Parte 7
LA GRAN CRUZADA DE LA MISERICORDIA


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24 de mayo de 1997 Jesús

CM 129: SER PASTOR SIGNIFICA UNA SOLA COSA: DAR LA VIDA

Yo Soy el Buen Pastor, conozco a todas Mis ovejas, una por una y ellas Me conocen. Escuchan gustosas Mi voz y Yo oigo sus balidos. Acudo desde lejos, como un relámpago Me acerco a Mis ovejas que están en angustia. Son todas Mías las ovejas del mundo pero muchas de ellas no saben que Yo Soy todo para ellas. Se acercan a Mí como ciegas y luego vuelven atrás, beben la fuente que Yo les presento, pero pronto vuelven sobre sus pasos. Conozco a Mis ovejas y quiero darles a todas Mi vida; por todas He dado la vida humana que tomé de María.

Les digo Mis ovejas: ¡Oh si fuesen tan dóciles como ellas, cuánto bien les harían y cuán felices serían! Les digo que Soy su buen Pastor, si supieran cuánto Amor les tengo, creerían que ser Pastor para Mí significa una sola cosa: dar la vida. La vida humana que viví en Palestina y Mi vida Divina que vivo con el Padre y con el Amor. He aquí lo que es para Mí ser el buen Pastor.

Ante ustedes no es la ilusión, es la verdadera caridad de su Dios que se adapta a ustedes, para ayudarlos, para atraerlos, para abismarlos en el Océano de Mi misma felicidad.

Tantas veces les He dicho que se presentan las pruebas y se les presentan a ustedes, no a Mí. Les He informado de todo, en síntesis y en particular y les He pedido amor, confianza. Les He ofrecido el amor y la confianza que necesitan para sus pruebas. ¿Por qué no Me dan oídos? ¿Se han arrepentido cuando Me han seguido, cuando Me han obedecido? Díganlo francamente, confiesen que ha sido siempre bueno el humillarse ante Mí, el haber creído en Mi Palabra y que fue siempre malo el haber actuado como independientes, como desamorados.

Ustedes, pueden decirlo...

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Mismo día María

CM 130: ENTRÉGUENME SU ABSOLUTA CONFIANZA

Estoy verdaderamente feliz, oh hijitos, de poderles hablar. Madre como Soy apegada a ustedes más que a Mí misma, ansío derramar la plenitud de Mi afecto materno en ustedes y hoy, día de alegría en el Cielo y en la tierra, les hablaré de su hermano Tomás, incrédulo una vez, luego fervoroso Apóstol de Mi Jesús.

En los confines de Samaria, donde Judea baja hacia la llanura, Tomás vivía de ordinario de la pesca. Jesús, al llamarlo le predijo el martirio e hizo de él un campeón de la fe. Entre los Apóstoles era el más pobre, pero pronto se distinguió por su bondad de alma y su fervor religioso. Tomás fue quien provocó de Jesús la sublime respuesta junto al pozo de Jacob, en el episodio de la Samaritana: "Mi alimento es hacer la Voluntad de Mi Padre".

Ya saben el hecho de la incredulidad del buen Tomás y les es útil recordar que todo hombre, por su propia naturaleza, si no ve no quiere creer. Tomás sencillo y franco, manifestó su debilidad en la fe y fue dulcemente instruido por Mí Hijo. Pero no fue el único en dudar, más bien él dudó porque temía creer, mientras que los otros dudaron porque creían visionarias a las mujeres que habían estado en el Sepulcro de Jesús.

¡Tomás, hijo Mío, cuánto bien ha venido al mundo a consecuencia de tu incredulidad! Tú no has dado este bien, no; tú has provocado a la Divina Sabiduría y tu obstinación sirvió para dar mayor evidencia a la Resurrección de Jesús.

También ustedes, hijos Míos, ambos, han orado mucho para cerciorarse de Sus palabras... No importa, es natural en ustedes.

Bien, decía que Tomás era un pobre pescador. Siguió a Jesús y fue amaestrado por El, luego enseñó a algunos hermanos en las regiones de Siria y otras... encontró el martirio por la vileza de un débil converso, pero delante del verdugo fue inconmovible. Imítenlo y no tengan temor de mostrarse radicales discípulos obedientes de Jesús.

Entre los episodios a los que dio vida Tomás, quiero contarles uno. Ustedes saben que experimenté turbación y grande, cuando Jesús se perdió en Jerusalén. Se quedó solo y Yo lo perdí en aquella ocasión Tomás indicó a Mi amado esposo haber visto a un niño hablando en medio de los Maestros del Templo. Tomás se puso en camino al encuentro de Jesús y Yo hasta ahora le estoy agradecida.

Hijitos, alégrense con su Madre, de las grandezas de sus hermanos del Cielo, porque ellos son como estrellas a Mi alrededor. Vendrán también ustedes acá arriba y entonces sabrán cuán grandes son delante de Dios. Tomás está entre los grandes y ahora Yo lo alabo en el Cielo y en la tierra, para que también ustedes puedan amarlo.

¿Por qué les hablo hoy de Tomás? Para que Nos entreguen de una vez por todas su absoluta confianza. Ni Jesús ni Yo permitimos que se confundan, Nos son demasiado queridos.

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24 de mayo de 1997 María

CM 131: SOY AUXILIO DE TODOS LOS CRISTIANOS

Mi amado hijo, Yo te hablo porque tú lo mereces, porque es Voluntad del Altísimo aceptar Mi pedido, pero voy a hablarte de varias cosas que tal vez no esperas en este día. La hora es muy difícil y ¿a quién sino a Mis hijos predilectos Me dirigiría?

Hijito, tristeza, razones del corazón, vida oprimida, alma exacerbada: más no puede decirse hablando de Mí, sufriente al pie de la Cruz. Quien se afana por dar un colorido a Mis penas, cree que mueve o se mueve a compasión por sus argumentaciones... más bien su palabra no es otra cosa que sonido del cual nada eficaz podría sacarse si Dios no se sirviese de ella como medio para llevar, El mismo, un poco de luz a las almas. Suenan las campanas, pero si el aire no condujera a su sonido, no se oiría nada de todas las palabras que proceden de Dios por medio de los hombres.

Tristeza... ¿y de que? Mi amor era puro y no tenía las tristezas de la voluntad, del yo no domado, por eso tristeza natural, sensible, repleta de llanto. Mi humanidad había sido puesta como en un mar de ilimitada amargura y en él todo Mi ser luchaba y sufría. Ver crucificado a Jesús, Mi Hijo, conocer sus sentimientos, su humillación: esta fue Mi tristeza.

Estos ojos, ahora radiantes, se cubrieron de densa niebla y en todo lo que veía encontraba razón para entristecerme. Como madre veía a Mi Hijo enclavado, lleno de dolor. Como criatura veía a Mi Creador aniquilado por sus míseras e indignas criaturas; como alma amante ví a Mi Amor deshonrado.

Al crucificar a Jesús Me crucificaron también a Mí; esto sabía Jesús y Yo sufría todavía más por eso. ¡Ah, Mi tristeza no se puede demostrar ciertamente a nadie, tan grande era y tan profunda!

Más comprensibles, en cambio son las razones, de Mi Corazón por las cuales sufría tan intensamente. El Corazón es la sede a la cual llama el amor, como para entrar y alojarse en ella. El amor, que es acto de voluntad, cuando es intenso, repercute fuertemente en el corazón y muchas veces, ese pequeño órgano, tan perfecto pero de poca resistencia, acusa los fuertes golpes de amor que da tenazmente contra las débiles paredes del noble corazón. Y así, ¿quién puede imaginar qué razones de felicidad tenía Mi Corazón, sede de purísimo amor?

¿Tal vez puede existir un corazón materno que no espere alegría de su propio hijo? ¿Quién podría arrancar del pecho de una madre el deseo de tener un hijo feliz? Y en cambio... ¡qué espectáculo tenía Yo delante!...¡Qué violenta contradicción a tantas aspiraciones Mías naturales y a tantos deseos de honor para Mi Hijo! Razones profundas, humanas y divinas, contrastaban fuertemente con toda Mi más legítima y santa aspiración. Yo, la Madre dolorida, no obstante todo, debía querer la Pasión de El, y quererla como El la quiso. ¿Quién sabrá cuántas razones comprendidas fueron sede de este Mi Corazón?

Vivía para El, pero por El no podía morir, los amaba a ustedes, Mis hijos y por un Hijo no sabía que hubiera hecho más de lo que ya había hecho. Sin embargo, nada por Jesús, a El ningún consuelo de parte Mía, porque para ustedes estaban reservados los consuelos. Estaba bajo el peso de Su Amor y del amor de ustedes, todo latido de Mi Corazón era un instante de inmenso peso.

