Parte 6
LA GRAN CRUZADA DE LA
MISERICORDIA
12 de mayo de 1997 Jesús
CM 110: TODOS TROPEZARÁN CONMIGO
"Esta noche os escandalizarán porque está escrito: Heriré al Pastor y se descarriarán las ovejas".... ¿Soy Yo el tropiezo o bien el hombre es tropiezo para sí mismo? ¿Quién no cae sin su culpa? ¿En cambio Yo dije a Mis amados Apóstoles que se escandalizarían y no ocultaba la verdad sin un motivo Mío particular. La mentalidad de aquellos pobres pecadores y un claro sentido de la realidad, que Me correspondía, eran motivos para decirles que por Mi causa todos se escandalizarían, todos, también Pedro e incluso el traidor.
En verdad Pedro y Judas se encontraban en los polos opuestos de lo que constituye el tropiezo de la criatura con respecto a Mí. Pedro, impetuoso pero todavía no humilde, Judas vil amante del dinero y la lujuria; Pedro de buena voluntad, Judas ya esclavo de Satanás. Pedro encontró tropiezo en la excesiva estima que tenía de sí; tropiezo encontró Judas en el desprecio de la Santa Ley y, en el amor totalmente contrario a Mi Voluntad. Entre estos dos polos, el de Pedro y el de Judas, hay una vasta gama de otros estorbos y, todos provenientes de la mala voluntad del hombre o bien de la estima que divaga en la mente humana...
Todos tropezarán Conmigo porque todos deben llegar, quien más quien menos a escoger obligadamente entre Mí y el mundo, entre Mí y ustedes mismos, entre Mí y sus consanguíneos y para algunos, entre Mí y los mismos representantes Míos, cuando éstos se apartan de Mi Voluntad.
El sentido claro de las palabras que dije a los que debían sufrir la presión del mundo por Mi causa, no fue valedero para preservar a los Apóstoles de sus temores y de su colectiva infidelidad. Imagen precisa de la caducidad humana, para que nadie en el futuro pudiera gloriarse. El que no cae no debería jamás ensoberbecerse si llega a considerar qué ejemplos cita Mi Evangelio. Sin embargo, Yo Soy el primero en excusar su pecado, el primero en ser herido, el primero en perdonar, el primero en volver a abrazar.
Hago advertencias, hasta amenazas, si es necesario, pero es el Amor que Me mueve y sólo el Amor. ¡Ay de ustedes si no fuese así! ¡Ay de ustedes si no hubiera acontecido la captura que sufrí en el Huerto! Yo debía ser hecho prisionero, atado, golpeado, luego injuriado y ofendido vulgarmente para que ustedes se libraran de las manos de Satanás, de sus lazos y de toda su maligna perversidad con la cual trata de hacerles dar un traspié para la eternidad.
Sabía todo esto y más que esto debía proveer para ustedes como una madre y más que una madre que conoce los peligros de sus hijos.
¡Pobres y queridos Apóstoles Míos! ¡Qué noche tempestuosa pasaron por Mi causa! Pero uno solo de ellos Me lastimaría sin remedio y fue su fin. Los otros se recobraron pronto y lavaron con lágrimas, con suspiros sus debilidades.
Recuerden con frecuencia aquella noche Mía y suya. Ustedes están todavía Conmigo en todas las noches que atraviesa Mi Iglesia y a ustedes les repito que, siendo herido el Pastor, también ustedes ovejas de Mi redil, están expuestas a descarriarse. No los dejo solos, como sucedió con Pedro y los otros. Están Conmigo como se los He prometido, no los He dejado huérfanos, deberían saberlo bien. Si renuevo Mi Pasión entre ustedes es por su exclusivo bien y no deben corresponder a Mis dones como si fuesen castigos. "Sígueme", dije. Síganme hoy si ven que voy al encuentro de Mis enemigos; no deben temer porque aman al Omnipotente; síganme porque más allá de la fila de Mis enemigos los espera un premio y Amor inconcebible.
Entonces, en Getsemaní, hice frente solo a los esbirros y los aterré con una sola palabra, si bien luego Me dejé apresar por ellos. Ahora Me serviré precisamente de ustedes para aterrar a nuestros enemigos, que Me odian a Mí más que a ustedes, porque saben que Yo Soy el que Me opongo a sus crímenes. Seré nuevamente golpeado en las personas de ustedes que Me pertenecen pero, ustedes no se dispersarán porque les daré Gracia muy abundante.
¡Oh, queridas ovejas, futuros mártires de Mi Iglesia! Su nombre está ya escrito en el Cielo.
Exulta, oh Celestial Jerusalén, Mi Corona de Gloria está por embellecerse con otras gemas. ¡Pero recuerden todos: los He amado, los amo, los amaré!
13 de mayo de 1997 María
CM 111: ¡MADRE DE JESÚS, DIOS SEA BENDITO!
¡JESÚS, MARÍA SEA BENDITA!
Mes de Mayo, hijos Míos, mes hermoso lleno de rosas y de espléndida luz. Es el mes en que ustedes, Mis hijos se acercan más a Mí y Yo Me aprovecho para llevarlos a Jesús. Pero Jesús que murió por todos, quiere que todos sean obediente a Mí y que vayan a El y así se manifiesta un sentimiento se reconoce que el amor que Me tienen no es un sentimiento estéril o una piedad vana. Por eso les conviene obedecerme y todo redundará en provecho suyo.
Entonces, ¿qué les pido Yo que Soy la Madre de Jesús? No mucho, porque algunos de ustedes son más bien débiles. Pueden ponerme contenta diciendo cuantas veces recuerden la siguiente invocación.
¡Madre de Jesús, Dios sea bendito! ¡Jesús, María sea bendita!
¿Ven con cuán poco se contenta su Madre? ¿Y Me negarán esta alegría? ¿Pueden negármela a Mí que les di a Aquel Hijo mientras estaba en la aflicción más cruel que pueda pensarse?
Invóquenme así, les enseño a ustedes hombres y jóvenes de hoy que andan de prisa, a ustedes, hijos Míos que pasan su tiempo entre tantas insidias de la ciudad, a fin de que tengan siempre presente que Yo vigilo sus pasos y los dirijo a un final alegre.
Sí, hijitos, también a ustedes, los Míos, su Madre conoce todo de ustedes, todas las sutilezas astucias que se tejen en torno suyo. Lo sé, lo sé todo. Pero ustedes oren más, mucho más y serán más victoriosos de tantos enemigos solos y coligados.
Yo también digo por ustedes, ¡bendito sea Jesús que quiso humillarse hasta hacerse Hijo Mío! A El, verdadero triunfador eterno, perpetua gratitud y gloria a El, a Mi Jesús, les presento, amadísimos hijos.
El ve y se complace de que Yo haya hecho en la frente de ustedes Mi signo materno. Son Míos, por eso los llevaré Conmigo a este Reino de Purísima alegría y de delicias sin fin.
Hijitos, a sus nombres hay un trono predispuesto en el Cielo. ¡Ámenme y les prometo acompañarlos toda la vida hasta el día en que Yo misma los traeré acá arriba!
14 de mayo de 1997 Jesús
CM 112: PERSIGUE TENAZMENTE LA BELLEZA DE AMAR
Mi pequeña nada, escribe: Las almas elegidas son guardianes y como tales vigilan todo el campamento que está constituido por el ejército de los espíritus humanos reunidos en torno a Mi Iglesia. Tienen necesidad de armas los vigilantes para poner en fuga al enemigo, si se presenta. Y las almas son las que Yo mismo les doy.
El que Me sigue combate siempre y alterna grandes fatigas con breves descansos, al menos así quisiera Yo que fuese, salvo que algunos Me obliguen a dilatar el descanso porque no están como para luchar duramente.
No trato a todos de este modo, pero, ¡qué honor ser tratados como fuertes guerreros a quienes muchas veces se les pide la gloria de las armas!
¿Has entendido bien, Mi amada? Con ese corazón tan lleno de guerra en este día, tengo que ponerte ejemplos de armas. Ahora, dime lo que tú quieres: Yo te escucharé...
(Le digo que lo amo con toda mi alma, con todo mi ser)
Pero, ¿cómo? ¿Me dices sólo que Me amas? Y todas las otras demandas, lo demás, ¿por qué no lo dices? Yo lo sé, Me amas y por eso callas, porque expresándote así Conmigo, dices todo y sabes que Yo te comprendo. Pero si Me amas, es porque Yo te amo, por eso puedes confiar, no temer más.
