Parte 5
LA GRAN CRUZADA DE LA MISERICORDIA


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1º de mayo de 1997 Jesús

CM 83: ELEGIDOS, AGÁRRENSE DE MI MADRE

(Tenía que ir con el P. RA. A dar mi testimonio a un grupo de novicias)

Pequeña Mía, hoy vas a casa de Mis hijas, te ruego que les digas que Yo amo mucho a quienes Me responden porque ellos alivian, Mi sed.

Háblales de que el ayuno que Yo pido es: De la ira, de la flojera, de la lengua, de la desobediencia, de quejarse de sus cruces. Pídeles que ante las dudas y ganas de salir de una Institución religiosa, se agarren de la mano de Mi Madre, que recen con Ella el Santo Rosario, que se queden unos minutos ante el Sagrario, contándome sus sentimientos acompañándome y luego que vuelvan a reflexionar. Y que no tomen medidas precipitadas que podrían llevarlas a destrozar sus vidas.

Explícales que cuando un alma se entrega en joven, glorifica más al Padre y ayuda a salvar más almas porque se convierte en Bienhechor de la humanidad.

Yo pido de Mis almas elegidas: Vocación de Servicio, Mansedumbre, Mortificación, Obediencia sobre todo.

Ya verás qué cosas haré hoy sobre ustedes... ¡Te prometo que no será vano el esfuerzo porque les daré como regalo Santas Vocaciones. Diles que ansío encontrarme con cada una de ellas en todo instante.

(A continuación dictó la oración para esta Comunidad)

ORACIÓN FINAL:

Sagrado Corazón de Jesús, realmente presente en la Santa Eucaristía, yo consagro mi cuerpo y mi alma, para ser totalmente una con Tu Corazón, que es sacrificado en todo momento en todos los Altares de la tierra y que alaba al Padre pidiendo por la venida de Su Reino.

Por favor, recíbeme como humilde ofrenda. Utilízame como Tú desees para la Gloria del Padre y la salvación de las almas.

Bienaventurada Madre de Dios y Madre nuestra, no permitas nunca que me separe de Tu Hijo Divino. Por favor, defiéndeme y protégeme como tu hija especial. Amén.

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2 de mayo de 1997 Jesús

CM 84: YO SOY LA VID, USTEDES LOS SARMIENTOS

No te preocupes, no serán más fuertes tus dolores... ¿No estás ayudándome con tu pequeña cruz? Sigue sonriendo, sigue en tu gozo de amarme e ignora todo ataque que no es Mío pero que permito para tu fortalecimiento...

¿Quién lleva fruto en Mí? ¿Cuáles son los brotes que el Padre limpiará a fin de que lleven fruto más abundante?

No pido respuestas positivas de ustedes, pido sinceridad de todos y en particular de cada uno; no olviden las gracias recibidas.

¿Tú no llevas fruto, oh Mi brote aridecido? Entonces hay que separarte de Mí, Vida eterna y alimento suave.

Deberían reflexionar mucho sobre este punto, no pasar por alto, o peor, despreciarlo. Estar Conmigo y no llevar fruto significa tener dureza de corazón. Todos Mis brotes deben fructificar; esto por el honor de la viña y la complacencia del viñador que es Mi Padre.

Preferí la imágen de la vid porque debía producir efecto en millones de criaturas que, por medio de Mis Palabras se han salvado, se salvan y se salvarán. La uva es fruto grato a todos y reclama los grandes cuidados del viñador, además de la linfa de la vid.

Pues bien, ya sea el viñador, ya la vid, requieren mucha uva que sea bella y sabrosa. Yo les doy Mi humor, Mis sarmientos, difundiendo Mi vida en cada uno. Corre en ustedes, a través de Mis ramas, la linfa vital que dará el fruto. Luego vendrá el viñador y toda su familia para hacer la vendimia.

Permanezcan Conmigo, llegarán a ser racimos dulces, repletos de néctar divino. Permanezcan unidos, serán Mi fruto, Mi belleza y tendrán Mi sabor.

Yo la vida, ustedes los sarmientos. De la vid los sarmientos, de los sarmientos el fruto, del fruto el vino, del vino, después la alegría del Celestial viñador y de todos los que antes de ustedes han sido transformados por Mi obra de Redención y glorificación.

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2 de mayo de 1997 Jesús

CM 85: QUIERO VIVIR EN EL HOMBRE

Es facil recordar una cosa o a una persona amada si, luego la cosa o la persona son amadas intensamente, con ardor de enamorado o materno. Entonces el objeto del amor está siempre presente a quien ama y más que recuerdo se debe decir unión.

La gloria de las armas o del artista, por ejemplo, son cosas que pueden amarse intensamente y por eso estar presentes a quien persigue la una o la otra, pero presentes de tal modo que el que ama vive de ellas y por ellas. Sin embargo, todo esto pasará, mientras que lo que dura para siempre, o no es creído o es tenido en poco y por eso olvidado. Sí, es difícil acordarse de las cosas o de las personas poco amadas, mientras que es sumamente fácil detenerse en el pensamiento del objeto o de la persona amada intensamente.

Con estas expresiones, les He proporcionado el metro para medir cuánto aman las cosas celestiales y cuánto Me aman a Mí.

He dicho a todos que daré a conocer el Nombre del Padre a fin de que esté en ustedes el amor con el que el Padre Me Ha amado y así pueda Yo permanecer siempre en ustedes. Así dije al terminar Mi oración pronunciada por Mis Apóstoles al fin de la gran Cena en la cual Me dejé a Mí mismo a todos ustedes. ¿Qué quería significar? Cosas muy grandes, tanto que no pocos pasan por alto estas Palabras Mías a causa de la muy poca luz que tienen y del escaso amor recibido. Pero deberían pensar con más frecuencia en Mi discurso de aquella noche, porque entonces ( y aún ahora) es la Divinidad la que derrama, por así decirlo, torrentes de luz sobre la humanidad, para llenarla de verdad y también de Amor.

Yo hago conocer al Padre a los que aceptan Mi Luz y la luz nunca viene sola porque la acompaña el amor; luego el amor, haciendo morada en ustedes es testimonio de Mi Presencia. Así no queda más que creerme para probar cuán suave es dejarme vivir en ustedes y en ustedes amar a Mi Padre, por ustedes mismos y por Mí.

Pequeños hijos, ¿creen realmente que Yo haya muerto crucificado de manera de darles una prueba que no abriría los ojos a multitudes de almas frías? ¡Veamos, no habría sido conveniente sacrificarme inútilmente! Por eso, con la paciencia que sólo puede tener su Redentor, trato de establecer en ustedes Mi amor, para que lo que rechazaron o rechazarán otros, encuentre un sitio digno en sus almas, permitiéndome así repartir entre los pocos, lo tanto que muchos no quieren.

Recuerden, por lo tanto, que debo glorificar a Mi Padre en ustedes, amándolo en ustedes mismos. Y si aceptan Mi obra, tendrán el consuelo de unirse por Mi mediación, al Espíritu que prometí antes de morir, Espíritu consolador, gozo Mío y del Padre. Y entonces estará en ustedes, como dije, el amor con el cual Me Ha amado el Padre.

Sabiendo que el hombre no puede, sin Mi Voluntad, conocer y amar a Nosotros tres, el Padre, el Verbo y el Amor. Para que pueda hacerlo, He dicho que Yo debo habitar en el hombre no sólo como Creador en su criatura, ya que esto no basta: debo habitar en el hombre de manera sobrenatural y comunicarle una parte de Mí.

Es por esto que Mis invitaciones propenden todas a la unión. Depende de ustedes aceptar o rehusar, aceptar poco o mucho y los efectos de la unión Conmigo son todos proporcionados al ardor de la voluntad de ustedes que obra verdaderos milagros solamente cuando se mueve en Mi Omnipotente Voluntad.

¿Jamás han considerado qué gran portento se opera en ustedes amando sin ver? La Fe es un gran don Mío; pero la Caridad, es decir el Amor, es mucho más grande. Este gran portento Soy Yo que lo suscito aplicando, cuando ustedes Me lo permiten, Mi designio de amor en favor de la humanidad, para la Gloria de Mi Padre.

¿Mi Cruz fue necedad? Si fue necedad morir por tantos que se habrían condenado rechazándome, ¿es necedad glorificar al Padre en lugar de los réprobos? Y si fue inútil Mi Sacrificio para quien no quiere seguirme, ¿será inútil pedir a Mis elegidos que Me dejen obrar en ellos lo que no puedo en otros? No, no es necedad Mi Cruz y la abundancia de los frutos que provienen de Mi Sacrificio no será desparramada al viento. ¡Verán qué maravillas estoy obrando para que Mi Padre reciba todo el honor y el Amor que quería y quiero darle!