¡Hijos! Les He dado la vida, quitándome a Mí misma, de total voluntad, la vida feliz que brota del Amor divino. He querido sufrir, pero por no morir He tenido que ofrecer dos holocaustos a Dios: el de Jesús y también el Mío. En este estado todo Mi ánimo estaba en total perturbada exacerbación. Estaba toda Yo traspasada, internamente de contradicciones porque Mis afectos sufrían violencia en grado máximo, luego el afecto por Mi adorado Hijo.

Extenuada, casi cadáver, ciertamente en el Calvario podía arrebatarme la muerte; en cambio lo arrebató a Mi Hijo, lo liberó a El y Me rechazó a Mí.

Quiero que también mediten en esta etapa de Mi vida, hoy que es el día en que festejan la fiesta de María Auxiliadora. ¿Cómo no voy a ser auxilio de todos los Cristianos, si Mi amor por ustedes nació de tan tremendo dolor?

Hijo amado, ¿reconoces la voz de tu Madre, verdad? Agradece aquella contrariedad con tu padre, la que te arrojó en Mis brazos. Yo te dejo Mi amor, el perfume de Mis caricias, la ternura de Mi Inmaculado Corazón...

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25 de mayo de 1997 Santa Susana

CM 132: EL ÚNICO NOMBRE QUE MERECE SER INVOCADO Y AMADO ES EL DE JESÚS

El Nombre adorado de Jesús es el único nombre que merece ser invocado y amado sin fin y aun los otros nombres santos no son otra cosa que el mosaico del que se compone el altísimo y dulcemente Omnipotente Nombre.

Yo que hoy hubiese sido celebrada en la Iglesia si otra Fiesta más importante no lo hubiese requerido, He tenido el dulce encargo de hablarles de las divinas personas cuya festividad se ha celebrado en estos días Fray Bernardino de Siena está muy honrada de esto y Yo, Susana, cumplo el encargo celestial de presentarte a El.

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Mismo día San Bernardino de Siena

CM 133: FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Hija Mía, hermana de otra Catalina, la paz de Cristo sea en esta casa... Queremos que sepan que aquí entre nosotros, la Fiesta de la Trinidad Santísima es sempiterna y más aún, es la única que abarca todas las demás que tienen que ver con nosotros, los Bienaventurados del Cielo. Pero en la tierra se debe respetar el tiempo. No obstante aprendan de nosotros a estar siempre gozosos a causa de la Trinidad, gozosos no de cuanto bien viene a ustedes de Dios sumo, Trino y uno, no por esto que sería poquísima cosa y no les bastaría. Digo aprendan a alegrarse de que el Padre juntamente con el Verbo y el Espíritu sean lo que son: la felicidad increada, la Esencia de la felicidad, la alegría que nunca Ha nacido, sino que siempre y en sí misma Ha existido.

Observen, en el Cielo las estrellas, la luna y el mismo sol, son seres que tienen luz participada o propia; pero el sol que ilumina a los otros planetas parece el más perfecto porque tiene luz y calor tanto, que da sin perder nada, hasta que se apague del todo.

Ahora bien, sobre sus ojos pueden mirar y argumentar quién es Dios, el Trino y Uno, en cuya Esencia están todas las criaturas. Así es Dios en el Cielo y así somos nosotros Sus criaturas beatificadas por El.

¡Oh, nosotros no pensamos en quienes somos porque tenemos otros motivos para alegrarnos más de los que nos atañen. Nuestras miradas están fijas en el Sol divino, del que estamos tan cautivos que nos ha transformado por virtud de Amor. Viendo a Dios luz, Dios bondad, Dios poder y santidad, la criatura se olvida de sí misma y se arroja toda en aquel amoroso fuego que la extasía.

¿Y quién puede ver al Amor, sin estar ni siquiera un instante por sumergirse en El? Las grandezas son siempre relativas y la grandeza de la cual rodean nuestra memoria, es como una sombra comparada con la grandeza en la que estamos inmersos. ¡Dios! Si lo vieran ahora que son caminantes, la muerte física sería cierta, porque verlo y arrojarse en El es un sólo instante.

Pero, en Su unidad, Dios es también Trino y si la Esencia es única, las personas son verdadera y eternamente tres. El Padre, el Verbo y el Amor no pueden llamarse tres divinidades, porque si fueran tales, tendrían tres glorias separadas y en cambio tienen una sola; tendrían tres amores y en cambio uno solo es el Amor. Tendrían, asimismo, tres luces y en cambio uno solo es la Luz: el Verbo se hizo Hombre por amor.

Por eso en el Padre como en el Hijo y en el Amor, vive un sólo Espíritu, pues de otro modo no podrían ser iguales, sino sólo distintos y en cambio son distintos y perfectamente iguales porque las tres divinas Personas son un solo espíritu.

Ustedes en el mundo alaban a Dios de una manera que más bien tiene algo de ceguera de luz ya que sin ver la Esencia infinita como una presencia eterna, alaban a la Trinidad por el poco de nociones que tienen. De ahí que obran por vía de fe y no de "compresores" * Y esto es justo pero para hacerlos conocer cómo alabar mejor Al que es Amor, los exhorto a considerarlo únicamente en la persona del Verbo que se Ha hecho Hombre porque de El pueden tener cuanto hace falta para conocerlos menos defectuosamente. Hagan como hice Yo en la vida, es decir dense a Jesús y El los iluminará cada vez más sobre el misterio impenetrable de la Trinidad Santísima.

El los hace conocer a Su Padre, El los hace conocer Su Amor y en El podrán captar cuán bello es alabar a las Tres Divinas Personas por lo que Son, sin consideración de cuánto bien proviene de ello.

Y ahora que les He difundido curiosidad, termino estas palabras en torno a mi Bien amantísimo, sabiendo que si me oyen en cuanto al consejo que les doy de estudiar y frecuentar a Jesús, podrán recibir de El mismo, la luz que yo no puedo darles sobre la Santísima Trinidad...

(*Compresores somos los Santos que ya estamos en el Cielo)

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26 de mayo de 1997 Jesús

CM 134: MARÍA ENGENDRÓ NO SOLO AL HOMBRE SINO TAMBIÉN A SU DIOS

Hija Mía, escribe para que el hombre sepa de Mi Madre. Virgen antes y luego de haberme concebido, Virgen antes y después del parto, siempre Virgen Ha sido Ella. Gabriel la saludó por Mí y Yo la estimé digna de Mí, porque en Ella había depositado la grandeza de Mi Bondad, la plenitud de la Gracia y la belleza de Mi Amor.

Misterio, se dice, el Amor de Dios todo Amor, misterio para los hombres, menosprecio para el infierno, invocación en el Purgatorio. Misterioso el Amor con el cual amé con predilección a María, pero evidente en sus fines para ustedes no es del todo clara la grandeza de Mi Madre, más aún, es como fulgor que deslumbra y ofusca, pero sepan Mis fines con respecto a Ella y a ustedes, Sus hijos. No les es oscura sino patente Mi predilección por María.

Yo pude hacerlo y lo hice como Dios que Soy: elegirme Mi Madre, hacerla justamente como la quería, bella en todo sentido, santa e inmaculada en alma y cuerpo, ¿Quién sabrá Mis desvelos con los cuales la puse a Mi misma altura? ¿Quién sabrá el Amor con el cual Me sometí a Ella, antes que a ustedes? Podrán soñar mucho,¡ pero no lograrán abrir este misterio tan evidente y no obstante tan oculto a los ojos de ustedes!

Si a uno de ustedes le fuese dado elegir una madre, antes de nacer, ¡qué no haría para que ella sea de su total agrado? Yo quise que Mi Omnipotencia hiciese surgir a La que debía engendrarme, como un astro brillantísimo y glorioso en el firmamento de los Cielos. Le di inmensos dones antes y después de Su Maternidad, le conferí todo lo que se debía en relación con Mi Divinidad. Por eso amo a María de un modo particular, más aún, muy singular.

La primera mujer pecó, María divinizó; Eva llamó a Satanás, María llamó a Dios. Y Yo Me hice Su Hijo, concediéndole inmensas Gracias y Amor. Por tanto, una mujer trajo el pecado al mundo, pero otra Me trajo a Mí al mismo mundo. Si se tuviera que pronunciar el elogio de María en la tierra, Yo no diría "nueva Eva", porque Mi Madre no es una nueva Eva, sino la única mujer que, sin conocer la culpa de Eva, llegó a ser Madre Mía. Este es el título que La pone al igual con Mi Padre, con la sola diferencia de la generación eterna para el Padre y de la generación humana para Ella.

Sin embargo inclusive al engendrarme en la tierra siendo Yo enteramente Dios, María engendró no sólo al Hombre sino también a Su Dios. A ninguna otra criatura se le ha concedido este honor y en esto consiste la singularidad. Más aún, el privilegio de Su Virginidad, le fue dado por ésta particular consideración, ya que al concebir al Hombre, debía dar a luz después al Hombre-Dios.