Recuerda, ten en la mente esta manifestación tuya tan espontánea con la cual aseveras que Me amas, sin decir otra palabra.
Escucha, justamente tu silencio sobre todas las cosas que habrías podido pedirme, es lo que habla fuertemente a Mi Corazón. Por eso te escucho y mucho. Háblame siempre así: te digo que Me agradará.
El silencio es cruz, por eso es precioso. El silencio es contradicción, por lo tanto es muy útil a todos. Pero siendo difícil, no es tan importante como el silencio del alma delante de Mí porque quien calla de muchas cosas que en el fondo le urgen, se contradice tremendamente.
Es la ruta maestra que debes recorrer, la vía que es seguro presagio de cosas magníficas y la que te enseño. No, no te enseño a divagar, lo sabes; te enseño a perseguir tenazmente la belleza de amar.
Yo te hablo, pero no solamente te doy palabras, lo ves, ya que te participo la luz inmensa que te aligera enormemente; te doy a tu Padre Espiritual para que te aconseje, que te tranquilice, que te reproche cuando haga falta.
Mi amada, a quien amo tanto antes de tu nacimiento y a quien He amado tanto durante Mi vida terrena, oh, Mi amada que recibes del Cielo preciosos testimonios de cuánto te amo... Estás reservada a Mí y Soy feliz de tenerte Mía.
¿Quién eres tú que das felicidad a tu Dios? Nada y aunque te pese no eres nada. ¿Quién eres tú que de lo bajo de tus miserias clamas a tu amor: "Yo te amo"...? Eres nada y aunque te pese no eres nada. Serías nada y peor que nada por tu voluntad, pero delante Mío no eres nada. Entonces, ¿quiero Yo hacerte ensoberbecer? Envanécete, si puedes, en este momento en el que Yo te presento las muchas culpas pasadas. ¿Qué sería de tu futuro?
Te lo confirmo, Mi niña: tú Me amas, he aquí porque no eres nada. Y si te saqué de la nada fue porque quería que probaras Mi grandeza... Arrójate en Mí sin consideración: encontrarás el todo, serás todo.
Te lo dice el Amor, te lo pide tu Amor, te lo pide Aquel que has aferrado con tus mismas armas.
Ciega Mía, ¿qué miras en el fondo de ti misma? ¿Qué buscas si nada hay que pueda decirse tuyo? Mira, observa y siempre verás la nada y es mucho si no sientes espanto.
Así es como Yo te instruyo y, ciertamente, la escuela no es agradable. Pero es muy necesaria, porque verás que no puedes encontrar ninguna fuerza, ninguna luz, ningún elemento, en cuanto que no tienes de ti misma. La escuela de la nada se hace, no en el papel, sino en las más variadas contingencias, entre dificultades increíbles. Así se aprende la lección, el hablar no ayudaría, sería sembrar al viento.
Por lo tanto, si alguien cree que Yo hago sólo de imán, se equivoca porque es demasiado necesario que Yo no ejercite siempre Mis atractivos. Por Mi Esencia, Yo atraigo continuamente a todos, de manera que cuando hago que no se sienta Mi atracción, libero al alma de muchas oscuridades que le impiden el propio conocimiento... Así, después atraeré más que antes, después Me haré sentir más que antes; pero entre tanto, el alma acostumbrada a Mis mimos, gime y se retuerce mientras no entiende que es muy necesario experimentar el estado de contradicción, de silencio Mío, de aridez suya, que para ti han sido unas horas. ¿No te tengo malacostumbrada?
Me alegraré si tú Me sigues en este trabajo y te invito a reflexionar mucho, a seguir Mis corrientes luminosas, las mismas que no parecerán siquiera eso, pero te esclarecerán igualmente el entendimiento.
Ciega Mía, ¿qué miras si nada ves sin Mí? ¿Qué buscas si nada puedes, nada tienes que pueda llamarse tuyo? Caminas vendada, ¡sin embargo hay quien te guía...
Entiéndelo, son signos de vanagloria, eufemismos de la humildad, los actos que parten de un corazón en el cual no están bien corregidos los afectos para consigo mismo. Hay que tener en cuenta estos signos que testifican una perfección mal entendida, mientras dan la ilusión de ser justas ciertas acciones, debidas a la exactitud de la cosa en sí o al interés particular. Pero Yo no dije que Mi discípula deba pedir justificaciones o justicia, sino: Bienaventurados los que sufren a causa de Mi Justicia, es decir por el motivo de ser buenos y de hacer Mi Querer.
Bienaventurados en verdad, los que lloran así, porque no sólo un día reirán, sino porque conquistarán un reconocimiento muy superior a la justicia del hombre. Por eso digo nuevamente, Bienaventurados los humildes porque el Cielo es su heredad y la tierra, con todas sus vicisitudes, es sólo el combate donde ejercen bellísimas virtudes.
Bienaventurados en verdad y siempre Bienaventurados los humildes, porque no están inficionados por la soberbia que ciega y entristece. Bienaventurados los humildes, siempre Bienaventurados, porque constituyen en el Cielo tesoros inmensos y dejan a la tierra polvorientas briznas de la estulticia del hombre; digo de la soberbia.
Mi dulce Niña, feliz tú si te esfuerzas por imitarme, subiendo por ciertos peldaños que dan la sensación de descenso. Feliz tú, alma redimida, si Me sigues al monte de las Bienaventuranzas, no con simple contemplación de Mi Sabiduría divina, sino con la diaria aceptación de las necesarias contradicciones para hacer Mi Palabra operante, en ti...Te digo que serás feliz no sólo en el Cielo sino en la tierra, porque Yo mismo te daré testimonio interior y también exteriormente.
¿Queda algo por decir? Sí y necesito decírtelo ahora. La instigación funesta del maligno ha alcanzado un límite bastante molesta respecto a ti...Es grande el empeño con el cual el infierno te persigue y dondequiera que sea te tiende lazos e insidiosas redes... Este Mi testimonio sirva para asegurarte que eres Mía y que todo lo que es Mío sufre el asalto de Satanás cuando Yo le permito, se entiende.
Entonces, valerosamente dirige tus esfuerzos hacia Mí. Dirige tus pasos a librarte de la molestia de luchar sin un fin claro, porque te repito, el infierno mimetizado, disfrazado se estrecha en torno a ti para hacerte capitular. Sus razones son de lo más insidiosas y tales, que dejan asombrados a quienes se esfuerzan por complacerme.
Para que no surjan otros equívocos, Yo, tu Bien, te aseguro que esta lucha Me agrada y durará hasta que el mismo demonio quede afrentado.
Vive de amor, por amor vence, por amor combate, Yo Estoy contigo para hacerte cantar victoria completa. La obra mortal, destructora del enemigo dará resultados opuestos a los deseados por él. Te lo dice el vencedor del infierno y cuando Yo dé una señal se verá si Mi poder sabe confundir al portador de discordias. Se verá y todos verán... Unida a Mí, venceremos juntos, hija Mía.
¡Ve ante Mi Madre, luego del Rosario vuelve!
Más tarde
CM 113: CON LA ORACIÓN SE ADQUIERE EL ESPÍRITU DE PENITENCIA
Hijos Míos, la risa del enemigo hostiga continuamente a gran número de personas que, bajo los golpes de ese ruido ensordecedor, ceden y se mueven a reír con él de lo que Yo prohibo. Pero esta risa no hace impresión en los que Yo preservo porque permaneciendo firmes en Mi Querer, no se cuidan del estruendo de Lucifer o de sus falaces amigos. Yo cierro los oídos de los Míos, a fin de que no presten atención al infierno sino sólo a Mí. Cómo se obtiene esto, se ve experimentando cuánta sabiduría hace que los buenos pasen por alto las dificultades puestas por Satanás a los Míos, los cuales sin impresionarse en lo más mínimo, siguen adelante no obstante la oposición del infierno.
Es un mundo invisible para ustedes, que lucha contra otro mundo; son espíritus que luchan contra otros espíritus. El que se queda en la materia o no admite estas cosas o, si las admite, no lo advierte. ¡Pero cuántas cosas que no se ven se creen inclusive por parte del hombre material! No quiere creer los hechos del Espíritu, en el movimiento y en la lucha de dos mundos. Si el hombre pequeño y ciego creyese, entonces podría ver lo que no es posible, deje de razonar de esta manera y llegará a ser no loco sino un sabio que experimentará lo que digo.