Yo lo amo y El Me ama, pero Nuestro amor es uno. Ustedes son muchos, serán todavía más, pero su amor debe ser uno y propiamente debe ser el Amor que obra en Mí y en el Padre. Nosotros tres Somos Uno; ustedes Mis criaturas salvadas y las por salvar, son muchos, pero todos llegarán a ser uno, porque uno es o será el amor de todos en cada uno. De modo que vivirán en unidad de Nuestra Unidad, ya que en el Trino y Uno todos quedarán como disueltos, divinizados, más aún, ustedes serán Yo y Yo seré ustedes, pero en todos se manifestará, gloriosísima Mi indivisible Trinidad.

Hombre, ¿llamarán o juzgarán necedad Mi Cruz cuando se cumpla Mi designio amoroso al que He hecho alusión antes? Yo les digo que los necios son ustedes al no creerme, y más necios si, habiéndome creído, luego no Me siguen. Si quieren el Amor, el verdadero, el eterno, gozoso, vengan a Mí y permanezcan Conmigo. No sean tímidos Conmigo, sino llenos de confianza; no los trastorne el siglo actual con sus conquistas, con el bullicio de este siglo veinte que, en efecto, encuentra a muchos desprevenidos. Ustedes en cambio, crean en Mí y les daré paz inclusive ahora, en medio de tanto alboroto.

Conmigo encontrarán un amoroso Padre, ansioso de abrazar a tantos hijos antiguos y nuevos; Conmigo encontrarán a Mi incomparable Madre y formaremos una familia muy apetecida y santa. No teman, Conmigo experimentarán seguridad y como a niños, como son muchos de ustedes, los haré crecer hasta que se hagan jóvenes robustos en quienes trasplantar un amor desconocido a ustedes, pero que los hará hermosos; felices como y más de cuanto pueden desear.

A Margarita María Me aparecí con el Corazón en la mano para decirle muchas cosas de amor. Ahora bien, díganme si hoy no He hecho otro tanto y aún más para atraerlos al Amor. Díganme si creen posible que Yo no tenga interés en sus almas; díganme si Yo Me muestro ofendido por sus muchas repulsas y sus muchos retrocesos.

¿Qué quieren que haga todavía para tenerlos Conmigo? Podría llamarlos a Mí, es decir enviarles la muerte, pero ahora no quiero porque es cierto que con la muerte se unirían a Mí en el Cielo porque viven en Mi Gracia, pero acá abajo deben hacerse más bellos, más amantes, más enamorados de Mí.

Es lo que quería decirles a propósito de Mi última oración antes de iniciar Mi Pasión en Getsemaní.

Que Yo esté en ustedes, por lo tanto, a fin de que esté en ustedes Mi amor por el Padre y el Padre derrame en ustedes, Mis amigos queridísimos, el amor con el cual Me ama.

Amados Míos, las reglas de la matemática son guías seguras para encontrar las soluciones de varios problemas de la aritmética. Pero no todas las reglas son necesarias para la solución de cada problema sino sólo alguna con tal que se la emplee como se debe. Esta es la semejanza que quería hacer brillar en sus mentes: Hijo, si utilizas la adición haces sumas al igual que cuando dices una oración diez veces, haces un total de palabras que van llegando a aquel o aquella a quien imploras.

Pues bien, este total puede valer mucho, pero podría ser también de poco o de ningún valor. Es una aritmética espiritual que nada tiene que ver con la suya y debo decirles que Mis cuentas no se reducen a un asunto de número, Yo voy a la calidad.

En resumidas cuentas, si quieren resolver bien sus problemas, deben plantearlos sobre las reglas que Yo les He dado y que son: confianza y sencillez, además de amor hacia Mí. Las muchas palabras son un fastidio para ustedes si las repiten sin calor interior.

Por consiguiente, la oración sea la llave para abrir el cofre de Mi Corazón, que no está cerrado como les parece, sino enteramente abierto a todos. Oren mucho, siempre, en todas las formas posibles a ustedes según se lo permitan sus deberes, pero sea una oración alegre o por lo menos de unión a Mí y no Me hagan oír el sonido de muchas palabras que se parecen al ruido de platos rotos echados a la basura. No, su oración sea el tintineo de preciosas copas que Yo mismo quiero llenar de néctar divino.

Hijitos, Yo también He hecho el panegírico de la verdadera oración porque Soy fiel a Mi misión de Maestro y los quiero elevar a más altas esferas.

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3 de mayo de 1997 Jesús

CM 86: QUIERO HACER UN GRAN FUEGO SIRVIÉNDOME DE TI

Hijos Míos, para ser aceptado en el ejército de los Santos que en el Cielo hacen corona al infinito amor, el hombre debe tener necesariamente su espíritu o, mejor, el amor que informa su espíritu. Han escrito tanto sobre la felicidad del Paraíso, han ensalzado la morada de la eterna felicidad, decenas, centenares de criaturas cuando estaban en la tierra; pero, una vez en el puerto, todo su conocimiento ha cambiado, porque ha desaparecido la oscuridad y se ha descubierto a ellas la realidad, la verdad.

No podían, efectivamente, entender cómo acá arriba la vida de amor es Mi vida. Lo creían nebulosamente, no lo podían conocer porque les faltaba la experiencia. Pero, repito, para ser aceptos a los que Me hacen corona, basta tener el amor divino.

Entre los muchos que reinan Conmigo, hay uno a quien en la tierra consumí de Amor. Se llama Felipe, meteoro divino, todo él ardiente, humilde y digno de gloria infinita. El podría narrar muchas cosas sobre el trato que doy a los que Me aman, muchos juegos que acostumbro hacer a los que llamo la niña de Mis ojos.

Querido Felipe, Mi bromista. ¡Cuánto Me agradó tu jovialidad, tu sonrisa, tus pequeños chistes con los cuales has hecho gran cosecha en la viña de Mi Padre!

Quien Me sigue, como Tú lo has hecho, queda lleno de Mis amorosas efusiones; el que Me sigue perezosamente, en cambio, queda con lucha entre Mí y él mismo. No puede gustar la paz de que está lleno Mi Corazón.

Quisiera que otros fueran de la misma idea, pero veo muy pocos así, por lo que en la grandeza de Felipe deberán pronto cambiar de opinión y no sólo respecto de él sino también de todos Mis amados del Cielo. Así podrán razonar acerca de los Santos con menor ignorancia y podrán abrirme su corazón con mayor agrado.

Felipe, da a todos quienes lean o escuchen esto, media llama de Mi amor, debo hacer un gran fuego y quiero servirme de ti...

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3 de mayo de 1997 María

CM 87: JESÚS HACE RICOS A LOS QUE SE RECONOCEN POBRES

Hijo Mío, no puedes observar lo que sucede si la luz no viene a ti. Años de oscuridad, pruebas prolongadas han servido para hacerte creer que eres muy incapaz de conocer el camino del Santo Amor que ahora transitas. Todo concurre a tu bien, hasta una sola respiración está ordenada a este progreso de bien.

La belleza de Mi Hijo, Su infinito poder y santidad son atractivos de amor a los cuales no puedes permanecer insensible después de Mis manifestaciones que has podido comprobar.

Toda maestría hace falta para guiar a los jóvenes que, como fogosos corceles quieren vivir lejos de todo freno. Sin embargo, Jesús lo logrará porque es la Omnipotencia hecha Hombre que Ha sido depositada en Mis brazos.

Gran secreto éste, vivir sin preocuparse de nada sino de la plenitud de Mi Jesús que hace verdaderamente ricos a todos los que se reconocen pobres. Secreto importante pensar en El y concentrar en El sus afectos, deseos, esperanzas y todo.

Quien hace esto Me agrada tanto que Yo lo ayudo, como te ayudo y mucho porque así le place al Eterno.

Al fin He logrado unir Palabra y vida. Luz y testimonio. Inteligencia y Pasión, para que puedan alumbrar a su alrededor... Hija Mía, la desilusión que puedas sufrir, ofrécela por las vocaciones religiosas, por las novicias que hoy los escucharon. Aunque el demonio se agite por fuera, Yo prosigo Mi labor vivificante en ustedes. Yo uno y Yo alejo, Yo voy juntando al rebaño de Mi Hijo, tranquilos.

Después de haber comprendido que el Espíritu de Dios trabaja tan eficazmente en ustedes, mantengan esa apertura y amen a todos, aunque los dañen, los lastimen.

¡Oh, hijos Míos, cuánto los ama Mi inmaculado Corazón y cómo los cobija Mi Manto en este primer sábado de Mayo, Mi mes-aniversario.

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3 de mayo de 1997 Jesús

CM 88: YO SOY EL BUEN PASTOR

Mis amados corderitos que dan balidos por el hambre y el frío de la humanidad materialista, pongan su confianza en el Buen Pastor que sabe qué darles de comer y les ha preparado un buen refugio para su reposo.