Les hablo a ustedes, Sus hijos, porque espero mucho su cordial amor hacia Ella y hablo para que Sus mayores grandezas no queden completamente ignoradas; hablo para que Su belleza sea más estudiada, como conviene a hijos amorosos.

Es el mes de mayo y oigo coros de hombres que elevan alabanzas a María. Yo Soy Su Hijo, fui hombre como ustedes y Me uno a sus coros, pero como Dios Yo mismo les infundo las alabanzas que dan a María. En el Cielo, después, estaremos tan unidos que Mi alabanza resonará directamente en ustedes y su alabanza será la Mía.

Amen a Mi Santa Mamá, denle alegría y Yo gozaré en ustedes, porque al amarla a Ella propiamente Me aman a Mí que la amé con predilección.

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26 de mayo de 1997 Jesús

CM 135: VENGAN A MÍ, HAY CONSUELO PARA TODOS

Hoy y mañana, siempre Mi Corazón tiene latidos inflamados de Amor para sus beneficios, para sus necesidades y si aparentemente no les llega una ayuda deseada por ustedes, en realidad la ayuda está ya pronta porque el proveer a las criaturas, para Mí Creador, es la cosa más natural a Mi divinidad. En efecto, no los He creado sin un plan preestablecido, ni los dejo languidecer sin una Voluntad Mía determinada.

A veces sus necesidades, todas las necesidades, tardan en tener la ayuda deseada, por faltas cometidas por ustedes mismos, pero aún en ese caso su Dios tiene las manos llenas para ustedes, basta venir a Mí con un deseo, con una plegaria para reabrir el canal cerrado de los dones que Yo tengo en reserva para Mis criaturas.

Son muchos los que no Me dan ni siquiera una mirada y mueren de pobreza, sin sospechar siquiera que Yo estoy muy cerca de ellos con mil y mil dones espirituales y materiales, con los cuales su misma pobreza se cambiaría en riqueza. De modo que estoy obligado a llamar a muchos otros pobres, miserables y ofrecer el banquete de Mi divinidad a criaturas sencillas que se encuentran en condición de pecado, porque por ser sencillas, son más capaces de recibir Mis dones.

Sí, Yo hablo de Mis amados que hacen profesión de fe y que no pueden encontrar la perfecta paz a causa de su voluntad poco unida a la Mía. Así, Mi banquete, siempre anunciado para todos, pero evidentemente más para Mis amigos, quedaría semivacío si Yo esperase que ciertos amados Míos, se sienten Conmigo a la mesa divina. He dicho abiertamente que llamaré de las plazas a todos los más pobres, para que tomen el puesto de los que, invitados por Mí, se excusan y no aceptan Mi desinteresada invitación. Mi casa está llena de gente que viene de la calle y está casi vacía de almas a las que se les dio regular y evidente acceso a Mi comedor.

Tomen, pues, asiento, oh almas desconocidas a los hombres y coman Conmigo los alimentos que les He preparado. Sigan siendo sencillas y no se arrepentirán de haber aceptado. En Mi previsión divina había visto de antemano su ingreso a Mi casa y el rechazo de los que había llamado antes que a ustedes. Siéntense en paz y aliméntense de Mí, de las cosas que les doy, de todo lo que Mi Querer les prepara. Si así lo hacen, no les haré ningún reproche por haberse entretenido en las plazas ni tampoco Me fijaré en los vestidos andrajosos con que están cubiertos al sentarse a Mi banquete. Mis Ángeles saben lo que deben hacer para revestirlos y volverlos dignos de Mí.

Sí, vengan a Mí todos ustedes que han creído falsamente en la vanidad del mundo, deseo mostrarles y sobre todo darles una realidad que no pasa con el pasar de los años, sino que, al contrario, se hará cada vez más evidente para ustedes.

Siéntense, oh hombres desconsolados y frustradas criaturas, aquí en Mi palacio divino, Hay puesto para todos y consuelo para todos; empero no olviden a los que, llamados antes que ustedes, rechazaron Mi banquete y ahora les digo Yo, se encuentran en condiciones peores de aquellas en que estaban ustedes...

¡Qué quieren que les diga si todo lo analizan. El racionalismo ha entrado entre los Míos: los controles mentales, la matemática fría y hasta la parapsicología, hoy son sus temas de meditación. Lo piadoso, lo verdadero pasó de moda. Se ríen de Mis cosas, de Mis buenas inspiraciones; sofocan todo lo que es bueno y lo hacen ignorando Mi obra, Mis cuidados, despreciando lo invisible por lo visible. ¡Una bella idea se han hecho de Mí! ¿Puedo entonces aprobar tanta ignorancia? Más bien les digo que si siguen así, no podré ni siquiera excusar sus malas obras, sus pensamientos destructivos.

Mi Cruz Me entretiene todavía -como dirían algunos de ustedes- No deseo mayores sufrimientos, sin embargo si hoy se peca, es necesario que sepan, también, que sus pecados son más repugnantes que los de sus padres. Estos pecaron de diversas maneras, ustedes pecan con una uniformidad impresionante, con una ceguera obstinada...

Se los repito, todavía Mi Cruz los salva, pero no puedo garantizarles que no lleguen a ser peores, y entonces, ¿qué será de ustedes? ¿Tal vez se engañarán una vez más cuando ponga mano a los hierros para extirpar sus llagas cancerosas?

Es importante que reflexionen sobre esto. Ustedes, pueblo Mío, sufren el influjo de su ambiente y todos los días están en gravísimos peligros. Satanás, el mundo y ustedes mismos llevan sus asaltos rabiosos hasta las puertas de su alma con el único propósito de abatirlos. Yo estoy cerca y pongo obstáculos a sus enemigos. Ustedes, pueblo Mío, abran bien los ojos, estén siempre vigilantes, porque una nada, un instante y podrían pasar a las filas que ahora los combaten... Estén, pues, despiertos, recuerden que la victoria es ya Mía y por eso nada ni nadie los debe atraer con lisonjas porque Yo triunfaré.

Acostúmbrense a resolver sus problemas a la luz de Mi seguro triunfo y ustedes también, pueblo Mío, vencerán Conmigo, se sentarán a Mi banquete.

Confíen en Mí y desconfíen totalmente de ustedes mismos, de sus conocimientos, de su racionalismo, del mundo y de Satanás, porque ese es su juego, hacerles creer que todo lo pueden con la mente, que él, el príncipe del mundo no existe...

Hijos Míos, sumérjanse en este Corazón que tanto los ha amado, hasta ser traspasado por salvarlos. Busquen el refugio del Inmaculado Corazón de María.

La estima que procede de su amor propio es grande si se deja apagar su sed en las fuentes de la vanidad humana, personal o ajena. Pero si esta estima es combatida o pisoteada, permanece reprimida en sí misma. Vénzanse Conmigo. Todos están en condiciones y todos, para vencerse, deben recurrir a Mí. Quien Me implora obtiene ayuda, quien Me olvida, deberá hacer cuentas con su petulante yo y Conmigo que Estoy en espera de hacerlos mejores.

El Espíritu está sobre la materia y el Espíritu debe regular su vida. Hablo del espíritu sobrenatural, ya que el natural, es decir el suyo, no querría acoger estas lecciones Mías porque son contrarias a él. No pongan en discusión los que Yo pongo como medios de su ejercicio, no echen sobre ellos su culpa. Más bien pídanme luz para ver ustedes mismos.

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28 de mayo de 1997 Jesús

CM 136: TE HE ELEGIDO DESDE LA ETERNIDAD

Cercano y no lejano, entre las hierbas del alivio, casi cantando de alegría, debía llevarte en Mi regazo para Mi propia alegría además de la tuya. ¿Qué has visto el fondo de las contrariedades? Entonces entérate que la marisma, el pantano y todo el fondo cenagoso no eran sino dones en verdad grandes. Entre todos, ahora que estas fuera, debo colocarte en el lugar que te compete como Mi hermana, en Nuestra casa, la casa de tu Padre y Mi Padre; sí, pero sobre todo en los abismos del Amor, cuyo fuego te ha arrebatado con entusiasmo enorme.

La obra de los Ángeles es desconocida y cuando tú experimentas disgusto es un don Mío traído por aquel mismo Ángel al que habías olvidado. Todo depende del Amor ya sea hacia ti, ya hacía el Ángel. Quiero que lo tengas siempre presente por Fe y también por Amor.

Te veo sedienta de Mí y vuelvo por eso a ti y a Mí, quiero decirte que, habiéndote elegido desde la eternidad, nada impide que Mi elección tenga la forma que más se ajusta al designio establecido por Mí. Es un poco misterioso Mi designio, no obstante hoy una línea, mañana una curva; así entre líneas y curvas aparece el conjunto y el misterio no es otra cosa que una forma provisional de Mi obra. Ningún artífice revela la obra que ha ideado mientras la está ejecutando, ¿por qué debería Yo, Sumo Artífice, revelar lo que quiero hacer de Mi criatura?