Esto basta para ustedes, porque de las palabras que He dicho reciben lo que quiero, pero no basta para algunos otros que quisieran comprender mejor. Les doy gusto cuando debe ser útil.
Dije a Mis discípulos que a cierta clase de demonios no se puede vencer ni lanzar sino con oraciones y ayunos. ¿Por qué lo dije? ¿Sólo para dar razón a su decepción? También por esto, pero no sólo por esto. Quiero que se entienda que el hombre puede dar pasos en la vida del espíritu sólo si se entrega a la oración y va adquiriendo espíritu de penitencia. Ayunos y oraciones en la forma que Yo quiero, no como quisieran hacer ustedes.
Cuántos se lamentan de que no oran como antes, que no hacen nada por Mí, que antes hacían más... Este es el obstáculo, el gran obstáculo que ponen para su progreso; el querer juzgar su estado. Y Yo, ¿qué hago? ¿Acaso Me He olvidado de Mis almas predilectas que Me han prometido amor? ¡Ah, qué ciegos son! ¿Cuándo creerán en Mi sed de almas? Si no Me creen, ¿cómo harán para salir de su ansiedad?
Por lo tanto, es un gran daño escogerse el camino, porque Soy Yo el que ya lo Ha elegido por ustedes... Yo no escucho los gemidos del amor propio, porque deben dejarme a Mí el cuidado de ustedes, abandonarse a Mi juicio, dejar que Yo obre en ustedes hciéndolos pasar de un estado a otro, para conducirlos inevitablemente al lugar que les He destinado.
A su Maestro no le falta ni Amor, ni Sabiduría: síganlo ciegamente. Cesen las quejas y a Mí toda la confianza que han recibido de Mí mismo. Yo hago que poco a poco entren donde no entrarían solos y esto por medio de la oración y de la penitencia, de modo que llegados al lugar prefijado, vean con Mi luz que el camino recorrido ha estado bien y que no se han extraviado.
Sí, quiero hacer estas cosas en ustedes porque Me complace conducirlos victoriosos de ustedes mismos y del infierno, a la casa paterna donde Mi Padre los acoge afectuosamente.
Quiero conducirlos de la mano pero con los ojos vendados; déjenme hacer, déjenme obrar lo que quiero, les digo que no deben escoger ustedes, pues Yo He escogido ya. Mírenme, ¿comprenden bien? Deben mirarme a Mí, no a ustedes mismos...
Prepárate para recibirme... (al momento el Padre llamaba para decir que había Misa, no la hubo pero lo recibí. Te doy gracias y te pido perdón, Señor).
17 de mayo de 1997
(día antes de Pentecostés)Jesús
CM 114: VIGILIA DE PENTECOSTÉS
Hija de Mi Pasión, voy a dictarte el Mensaje que todos ustedes están esperando en esta fecha de tanta significación para Mi Iglesia.
Los Míos quieren la época de Mi Espíritu que es Santo. La tendrán, es decir, ya la están viviendo en cierto modo porque el Consolador actúa de manera que se afirma Su poder entre los hombres. Pero quiero decir a todos que Mi Reino es de amor y trasciende los mismos deseos de ustedes. Por eso los hombres deben tener presente que Mi amor se afirma y vence sólo si se aceptan las obras que voy haciendo en cada uno de ustedes interiormente.
No es posible obtener lo que se desea -aun sinceramente- si luego de hablar lo conseguido, se hace labor de alejamiento. Y aun cuando todas las apariencias sean contrarias a la aceptación, acátese igualmente la que no agrada, porque lleva consigo el cumplimiento de Mi Reino de Amor.
Hombres, Hijos Míos que son la luz de Mis ojos, saquen bien sus cuentas, deténganse a buscar lo que verdaderamente les conviene. ¿De qué les sirven los delirios de su mente? ¿De qué les sirve el ruido del mundo? Entren en los umbrales de Mi Tálamo y deténganse, porque justamente así tendrán la alegría sin fin; justamente así podrán tener luz ilimitada y así podrán superar todas las fronteras, los límites que les impone la naturaleza que les He dado.
Cada uno de ustedes Me habla de muchas maneras y a cada uno respondo, de modo que se establezca el coloquio que creen que existe solamente en algunos casos particulares y especiales. Pero no, Mis hijitos, no; les aseguro que hablamos siempre y hablamos cuando menos se aprestan a hacerlo, porque Yo no tengo un tiempo establecido y todo hago en el momento justo.
Entonces, hablando Conmigo ustedes no advierten que Mi Palabra es la que los mueve al bien, es Mi Espíritu Quien trabaja y así, sólo después de Mi Palabra, misteriosa pero verdadera, cierta, ustedes saben lo que deben hacer.
Mis amados, en la conversación se conoce en una persona, lo mismo que en sus actitudes y a Mí, su Dios, Me basta que permanezcan firmes en la creencia de que Yo procedo así.
Hechos, tienen muchos para poder deducir Mi Amor; Palabras, las tienen pero, por desgracia no hacen mucho caso de ellas. Sí, quiero decir que Mi Palabra es descuidada por el hombre, porque oye más el ruido, la bulla que la Sabiduría infinita... Pero, Yo no cambio ni Amor ni Palabras, o, mejor cambio Palabras, pero siempre construyendo en ustedes el edificio de Mi Sabiduría.
Debo decir a los hombres lo que desde hace tiempo han olvidado, debo decirlo porque es su bien y no sé resistir al impulso de Mi Afecto.
Hijos, ustedes Me agravian mucho conversando de cosas amadas desordenadamente; deben hablar a imitación Mía, es decir, construyendo, nunca destruyendo. Si hacen caso de lo que dicen será difícil aceptar Mi Espíritu con un corazón del todo abierto y dispuesto. Pero si hacen caso de lo que Yo digo, verán que Mi ayuda se hará patente y todo será bueno para ustedes.
Hace tanto tiempo que digo al hombre que haga obras de amor, ¿por qué no Me escuchan? Y ustedes que quieren escucharme, ¿por qué se confunden? Yo Soy su luz y a Mí deben volver la cara si quieren ser ilimuminados. En su continuo desvío está su daño y lo que Me desagrada mucho. Aprendan que el hacer obras que Me agradan no es cosa difícil porque apenas encuentro una mínima parte de comprensión Me dedico a acrecentarla, ampliarla, desarrollarla. No detengan Mi actuar en ustedes y entonces Mi Reino será patente en ustedes, como ahora no pueden ni imaginar.
Vendré, He dicho, pero no He dicho cómo. Será un pequeño juicio, pero no He dicho cómo. Hombres, el amor vendrá, el amor que esta mujer que escribe, lo ha hecho con una "a" minúscula, pero que en cambio está escrito con una "A" mayúscula.
Mi Reino está ya entre ustedes. La era de Mi Espíritu, que es Santo, ha llegado. Unanse a Mí, únanse al amor que se difunde en ustedes y bendigan al Hijo de la Virgen María que por ustedes lo Ha merecido.
¡Adelante, Hijos Míos, Soy todo inclinado a su bien, reconstruyo todo lo que han resquebrajado, con tal que se pongan en Mi Querer y formen un tesoro de experiencias pasadas. Soy siempre su Padre y hago todo con el mismo Amor de siempre. ¡Ciegos Míos! Aquí Conmigo, denme la mano, no simbólicamente, sino verdaderamente con toda la generosidad que les infunde Mi Espíritu y serán felices de estar conducidos por Mí, de la mano.
¿Ven esta mujer que escribe? Ella debe comprobar todas las cosas que les digo para tenerlas presentes para ella y para ustedes. Para ustedes a quienes elegí entre millones de criaturas y hoy coloco en torno a los Sagrados Corazones de Mi Hijo y de María, para respirar el divino anhelar de Mi benéfico Amor.
¡Hijos, hermanos, esposos, Hijos Míos! Porque Yo Soy el Padre; hermanos Míos porque Yo Soy el Verbo, esposas Mías, almas Mías, porque Yo Soy el Espíritu Santo: ámenme, denme amor; no las palabras sino sus actitudes quiero y los invito a reflexionar que si se acabase Mi Amor, todo se acabaría para ustedes y para siempre.
¡Sean más buenos, sean menos indignos, sean más afectuosos! El amor que les pido lo tendrán de Mí mismo, porque no podrían tenerlo sin Mí...
El mundo necesita de ustedes, los pueblos no encuentran seguridad si no hay quien conozca los secretos de lo sublime y la grandiosidad de Mi Misericordia.
