo del amor... En las almas a quienes He llamado, hago que la estima que tienen de ellas, se mantenga reprimida por obra de los que deberían honrarlos, reconocerlos o amarlos. En esta condición es natural que Mis amados, los que no están bien ejercitados (como tú ahora) tengan alguna manifestación de impaciencia cuando se presenta alguna ocasión en la cual el amor propio puede hacer ostentación de sí.
Luego si la impaciencia no se reprime, se pasa al elogio velado, justificado, se entiende, con razones en su totalidad provenientes del yo ávido de estima. Entonces sufren porque deben luchar, por un lado y por otro, porque Yo reclamo internamente.
Hijita, si se desea adelantar en la vida espiritual, es necesario no abandonarse a sí mismo, sino vigilar siempre para conservar la humildad y acrecentarla cuando la ocasión es propicia, ocasión que está dispuesta por Mí unas veces y aceptada solamente por Mí en otras. Pero es ocasión de la cual espero que saquen provecho efectivo para su alma.
A todo pongo Yo remedio, aún cuando falten. Puse remedio al pecado grave, ¿no debería ayudarlos por la falta de virtud? Por lo demás con la prueba se conocen a ustedes mismos y si la prueba es ardiente será bueno que permanezcan tranquilos, confiados.
Por eso la estima de la cual las almas sienten hambre, es un gran medio utilizable para incentivar Mi amor y crecer, pero siempre reprimiéndola.
Satanás tiene gran interés en que hagan lo contrario de lo que Yo digo porque, en efecto tiene tal estima de sí, que se cree igual a Mí, no puede negar Mi grandeza porque siente su peso; pero cree ser él mismo un dios. Por esto, es decir es por el odio que Me tiene que él ríe cuando Yo hablo de humildad...
Pero ustedes no escuchen sus lisonjas, las que trae a la mente cuando los pongo en condiciones de ejercitarse en el desprecio de ustedes mismos...