Sepan que ni siquiera María, aún en la plenitud de la Gracia intuyó la inmensidad de las singulares Gracias que embellecieron Su Espíritu. Así fue para Ella y no hay razón para que Yo cambie de método.

¡Sin embargo mira cuánta complacencia Me impulsa a explicarte tan claramente por qué Mi Amor hace obras misteriosas en ti! Admira, oh Mi amada, qué Bondad Me mueve a asegurarte que Soy Yo quien obra en ti y que tú estás en Mí incluso cuando no lo pretendes o cuando no lo pretendes o bien no lo sientes. ¿Cómo puedes escapar de este Corazón, cómo puedes alejarte de esta mente, mientras eres una parte de Mí y vives de Mí entre aquellos que Yo He puesto alrededor tuyo en la tierra?

He hablado y al hablar, Mi Palabra es Palabra que obra simultáneamente a la manifestación que hace de sí misma. Yo Soy, verdaderamente Soy y Yo Soy. Te hablo a ti y quiero que escribas hoy; pero no siempre revelo, (aun cuando tan poco como ahora) los secretos de Mi amor. De modo que no preguntes nada, nada pidas, entrégame tus inquietudes, entrégate a Mi Querer... Si hablo es porque tengo en miras también otras obras que cumpliré contigo más adelante. Son todo Bondad y el hombre, en cambio, tarda en creerme; pero un día no lejano creerá, un día la humanidad será liberada de la esclavitud de Satanás y podrán amarme libremente como Yo deseo para su bien.

Hablo todavía, para confirmar Mi Presencia en ti y en otros... Ahora, como siempre, hago un alto y Me despido como Yo solamente puedo despedirme: besando tu pequeño corazón. Este frágil y a la vez fuerte instrumento de Mi Amor... ¡no llores así, si el hombre supiera cuánto puedo y quiero darle, se entregaría a Mí... ¿Por qué no se lo dicen?

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29 de mayo de 1997 Jesús

CM 137: CON LA EUCARISTÍA HÁGANSE FAROS DE LUZ DE MI PUEBLO

(En un retiro de jóvenes en Vinto, ante el Santísimo).

Ya lo ves, pequeña nada, mientras la gente se mueve hoy en el alborotado mundo de las ambiciones de poder mientras todos o casi todos Mis hijos bolivianos están cerrando una campaña por la toma del Poder, ustedes han iniciado una campaña que sin ser de este mundo, quiere salvar a la humanidad al borde de la perdición. Esta campaña no les ofrece Ministerios, Secretarías, puestos de poder que generalmente sirven para corromper al hombre, sino con ambiciones de mayor poder, con ambiciones económicas, con apetitos carnales, con la mentira, el engaño, el robo y hasta en muchos casos, el asesinato... ¡Cuánto corrompe el poder! Uno de los apetitos que les ha enseñado el demonio y que consecuentemente, puede perder sus almas.

Ustedes emprenden una campaña que va directamente al corazón del hombre... del de ustedes, Mis hijos amados. Pero, ¿están dispuestos a tomar las insignias de esta lucha: Mi Sacratísimo Corazón y el Inmaculado Corazón de Mi Madre? ¿Están dispuestos a tomar el estandarte de la Eucaristía y alzarlo en alto para que sea faro y luz de este pueblo; que ilumine a todos los pueblos?

La lucha no va a ser fácil, el trabajo es arduo ya saben que la mies es mucha y los obreros... muy pocos. Yo sólo les pido su consentimiento, lo demás lo hago Yo... Pero, miren que tendrán muchísimas contrariedades... En un momento creerán que el mundo se ha volcado contra Nosotros, que están por caminos errados... Les hablo seriamente. En verdad les digo que Yo estaré con ustedes, que Mi Corazón Eucarístico los protegerá y los alimentará dándoles fuerzas para no desmayar y si desmayan volverán a levantarse y seguiremos caminando.

Pero, ¿saben algo? Mi Madre los llevará de la mano, Ella con Su inmenso amor los llevará siempre adelante.

Si están dispuestos a hacerlo, reúnanse con dos, cuatro, seis, diez, doce personas y hablen, formen un grupo sólido que los apoye. Que responda sin apetitos personales, sin egoísmos... Sin miedos, sin temores falsos.

Agradece a X.. que oró por este resultado que ven ahora. Animo, hijos que han empezado la campaña del amor, la mecha está prendida. ¿Qué esperan? Incendien el mundo, prendan corazones y enamórelos de Mí...

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Más tarde

Hija amada, estoy con ustedes. Me siento consolado, reconfortado; mira cuántas almas se hubiesen descuidado si no hacían lo posible por venir a este retiro. Me siento complacido de tener tantos jóvenes que quieren volver a creer en Mí, que han reconciliado sus corazones Conmigo a través del perdón otorgado por Mi hijo en Nombre de Mi Iglesia... ¿El olor? Es un regalo de Mi Madre...

(Había un fuerte olor a rosas e incienso durante todo el tiempo que el Padre confesaba. Era como si saliera de su pecho).

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29 de mayo de 1997 Jesús

CM 138: SOY ALIMENTO PARA SUS ALMAS, SOY VERDAD PARA SUS MENTES

Tengo, hijos Míos, todo en Mí, gozo en Mí y la felicidad que poseo es connatural a Mí mismo.

No puedo recibir bien alguno de nadie porque Yo solo Soy el bien sin fin y sin principio. Es el infinito Quien les habla y no puedo ni en Mi infinita Sabiduría, usar sus palabras para definirme enteramente a Mí mismo... Ustedes tardan en hablar de Mí, Yo, adaptándome a ustedes les hablo del enigma de Mi Divinidad y les explico Mi Naturaleza en pobrísimas palabras humanas. No, no hay proporción alguna entre el conocimiento infinito que tengo de Mí mismo y las explicaciones que les hago de Mis atributos.

Sin embargo, aun la imposibilidad que tienen de comprenderme, viene a ser una demostración de Mi infinito poder. Atiendan un momento al instante en que, a través de sus pobres palabras humanas, los ilumino. En un instante, He dicho, pero da luz y tranquilidad a sus espíritus. Cuando los ilumino sobreviene un gran portento en ustedes; ocurre que el infinito conocimiento que tengo de Mí mismo se participa a pequeñas mentes como las suyas, pequeñas y por añadidura en estado de prueba, es decir en la oscuridad del tiempo, entre los lazos de la humanidad en camino hacia la eternidad. Entonces Yo llevo a cabo milagros dándoles ilustraciones y demostraciones capaces de ajustarse a lo poco que es el hombre en comparación con el infinito.

Y ustedes que tienen trabajos en todo, sin Mí, que están llenos de problemas, de golpe se sienten seguros y ven claramente lo que les manifiesto. Ustedes los indecisos y contrarios, llegan a ser decididos y adherentes; ustedes los ciegos obstinados, llegan a ser pequeñas lámparas centelleantes y dóciles criaturas abandonadas por Mi acción iluminadora.

Esta es la demostración que antes mencionaba, la demostración de Mi poder infinito por el cual hago posible lo que sería imposible al hombre, Me hago a Mí mismo conocible a las pobres y ciegas mentes humanas tan sometidas a las ansiedades del viaje terrenal.

Soy la Luz y la Luz del mundo; vivo de luz y participo iluminando a todos.

Sea conocido por usted hoy y siempre, que la Verdad hace libres en cuanto a que libra de las trabas humanas, es decir, disipa sus sombras e ilumina a todos los que creen que no ven.

Hoy celebran una fiesta muy grata a Mi Corazón, porque, por medio de ella esta Humanidad Mía que brilla enormemente en el Cielo, mucho más que el sol que ahora los ilumina. Sus alabanzas son el eco de otras alabanzas que se Me rinde en el Cielo. Es una alabanza plena, máxima y en verdad óptima. Estoy contento por ustedes, Mis amados, que al festejarme en la tierra están imitando y continuando, esta alabanza que Me llega de Mi Padre. Todos Me alaban hoy en el Cielo pero El especialmente El se difunde en continua glorificación de Mi Humanidad.

Proceden bien, por tanto, al hacerse eco de la alegría del Cielo. Pero les pido que hagan justamente así, alabar a su Jesús porque es Jesús.

Soy El que ha asumido su humanidad y seré eternamente Hombre como ustedes y les participaré si son buenos, todas las alabanzas, todo el afecto de los Bienaventurados del Cielo y, sobre todo, del amorosísimo Padre que, con Mi vida y Mi muerte les He ganado.

Cuando miran la Hostia consagrada ven una blancura redonda, sin más gloria sino la de ser sostenida y levantada por la mano de un Sacerdote. Sí, es éste todo el despliegue que constituye el Altar, los cirios, las flores, las oraciones y los suspiros de Mis fieles. Lo admito feliz porque revierte su alabanza: ustedes viven de Fe cuando, mirando la blancura de la Hostia, no advierten ningún signo de Mi Gloria.