Por esto, si hay alguien que asume el acento del águila que vuela pronto es temido por un exaltado. Y en esto caen los llamados buenos, más que ciertos otros mediocres que no son ni buenos ni malos.
Y esto Me apremia porque a través de Mis campeones de fe y de pensamiento, Yo ilumino a los que verdaderamente están sentados en las tinieblas, que son lo que son precisamente porque no se reconocen como tinieblas. Yo sé que todo pecador es una nube oscura, pero más oscuros todavía son los que tienen por luz las tinieblas. ¡Ah, éstos cuánta torpeza difunden y qué funestos son para los demás!
Por tanto, dejen que Yo les hable, sin velos, a través de Mis canales y hagan que Mi voz les llegue sin encontrarlos sentados y débiles.
¡En pie! Levántense, Apóstoles de la Nueva Alianza, fraternicen; es hora de que se proceda a la conquista del espíritu por Mi Espíritu. Es hora de ir a afrontar no la muerte material, sino la más dolorosa, de la negación de sí mismos.
¡Hijitos, no sean negligentes, escúchenme, Yo hablaré sin que la duda asome en ustedes, porque la Luz que quiero darles es grande!
¡Vamos, en pie, es su hora!
18 de mayo de 1997 Jesús
CM 115: POR USTEDES ACCEDÍ DE CORAZÓN A HACERME VÍCTIMA
(Fiesta de Pentecostés, en el retiro)
Hijos Míos, antes de que partan hacia lo cotidiano de sus vidas quiero hablarles de algo que se llevarán en la mente y el corazón como un tema de reflexión para el camino...
Me llené de alegría comprobando que a la luz de Mis Palabras se iba formando en Mis criaturas el altísimo concepto que debían tener de Mí. Casi sediento, el hombre bebe en la fuente de Mi Divina Doctrina y no advierto que si bebe Me lo debe a Mí que lo induje a ello. Por eso decía que cuando se vayan de este lugar donde hemos tenido un verdadero encuentro, lleno de esperanzas, se llevarán temas para reflexionar, sobre el pefil suscinto de Mi personalidad -como diría Mi Psicólogo- (se refiere a un Psicólogo que está en el grupo), sobre Mi Humanidad, como digo Yo...
Era propenso a callar, pero de palabra viva, lento en juzgar, dulce y pacífico, candente con los hipócritas. Dulce con los pecadores y jamás airado con nadie; siempre alegre entre los hombres, triste con bastante frecuencia, cuando estaba solo. Una sola mirada Mía podía recoger muchas miserias, sin embargo, los fariseos se enfurecían con Mi popularidad.
Oraba y lloraba, sanaba con más frecuencia las almas que los cuerpos enfermos; una sola enfermedad no pude sanar en la tierra y fue la de los Sacerdotes soberbios.
El Milagro era el sello de Mis Palabras, el ejemplo el estímulo de quien Me observaba: en todo hice continuamente el Querer de Mi Padre. Y cuando llegó la hora de morir, nada fue más dulce que ver contento en el buen sentido, justificado a Aquel de Quien descendí. Me había pedido sacrificios increíbles, le había dado un amor ilimitado.
¡Viví haciendo el bien, morí blasfemado! Resucité glorioso y esperé para esto el tercer día, a fin de que Me creyesen verdaderamente muerto y realmente resucitado.
Ahora estoy aquí, en la felicidad perpétua y en la Gloria del Padre. ¿Quién Me llamó en la tierra? Yo mismo vine, pero la que llegó a ser Mi Madre, Me llamaba por Su belleza, Aquella belleza con la cual la había adornado. Vine oculto, sin demostración; el mundo siempre ciego pequeño, habría quedado extraño en Mi nacimiento, si Yo no hubiera enviado a los Angeles y a los Magos.
Crecí solitario en Nazareth, entre José y Mi Madre, sin buscar nada para Mí; si Me manifesté fue sólo por ustedes los hombres.
Por ustedes Me hice atractivo (explica que hablo de Carisma), por ustedes oré, por ustedes suspiré y morí. Por ustedes ayuné, hablé, sufrí; por ustedes, desmemoriados, Me quedé en el mundo manteniendo Mi Pâlabra. Por ustedes acepté el menosprecio del infierno, por ustedes Me encumbré al Tabor, sólo por ustedes accedí y muy de corazón, a hacerme su Víctima. Mi Padre satisfecho por ello, porque salvé al hombre, ustedes tenían necesidad de que así fuera. Por eso debía sacrificarme y lo hice.
Por eso decía que, cuando los hombres se percataron de todo lo que quería darles, reí de verdadera alegría (vuelvan a leer el segundo párrafo).
Los hombres de Galilea que mirando a lo alto Me habían visto elevarme de la tierra y desaparecer entre las nubes, fueron los primeros que sintieron Mi atractivo después de Mi Ascensión. Y como tales fueron también los primeros en llegar a la fuente de Mi Doctrina que Pedro y los otros habían escuchado pero sin entenderla todavía bien.
Desde el Cielo inicié la obra de la persuasión del hombre y el hombre correspondió a Mi Querer porque Yo infundí la verdad y con la verdad creció el conocimiento; de modo que aún antes del gran movimiento del Espíritu Santo, Mi Luz había predispuesto a las criaturas a reconocer al mismo Espíritu y Sus obras, tal como lo hice con cada uno de ustedes. No es que el hombre conociera por anticipado lo que Yo quería hacer de él, sino que sólo creció en él, el conocimiento. Por tanto, sonreí de verdadera alegría al igual que sonreí cuando los vi ir llegando a este encuentro Conmigo, dejando atrás el mundo, responsabilidades y obligaciones... Cuando llegó el Espíritu Santo los incendió con lo que habían llegado a ser interiormente. ¿Lo entienden? ¿Perciben lo que estoy tratando de decirles? ¿Comprenden la urgencia de entrega que les He venido pidiendo?
¿Qué se sabe de la vida oculta de Mis Apóstoles? Casi nada, porque estaban apartados con el temor por su vida. Pero esto no quiere decir que Mi permanencia entre ellos antes de subir al Cielo no haya dado sus grandes frutos de Luz.
El que cree puede muy bien circunscribir la obra de Dios a pocos hechos sobresalientes que representan las etapas de subida hacia Mí, pero no debía ignorar que es grande el cuidado que tengo Yo continuamente por todos y que, por lo mismo la criatura no puede llegar de un golpe a ciertas cumbres, sino que las alcanza después de haber recorrido una determinada cuesta.
En este día en que se preparan para considerar Pentecostés, está bien llevar el pensamiento a aquellos amados Apóstoles que, sin sospechar nada continuaban su vida de antes como si Yo no hubiese pasado entre ellos sin cambiar radicalmente su futuro. Pensar que de golpe pasarían el día fúlgido de Pentecostés es un error. Entonces mírenlo pensativos y mediten que Yo haré otro tanto con ustedes si aceptan verdaderamente Mi promesa.
Vendrá el Espíritu al haber tenido la Luz. La obra del Padre fue enviarme a esta tierra: Mi obra fue redimir; la obra del Espíritu sublimar. Esta última obra está en acto y cesará cuando todos estén salvados; es decir, todos aquellos que quieran ser salvos. Pero antes, suban Conmigo al Cielo, antes mediten cuánto los amo, hagan una oración ante Mi Sagrario y luego El Espíritu se derramará sobre ustedes.
Espíritu Santo, torna a este querido grupo, torna a esta querida ciudad y junta los corazones de muchos redimidos porque tu obra Me agrada y es necesaria para ellos. Espíritu que enciendes los corazones de los hombres, difúndete con Nosotros, Padre y Verbo, porque Nos das un gozo grande en toda operación tuya que llevas a cabo en Nuestras amadas criaturas...
Hijos Míos, agradezcan a los tres Sacerdotes que se unieron a ustedes y que están unidos en el mismo Espíritu y pidan en la Eucaristía para que Mi Espíritu también descienda sobre Mis almas Consagradas y sobre toda Mi Iglesia.
18 de mayo de 1997 Jesús
CM 116: PERMANEZCAN LEJOS DE TODA OFENSA CONTRA MÍ
Hija amada, este Mensaje es dirigido a todos: a cualquier hombre o mujer, pero alguien en especial debe reconocerlo como propietario directo, escribámoslo.