Balan, oh pequeños, casi continuamente, estén tranquilos, Yo los nutriré, pequeños hambrientos, no morirán de frío. Sí, Yo Soy su Buen Pastor y ustedes son Mis ovejas. Yo las conozco a todas y todas Me conocen porque son Mías. ¡Oh, Mi celestial rebaño, cuánto te ama el que por ti se inmoló!

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3 de mayo de 1997 Jesús

CM 89: NO QUEDARÉ INSENSIBLE A SUS RECLAMOS

(Estaba muy lastimada por una persona querida, tenía ganas de llorar)

¿Qué es esto? ¿Vas a permanecer así luego de una mañana tan fructífera, tan verdadera? ¡Vamos, quiero una mirada de amor y una sonrisa! (Qué maravilloso es el Señor)

¡Eso es!. Ahora escucha y escribe... Oyendo a la puerta del amado, la amada oye el soliloquio de su bien, del que, sintiéndose solo, quiere continuar hablando con ella, la amada y dice palabras breves pero ardientes; el amado dice palabras en susurros, reclamos dulces, llenos de ternura. La amada goza escuchando, sin ser vista, a su bienamado que aun en la soledad no sabe separarse de ella, su muy amada y deseada.

¿Hay alguien que pueda enseñarme el Amor? ¿Quién puede amar tanto que no sea correspondido por Mí? ¿No sé acaso abrir la puerta de Mi amada alma que, en su soliloquio Me lanza dardos de amor? ¿Quedaré insensible a sus dulces reclamos, Yo que del amor He hecho un trono que abraza el Cielo y en ese trono Me asiento resplandeciente de una Gloria que es esencialmente Amor?

Me dirijo a ti porque Mi red no está bien llena y quiero todavía a otros en la dulce red del Amor.

Si tú suspiras por Mí, Yo con Mi aliento incendio tus suspiros, de modo que Me llegan aceptos, pero como aislados entre tantos y tantos que sin embargo deberían amarme más.

Se aman a sí mismos, no a Mí, no tienen el valor de proseguir en los atajos que Yo sabiamente les propongo. Hacen inútiles para ellos mismos Mi Sabiduría y Mi amor. ¡Qué desolación no tengo que verter en los corazones que Me entienden para repararme por el desamor de tantos!

No, no estoy hablando de los pecadores, hablo de los que dicen que Me aman pero no es cierto o es muy poco cierto, porque en efecto ellos son enamorados de sí mismos, no de Mí.

Para los consagrados:

Niños, ya no los quiero acunar, ahora los privaré de sus golosinas, los sostendré con un aliento un poco áspero pero eficaz ¡Verán en poco tiempo cómo crecerán, porque Yo Me manifestaré más a ustedes, para que poco a poco se puedan enamorar de Mí. Sólo entonces entenderán el camino de amor que ahora les propongo y que es bellísimo aunque fatigoso; es radiante aunque a veces parece oscuro.

A Mí, corazones, a Mí el amor, porque son Míos tres veces y tres veces los conquisté y reconquisté.

Soy Yo, el amado, amable, amoroso Amante que quiere difundirse en sus corazones. Soy justamente Yo que los llamo a todos sin excepción, a una vida de solo amor y puro amor.

Todos serán transformados en Mí, ninguno de los que He amado podrá rehusarse, porque Mis artes de amor tienen la seducción infinita y purísima de un Dios que es Amor.

Mis amados, ahora vengan a Mí, porque lo ven, Yo primero He venido a ustedes...

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Mismo día Jesús

CM 90: SOY YO EL QUE TE ESTRECHA A MÍ

Alma Mía, de la plenitud de la gracia a la abyección de la culpa, una inmensa gama de variaciones pueden seguirse en el ánimo humano que mientras más alto sube más deleite experimenta, mientras que al descender a lo bajo se verá siempre más revuelto en los miasmas de la verdadera peste espiritual: el pecado.

Por tanto, mientras la Gracia es mayor, el gozo es mayor. ¿Y qué es aquel estado de pueril tibieza que nunca calienta completamente? El alma entonces no está muerta, pero tampoco tiene gran vitalidad; se sostiene pero cojea; camina pero no por una vía recta y va atravesando continuamente de derecha a izquierda y de izquierda a derecha el camino que transita.

Yo la ayudo la llamo, la estrecho contra Mí y el alma cree tal vez que progresa sin conocer que es Mi Amor infinito el que así obra para animarla a seguir adelante.

Sí, sí, Mi alma, Soy Yo el que te llama porque eres lenta. Soy Yo el que te estrecha a Mí porque tú no Me estrechas, Soy Yo el que te atraigo para desligarte de ti misma, alma Mía, de tus ataduras.

Cuando hayas crecido lo suficiente, no pensarás demasiado en tu gusto, porque tendrás delante de ti la visión de Mi felicidad, de Mi gozo. Soy feliz, justamente porque Me agrada una cosa, sí, justamente por esto, también tú serás feliz con Mi felicidad y gozarás de Mi gozo.

Pero ahora, alma Mía, querida, no puedes comprender qué significa saciarse permaneciendo en ayunas, saciar la sed sin beber, alegrarse en el llanto.

Y por esto He querido añadir a Mis muchas enseñanzas también estas pocas palabras dulces; es decir para impulsarte más allá, más lejos de ti, más cerca de Mí...

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Mismo día, 3 de mayo
(día de la Santa Cruz)
Jesús

CM 91: YO SOY EL PERDÓN, QUIERO VERLOS LIMPIOS

Hijos Míos, la riqueza que He derramado a manos llenas desde el árbol de la Cruz, se considera casi sólo del lado del interés humano, personal, propio. Y en cambio, es de tal naturaleza que va más allá de la Misericordia, para llegar a la participación de todos Mis demás atributos divinos.

Si todos Me pidieran sólo los frutos de la Misericordia, es decir el perdón, ¿a quién daría el bien que Me queda por dar además de la Misericordia?

La criatura que ha pecado está justificada si Me invoca con dolor y hace el propósito de abstenerse de las culpas, después de haberse acusado sacramentalmente, en lo posible. Pero esto no es todo lo que Yo quiero darle porque Mi intención es sólo iniciar Mis dones cuando ofrezco el perdón, para luego proseguir con otras más vistosas Gracias. De ahí que permanecer cerrado a la seguridad del perdón concedido, es un freno a Mi obra restante.

Por eso escúchenme bien. Nada queda con el alma cuando se confiesa sinceramente, aún cuando, como es fácil vaya olvidando alguna cosa. Yo borro todo, porque quiero verlos a todos limpios sin pensar en sus olvidos involuntarios.

¿No vienen a Mí arrepentidos? Esto Me basta. ¿Quién podría destruir el bien del arrepentimiento -que es el perdón- sino un nuevo pecado? ¿Así es cómo estiman Mis dones, anteponiendo sus razonamientos al hermoso don que les hago, dándoles dolor y propósito? Recuerden que el arrepentimiento viene de Mí, no tengan como cosa suya el estar arrepentidos.

Aquí está el engaño de creer que se puede arrepentir por virtud y actividad propia, con la consecuencia de que si han olvidado algo, esto ya no les será perdonado. Pero no es así porque el arrepentirse viene de Mí y Yo abrazo a toda el alma, no sólo una parte y a toda el alma doy la justificación, si el hombre acepta el arrepentimiento.

Viene la gran prueba. Terminado el ciclo del dolor de haberme ofendido, dejo al alma que Me sigue, paz y consuelo, pero no le quito la memoria del pasado porque le es útil reflexionar. En ese estado la memoria puede evocar pecados antiguos, pero no sentir dolor por ellos. De este hecho de insensibilidad nacen los equívocos y las dudas. ¿Por qué te atormentas, oh alma Mía? Quédate tranquila, Yo te abracé ya con el perdón completo cuando te di arrepentimiento.

¿Recuerdas algo que no has confesado? Está bien, confiésalo ahora con sencillez, pero no creas que sólo ahora se te da el perdón de lo que has olvidado, porque esto no sería compatible con el estado de Gracia que ya te He conferido. Si has sido sincera, nada tienes que temer. Vuelve a los pies de Mi Ministro y dile tu pecado no confesado por sólo falta de memoria.

No Me agravies con creer que ahora puedes estar en regla, porque ya lo estabas anteriormente, al confesarte. Tú, quizá no eres padre o madre y por eso no sabes lo que significa perdonar a un hijo por una cosa y, al mismo tiempo por todas. ¿Acaso Yo no Soy más que un padre cualquiera o una madre del mundo? Por eso, está tranquila, oh alma y créeme, porque Mi Palabra es verídica y la confié a Mi Iglesia para provecho tuyo.