Hijos Míos, mírenme y suspiren por Mí, porque ninguna mirada suya, ningún suspiro, ningún latido suyo se Me escapa. Los veo muy bien; los veo a todos y justamente desde aquella Hostia blanca, en la que ustedes no Me ven abiertamente. ¡Oh, cómo Me complace su amor por Mí, oculto en el más grande Sacramento que He dejado a los hombres! Si Me dejase ver, sería fácil amarme, lo sé. Pero no Me ven, han creído y deben creer que mirando una Hostia Consagrada, miran al mismo Jesús que ahora les habla y que ahora y siempre habla de ustedes al Padre, que los alaba en el Cielo por la fe de hoy y los alabará mañana, cuando estén Conmigo acá arriba.

Si Me dejase ver abiertamente les digo que no bastarían ni Copones ni Hostias, por la cantidad de gente que vendría hacia Mí.

Vengan, pues, con Fe a alimentarse de Mí porque no hay honor más grande que comulgar, es decir unirse con Mi Humanidad y Divinidad. Ustedes no se ven a sí mismos cuando están Conmigo, pero quien los ve desde el Cielo, admira el portento que obro en ustedes y se une en alabanzas continuas a Mí que Me doy a ustedes y a ustedes que se revisten de Mí.

Oh, sí, es su honor y debería ser su continuo deseo alimentarse de Mí, porque Yo Soy alimento para sus almas, Yo Soy Verdad para sus mentes, Yo Soy fuego que ablando todos los corazones e incendio todas las almas. Vengan, amados, sin temor, vengan a Mí.

Mensaje especial para los hijos predilectos

Hijos, hijitos Míos, cuánto He tenido que esperar para ver realizado este anhelo de Mi Corazón. A cuántos Santos les fue dado contemplar este momento. No han ido a evangelizar a un grupo de chicos, no sólo eso... Han abierto la puerta de muchos sueños que dormían en el umbral a la espera del instante en que pasaran a través de ustedes Mi Misericordia y Mi amor. Mi último llamado de amor... a la humanidad.

Cuando el hombre agoniza es cuando piensa en Mí. Este hombre agoniza y cuando empieza a alcanzar los primeros estertores de la hora letal, lanzo al mundo en este día, la mano Misericordiosa de la cual debe aferrarse: dos criaturas que Ha ido formando Mi Madre: una paz, la otra guerra; uno perdón, la otra memoria. Uno quietud, la otra tormenta... Ambos la voz de la Verdad y el amor que se desborda. Uno enamorado de Mi Madre, la otra apasionada y loca de amor por Mí... Débiles como criaturas nonatas, fuertes como fieras... ¡Mis amados... Mis muy amados!

Ahí tienen al hombre, veamos cuánto pueden hacer por él. ¿Con qué cuentan? Con su decisión, porque al tenerme a Mí, todo lo que necesitan y mucho más lo tienen. Con Mi Madre, porque al tenerla a Ella, es prenda segura de triunfo... ¡Estoy con ustedes!

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30 de mayo de 1997 Jesús

CM 139: MI PRESENCIA EN LA HOSTIA CONSAGRADA ES EL ACTO MÁS GRANDE DE MISERICORDIA

Niña Mía, quiero que digas al P.RA. que va a terminar pronto el segundo tomo de fotocopias. Lo llamarán: "La Gran Cruzada de la Misericordia" y habrá un tercero luego -si el hombre con sus oraciones y conversión da la oportunidad de un tercer y último tomo.

Habla ahora, di que el estar Yo en la Hostia Consagrada es el acto más grande de Misericordia de Mi Sagrado Corazón. El enviarles a Mi Madre para despertarlos de su letargo y volverlos a Mí, ¿no es Misericordia? El revelarles Mis Misterios, el desmenuzarles las Sagradas Escrituras en estos volúmenes de la Gran Cruzada, ¿no es Misericordia? El que aún hoy con la maldad del hombre, les revele Mi amor, ¿no es Misericordia?

Todo acto Mío es un grito de Misericordia, aprovéchense de ella, ¡Oh, hombres ciegos y sordos que Me lastiman tanto!

Este nuevo volumen será llamado: "La Gran Cruzada de la Misericordia"

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1º de Junio de 1997 Jesús

CM 140: NINGUNA CRUZ LLEVADA CON AMOR MERECERÁ DESPRECIO

Si He dicho que quien no abraza su cruz no es digno de seguirme, con ello quería significar la serie interminable o casi interminable de todas las cosas por las que pasa su alma, ya sea por hechos externos, ya por cosas internas; más aún, es mayor lo interno ya que si del exterior llegan penas estas pueden combatirse y en todo caso soportarse ayudándose con la palanca de su humanidad o alejándose de tales embates, de todas las penas que, podrían ocasionarles las cosas, las situaciones, las personas, en tanto que en el caso de las internas, las cosas cambian radicalmente. Vamos a analizarlo...

El alma está apta para recibir más los consuelos que los desconsuelos; más la gloria que el sacrificio; se nutre de todo aquello que cree que le sienta bien, que la alimenta. De pronto llega un traspiés, un descuido y el enemigo mortal avanza y ataca despiadadamente con burlada y total astucia. La empieza a torturar con el recuerdo de sus pasadas faltas, continúa con el temor, la inseguridad del mañana. La hace vislumbrar otro tipo de consuelos, la seduce hacia lo fácil, a lo que pudiera parecer seguro y, finalmente, la mete en el callejón de la depresión y el miedo.

Allá, acorralada, es como una pequeña avecita que está presa de un halcón, se mueve, patalea, sacude las alas, vuelve a acurrucarse en un rincón, incapaz de tomar una decisión, de alzar vuelo, de enfrentarse a su perseguidor.

En este estado, si no está fuerte, si no se ha nutrido de Mí, de Mi Palabra, Mi amor el Pan de los Fuertes, pues será muy fácil que acabe entregándose al perseguidor y quede letalmente atrapada entre sus garras. Pero si por el contrario, está revestida de Mí, no temerá caer en manos del opresor porque sabe que Yo la rescataré, porque confía en esta Misericordia sin límites, porque confía en su Dios.

En verdad les digo, que todo mártir fue antes presa de angustias internas, fue dolor, queja y angustia. Todo Santo llevó su cruz con amor, con valentía. Ninguno esquivó su cruz, así como no la esquivé Yo pudiendo haber acabado aquel momento con la maldad del enemigo de las almas.

Si Yo llevé Mi Cruz con alegría por complacer a Mi Padre, ¿por qué el hombre quiere ser más que su Maestro? No está dada ninguna potestad al ser humano para querer pasar por sobre Quien lo conduce... Yo lo He dicho: quien quiera ser Mi discípulo tome su cruz de cada día y sígame.

¡Oh, hijos! Ninguna cruz que sea llevada con amor merecerá desprecio, ninguna quedará sin recompensa, puesto que al imitar a su Señor, se identifican con el Dios-Hombre. Mi Padre así curó la enfermedad y la culpa: crucificándome por manos de Mis hermanos y Yo dije: Padre, perdónalos. Perdónalos porque no saben lo que hacen.

En verdad, ¿no sabían? O era que en aquella hora se vació el Cielo de Misericordia para ustedes y se vació el infierno de condenados contra Mí... Medítenlo, hijos, mediten una y otra vez por qué es que vuelvo una y otra vez a ser crucificado en cada uno de ustedes.

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2 de Junio de 1997 Jesús

CM 141: MUCHAS CRUCES SON HECHURA DE USTEDES MISMOS

Hija amada, Mi paz sea contigo, tranquila, que nada te turbe. Tú haces lo que debes hacer y lo demás, tómalo como lo que es: el demonio que revolotea decidido a molestarte valiéndose de lo que puede...

Sigamos con el tema de ayer que quiero ampliar. Si del exterior llegan penas que se dirigen al centro de la sensibilidad del ser humano, éste pronto se da cuenta de cómo la acción molesta y dolorosa que sobreviene, puede ser aislada y vencida. En cambio, en las cruces que se producen internamente, es distinto puesto que estas cruces son parte integral de sí mismo y es muy difícil ver las causas que nacen y viven dentro de él.

¡Cuántas cruces son hechura de ustedes mismos! ¡Cuántas espinas nacen en sus ramas que riegan continuamente con el amor apasionado que se tienen a sí mismos! Sin Mi Luz, es imposible alejar estas causas fastidiosas para hacer de ellas objeto de meditación; sin Mi Luz no ven nada, pero aunque ciegos como son, es bastante lógico creer que Yo deseo que se soporten a ustedes mismos. Entonces, la perfección que tanto los atrae no se alcanza sin abrazar estas cruces interiores.