Partiré del supuesto caso que un alma esté decidida a entrar por la puerta angosta que conduce a la vida sobrenatural. En esa vida se pueden distinguir dos categorías: almas que hacen caso a los pecados mortales y almas que hacen caso, además de los pecados graves, también a los veniales.
Hablo a estas últimas Yo les digo: han tenido Gracia suficiente para evitar las ofensas graves contra Mí; ¿por qué no debería darles la Gracia que hace evitar los pecados veniales? Más aún, porque quiero verlas enteramente bellas, Me afano porque permanezcan lejos de toda ofensa contra Mí. Esto es lo que Yo hago y también ustedes lo creen. La cosa es seria para ustedes, si consideran sus confesiones, ¿verdad? Pero díganme, si un campo de trigo tiene mucha cizaña, ¿cómo pretenden destruirla de una sola vez? Por eso, convénzanse que hace falta trabajo en sus almas antes que quede sólo el trigo de Mi gracia.
Hijos Míos, confiesen las mismas cosas, pero no renuncien a corregirse, de lo contrario su cizaña ahogará Mi trigo. Hoy un poco, mañana un poco más y, con Mi ayuda, estarán libres de cargas.
Digo asimismo a las almas que He elegido, ¿diez es lo mismo que cinco? No ven que son de la misma especie, porque lo importante es bajar de diez a cero, ¿entendido?
Pero ustedes que quieren el camino estrecho están también en otras angustias Me piden pan, salud, fuerza, Gracia y amor. Todo bien, porque esto significa obedecerme, en cuanto que les He enseñado a orar por estas cosas y no quiero que cambien; pero, con sus peticiones tienen en mira su yo, y esto echa a perder no poco, la oración que Me hacen.
Esta sí que es puerta estrecha y poquísimos entran por ella: pedir todo teniendo en mira el cumplimiento no de la propia voluntad sino de la Mía.
Es un gran Amor el que les manifiesto hoy al encaminarlos al aprecio de lo que los ayuda para ser y permanecer como Mis especiales discípulos. No crean que Mis Palabras sean todas para despreciar su modo de venir a Mí puesto que veo a todos y sé de todos las cosas más íntimas. Pero afirmo que el resolverse a lo mejor es buena señal, mientras que al atender a Mis estímulos sólo por asunto de sentimentalismo, no produce mucho, aun cuando algún ojo se humedezca.
Quiero hacer grandes cosas en ustedes, creanme, quiero hacer de ustedes hornos ardientes de Mi Amor, centellas de Mi Corazón ante el mundo helado e ingrato. Por consiguiente, síganme, acepten Mi consejo y trabajen para purificar su alma junto Conmigo. Se requiere método; no se puede barrer una casa dando continuos escobazos, más aptos para levantar el polvo que para recogerlo. Limpien lentamente, miren los rincones y no sean impacientes con ustedes mismos, porque la impaciencia acarrea ruina. Y oren, oren a fin de que en todos se cumpla Mi Querer.
Sí, la puerta es estrecha, lo repito, pero el Palacio que les espera en grande, es bello, maravilloso. Entren, pensando en Mí y no en ustedes.
18 de mayo de 1997 Jesús
CM 117: DESDE LA HOSTIA LOS MIRO CON AMOR
(Para un sacerdote) Dirás a Mi Hijo que es tan grande Mi amor por él que hoy, en el preciso momento de la Consagración, Yo He estado contemplándolo desde aquella Hostia lleno de ternura y de gratitud. El irá descubriendo nuevos dones y frutos que Mi Espíritu Ha depositado en ese corazón.(...). ¡Perder lo cierto por lo dudoso! Eso es lo que hace el hombre de hoy, ¿no es un gran tema de reflexión?(...).
¿Por qué no hacer un trabajo sobre esto para la gente que está en formación religiosa?
Tu plan de salvación lo exige: sicut dedisti potestatem.
19 de mayo de 1997 Jesús
CM 118: NO TEMAN ANTE LAS DIFICULTADES
Mi paz contigo... Hijitos, Yo Sé guiar al bien a cualquier criatura y efectivamente guío a muchas criaturas al puerto divino en el cual se puede encontrar todo bien. Me contento con la aceptación simple pero sincera y no estoy pensando si Me viene de un ser inteligente, como dicen ustedes, o ignorante, porque para Mí es de verdad sabio sólo el que acepta Mis obras. Pero estas obras (ustedes lo saben) no aparecen del todo, más bien sólo aparece la exterioridad de Mi acto divino, como los frutos que por fuera son espinosos y por dentro gustosos. Además tampoco aparece el que da tales frutos, porque Yo Me sirvo de personas por demás torpes sino peores pero tan amadas.
¡Hombres, ánimo! Animo y recogerán muchos "higos de Indias", sin pensar en las espinas de que están revestidos. ¡Animo! Separen las plantas espinosas de los espinosos "higos de Indias" que Yo les traigo. No teman ante las dificultades, porque el temor es juego del que Yo Me sirvo para hacerles realizar un esfuerzo mayor. Estén tranquilos, saboreen Mis frutos y no los echen antes de haberlos gustado.
Deberían recordar que Yo Soy el Dios del Amor y que por eso en Mí, toda acción es Amor. Deberían creer que el haber vivido entre ustedes con todo lo que resulta de eso, es prueba segurísima de Mi amor. ¡Oh, si supieran cuántas espinas Me He clavado Yo que no habría debido sufrir ni siquiera un instante. ¿Y quién puede decir que su Dios no Ha sido generoso con ustedes, antes de animarlos al sufrimiento?
20 de mayo de 1997 Jesús
CM 119: CONMIGO TENDRÁN TODO LO QUE YO POSEO
Niña dulce, te hablaré de Pentecostés. Cuando llega del Cielo el rocío celestial y se asienta sobre las almas que esperan al Esposo vivo que fecunda las almas, todos los corazones buenos llaman a Mi Espíritu, pero no todos tienen el entendimiento que da la fusión entre Mí y ustedes.
Me piden los dones que la Iglesia ha indicado a todos y está bien. Pero, ¿quién pide, no los dones, sino al Donante?, ¿quién se contenta con lo que Yo le doy? Casi todos juzgan santo el pedirme dones y no tienen como excelso el pedirme a Mí, Donador y Esposo... No crean que vuelan con los Serafines, mientras están a duras penas en la mecedora de los niños pequeños.
Tienen necesidad de Mí; Conmigo tendrás todo lo que Yo poseo. Esto es lo que Yo les digo, que les aconsejo y es cierto que la mesa servida es mayor que el mísero plato de legumbres, es cierto que el fuego del cráter es mucho mayor que la llama del gas.
Almas Mías, el Espíritu que invocan Soy Yo; los quiero ricos no sólo de siete cosas, sino de infinitas cosas y son las que Yo mismo les ofrezco. Uno de aquellos siete dones comprende todos los otros y eso les ofrezco de muy buena gana: Mi amor. Las otras son todas menores y más bien, son hijas de Mi Amor.
Por eso les advierto que esta Mi Voluntad de darme todo Yo a ustedes debe ser la mira de sus deseos. No piensen en fuegos divinos, en gozos arrobadores, porque Mi fuego arderá en ustedes cuando no lo esperan y entonces, sólo entonces será su verdadera Pentecostés.
20 de mayo de 1997 Jesús
CM 120: ALABO LA HUMILDAD
Continuemos, hija Mía, que todavía quedan muchas cosas que decir... Hablaremos de los "pobres de espíritu". Yo dije: "Bienaventurados los pobres de espíritu", es decir Bienaventurados los que tienen el espíritu falto de soberbia, ya que éste es el sentido de las palabras en hebreo. La frase literal y algunas explicaciones han torcido el sentido que Yo He dado a estas palabras, de modo que pareciera que alabo la pobreza de apego a los bienes y en cambio, en el caso, alabo la pobreza de soberbia, en dos palabras: la humildad.
Cosa bastante clara si se explica, pero que no se comprende si se la deja en la incertidumbre de la interpretación. Que Yo pondere el desprendimiento de las cosas terrenas, es seguro, pero que anteponga a todas las virtudes la humildad, es cosa notoria; por eso hablé de ella como la primera Bienaventuranza.
Mi lenguaje ofrece a los hombres la verdad, pero si delante de ella se interponen diafragmas, aun cuando sean transparentes, la verdad resultará opaca, poco atractiva. Sin embargo Mi obra continúa y continuará siempre, mientras haya un hombre en la tierra.