En cambio, si ya Me has creído y vuelves a confesarte de cosas no pasadas, sino presentes, tal vez tengas otras dudas que se relacionan con la venialidad. ¿Has visto alguna vez a una madre bañar a su pequeño hijito? Así eres tú cuando te presentas para confesar cosas veniales: un buen baño te hará más limpio que antes, porque eres como un hijito pequeño que, aún teniendo la piel blanca, necesita quitarse algo que no esté limpio, pero que, en general, no lo hace sucio. Por eso, vuelve a mi Ministro y muéstrale los lados empolvados de tu alma, no sin olvidar los negro que eras en el pasado.

Esto es lo que te hace falta saber sobre la confesión; lo demás, cuando te da vueltas en la cabeza, es astucia de Satanás y excesivo amor propio tuyo. El Sacramento de la Penitencia es Santo, por eso míralo como medio seguro, si usas bien de él y no veas en la confesión un obstáculo para tu alma arrepentida. Si lo entiendes bien estarás contento; si titubeas eres como el náufrago en la tempestad: mientras más movimientos hace, su barca se carga más de agua. Atento, por tanto a no sumergirte.

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4 de mayo de 1997 Jesús

CM 92: JUDAS PODÍA SALVARSE SI HUBIESE CREIDO EN MI AMOR MISERICORDIOSO

Hijos Míos, quien Me traiciona encuentra un camino cómodo, pero con espinas; quien Me sigue transita un sendero difícil, pero extremadamente bello. El camino del traidor no es bello, sino tan sólo cómodo, las espinas que encuentra servirían para hacerlo volver atrás, pero él se sirve de ellas para producir mayores desgarrones en su alma. En cambio las dificultades del sendero que debo transitar el que Me sigue, adquiere con el tiempo, un valor positivo y lo que antes se creía imposible, para Mi discípulo resulta cosa fácil.

Judas traicionó y en seguida encontró las espinas del remordimiento, de manera que a duras penas gozó de la traición que consumó delante de los pésimos Sacerdotes del Templo, porque tan pronto como se decidió a traicionar, para él fue el infierno en la tierra.

Todos los actos de los cuales Judas se sirvió para realizar la traición, fueron para él otras tantas etapas en la antecámara de Satanás. Sin embargo podía salvarse sólo con que hubiese creído en Mí, en Mi Amor Misericordioso.

¡Cuánto luchó inútilmente!, un sólo acto de confianza lo habría salvado, una sola palabra de dolor le habría conducido a la salvación eterna. ¡Pobre Judas!

En cuanto a sus mandantes, el razonamiento es mucho peor. Ellos son más culpables que el apóstol traidor y Me han rendido más cuentas de su obra de maldad... Judas en la traición se mantuvo como ser humano, aún cuando sea en el sentido de la peor humanidad; pero los representantes de Mi Padre, Caifás y compañía, se volvieron infernales por obstinación y odio. La vileza de Judas en menos grave que la perfidia del entonces Sumo Pontífice.

Ustedes se arrojan contra Judas, pero no saben calcular bien qué monstruosidad infernal se ocultaba en los dirigentes de la Sinagoga. Por cierto la traición de Judas no fue pequeña, pero fue más llamativa; empero la malicia de Caifás es mucho más grande.

Digo la verdad porque Yo Soy la verdad. Por eso su juicio no debe ser apresurado, porque fácilmente se dejan desviar por las apariencias que engañan. Los que llamé raza de víboras y sepulcros blanqueados, en efecto, han ejercitado contra Mí una obstinación más prolongada y más fría que el pobre Apóstol, perdido entre los lazos del mundo y de Satanás, sucesivamente. Recuerden y reflexionen.

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4 de mayo de 1997 Jesús

CM 93: EL DESAPEGO DE LAS COSAS HABILITA PARA AMAR A DIOS

Hijitos, ciertamente, quitada toda duda, la ascensión mística está reservada a los más pobres entre los hombres, porque sólo en la pobreza voluntaria el hombre se eleva a cumbres increíbles. Hago amar la pobreza material, por el noble fin de levantarlos, de las angustias a las delicias.

La simple pobreza no da la verdadera riqueza, sino la pobreza querida, porque de pobres simplemente pobres, hay millones sin que sospechen siquiera los bienes que podrían tener si fuesen pobres de propia voluntad, pobres de juicio, desprendidos de todas las cosas y sinceramente de sí mismos.

Por eso, cuando aparecen estos héroes que la Iglesia honra y a quienes Yo corono, se produce en la tierra un movimiento de atención a su alrededor; atención, por lo demás, curiosa y fría; rara vez comprensiva, afectuosa.

¿Quién ama al que no tiene nada y no quiere poseer nada? Todos tratan de poseer; muy pocos desprecian el tener. Tanto es así que las cárceles están llenas de ladrones y más lleno está el restante mundo que camina con pie libre. El que tiene quiere lo ajeno, el que no tiene quiere poseer. En cambio el pobre según mi Corazón, si tiene no ama lo que tiene y con más frecuencia no tiene nada porque Yo le infundo espíritu de voluntaria pobreza.

Sería lógico que te hablara de Mi pobreza, de aquella virtud Mía que aparecía tanto aún exteriormente; sin embargo si te hablara comprenderías poco, lo mismo que la pobreza de Mi Madre. Pero He dado otros ejemplos al mundo, ejemplos mas comprensibles de personas, modeladas según Mi divina pobreza, cuyo corazón estaba y está libre de apegos a las cosas y a las personas terrenas, pues está todo lleno de amor por el Cielo, por Mí.

Vender lo que se tiene, He dicho, vender si se tiene que vender, pero en todo caso darse todo entero en holocausto a Mi amor, para que vaciándose el hombre se llene. Y vaciándose es un sufrimiento siempre grande; dar de sí lo mejor, es decir el querer y el entender es siempre molestia. Esto es el negarse a sí mismos y mientras más se nieguen en este sentido, serán más libres, ligeros, felices, llenos de Mí.

No es la cosa sino el apego a la cosa lo que Yo reclamo, no una persona sino el desmedido apego a esa persona. Esto es hacerse pobres y al mismo tiempo enriquecerse cada vez más.

Pobre hombre, criatura Mía que vives en lo que tienes ¡qué miserable te veo!. Mientras más cosas tienes más miserable eres, mientras más apegos tienes más inútil te haces a ti mismo. Mi Querer es el que te priva muchas veces de esta cosa o de aquella persona que no aportaría mucho a tu vida espiritual. ¿Cuándo lo creerás?

Todo está en Mis manos, pero tú tardas en creerlo, entonces procedes como dueño. En cambio te digo que eres apenas un administrador y muy poco fiel, porque actúas, en las cosas, como dueño absoluto, muchas veces sin pensar que administras lo que te fue dado, aún cuando ha sido ganado y con fatiga. Debería llamarte ladrón, pero esta palabra ofende tus oídos y entonces te llamaré un alocado. ¡Al menos reflexiona en lo que obtienes de muchas de tus llamadas propiedades! Bienestar de una hora y tal vez ni eso, paz, poca; poquita alegría.

Entonces, hombre, ¿quieres seguir robándome la posesión de lo que te He dado? ¿Y no sientes que se te escapa de las manos? Tu misma persona que crees tu posesión está excluida de las cosas discutibles... Te sientes dueño de ti mismo; lo que tú quieres es sagrado, lo que juzgas, luego, tiene -según tú- algo de infalibilidad. Jamás una sospecha de error, jamás una consideración sobre tu real, pero no querida pobreza.

Es así como guardas los bellos dones que te He concedido, así piensas afirmar tu yo siempre hambriento. Pero no te aflijas si, en tu ansiedad, te revelo que Soy justamente Yo el que te quita la paz. No pienses mal si te digo que Yo te hago la guerra todos los días y te disputo, amorosamente, la posesión de lo que erróneamente crees tuyo.

Lo sé, no quieres ser pobre, quisieras la riqueza y te suenan casi a novedad Mis duras palabras; sé que comprendes mal estos Mis reproches y pronto, muy pronto los olvidarás. Pero mira, criatura Mía, te perdono todo, exactamente todo, si haces un sólo esfuerzo que es grande, es verdadero, pero no imposible, pues deseo ayudarte. ¿Sabes qué es?

Te dejo hacer de dueño de todo te he dicho, no te reprocharé, si tú Me sacrificas tu juicio, es decir si pospones siempre tu juicio al Mío. No es poco, más bien es lo máximo pero si te vences en esto, estarás libre de cosas, de apegos y todo en ti se purificará... Dame tu juicio, oh pequeño y querido hombre, dame tu miseria, ya que tal es tu juicio. ¡Haz el sacrificio de ti de este modo y verás cómo te haré ascender! ¡Qué aire sutil sentirás en los montes divinos que te esperan!