Soportándose a sí mismos, con Mi ayuda se entiende, avanzan mucho más hacia la perfección. En efecto, no hay amor más petulante que el amor propio y contradecir al amado ya les cuesta mucho. De modo que su cruz principal son ustedes mismos, aunque desde afuera los asalta Satanás y el mundo.

Mi obra de Redención tiende toda ella a estos fines de los que depende su felicidad. Yo propendo a hacerlos aceptar cada vez mejor el conocimiento de ustedes mismos, en el cual es posible, siguiendo Mi Gracia, vislumbrar la imperfección del yo y el valor de aceptar sus consecuencias. No es muy bello comprobar la propia miseria, pero es muy bello ofrecérmela humildemente para que Yo la plasme y construya en ella; quiero decir en el conocimiento de parte suya, de un magnífico trabajo interior hecho sólo de Amor divino.

¡Adelante, hijitos, abracen sus cruces, se las descubriré poco a poco para no asustarlos. Luego síganme porque donde Yo voy les agrada estar y donde Yo estoy serán aliviados de los pesos interiores sin levantar el velo del misterio que las cubre, porque conozco bien la naturaleza humana.

Cada cual piense en sí mismo y escúcheme cuando internamente inclino a las consideraciones que llevan el abrazo de las cruces interiores. No se engañen. Yo no los dejo en el engaño de creer que siguiéndome basta con extasiarse Conmigo. ¡Oh, no, no basta!... También Pedro en el Tabor hablaba así pero tuvo que desengañarse, como ustedes también deben desengañarse reexaminando los movimientos internos, las reacciones del espíritu a Mi Voluntad que causan contradicción.

Sólo entonces, cuando se desengañen, podrán ofrecerme su miseria, no antes, ¿comprenden? Pues sí, esto es importante para la vida del espíritu, vida que Yo alimento continuamente y que también ahora como ven, He querido reafirmar en ustedes, pidiéndoles que Me escuchen y crean que este Mensaje es real comprobación e ilustración de cuanto es necesario para su progreso espiritual.

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2 de Junio de 1997 Jesús

CM 142: FELIZ EL ALMA QUE QUIERA COMPLETAR MI PASIÓN

Antes que viniera, había advertido a los Míos de la Pasión y de la Muerte que Me darían los hombres. Lo dije para que no pensaran que Mi juventud era garantía de un futuro absolutamente imposible, porque no era querido por Mí. Eran Mis amigos y Yo debía ser sincero en todo, especialmente en la conclusión de Mi Misión.

Hablé de ello a Pedro, se escandalizó y trató de disuadirme. Hablé también a los otros, les dije claramente quienes serían Mis perseguidores y verdugos, pero ninguno comprendió.

También hoy les hablo a ustedes. Les digo cómo sufrirán persecución y por quiénes serán perseguidos y golpeados. Hoy Me escuchan, mañana apenas recordarán y pasado ya no pensarán más en ello. Alguno, es verdad, toma en serio Mis Palabras y Me da mucha alegría cuando afronta al mundo y al infierno con la persuasión de que Yo quiero esas luchas y esas victorias. Pero los más, la masa no recuerda Mis advertencias y al sobrevenir la pasión, la propia pequeña pasión, se turba realmente, obligándome a obrar algún pequeño prodigio para salvarlo de la culpa.

Entre tanta incomprensión, Yo voy buscando almas que quieran entenderme, porque es necesario que Mi Pasión continúe todavía: Así lo Ha determinado Nuestro Padre... Entiéndanlo, nada Me falta y sin embargo quiero su obra porque ella es complemento y corona de la Mía. No teman, no será cruel este Jesús que les pide con tanta insistencia que quieran sufrir alguna cosa por Mi amor. ¡No teman! ¿Podría olvidar que han nacido para ser eternamente felices con Mi misma felicidad? ¿Y cómo podría olvidarlo si Soy justamente Yo el que da el deseo de paz y de tranquilidad?

Es justamente así, Mi Pasión debe continuar, no de manera visible, sino en la intimidad de sus almas. Sé que su amor propio, aun en los sufrimientos apetece las cosas que le traen honor, pero entonces todo acabaría en mal y las almas obtendrían daño, no ventaja de las contrariedades.

Yo hablo y repito y siempre repito hasta que Me escuchen. Les presento Mis ejemplos, los de los Apóstoles para convencerlos que en el fondo no deseo otra cosa que su bien, bien que Yo mismo He preparado para ustedes y que les daré en seguida que crean.

Mas no puedo prometerles, porque más que a Mí mismo no puedo dar a Mi criatura... ¡Feliz quien Me crea! Moraré en él y le daré unas cuantas caricias, uniré su espíritu a Mi Espíritu y gozará de la estima del Cielo. ¡Feliz el alma que continúe Mi Pasión y la complete en sí misma! Tendrá desvelos particulares de Mi amadísimo Padre Celestial que la tratará como a hija querida y cuando el Padre da este trato, la Corte del Cielo se une a El y compite en ayuda del alma predilecta, hija del Eterno y por lo mismo hermana de todos los habitantes del Paraíso.

Feliz el alma que quiera completar Mi Pasión porque también Yo le daré dones y dones y la mostraré con mucha complacencia a todos los que puedan apreciar el esfuerzo que pone en agradarme. Sí, feliz el alma que teme sufrir las pocas cosas que Yo dejé para ustedes, para poderse unir a Mí de modo sustancial y eterno.

Y ahora, besen estas manos perforadas que quieren estrecharlos a Mi pecho divino, abierto por Longino para hacerlos mirar Agua, Sangre y Llamas.

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2 de Junio de 1997 María

CM 143: FELIZ EL ALMA QUE QUIERA COMPLETAR MI PASIÓN

(Acababan avisarnos del fallecimiento de un muy querido amigo)

Hijita Mía, di a Mi hijo R, que B no sufrió nada, apenas tuvo tiempo de verme porque Yo lo recogí entre Mis brazos. Ahora vayan a consolar a su amigo...

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4 de Junio de 1997 Jesús

CM 144: AMAR NO ES ENCERRARSE EN EL CÍRCULO DE LOS PROPIOS SENTIMIENTOS

Mi amada, sentimientos de caridad probados en el entusiasmo y sentimientos poseídos en el período de frialdad, tienen una apariencia diversa. A los primeros se les atribuye gran valor, los segundos son ignorados, como si la caridad fuese sólo bastión de fuegos. Sin embargo, el acto de amor o de caridad vence no en cuanto que es gozo probado de quien lo hace, sino porque es un movimiento de benevolencia hacia Mí o hacia sus hermanos. Más aún, es bueno precisar que cuanto menos alegría, menos complacencia experimentan en el cumplimiento de un acto de amor sobrenatural, o aun natural, más precioso es el mismo acto.

Estas cosas confunden las mentes que están habituadas al agrado con el cual Yo acompaño sus actos de amor. Es muy necesario comprender que Mi deseo es el de acostrumbrarlos a amarme y amar a todos sin que lo hagan por el gusto de amar. En esa costumbre encontrarán estabilidad de ánimo, mientras que el entusiasmo, a la larga, se convertirá en debilidad para ustedes mismos.

Y esta es la razón profunda que Me impide tenerlos, más aún, mantenerlos en el entusiasmo. ¿Quién ve estas razones Mías? ¿Tal vez el hombre miserable que busca ávidamente su satisfacción? ¿Tal vez el fiel que no advierte que amar significa salir fuera de sí y no quedarse encerrado en el círculo de sus propios sentimientos?

Yo velo por ustedes, Yo persigo su bien y no les negaré las satisfacciones que quisieran ahora y más bien les daré mayores y más intensas, apenas amen sin pensar en ustedes mismos.

Sé muy bien que al escuchar estas palabras, muchos buscan, también en esto su satisfacción. Pero estos reflexionen que si las hubiesen escuchado por amor a Mí, ya tendrían su alegría y sería la de haberme dado el gusto de escucharme desinteresadamente. ¡Qué difícil es esto! Pero no es inasequible el amor sin utilidad, con tal que el alma acepte las cosas que Yo hago en ello, sin confundirse, sin olvidar que no la olvido, tomando siempre de Mis manos amorosas calor y frío, entusiasmo y frialdad.

A los maestros de espíritu una sola palabra: se puede enseñar el camino sólo si se lo conoce. Y cuando se lo conoce, se lo vive, porque de lo contrario, ¿cómo enseñarán lo que no saben? Luego verán si han colaborado Conmigo y hasta qué punto, ahora aun siendo maestros, deben aprender mucho. Repitan Mi Palabra, ella los salva y salva a los que He confiado a sus cuidados. Pero recuerden que He dicho Mi Palabra, no ciertamente sus palabras o ideas que no son conforme a Mis intenciones.