¡Cuántos obstáculos tengo que superar! Y como si no bastaran las cegueras comunes a todos los mortales, como son las concupiscencias, interponen a Mi obra otros obstáculos, los mismos que, sin embargo, la reconocen. Si puedo hacer todo, no se ha dicho que Yo quiera hacerlo solo, por eso Me sirvo de los hombres y a ellos les confío el gobierno de las cosas y de los hombres.
Pero, al sobrepasar la obra del hombre a Mi obra, debo abatir más obstáculos de cuantos lógicamente son necesarios. Y en esto está la necesidad de tomar algunas almas y guiarlas por senderos todos Míos, hasta hacerlas alcanzar la claridad de la luz y el puerto seguro. ¿Dónde han aprendido Mis amados la Doctrina Mía? ¿En los libros? Sí, en los libros, pero esto es lo menos; lo más ha sido Mi ilustración, Mi intervención directa. Así han surgido las maravillas de los mediocres y así conocen que no necesito de nadie. Si Me valgo de los hombres es porque quiero honrarlos, pero Me valgo sólo en lo poco que Yo quiero. Y, más que de todos Me valgo de Mi Esposa predilecta porque, más que a todos He confiado a Ella Mis cosas.
Pero al decir que quien no está contra Nosotros está con Nosotros, quise decir muchas cosas, entre las cuales la verdad de que quien obra el bien de pensamiento, de obra, no puede estar contra Mí porque Yo mismo lo ayudo a proceder así. Por consiguiente quien dirige y sabe estas cosas ponga atención en todo y no pronuncie tontamente sentencias fuera de lugar.
Repito: hay diafragmas que se oponen entre la verdad y el conocimiento que tienen de la verdad. Es preciso eliminarlos si se quiere ver el esplendor de la verdad, de lo contrario todo queda opaco, gris, incomprensible. En cambio, la verdad es sencilla, pura, accesible a quien tiene el corazón bueno.
Por eso digo una vez más: Bienaventurados los pobres de espíritu, es decir, los que tienen espíritu pobre de aquella malvada soberbia que es también el motor de tantas disquisiciones y la causa de tantas inexactitudes.
Quiero menos disputas y más búsqueda de la verdad. Esto es humildad y esta es Bienaventuranza.
Mismo día Jesús
CM 121: EN EL SUFRIMIENTO EL AMOR POR MÍ CRECE, A MEDIDA QUE CREEN
Se acuerda de Mí el hombre que está en el trabajo y se acuerda no porque es propiedad suya el recordar, ya que por sí sólo el hombre es nada en cuanto a memoria y en cuanto a todo lo que tiene de Mí. Si piensa recurrir a su Creador, es porque en la oscuridad del disgusto o el malestar, Yo le hago sentir que está siempre atado a Mí como criatura salida de Mis manos. En los casos en que todo da fastidio o dolor, el hombre siente -por Mi virtud- que su principio Soy Yo y que como tal puede pedir un alivio, una comprensión.
La actitud que sigue a esta comprobación es variada según que la criatura se encuentre en un estado o en otro. Hay quien Me invoca y bendice, hay quien Me recuerda y maldice y, entre unos y otros, hay quien Me reprocha por la pena que sufre. Otras y diversas gradaciones puede probar el hombre, como el recurrir a Mí en toda pequeña tontería para ser liberado, como el olvidar que la pena no es daño y, por tanto, permanecer frío delante de Mí cuando llega la turbación.
Pero entre todas las actitudes que toma el hombre con ocasión del sufrimiento, una es particularmente característica de esta época: La incomprensión de Mi Querer. A todo quiere atribuirse el sufrimiento, menos a Mí; se quiere encontrar la causa de todo sin tenerme en cuenta. Y así el mundo está lleno de presumidos y desalentados. Los primeros se engañan y tratan de engañar, los otros se repliegan sobre sí mismos y mueren espiritualmente. ¡Qué de miserias en todos!
Este siglo que sabe tantas cosas, que tiene tantos medios, no sabe encontrar la razón de lo que sucede al hombre. En este tiempo en que se deshecha el fatalismo no puede encontrarse el realismo que da la razón verdadera de las contrariedades y las aflicciones. Este es el plano en que se mantienen pueblos e individuos perdidos y dudosos. Todos están inquietos, casi nadie busca el verdadero remedio que es aceptar la contradicción para encontrar la luz. Ya te He dicho que quien Me sigue resolverá todas sus dudas y principalmente las que se refieren al sufrimiento, ya que no se puede seguir la luz sin ser iluminados.
Yo no llevé la cruz solamente del pretorio al Calvario, no sufrí sólo en aquel Viernes, sino que Me eché encima inmensas penas desde que era pequeño. Y fue para darles remedio a ustedes, para darles aliento. Pero si ustedes distraídamente Me creen que Me hice hombre y sufrí como hombre, entonces permanezcan en sus oscuridades y sufran inútilmente. Yo estoy a su disposición; Me doy a ustedes, según la esperanza que tienen en Mí, según que crean en Mí. Sí, en el sufrimiento el amor por Mí crece a medida que Me creen; que creen en el valor que He dado al sufrimiento. Crece cuanto más cuentan con Mi Bondad y Providencia. ¡Oh, cuánto crece el amor si se entregan a la aceptación de la pena!
Un día comprenderán que el haber escuchado estas palabras Mías es la verdadera y eficaz causa de su futura felicidad. Comprenderán que no los engañé; que no se engañaron y Me estarán agradecidos.
Por lo tanto, busquen la razón de su sufrimiento y sin fatalismos, atribuyan a Mi Querer lo que los molesta; luego, si Me aman, no pongan otros obstáculos a fin de que se cumpla Mi Voluntad. Esto Me agrada y abreviará su mismo sufrimiento.
20 de mayo de 1997 Jesús
CM 122: TODA MUERTE LLEVA CONSIGO EL GÉRMEN DE OTRA VIDA
La vida y la muerte, como el día y la noche, dicen a quien lo entiende, que toda muerte lleva consigo el germen de otra vida, del mismo modo que los rayos del sol que se pone, prometen una nueva aurora. Por eso en el ocaso de la vida todos llevan consigo el germen de la inmortalidad, feliz o condenada, según el alma esté viva o muerta a la Gracia.
Puedo, verdaderamente, cambiar el curso de los acontecimientos y hacerlos pasar del ocaso oscuro al radiante; más aún, esto Me da gran alegría y muchas veces lo hago. ¡Cuántas almas recogidas en el lecho de muerte! No pueden tener idea. Les baste pensar que Me agrada tanto salvar en el instante de la muerte, que Yo mismo quise morir al lado de Mi buen Dimas, después de haberlo salvado en su último momento. Pero todo esto no debe generar presunción, ya que en el mismo Calvario, a Mi lado, otra criatura murió desesperada.
Por eso toda la confianza sea hacia Mí, pero todo el temor a ustedes. Así es como Me encontrarán Misericordioso, así podrán llegar a Mí y no de otro modo.
Recuerden la muerte. He dicho recuérdenla, pero no les pido que no la teman. Es un paso que se asemejará al resto de la vida mortal, ya que entonces recogerán lo que sembraron. El pensamiento de la muerte les sea alegre, no triste, porque ¿qué otra cosa es la muerte sino conquista del bien en que han creído?... Para quien Me cree, morir es liberarse del aburrimiento del mundo, del peligro de ofenderme, de los asaltos de Satanás. Para quien Me ama, morir es presentarse a un Juez lleno de compasión, tanto que Me He hecho Víctima de todos los que juzgaré. No podrían tener mayores garantías sobre el futuro juicio que los espera, porque Yo mismo los He prevenido, pues quiero que se presenten a Mí cubiertos con Mi Sangre, con Mis méritos... Espero que comprendan que Yo seré justo no sólo con ustedes, sino también Conmigo y que sabré ver bien que Mis méritos cubren, pueden cubrir toda su miseria.
Ahora si quieren darme un gran contento, si quieren congraciarse anticipadamente con su Juez, consientan que los embellezca con el fuego del Amor, el cual quema junto con sus ansiedades, todos los defectos que tienen. Y entonces podrán pensar en la muerte como una real liberación, como el punto de partida del más feliz de los viajes...
Ahora tranquila, vas a escuchar a Bernardo y más adelante a otros más ¿No sé regalarles y mimarlos con cosas tan gratas e imprevisibles ?