Pero para esto, debes querer realizar lo que contrasta contigo, debes tener voluntad de vencerte y muchas veces aislarte de los tantos que te rodean. Alguna vez serás tenido por incapaz y no deberás asustarte...

¿Me quieres escuchar? ¿Me quieres creer? ¿Quieres creer al que vivió sin poseer nada en sí y fuera de sí, aun siendo el propietario de todo?

Hombre, hijo Mío, sé pobre, voluntariamente desprendido del mundo, de tus cosas y de ti: ¡sobre todo de ti!

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Más tarde Jesús

CM 94: POCAS ALMAS SE COMPADECEN DE MI AGONÍA

Hijo Mío, pocas almas quieren compadecerse de Mi agonía. Pocas almas, aún de las Consagradas saben compadecerse de la agonía de Mi Corazón. Debes saber que Yo hago grandes confidencias a las almas que quieren consolarme en Mi agonía.

(Le pregunto por qué tantas almas Consagradas no saben compadecerse de Su Corazón agonizante)

Porque no tienen bastante delicadeza Conmigo y porque no se esfuerzan suficientemente por alcanzar una gran perfección en lo pequeño. La agonía de Mi Corazón fue la soledad, el olvido, la ingratitud.

(¿Se lo puedo decir al P. RA?.)

¿No ves que Me He dirigido a él ? Necesito quejarme a él, si las almas religiosas supieran...! No lo saben, muchas no saben porque tienen miedo de saber. De sentirse obligadas a renunciar a ciertas vanidades.

No llamo a todas las Almas Consagradas a participar sensiblemente y de una manera especial de Mi agonía; es un favor que reservo a ciertas almas que He escogido. Pero sí llamo a todas las almas Consagradas a consolarme por la obediencia, la regularidad, la perfecta observancia de la Regla, la perfección en todas las cosas, en todo, por puro amor a Mí.

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6 de mayo de 1997 Dios Padre

CM 95: LA HUMILDAD ES UN ACTO INTERIOR DE SUMISIÓN

Niña amada, vamos a nuestro trabajo, el tiempo apremia, Yo necesito de tu corazón amante y de tu mano obediente. ¡Necesito tanto de todos tus sentidos!

Se puede realizar mejor economía en el orden de Mi Gracia poniendo atención al trabajo mental que se desenvuelve bajo Mi impulso. Yo doy la vida, doy el pensamiento, de manera que no pueden creer, sin equivocarse, que han tenido ideas buenas sin Mi concurso.

Ustedes Me llaman Padre y lo Soy, porque en verdad los He engendrado en la Gracia, haciéndolos renacer a una vida que es superior a la natural. Pero debo también nutrirlos como todo Padre y en esto consiste Mi participación en la vida del pensamiento y también en los buenos afectos. Así pues, más atención a Mí.

Deleitarse en visiones que han acontecido está bien, pero es mucho mejor meditar en el influjo continuo que Yo produzco en cada uno de ustedes. A esto se debe Mi consejo de no hacer juicios temerarios, porque el alma desocupada de sí misma, es decir, de su propio juicio, está más apta para recibir Mis acciones.

En todas partes del mundo veo almas dedicadas a Mí que se afanan inútilmente porque no quieren vaciar del propio juicio su mente y esperan de Mí una santificación sin poner de su parte. ¿Qué puedo hacer si no quieren escucharme? Puedo evitar que se pierdan, pero llegarán al Paraíso pequeñas como muchos niños.

¡Ah, qué veneno es para las almas el propio juicio! Soy tan feliz cuando permanecen apegados a Mi juicio, que no dudo en hacerles mil caricias y en conferirles poder fuera de lo ordinario y Gracias muy grandes si Me ofrecen el holocausto de su inteligencia.

Aquel que alaba la humildad tenga en cuenta que ella es acto interior de sumisión y que en la sumisión está incluido todo su bien. Quien alaba la Sabiduría considere también que ella se da a los pequeños no en edad, sino en la propia estima.

Quiero hablarles y aumentar Mis dones, pero déjenme el campo libre, véndanme sus Miserias de pensamiento, miserias del corazón. Yo compro todos sus harapos y al verlos miserables, los revestiré divinamente.

Hijos Míos, tengo mucho alimento para ustedes, sáciense en Mi mesa, revístanse de la humildad de Jesús y encontrarán Mi Sabiduría sin límites.

Es tiempo de comprenderme, de creerme. No sean hijos Míos para quedar pobres, porque los hijos deben gozar si quieren, de las riquezas del propio padre. Y Yo Soy rico, tan rico, que cuanto más doy, más Me queda por dar. Por lo mismo quiero que Me escuchen y lo quiero porque el bien que Me queda por hacerles es todavía grande.

Deberían pensar que pertenecerme significa participar de Mí, y que en consecuencia, el deseo, el sufrimiento de no sentirse completamente bien es don Mío para hacerlos entender que quiero comprensión, más crédito a Mis Palabras, mayor amor a la Doctrina santísima que Mi Hijo les Ha dejado.

Háganme vivir en ustedes porque debo hacer de cada uno, una preciada imagen de El, a quien amo infinitamente, como también los amo a ustedes sin medida.

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6 de mayo de 1997 Jesús

CM 96: MI CORAZÓN: HORNO ARDIENTE DE AMOR

Hijo Mío, partidos los discípulos para preparar Mi entrada en Jerusalén, permanecí con los otros Míos comentando el pasaje de David en el cual se dice que el Padre pondrá bajo Mis pies a los enemigos que se rebelaren contra Mí.

Estaba imbuido de esta idea y los ponía al tanto de cómo se verificarían a la letra aquellas palabras de David. No estaba sólo en aquella hora que precedió a Mi triunfo estaba con El que enviaba a ustedes de tal modo que sentía todo su influjo, y así el impulso que El daba a Mi Humanidad era poderoso.

¡Pero cuántas almas caerían a Mis pies! Esa era Mi tristeza de Redentor ansioso de cumplir toda su obra con todas las criaturas. Mi Gloria, la reservada a Mi Humanidad es grande, ya lo sabía, pero en cuanto dependía de Mí, prefería que nadie tuviera que caer bajo Mis pies, como Mi escabel, como dijo David.

En la vida terrena que pasé, pocas fueron las alegrías y nunca vinieron solas a Mí, pues alguna amarga consideración venía siempre a mezclarse en los sentimientos alegres de Mi Alma amante. Sólo en el Cielo tendría la plenitud del gozo, en la tierra muchas lágrimas acompañaron todas Mis horas.

Cuando luego Me bendijeron porque venía "en el nombre del Señor" fue incontenible Mi conmoción y, lo saben, lloré; lloré sobre Jerusalén y sobre el mundo entero.

Oh ustedes que estudian Mis huellas y que pasan diligentemente por la criba, en los límites de su conocimiento, los sentimientos que Me movieron a hablar o a callar durante Mi vida; reflexionen una vez más y siempre que en el Alma de su Redentor se encendió una llama de tal magnitud que ella sola bastaba para devorar Mi existencia humana.

No digo que experimentarán Mis manifestaciones interiores, pero, al reflexionar en tantos motivos por los cuales obré y sufrí. Ustedes, Mis amados contemplativos, recibirán algunas centellas que se desprenden de este Corazón, horno ardiente de Amor.

Estúdienme, piensen en Mí: es dulce saber que hay quien reflexione en el que se puso como víctima en manos del Padre. No deseo sino hacerles el bien y, por eso, los impulso a penetrar en Mi Alma donde encontrarán el máximo Bien, Mi Divinidad que irradia en ustedes desde ahora y los abraza dulcísimamente.

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7 de mayo de 1997 Dios Padre

CM 97: HAN NACIDO DE MÍ Y A MÍ DEBEN RETORNAR

Vamos a trabajar, Mi pequeña amanuense, porque deseo que el exceso de Mi ternura beneficie sobre todo a los pecadores, a las almas culpables. Origen y vida tienen relaciones intrínsecas entre sí y ambos proceden del principio vital que genera el origen creado y la vida también creada. Tienen origen, es decir principio vital todas las cosas, animadas o inanimadas, que el Verbo produce en sí mismo; tienen vida todos los seres que, nacidos y queridos por Mí, salen de Mí mismo.

En lo alto, en los Cielos, ha cesado el tiempo y ha intervenido la eternidad, la cual no es otra cosa que la transmutación de los seres racionales en la vida sin tiempo. No hay épocas en el más allá porque la época es una cosa que se transforma y que prepara otra época. No hay límites ni de tiempo ni de historia porque todos están revestidos de eternidad, todos están inmóviles y fijos en su felicidad; en cambio, si se trata del infierno todos están fijos en la desesperación eterna.