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Mismo día Jesús

CM 145: MI LENGUAJE CANSA A LOS EGOÍSTAS

Hijos Míos, Me comporto como un amigo que busca verdaderamente ayudar a la persona que es su tesoro. Entre todos los amigos ninguno puede decir que su amistad es una apasionada y constante búsqueda del bienestar del amigo, pero Yo, sólo Yo podría afirmar con redundantes palabras, Mi desinterés. Podría, pero no lo hago... Como máximo Me limito a ejercitar su reflexión y sobre ella cuento con la comprensión.

Pero sé muy bien que Mi lenguaje cansa a los egoístas, fastidia a los presuntuosos. Por eso no insisto, ya que Mi intención es ayudarlos, no incomodarlos o causarles molestia. Aquí estoy, entonces, para anunciarles que si muchas veces Me repito, lo hago por causa suya; porque ustedes quieren los jardines floridos, no los caminos rectilíneos, simples y seguros.

¿Qué quieren que haga? ¿Debería renunciar a amarlos, porque no Me comprenden, porque no están prontos a seguirme? Así debería hacer dada la actitud de muchos, pero no puedo, porque Yo Soy su verdadero y único amigo; Yo Soy El que Me comprometí por ustedes ante el Padre.

No se molesten, más bien procuren poner en práctica Mis enseñanzas.

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Más tarde Jesús

CM 146: SON POCOS LOS CORAZONES SINCEROS CONMIGO

Escribe niña Mía, para el hombre, Mi criatura predilecta... Tengo el alma llena de deseo, tengo el Corazón desbordante de Amor. Mis llamas Me devoran y no encuentro sino pocos corazones sinceros Conmigo. Cansado de andar por el mundo, Me He detenido a la puerta de un grupo de Mis enemigos acérrimos. He golpeado inclusive allí y todavía los hombres Me han ofrecido repulsas. ¿Dónde iré? ¿Quién querrá acoger a este sediento amante en busca de amor? ¿Quién querrá darme asilo?

¡Oh, criatura ingrata, cuánto resistes tú que deberías serme agradecida! ¡Cuánto tiempo Me haces esperar fuera de tu alma, sin que tú veas, sin que sientas estas llamas que Me cubren perennemente! Pero, ¿qué te He hecho Yo, para que ahora Me dejes tan triste y abandonado? ¿Qué desaire Mío te ha vuelto insensible, oh criatura Mía, a la que amé y amo con la intensidad del afecto con el que Me amo a Mí mismo?

Te ruego, oh cruel criatura Mía, que Me digas, ¿dónde te He faltado?, ¿dónde te He ofendido?... Pero no calles, ante Mí que imploro tu amor.

¡Cuántas veces Me has rechazado! ¡Qué rápida has sido en alejarme, mientras Yo venía a ti para darte el fruto de Mis penas! ¿No has visto que Yo tenía en la mano la corona de espinas, que es Mi diadema, porque quería regalártela a ti? ¿No te has dado cuenta, oh criatura Mía, que Yo venía a revestirte con Mis vestiduras que abandoné allá en el Calvario?

Reflexiona: Yo He regresado a llamar a tu corazón y He regresado frustrado por tantas otras negativas. ¡Reflexiona!, vuelvo a pedirte amor. Si esta vez también Me alejas, vendrás a encontrarte más vacía que antes. ¡No! No Me eches, déjame entrar a tu corazón, a tu repugnante corazón que quiero cambiar con el Mío.

¡Reflexiona! Yo He regresado a pedirte comprensión y olvidaré todo si ahora Me acoges. ¿Quieres aceptarme ahora? ¿Quieres aceptar a este mendigo de amor, a este amante riquísimo pero tremendamente incomprendido?

Ven, oh alma, ven Conmigo, Yo te confortaré, te haré reposar, te embelleceré, te daré vigor, te levantaré, te haré sentar aquí, junto a Mí y ordenaré a Mis Ángeles que canten tus alabanzas.

¡Ven, oh alma de Mi Alma; ven acá, a Mi carro triunfal que corre veloz hacia el Amor!

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4 de junio de 1997 Jesús

CM 147: EL SUFRIMIENTO LOS PREPARA AL GOZO ETERNO DEL MAÑANA

Risa alegre, perpetua felicidad, gozo de embeleso He reservado a las almas un día pecadoras, luego convertidas. La inocencia tendrá su gozo particular y el pecador convertido otro gozo, también el particular.

Acabada en la tierra la hora de las tristezas, se abrirá en el Cielo la eternidad de gozos. Sonrían, pues, oh disgustados amigos Míos, sonrían ya, desde ahora, si les es dado sufrir, porque del mismo sufrir Yo obtendré motivo de gozo para ustedes. Hombres disgustados, no miren la pena como cosa odiosa, porque para Mi amor la pena es leña para una mayor combustión. Queman de pena las almas pero si sufren por Mí, se hará un gran fuego de Amor en ellas.

No hay criatura en el Cielo que no bendiga las penas pasadas, porque las ve en Mi Voluntad y conoce su valor, que se confiere a ellas por Mi misma Voluntad... Pero Yo les hablo de sufrimientos como de su necesario sustento y de ellos, obtendrán sostén y saciedad en el mundo feliz que los espera.

Les es molesto oír que se les dice: sufre, sufre. Por eso Yo cambio la palabra, la hago más aceptable. Y ahí es que les hablo de ofrecimientos o bien de contradicciones y también de aceptación, pero todo esto es siempre un sufrir. Para que Me sigan sin titubeos, He hecho que en Mi Iglesia haya muchos ejemplos de sufrimientos, del más duro al más gozoso. Tomen lo que más les agrada y denme su adhesión de voluntad, ya que no busco propiamente su sufrimiento en sí y por sí, sino su voluntad, es decir su amor.

Entiendan esto y el sufrir les será menos fastidioso y les digo en seguida que del mayor o menor grado de comprensión a este respecto, se seguirá la mayor o menor aceptación de las penas que les mando. ¿Eluden la consideración de que Yo busco su voluntad? Pues si, es cierto que en el sufrimiento serán endebles. ¿Saben, en cambio que su Dios no puede buscar de su criatura sino lo que en ella es verdaderamente suyo? : Voluntad y juicio.

Pues bien, estén seguros de que Yo Soy el que los predispongo a la aceptación de los sufrimientos, medio único para hacerme el don de su voluntad... No, no hay otro medio y si lo hubiese, no dudaría un instante en servirme de él, sabiendo lo que les cuesta la contradicción, la aceptación, el dolor.

Por eso, oh queridos Míos, déjense en Mis manos y verán que Yo acomodaré el sufrimiento de hoy y los prepararé al gozo de mañana, al gozo eterno. Déjense modelar entre Mis manos y se harán semejantes Al que les habla y que un día se sometió a todos los sufrimientos para su beneficio y ejemplo.

No hay cosa más segura que el saber sufrir. ¡Oh, cuántos suspiros menos darán cuando aprendan a sufrir! ¡Adelante, sin titubeos, todos junto a Mí!

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4 de junio de 1997 Jesús

CM 148: OH, SI SUPIERAN LO QUE LES HA PREPARADO SU SEÑOR

Hija Mía, arriba donde el viador encuentra la felicidad, un coro de Ángeles santos saluda el ingreso de las almas salvadas tributándome a Mí, Salvador de almas amantes y eternamente enamoradas. Todos los Ángeles hacen eco triunfal para saludar al alma que ha llegado al puerto de la felicidad y el alma, abismada en el esplendor, fija su mirada en Mí que la esperaba lleno de Amor.

No sólo los Ángeles les hacen corona el día en que entran radiantes en Mi Paraíso, sino también otras criaturas santas están presentes para tributarles alabanzas y amor.

Ustedes encuentran a los celestiales espíritus todos juntos para saludarlos. Ven a algunos ya cercanos a ustedes por afecto o necesidad de cosas humanas, profetas de la Antigua Alianza, gigantes de la Nueva Alianza, ilustres Santos del Cielo que fueron siempre desconocidos en la tierra. Pontífices, Sacerdotes, víctimas divinas, criaturas que vivieron rectamente entre la idolatría y la barbarie, hombres de todas las edades pasadas, Mártires y Vírgenes, oscuros héroes de la familia, algún rey de la tierra y una inmensidad de otras criaturas santas cuyo nombre está escrito en Mi Corazón y en lo alto del Cielo con caracteres de oro.

Pero otros Santos más conocidos irán al encuentro del alma que hace su ingreso al Paraíso y finalmente pueden conocer a su Ángel custodio que los acompaña con noble cortejo de otros Ángeles que se unieron en la vigilancia y custodia de ustedes, suministrándoles Mi Santa Palabra y dándoles las unciones que Mi Espíritu quiso para su beneficio.

Todos estos hermanos suyos los esperan y de todos recibirán un calurosísimo abrazo.

¡Sin embargo, todo esto es lo de menos! ¡Oh, si supieran qué les Ha preparado este su Señor!