20 de mayo de 1997
CM 123: LA SANGRE DE LOS MÁRTIRES FUE SEMILLA FECUNDA
( Una voz suave, pero juvenil, es decir delgada, me inunda)
La paz de Jesús esté contigo, hija y hermana. Hijo de la amantísima Madre, yo, Bernardo, un día Abad de Claraval, estoy aquí para enseñarte cosas que me fueron confiadas por la Alta Sabiduría. Escucha.
Los primeros cristianos cuando sufrieron el martirio por obra de varios Emperadores Romanos, se elevaron a la altura que tuvo el primer Mártir, altura de correspondencia, aunque no igual. ¿No lo entiendes ? No importa, recuerda que lo que se te dicta no sólo es para ti, tu D.E. te explicará, como siempre, lo que no comprendes. Decía que así elevados, pudieron iniciar desde el Cielo una vasta obra que Dios les confiaba a ellos en particular. La obra era ardua, pero su sangre, unida a la Divina, había podido fecundar el campo de su acción.
Fueron los primeros Mártires del cristianismo los que dieron al mismo Cristo el perfume especial reservado a las Víctimas divinas y Cristo, Mártir a Su vez y suscitador de Mártires, apreció el perfume del martirio de cada uno de ellos. Muchos Mártires son desconocidos y otros con dificultad conocidos. Pero cuando todos se hagan conocer, es decir en el Cielo, entonces se verá cuán cierto es que las palabras y el ejemplo de Cristo han sido semillas fecundas que han dado muchos frutos.
Pues bien, la historia que tú no conoces consiste en esto: que, sublimados a la altura del Mártir Divino aquellos queridos y bondadosos Mártires han merecido para los infelices caminantes, que no menos de la décima parte de ellos deba ser salvada a toda costa y esto para que aquellos Mártires sean exaltados y en ellos se reconozca, siempre por medio de la bondad divina, la virtud generatriz que fue transfundida en ellos por la Cabeza de los Mártires: por Jesús.. Esta maravillosa Gracia se debe por eso, a la Sangre que fue derramada en el Gólgota y que les Ha participado una parte de su propio poder Redentor. ¿No es una historia bellísima ?
Pero oye lo que te dice ahora tu hermano Bernardo, porque hoy he venido hacia ti para instruirte, además de hacerte partícipe de la bondad de Dios en lo tocante a los primeros Mártires. Es así, debo adiestrarte en el juego de la pequeñez, es decir de la humildad. El Cielo escucha las súplicas, los gemidos con los cuales pides la santa humildad, la humildad verdadera y también sentida. Nosotros estamos contigo, porque Dios quiere darte esa virtud y en abundancia.
Tú no eres anacoreta, ni tampoco gran penitente, ni siquiera ayunadora y menos flageladora de tu cuerpo. Pero quieres la humildad y la tendrás, no con señales externas, sino con vívida luz interior.
Por tanto, el juego en que debo adiestrarte consiste en esto hacer todas las cosas que hicieron los que te he mencionado más arriba, permaneciendo en tu puesto más aún debes hacerlo sin que nadie se percate, salvo los tuyos. Sí, han cambiado los tiempos y Dios mismo que los Ha cambiado, cambia de métodos.
Eres una mujer moderna: tienes automóvil, luz eléctrica, el avión, el ascensor, papel, lapiceros y computadoras. Muchas comodidades más. Vives entre paredes, resguardada de la humedad, tienes muchas cosas que te Ha mandado nuestro amoroso Padre. Tú no pides limosna, puedes volar de un punto a otro y te deleitas entre los regalos de la época que te encuentras.
El juego consiste en que sepas pasar a través de mis muchísimas cosas con espíritu desprendido.
Yo que tuve almas a Mi cuidado, sé que al alma le gusta llegar con las fuerzas que tiene a ciertas conclusiones muy bellas, por lo cual Me abstengo de expresarlas y espero que tu misma lo hagas cuando sea necesario.
Mi amada, este juego te transformará en anacoreta, porque quedarás sola, aunque estés entre mucha gente; en penitente, porque mortificarás tu juicio y, a veces tu cuerpo, para ejercitarte en la humildad; te transformará en sobria, porque tu voluntad tendrá que abstenerse de muchísimas cosas deseadas naturalmente. En una palabra, si quieres verdaderamente la santa humildad, tendrás tú más ocasiones de ejercitarte en ella, de las que yo tuve en Mis tiempos.
Ya saben, Bernardo, hijo de La que los engendró también a ustedes, les ha demostrado su cuidado particular. Pues bien, Yo no dejaré de seguirlos y sostenerlos porque así lo quiere Ella, la excelsa Madre. Por eso les dejo mi bendición y les pido que trabajen porque ha llegado el tiempo de María. (Esto último a tu amado Padre).
Mismo día Jesús
CM 124: LOS ILUMINO SIEMPRE AUN CUANDO NO LO ADVIERTEN
Volvamos a lo nuestro. ¿Has observado que al amanecer, cuando hay poca luz, hasta que no asoman los rayos del sol, no vuele la vida a la tierra ?
Es justamente lo que ocurre al hombre cuando está en duda, como si Yo dejara de enviarle Mis rayos benéficos. En Mí no hay movimiento o rotación como en el sol y en la tierra, pues Soy siempre e inamoviblemente luminoso; es la criatura la que no sabe dirigirse a Mí y sólo por esto no recibe Mis rayos. No serán siempre rayos que producen alegría, pero un hecho es cierto, que Yo siempre los ilumino aun cuando no lo adviertan. La diferencia está no en Mí, sino en ustedes que, a veces reciben Mi Luz con alegría y a veces sin séquito de alegría.
Si se comprendiera todo esto, estarían quietos y no harían agitaciones. En cambio, cuántos suspiros no dan justamente porque están privados de aquella alegría que les garantiza la presencia de Mi Luz.
Por eso, les digo que deben estar seguros y alegres porque en todo caso Yo Estoy presente, si bien no siempre Me hago sentir.
¿Quieren ejercitar la Fe, o bien quieren siempre el pleno mediodía ? ¿Y de qué les serviría ? Se arruinarían y casi seguramente serían arrastrados por Satanás a la soberbia que lo tiene atado en su reino oscuro y perpetuamente frío.
Yo sé lo que les conviene, déjenme hacer, no los dejo solos, no, no los dejo nunca. Créanlo y afuera el racionalismo.
Mismo día Jesús
CM 125: SOY LA LUZ DEL PADRE
Del fuego y del amor, con palabras divinas traigo información a los hombres porque es propio del Verbo dar ilustración y ciencia. En efecto Soy la Luz y de la Luz lleno las almas que son dóciles a Mis operaciones interiores. Al hacer esto actúo, casi siempre, en unión con alguna amada criatura del Cielo o de la tierra.
Es posible al hombre encontrar la más grande comprensión precisamente porque comprendo todo y sé perfectamente todo el porqué del hombre. Pero el fuego que debo poner en el mundo, no puede ser apagado, porque Mi obra es múltiple y sumamente liberadora.
Me conocen a través del Evangelio como hombre y un poco como Dios. He obrado, en efecto, con pleno conocimiento de sus necesidades y Me He manifestado tanto cuanto era necesario, no más. Pero He dado a entender que Mi obra sería continuada con mayor intensidad y que Mi misión humana no es otra cosa que la revelación de la Esencia Mía de Verbo divino y como tal, la única persona de la Trinidad que debía manifestar al Padre y al Espíritu Santo.
Yo Soy Luz, Luz del Padre y del Amor, Soy Luz para todas las criaturas. Verme a Mí es ver al Padre, porque El se manifiesta sólo por medio mío y Yo, siendo Su verdadero y eterno Hijo, manifiesto Su divina generación; pero la Esencia en Nosotros, es única, si bien las personas somos tres.
Soy la Luz del Padre; quiero ser y Soy Su alegría. Soy el portador del Espíritu a la tierra y explico Sus operaciones de modo que Padre y Amor tienen Su centro en Mí y Yo vivo de Ellos y por Ellos. Quien Me ve, ve realmente al Padre y al Amor.
En estas semi-veladas palabras está encerrada toda Mi obra y les hablo de ella para que puedan elevarse, alguna vez al Cielo, donde también entenderán lo Nuestro.
Así pues, ¿quieren juzgar todavía Mis obras de Amor ? ¿No es ya hora de creer en la Luz y el Amor que los hacen conocer y amar al Padre que les He confiado ?