Mis prerrogativas divinas son las que operan en los bienaventurados la transmutación del tiempo en la eternidad, puesto que el bienaventurado entra en el Cielo plenamente revestido de eternidad, dada la unión Conmigo; el condenado no está unido Conmigo por amor, pero en él se opera igualmente una transformación del tiempo a la eternidad, porque en el condenado Yo actúo de modo que, aún en privación de amor, permanezca el ser que es y que quiere ser, es decir rebelde.

Son claras Mis promesas de felicidad para los que Me siguen, pero no es igualmente claro en la mente humana, cómo se realizarán esas promesas y más bien la regla común al respecto es la oscuridad, de lo contrario no se ejercitaría la fe.

Hablándoles del origen de ustedes y de la vida que han tenido, los vuelvo a llamar al principio de donde han venido para estimularlos a retornar a Mí, su principio, en estado de felicidad. Han nacido en Mí y a Mí deben retornar en un modo o en otro.

Si tornan sumisos, serán felices; pero si tornan rebeldes, entonces ¡ay de ustedes!.

Deben sentir esta atracción y la sienten justamente porque Yo la ejerzo, dándoles continuamente fastidio y cansancio de las cosas del tiempo. Deben tratar de unir cada vez mejor su alma Conmigo, su Creador, porque es ley Mía que en la atracción que ejerzo, el alma vaya acomodándose cada vez mejor a Mí. Lo más bello que tengo es ejercitar el Amor con los hombres.

La vida que se desarrolla en Mí es misterio insondable para ustedes y esta Vida es todo Yo mismo; pero lo más bello, Mi actividad más deliciosa que sale fuera de Mí es justamente lo que les He dicho: amar a los hombres; entre los cuales He puesto nada menos que a Mi propio Hijo. ¡Tan grande es Mi amor...!

Quisiera expresar que sé cuántos podrían responderme que no hay que correr a los desdichados sin ser movidos por otro que por sí mismos. ¡Oh!, hombres, Me tendrían por loco si les explicara que los amo por sobre sus mismas miserias. ¿Piensan que Mi Misericordia hacia ustedes nace de la vista de su estado miserable? Entonces, ¿Yo estoy movido por ustedes? ¿Y quién se lo ha dicho? ¡Solamente los pobres pintores que no saben qué es pintar a su Dios!... Yo Me muevo a ustedes sin que ustedes se muevan a Mí y si socorriendo curo miserias y miserias es porque no puedo moverme sin hacer actos completos.

¡Criaturas predilectas!, el amor de su Dios no es tan pequeño como se imaginan; Mi Amor es mar ilimitado, monte inaccesible al cual llega quien abandona todas las nociones finitas, para entrar en las infinitas que Yo mismo sugiero a las almas amantes.

Los amo hoy que son o pecadores o santos; los amé antes que nacieran y antes sabiendo que Me ofenderían los amaré después. Siempre han sido y serán amados por Mí porque no cambia Mi fuego por ustedes, como no cambia el Amor que Me tengo a Mí mismo. En ustedes Me veo a Mí, ¿cómo podría no amarlos? En ustedes veo a Mi Hijo, ¿podría no amarlos?

Me dicen que Soy duro con ustedes, que les mando contrariedades y sufrimientos, que no He hecho bien tal cosa o tal otra. Pero cuando lo han dicho o pensado, o simplemente sospechado, ¿qué queda en su pensamiento? ¿Qué de concreto encontrarán? Encontrarán que han errado juzgando o temiendo de Mi amor; que sentenciando el justo juicio que se Ha dado de mí para ustedes respecto de ésta o aquella cosa, de ésta o aquella persona, en éste o en aquel caso, por éste o por aquel motivo.

Hombres, ¿cuándo creerán que Soy el Amor que no cambia? ¿El amor que no puede dejar de amarlos, de hacerles el bien máximo que pueden tener?

Así pues, le He repetido, les He dicho todo lo que puede interesarles. Soy feliz de haberlo hecho, ustedes sean felices de Mi felicidad.

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Mismo día Dios Padre

CM 98: QUE EL AMOR ALCE LLAMA EN TI

Hijo Mío, sonrío alegremente y pienso en ti. Como una pequeña mariposa que atraída por la luz gira alrededor de la lámpara y se detiene sobre ella, así tú, mi amado, giras en torno a Mí sin dejar un momento de tocarme y saciarte de Mí. Revolotea alegre, aunque estés un poco triste del pasado y encuentres que Mi Luz es alegre regocijo para ti. Por eso sonrío.

Si piensas que Yo no sé guiarte, aún en lo que juzgas contrariedades y perplejidades, entonces niegas Mi divina Providencia que dispone todo para tu provecho. Sí, querido Mío, la perplejidad de hoy es un magnífico punto de poyo sobre el cual Yo construyo la torre de tu humildad; es apoyo por sí mismo inútil, pues es Mi mano, en la meta de tu amor, es base que te hace falta para conocer tu impotencia.

Por eso te digo que para Mí es un magnífico punto de apoyo. Es la ley de la paradoja, es Mi vida que se desarrolla en ti, en todos, sirviéndose de lo que, el hombre deshecha, aborrece.

Es fácil decir "fiat" pero no tan fácil decirlo y desearlo cuando no se ve precisamente por qué si se encuentra en una situación dura. ¡Oh!, oigo tantos "fíat" pueriles. Pero "fíat" dichos por adultos en Mi Amor, oigo pocos en la tierra y si alguno de estos "fíat" brota del pecho de un amado Mío, Yo lo recibo con particular afecto, ya que es especial el amor que mueve a los que no se sirven de apoyo, de por qué, para decir "fíat".

¿Qué quisieras saber de ti, Mi muy amado, ¿qué quisieras saber? ¿Si te manejas bien en aquella cosa que ahora te inquieta? Justo deseo el tuyo que quiero satisfacer, pero no ahora sino cuando hayas aceptado todo lo que ahora te causa inquietud, ya que debes tener como firme lo siguiente: Yo no habría permitido que te equivocaras si de tus errores no hubiera tenido esperanzas de obtener consecuencias alegres para ti y para Mí.

Mi amado niño, es vida de amor la que te He pedido, por lo cual no te desorientes en otras consideraciones. Que el amor alce llama en ti, o mejor que Mi Luz penetre más en ti; esto debes considerar y Me basta.

Cuando lloras las lágrimas son un bálsamo para ti y te las doy porque te amo. Cuando piensas en el pasado, tus suspiros son fuego de amor que sale hacia Mí. ¡Oh, cómo todo está lejos de cuanto conjeturan en su pequeñísimo cerebro!. ¡Qué distante del Mío es su juicio! Yo alimento la vida del espíritu según puedo ayudar a Mis amados que a veces se sienten solos y se olvidan de Mí.

Sin embargo, Yo no los dejo y más bien los muevo pero de ordinario, invisiblemente. Todo es movido por Mí, pero no por el motivo que les parece. Hasta el pecador, mientras Me ofende, es movido por Mí, no a ofenderme, sino a cumplir un acto de voluntad independiente y libre. El actúa creyéndose dueño absoluto en ofenderme y no sabe que Yo, porque Soy bueno, le dejo hacer lo que quiere porque esa voluntad suya, apartada de la Mía y puesta en oposición a Mí, servirá a su bien, si se salva y si no se salva, lo que el pecador hace contra Mi Querer, no puede ser sin un beneficio. En el Cielo sabrán qué es lo que digo ahora y para romper la cabeza de algún Teólogo racionalista que leerá esto. Así pues, Yo muevo a todos y de todo obtengo bien, de lo contrario no movería a nadie. El pecado es rebelión; pues bien, también la rebelión transformo Yo en bien.

Oh, hombres pequeñitos, estas consideraciones extraigan la Luz que los incite a ver en todo Mi Sabiduría y Mi Amor. No hay error, no hay consecuencia de error, que pueda escapar a Mi amoroso cuidado. Nada hay fuera de Mí. Todo sé Yo contener y transformar. No por nada Soy el invencible Amor que triunfa en sí mismo y en sus criaturas.

Quemadmodum ego feci; ita et vos faciatis.

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Más tarde Dios Padre

CM 99: QUIERO PONER EN TI FUEGO DE CARIDAD

Enciénde oh hombre pequeño y débil, la llama de Mi divina Caridad. Debes encender un gran fuego tú que padeces las tempestades de las nórdicas y heladas montañas donde te encuentras; fuego quiero poner en ti, fuego de caridad. Pero tú debes encenderlo como se acostumbra hacer con las piedras duras que lanzan la chispa al violento contacto con otro cuerpo duro.

Tú tienes la ayuda de Mi poder para hacer fuego, como decir que debes ayudarme a traer leña a Mí que la enciendo. La leña de por sí no quema, pero quemará cuando haya puesto Yo Mi chispa. Por lo tanto no te lamentes si estás cargado y fatigándote en torno al carro. Yo sé a dónde debes ir, tú no debes saberlo.