Imaginen que son unos pobrecitos campesinos que regresan, cansados y hambrientos, a su mísera casa de campo, en la cual, además del poco alivio del reposo y una pobre comida, no pueden esperar más. Así fatigados, imaginen que una noche en vez de su pobre y humilde casa encuentran un palacio de cuya existencia no tenían ni idea y que ese palacio, por incomparable don, les fuese dado por un magnánimo rey en son de altruismo.

Pues bien, así será con ustedes al término de la vida. En su último día, ya fijado por Mí, harán las cosas que les He asignado y siguiendo la costumbre pasarán cansados y tal vez tristes delante de Mí para encontrar un descanso, para calmar un dolor, para vencer una pena o para cualquier otra cosa humana. Pasarán por delante de Mí y se encaminarán a lo alto de lo que les parezca más necesario para aquel día, sin sospechar que Yo He establecido ya el término de sus fatigas y que su mísera casa de acá abajo, en ese mismo día, deberá cambiarse en una divina morada, aun cuando para algunos, mediante el paso por el Purgatorio.

Llegados a su final, se abrirá a sus ojos el divino Alcázar, en el que Yo, el Amor que les habla a ustedes, Me asiento entre mil delicias.

¡Qué maravilloso cambio se operará en aquel día! ¡Con qué facilidad Me amarán a Mí, el objeto de sus deseos y cómo, de buena gana, si hace falta, irán a purificarse entre las almas purgantes! Ustedes, los campesinos, hechos nobles por Mi Gracia, verán cómo todo se cambia y cómo la realidad del Cielo, fue, es y será la verdadera y única meta de todo viandante.

¡Valor, hijos, valor! Porque en el Cielo hay una Madre que los espera. ¡Valor! Porque en el Cielo está su Jesús que los espera para premiarlos a todos. Valor y paciencia, porque en el Cielo sobre todas las criaturas santas que les He nombrado, está su Dios que ama a sus almas con amor infinito, en cuya comparación todo otro amor es leve centella.

Valor, porque en el Cielo todo se aquietará y su corazón se llenará de alegría.

¡Vengan, oh ustedes que Me escuchan y verán cuán imposible es en la tierra hablar del Paraíso santo...

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6 de junio de 1997 Jesús

CM 149: DERRAMO TORRENTES DE LUZ Y AMOR SOBRE USTEDES

(día del Sagrado Corazón de Jesús - en casa de unas religiosas)

Hija amada, quiero decirte que Mi Sagrado Corazón está complacido, los contemplo desde este pequeño Tabernáculo para derramar Mis Gracias sobre estas hijas Mías que Me rinden culto.

Esta noche escribirás un Mensaje que te dictaré para ustedes, para aquellas que profesaron hace más de tres décadas, para quienes hoy renovaron sus votos con tanto amor, para quienes en algún tiempo serán Mis esposas...

Derramo torrentes de luz y amor en rayos que envuelven cada pequeño corazón.

El mundo no quiere aceptar que solamente junto a Mi Sagrado Corazón y al Corazón Inmaculado de Mi Madre se salvará, sólo allá el hombre encontrará la paz que ansía; sólo en la entrega a Nuestros Corazones podrán salvar al mundo.

Por favor, siempre que les sea posible, consagren al mundo entero a esta arca de salvación...

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Más tarde Jesús

CM 150: DÍA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Dulzura de Mi Corazón, terminamos este tomo. Por favor, apresúrense lo más que les sea posible, trabajen en él para difundirlo pronto. Se los pido con mucha urgencia. En tanto empezaremos otro tomo y al mismo tiempo iremos trabajando con el Evangelio de Juan...

La altura y la profundidad de las riquezas de que está lleno Mi Corazón, Me mueven a decirles hoy una palabra más que de Mi mismo Corazón llega a ustedes lanzada como un ardiente meteoro.

Es el día de Mi delicia, el día en que Yo Me He preparado y He querido a fin de que sea aliviada Mi soledad y aligerada la ingratitud de ustedes. Mi Corazón está en llamas, lo saben y si les repito, es para que den otro paso a estas llamas y vengan a abrasarse aquí donde están seguros de amar a su pertinaz Jesús que no puede permanecer quieto, sino que debe llamar, atraer, acoger, abrazar y embellecer a todas las almas, todas, digo y particularmente a cada una de ellas.

Tengo el Corazón en llamas, ¿qué significa esto? Esta vez son ustedes los que deben responderme. Yo los invito a hacerlo en la soledad, hablándome con toda franqueza. Díganme en privado, que saben de qué llamas se trata. Háblenme, háblenme de amor, Me agrada oírlos decir que las llamas son el altruismo, la caridad que hace dilatar Mi Corazón.

Respondan ustedes a Mi pregunta, díganme lo que quieran, Yo espero sus confidencias, espero también sus miserias, pero hoy no hablemos de ellas porque es día de riqueza, de profundidad y altura de Mi inconmensurable Caridad.

He esperado que presentándome a ustedes con el Corazón en la mano finalmente sus mentes se abrieran, al fin sus espíritus creyesen en Mi Amor. Por un momento no piensen en quiénes son ustedes, no importa, se lo digo Yo; piensen un poco en Quien Soy Yo. ¿Ven? Soy Luz y Llamas, las espinas, la Cruz y las Llagas Mías, fueron sufrimientos transitorios -y lo serán también para ustedes- Pero Yo Soy la Esencia de Luz y la Esencia del Amor, como precisamente quiero recordarles presentándome con el Corazón en la mano, a ustedes que están tan tristes sin Mi Amor.

Hija amada, levanta la vista donde primero se fijen tus ojos. (Vi salir de un cuadro de "la Pietá", de la mano izquierda de la Virgen, una manchita roja que fue creciendo y volviéndose un corazón cercado por espinas, salió del cuadro, goteaba sangre, era brillante entre rojo y dorado, yo miraba las gotas y no llegaban hasta el escritorio. El Corazón latía, yo sabía que era de Jesús)

(Descripción de lo que pasó)

Ahora cierra los ojos y mírame, escucha Mi voz y cuenta esto ahora al hombre. (Era una mezcla de la voz suave, tranquila, muy dulce de mi Jesús, el latido del Corazón y como un murmullo, una música muy bella que no podría describir. Creía estar a punto de desmayarme. No sé el tiempo que pasó, si tuve un sueño, o qué fue lo que pasó. Me vi caminando por un parque bellísimo con hojas de colores verde y dorado, pero como las hojas recién mojadas, parecían de papel metálico. Al lado izquierdo eran unas colinas que bajaban y subían. Detrás mío, árboles y más parque. A la derecha y al frente había como un rincón y un banco muy brillante entre blanco y marfil, el color del cuadro de la Pietá. De pronto vi a Jesús, vestido con una túnica azúl-celeste, y un manto rojo oscuro tirando a guinda. Me ha alargado su mano derecha porque la izquierda mostraba ese mismo corazón que vi antes. La mano alargada y el pie descalzo que salía de la túnica avanzando hacia mí tenía la marca de las llagas pero de allí emanaba una luz dorada y celeste, muy brillante. Me he arrodillado sobre el césped que no era césped sino como una alfombra aterciopelada, muy suave. Al dar el paso hacia mí y alcanzarme la mano, no sé cómo me he parado hacia El. Aquellos ojos transparentes entre plomo y verde agua, el cabello castaño claro más abajo de los hombros, la barba del mismo color, la sonrisa... Es algo más bello de lo que cualquiera pueda imaginarse, lleno de luz, todo El es luz.... Cuando estaba ya de pie, frente Suyo, ha tomado dulcemente mi cabeza y la ha llevado hacia su costado. Al besar ese Corazón tibio, he sentido como un estallido de luz y he despertado frente a mi escritorio... Sensación de felicidad, ¿de pérdida, tal vez?. Creo que todo junto, pero he llorado, al recordarlo vuelvo a llorar. Creo que no podría olvidarlo nunca y sin embargo, creo que empiezo a olvidar y no quiero hacerlo... No sé lo que es, lo que fue.)

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Mismo día Jesús

CM 151: LAS LLAMAS DEL AMOR MISERICORDIOSO

Ya lo has visto. Soy el cantor, el músico, el ruiseñor de la Santísima Trinidad. Yo Me He hecho carne en ustedes, para poder bajar hasta ustedes mismos y tomarlos a todos y llevarlos al seno de la Trinidad.

Lo He dicho, lo repito, pero ustedes no olviden amigos y elegidos de Mi Corazón, que vine a la tierra para traerles el fuego y quiero que se encienda en ustedes mismos, en todos, hasta en los que no sospecha y que parecen excluidos, pero no lo son, de la asamblea de los Santos.

Y hoy es Mi fiesta, la fiesta de Mi Amor. Vengan Acá, Con una indulgencia total hoy sello este Mi breve Mensaje que Mi amanuense llamará el Mensaje de "Las llamas del Amor Misericordioso".