21 de mayo de 1997 María
CM 126: LES OFREZCO EL REFUGIO DE MI CORAZÓN
Fui puesta en el centro de la Casa Divina y debo proveer a todos. No descanso nunca, estoy siempre activa para ustedes y gozo mucho al verlos bajo el amor que es el único que da la pura alegría.
Desearía pedirles una prueba de afecto, pero, ¿están suficientemente listos a acoger Mi deseo ? Veremos.
Hijos Míos queridos, les pido un pequeño sacrificio en favor de un grupo de almas que son Mi preocupación porque están cerca de perderse para siempre, pero Yo las quiero salvar junto con ustedes. Digan, hijitos, la siguiente oración y no olviden que mientras con más frecuencia la digan, mayores Gracias podré dar a esos pobres hijos Míos que están al borde del infierno. Oren así :
"Trinidad Santísima, Te alabamos y Te bendecimos con toda el alma por las excelsas Gracias concedidas a María Virgen cuando, al pie de la Cruz, Ella lloró amargamente por Jesús y por nosotros
Pues aquel llanto fue y es tan precioso delante de Ti, Padre, que quisiste fuera crucificado Tu Hijo Unigénito, concede que los pecadores obstinados, por la virtud de aquel mismo llanto, se arrodillen delante de la purísima Madre de Jesús y confíen a Ella sus almas.
También Tú, oh Verbo hecho hombre y Tú, oh Amor infinito, concede que las almas más endurecidas se vuelvan a María y de ella puedan obtener, finalmente lo que siempre rehusaron, es decir, el dulcísimo perdón de sus horrendos pecados.
Trinidad Beatísima, acógenos también a nosotros y custodia en nosotros el inmenso don que nos Has hecho de amar a La que nos Has dado por nuestra amorosa Madre".
Amados hijos, si de verdad Me aman, les pido esta oración, pero quiero que salga de sus corazones más que de sus labios. Oren Conmigo, así quiere Jesús. Yo luego los salvaré y les revelaré cuánto los amo.
Saben que quien así les habla es su Madre que los ama, la Madre de Jesús, el terror de Satanás, el deseo de Mis queridísimas almas purgantes, el ojo derecho del más amable de los hijos, la Esposa toda pura de José.
Sí, Yo Soy María y Mi nombre está escrito en el Corazón de Jesús y en el de muchos de ustedes
22 de mayo de 1997 Sta. Rita de Cassia
CM 127: EL CAMINO ES LA RENUNCIA A LOS ATRACTIVOS
Amada hermana, te saludo... Virgen y pura, Inmaculada y Santa, la dulcísima Madre de Jesús quiere que en el día en que el Cielo y la tierra festejan Mi entrada a la Patria feliz, yo te hable de una gran virtud en la cual me ejercité no inutilmente durante los años de la prueba en la tierra. A Ella, Madre de los lirios, que Me da tan gozoso encargo, vaya ante todo la alabanza por haberme enseñado y sostenido en tantos afanes y humillaciones.
Sin Ella Me habría perdido, con Ella he encontrado el buen camino y lo he recorrido velozmente, tanto que he saltado, directamente al Paraíso desde la celda de mi Monasterio, en el mismo instante en que abandoné mi cuerpo.
Por eso estoy aquí para incitarte por el mismo camino que yo recorrí, para que también tú, con la ayuda de nuestra Madre, puedas llegar a donde yo llegué llena de alegría. El camino es, pues, la renuncia a los atractivos, sin excluir ninguno. Se tratará de descubrir nuevos y hasta antiguos señuelos y someterlos a la Voluntad del Maestro Divino, pero siempre con Su paz y jamás con turbulencia y agitación.
Del "abstine et substine" de Benito, más difícil es el primero por obvias razones; pero con la poderosísima ayuda de la Madre, tú lo lograrás. Por lo demás acá abajo están consignadas todas las renuncias y al final formarán una reluciente corona de gloria.
En la tierra me veneran como heroína del "substine" y está bien; pero casi nadie se ha percatado de que también en el "abstine" hice importantes progresos. El asunto, por lo demás, es natural en cuanto que la renuncia a los atractivos más fácilmente permanece secreta en comparación con las contrariedades, cuando éstas, como en el caso Mío, provienen de fuera.
Amada hermana mía, concluyo la lección... Tú escudriña bien y obra con la ayuda de la Madre celestial. Yo desde el Cielo impediré que el enemigo te turbe, ofreciendo, ya que así lo quiere Dios, mis tentaciones victoriosas en beneficio de tu alma.
Cuando subas me reconocerás en seguida, puesto que ya en la tierra me verás con la señal que tengo en la frente y que he pedido al buen Dios, no me quite la marca en este cuerpo ya glorioso.
22 de mayo de 1997 Jesús
CM 128: TE ELEGÍ Y AHORA ERES MÍO
Te atraigo, hijo y te atraeré y tú, ciervo sediento, beberás alegre, exultante, en Mi inagotable fuente.
Te amé, por eso ahora existes; te amé con predilección, por eso ahora vives, te elegí por eso ahora eres Mío y Yo Soy tuyo.
Las llagas de Mi Cuerpo fueron muchas y las que afligieron Mi Espíritu, cuando era pasible en la tierra, no pueden tener número. Pues bien, todas Mis llagas, todos Mis dolores, fueron como otros pararrayos sobre los cuales la Justicia de Mi Padre Ha descargado los rayos que de otro modo, debían destruir para siempre la posibilidad de alzarse de nuevo la humanidad pecadora. Sí, Yo He concentrado toda la miseria del hombre; He querido tomarla sobre Mí y He pagado ya por ustedes... Ahora, hijos Míos, todos... Es bastante curioso ver que algunos de ustedes, después de haber creído en esta verdad y de haber experimentado en sí mismos la dulzura y la virtud de Mi perdón, ahora se detienen en cosas realmente pequeñas.
Amigos Míos, si tengo el poder de redimir y perdonar las faltas de un asesino, de un ladrón, de una pecadora, de un traidor, ¿no voy a tener el poder de redimirlos de cosas mucho menores? Así, Me juzgan un Dios a medias, no un Dios completo, es decir de infinito poder. Sería como si un herrero tuviese fuerza sólo para golpear el hierro, mas no para levantar una pluma.
Sí, hablo de sus defectos y Me refiero al fastidio que experimentan por ellos. Mientras tanto el fastidio viene de Mí, pero no separado de la paz, ya que no amo la agitación, tan querida al que los odia.
En cuanto a los defectos, a las faltas, debo decirles que son muy buenos medios para humillarse, óptimas posibilidades para demostrarme amor, esforzándose por enmendarse. No, no pierdan la paz y comprobar que con imperfectos, no destinen a Satanás su tranquilidad. ¡No, no hagan así! Bajen la cabeza y vuelvan a levantarla en seguida. Todo acto de esta humildad es un rayo de luz que ilumina su alma, rayo que Yo quiero darles, siempre y que, infelizmente, no siempre es aceptado. ¡Oh! Claro que Me importa que hayan caído pero más Me importa que vengan en seguida a Mí sin sorprenderse del mal cometido, sino con ánimo amoroso.
Recuerden bien; si sé redimir de las cosas grandes, sé también redimir de las pequeñas. Les repito que no Soy un Dios, un Redentor a medias y Mi Corazón es todo para ustedes sin reserva. No pretendo mucho, quisiera amor, el Amor divino que Yo mismo les doy y que quisiera darles en mayor cantidad si no fuesen tan apegados a ustedes mismos.
Amigos queridos, ¿por qué obstinarse en mirar en demasía sus miserias? Piensen en Mí, en las cosas que He hecho y He dicho en la tierra, en lo que He sufrido; piensen que resucité, Me aparecí a los Míos, a Mi Madre, a las mujeres, a los demás. Véanme de nuevo subir al Cielo, lleno de Gloria y majestad, de alegría y caridad.
Sí, quiero decirles que es muy bueno examinarse brevemente acerca de las faltas, pero sin excesos y reservar más tiempo a la meditación de las cosas divinas. Por lo demás, cada cual está fijo en aquel a quien ama y en las cosas que atañen al amado. ¿Piensan demasiado en ustedes mismos? Pues bien, está claro, se aman a ustedes mismos con amor desordenado. Pero hay alguien que no procede así y en él tengo Mis complacencias, porque recibe de Mí tranquilamente y no interrumpe Mi actividad de Gracia, como hacen ciertos escrupulosos. Es Mi hijo amado.
Pero los amo a todos, sepan y si demuestro alguna preferencia no se ofendan, porque Mi Amor es infinito para todos.