Pequeño y querido hombre, así es como creces, así es como aprendes, así es como Me das mucha alegría. Ya lo sabes, ¡Honor onus!

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8 de mayo de 1997 Jesús

CM 100: EL SANTIGUARSE ES UN ACTO DE FE Y DE AMOR

Tenaz, resuelta y muy resistente es el alma que se aferra amorosamente a Mi Santa Pasión. En todo Templo domina Mi figura en la Cruz y todo lo que hace el Sacerdote está en relación contínua a Mi Pasión. Yo mismo He inspirado e inspiro a Mi predilecta Esposa a pedir lo que pide en nombre de Mis inauditos sufrimientos.

Si la Iglesia procede así, así también quiero que haga cada uno de los fieles, de manera especial, He destinado el Magisterio infalible de Mi fidelísima Esposa. Por consiguiente, ¡qué ofensiva distracción es hacerse la Santa Señal de la Cruz de manera que se deje ver que el santiguarse no es un acto de fe ni de amor, sino una exterioridad vacía de sustancia!

Más aún He de añadir que hasta en la forma, muchas veces Mi Señal gloriosa es alterada de manera tal, que provoca la sonrisa del infierno, muy interesado en hacer desaparecer de la tierra Mi Cruz.

Cristianos, ¿tendré que avergonzarme un día de ustedes, mientras ahora por el "qué dirán" humano se santiguan tan superficialmente? ¿O bien, deberé decir que Me aman pocos y que por eso no se percatan de la Señal de Mi Pasión amorosa?

No quisiera tener que hacerles este reproche, pero si no lo hiciese, sería dejarlos andar como pobres ignorantes en la casa de Mi Padre y esto es inconveniente para ustedes y para Mí.

Debo advertirles, recordarles que si no se gana no es fácil recobrarse. Si al santiguarse hacen garabatos en vez de la indulgencia que corresponde, habrán aumentado la pena temporal debida por la falta de respeto, falta leve.

¡Ah!, sí hagan como hace la Iglesia porque Mi vida está en ella con la divina finalidad de hacerse partícipes de ella. Santíguense, pues, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

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Mismo día

CM 101: PERMANEZCAN COMMIGO, ORAREMOS JUNTOS

Hijo Mío, He orado por ti y por todos en Getsemaní, no He olvidado a ninguno porque todos estaban unidos a Mí en un misterioso pero real abrazo. He querido y He debido orar, ya que tenía bien presente que no obstante Mi invitación, varias veces repetida, no habrían orado cuanto Yo deseo. Por eso Me humillé amorosamente y oré por ustedes tanto cuanto el Hijo de Dios hecho hombre podía hacerlo.

Es el ejemplo el que vale y ustedes son duros para seguirme porque Me aman poco o porque les Soy indiferente, como si no fuera su Redentor, como si su salvación dependiese de otros y no de Mí.

Si He dicho "oren" también He precisado a Pedro y a los otros Apóstoles que oraran Conmigo. Sabía, Sé qué significaba pedirles que oren y Me He ofrecido a hacerles compaía para que la oración fuese menos difícil, más aceptada, más atractiva.

En Getsemaní les He pedido orar conmigo; recuerden y reflexionen. No se lo pedí en el Tabor sino en Getsemaní y deberían entender por qué. Pero si no están despiertos, atentos, vigilantes, ¿cómo pueden orar Conmigo? Les sobreviene el sueño y también ustedes dormirán y serán asaltados por la tentación, porque no han aceptado Mi invitación a orar Conmigo.

¡Ah, Pedro, Pedro! ¡Qué ejemplo de humana fragilidad has dejado al mundo que no entiende todavía tu gran miseria de entonces! Estabas listo a morir por Mí y te antepusiste a todos manifestando la soberbia de que entonces estabas lleno. Los otros, sí -decías- yo no te traicionaré". Y en cambio los otros no cayeron tan bajo como tú, fueron pusilánimes pero no renegaron de Mí tan abiertamente como tú, Pedro Mío, lo has hecho. ¿Y esto, por qué?

Porque no permaneciste Conmigo orando, de modo que Mi enemigo te hizo caer sirviéndose de una pobre gente, pero sobre todo de tu falta de unión Conmigo.

¡Pedro, Pedro de Mi Corazón, oh, Mi pequeño y amadísimo Pedro. En todo el mundo se referirá hasta el fin, tu debilidad y Mi Misericordia, pero todos los que quieren seguirme, reflexionen que la triple caída de Pedro, provino de la presunción que lo separó de Mí y que le impidió orar porque ora el que cree tener necesidad de socorro, no el que presume de fuerte.

¿Qué quieren que les añada? Les He dado ejemplo, les He aclarado por qué se cae en la tentación de la carne y del espíritu.

Permanezcan Conmigo, oraremos juntos; es decir, Yo oraré en ustedes y por ustedes, ya que éste es propiamente el sentido de Mi petición. Les aseguro que serán escuchados y al mismo tiempo preservados.

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8 de mayo de 1997 Jesús

CM 102: MI IGLESIA ES GARANTE TESTIGO DE MI EVANGELIO

Hija Mía, debes saber que historias secretas, no reveladas, son las que se aprenden meditando Mi Evangelio. Historias de estados de ánimo de la muchedumbre o de los individuos hacia Mí y de Mí hacia la muchedumbre; hacia cada uno en particular, o hacia determinada persona.

A los Evangelistas les fue dado reconstruir fielmente Mis pasos, algunas de Mis sentencias, los actos más importantes con los cuales instituía la Iglesia y Mis Sacramentos; no pudieron penetrar tanto en Mi interior como para revelar abiertamente Mis ansias, Mis latidos. Es por lo tanto, historia secreta no revelada, la que forma el estudio de Mis más sinceros cristianos, los cuales, a través de Mis Palabras y aprovechando de Mi Luz, interpretan Mis pensamientos, Mis mismas Palabras, Mis actos.

A fin de que Mi obra fuese conocida, era suficiente que los Evangelistas narraran cuanto inspiré a cada uno, en especial a Juan y Mateo, como para construir el fundamento inquebrantable en el que se apoyara toda la vida de la Iglesia durante los siglos inmortales. Y la misma Iglesia es garante, testigo de Mi Evangelio, por lo cual le He asignado la función de dar interpretación exacta segurísima y magistral de Mis Palabras. (Luego hablaremos de Juan).

Es cierto que muchos se sirven de Mis Palabras, pero sin captar el sentido, algunos más bien, las desfiguran a tal punto que las hacen escudo y arma de sus perfidias.

Cuando se comprenda que Mi Iglesia, la Iglesia de Pedro y de sus sucesores, es la verdadera y única Maestra de Mi Doctrina, todos los pueblos formarán en verdad una familia, toda recogida y protegida por Mi Esposa en la tierra... Ahora la lucha continúa y los hombres se oponen a Mi Iglesia porque no saben ver en ella a la Madre que les He dejado. Pero cesará la lucha, cesará con la victoria de la Luz sobre las tinieblas y todo será nuevo, todo será bello.

No los asuste la lucha, más bien agucen las armas del espíritu porque deben combatir por Mí.

El buen soldado mientras no abandona el campo, pelea, hasta pensando que su lugar de batalla es decisivo; pero combate decidido a obedecer al que lo estimula. El soldado no sabe cuánto vale su acción en el conjunto de la batalla ideada por el Comandante, sin embargo su acción, si está bien hecha, satisface al Caudillo, aún cuando se trate de pequeñas cosas, de pequeñas ayudas.

Ustedes son soldados Míos que combaten por Mí y por Mi Iglesia. No saben qué haré por medio de ustedes y más bien piensan en cosas no siempre cercanas a la realidad. Sin embargo, deben obedecer sin entender qué dirección, qué resultado tendrá su lucha.

¡Combatan, Yo Estoy con ustedes! ¡Combatan, Yo sé llevarlos a la victoria!

Antes te decía que hablaríamos de Juan, te iré explicando más tarde la narración de su Evangelio.

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Flor de Mi Pasión, Yo no quiero inutilizar la mano que Me sirve para transmitir Mi voz al mundo... Gracias por aliviar Mis sufrimientos ofreciéndome los tuyos ¡Cuánto te ama Mi Corazón agonizante en esta hora tan dolorosa para la humanidad!...

10 de mayo de 1997

Hija Mía, amor de Mi Pasión, atiende, quiero que tomes la cámara instantánea, saques una fotografía a este cuaderno, no te preocupes, ábrelo en cualquier parte y toma la fotografía, luego a las imágenes de la Reina de la Paz y de María Auxiliadora. Esas fotografías entregarás al P. RA. Para que luego saquen una película, como lo hicieron anteriormente. Son documentos de la Iglesia, enséñenlos con cautela pero no den copias a todos.

Me gustas dócil, Niña, el Corazón de tu Dios se estremece de ternura con la dulzura de tu amor (escríbelo, Yo te lo mando) .

(Saqué tres fotografías, una sobre el cuaderno, la otra a la Reina de la Paz y una tercera a María Auxiliadora, en todas está la Eucaristía en forma gigante... ¡Gracias, Mi Señor!)

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11 de mayo de 1997 Jesús

CM 104: MI DOCTRINA ES SANTA, MI YUGO ES SUAVE

Hija amada, da como respuesta a Mi Hijo RJ este Mensaje:

Hijo Mío, recuerda que la fe es el único medio con el que puedes obtener bendiciones, es el único camino entre tu alma y el Cielo. Si el camino está bloqueado, ¿cómo podrías comunicarte Conmigo?

Aparentemente, Mi vida fue de una tremenda inquietud entre la tempestad y el tumulto, un terrible oleaje a toda hora, hasta que Mi cuerpo fue colocado en Mi tumba... Pero Mi vida interior, fue un mar de cristal, en el cual reinaba siempre la calma. Áún cuando los sabuesos humanos Me perseguían por las calles de Jerusalén, Yo ofrecí a Mis discípulos como último legado de amor Mi paz... No deseo otra cosa, ahora, sino que mantengas abierto el hilo de tu fe y recibas Mi paz. ¿No lo entiendes ahora? Ya lo comprenderás... Profundiza en esta reflexión.(...).

Es tiempo propicio para todos, ha llegado el momento en que Mis elegidos pueden darme las alegrías que espero. Mi doctrina es santa, Mi yugo es suave, Mi amor merece sus atenciones. No vayan lejos de su puesto a buscar vibraciones espirituales, más bien traten de que, en torno a ustedes haya eco a Mis Palabras. Captenlas, aduéñense de ellas y difúndanlas como onda benéfica y segura. Sean un plácido mar sin tempestades y, si las tienen, que sus ondas se dirijan al Puerto de Mi Salvación, al faro luminoso de Mi Cruz. Conserven en sus corazones Mis Palabras, porque son semilla, divina que dará fruto...

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11 de mayo de 1997 Jesús

CM 105: HARÉ DE USTEDES LA VIOLETA, EL LIRIO, LA ROSA QUE QUIERO HACER

Hijos Míos, Santidad es valor intrínseco que los hombres reciben a medida que se entregan a Mí y como todo valor, da su precio en cuanto lleva consigo la participación de algún bien, así la santidad es el máximo valor que se pueda tener no sólo en el Cielo, sino también en la tierra. Y por esto Yo llamo príncipes de la tierra a Mis hijos predilectos.

¿Quién conoce la santidad de modo inequívoco en la tierra? Sólo la verdadera y única Iglesia Mía sabe decir quién es Santo, los demás balbucean en torno a ella y no llegan a la certeza. Muy bien dicen, pues, que es Madre de Santos. Muchas apariencias impiden un recto juicio, tanto que sabiamente Mi Iglesia, después de haber estudiado detenidamente a una persona, no se convence suficientemente si Yo no intervengo con los Milagros para sellar la convicción que la Iglesia militante recibe a través del ponderado examen.

Todos en el Cielo son Santos, lo saben; todos serían dignos de ser venerados en la tierra. Pero sólo algunos deben recibir este anticipado honor y esto, por designio previamente querido por Mí. Piensen que el honor en la tierra es un reflejo del honor del Cielo donde el ejército de los Bienaventurados es de tal número que no lo pueden ustedes imaginar y más que el número, no pueden imaginar quién vive feliz en el Cielo porque no sospechan qué abismos de Amor He abierto para algunos que aparentemente parecían o parecen no ser candidatos para la Gloria eterna. Sin embargo, entre el ejército innumerable que han conquistado el Paraíso, encontrarán a muchos que en la tierra creen ustedes condenados y será grande su alegría cuando lleguen a conocerlos.

Así pues, la Santidad es cosa que atañe a todos los que Yo quiero y las apariencias humanas son cosas del todo transitorias. Pero veamos, ¿quién de ustedes vendrá acá, donde la sonrisa es beatificante y eterna? ¿Quién alcanzará aquella Patria donde una sola bandera ciñe a millones de almas santas?

Yo no experimento impaciencias ya que Soy la paz en esencia y jamás puedo experimentar ninguna turbación. Pero en verdad les digo, también Yo Estoy en espera de acogerlos y hacerlos triunfar por siempre, también Yo quiero hacerlos felices y mejor diré que sólo Yo quiero darles la verdadera felicidad Celestial, la que no pasa, porque Yo la conozco y Yo mismo los encamino continuamente a la real felicidad.

Cuando estén en Mis brazos, cuando se sumerjan en Mí, cuando Yo haga de ustedes la violeta, el lirio, la rosa que quiero, entonces gozaré de nueva alegría y seré Yo mismo quien les mostraré a todos. ¡Feliz quien Me posea en el Cielo! Tendrá todo, nada podrá faltarle nunca, porque poseerá la Vida. ¡Feliz el alma que sea admitida al banquete eterno!, su alimento será gustarme en el éxtasis de un gozo que sólo el Amor sabe dar. ¡Cuán feliz será quien Me vea; quien Me posea y cuánto bien Yo le daré!

Ustedes que están ansiosos de Mí, tengan bien sabido que pronto vendré a llevarlos. No digan diez, veinte, treinta años; no lo digan porque, ¿quién les garantiza que Yo no vendré antes? Así pues, ustedes que saben que Yo aun hoy podría venir a decirles: ven Conmigo, ¿por qué no están todavía prestos a lanzarse fuera de la tierra?... Piensen que las miserias que pesan sobre ustedes, Yo se las dejo para que las usen en su provecho y no para que las tengan inútilmente como un gravamen.

Almas Mías, corran hacia Mí, tráiganme sus harapos, Yo los ablandaré y sacaré de ellos finísimas sedas para adornarlos acá arriba. No estén mirando la fealdad de sus trapos, miren la maestría de quien los invita a reflexionar en el Amor que Me hace llamar a las almas más miserables, precisamente porque Me place transformar, dar de lo Mío, embellecer, purificar.

¿Qué les importa que sean andrajosos? El honor es suyo. No es deshonor porque los amo, no lo será porque Yo sé hacer todo lo que quiero. Ustedes no saben embellecerse para Mí, pero Yo sé muy bien cómo debo hacer para embellecerlos para Mí mismo.

Amadas almas, gozos Míos, flores del jardín Celestial, Yo palpito por ustedes, Yo los quiero Conmigo. Acepten la invitación, Yo mismo la hago y la haré nuevamente para que todos puedan escucharme y así llegar a Mi Reino feliz, donde millones de sus hermanos les han preparado acogidas triunfales.

Almas Mías, andrajosos afortunados, denme su corazón, se lo disputo abiertamente porque Me consumo de Amor por ustedes y no puedo ocultárselos.

Se los digo hoy, que festeja Mi Iglesia en la tierra la Ascensión Triunfante de Mi Humanidad a los Cielos para unirse a la Gloriosa Divinidad del Padre.

No olviden este día en el cual Mi Misericordia mira con complacencia la unión de aquellos que estaban destinados a preparar el triunfo de Mi venida a ustedes... Ya lo irán entendiendo, claro que sí.

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Mismo día Jesús

CM 106: MIREN CON AFECTO AL CRUCIFIJO

Semejante a un vasto campo de trigo, cuya espiga está ya formada, es el campo divino de las almas formadas y custodiadas por Mí. Bajo el ardor del sol divino, el alma se dora y madura, justamente como el verde trigo durante su proceso de maduración y crecimiento. Ondea el trigo bajo el viento, ondean las almas sujetas a los vientos infernales y terrestres. Alguna espiga se marchitará, es cierto y asimismo algún alma se perderá. Pero el campo en su totalidad, estará protegido por Mí y se salvará en gran parte, como lo He prometido claramente.

De no ser así, ¿cuál sería Mi victoria? También la cantidad de almas salvadas deberá constituir Mi victoria y no podrá ser que esté más poblado el infierno que el Paraíso. Esta realidad es poco comprendida... Es fácil condenarse, todo el horror que se suscita, dada esta posibilidad, hace olvidar que por eso, subirán más Bienaventurados al Paraíso en comparación de los condenados que bajarán al infierno.

Yo les recuerdo estas cosas con el propósito final de hacerlos esperar Mi ayuda, para que crean verdaderamente que su alma es preciosa; que Me Ha costado la vida humana... Cobren ánimo Mis amados, aliéntense con el pensamiento de que su Salvador está intensamente inclinado a ustedes.

Si no hablé desde la Cruz quiere decir que Mi Espíritu estaba de tal modo uniformado con el del Padre, que todo lo tomaba como dado a Mí por El para ustedes. Todos los sufrimientos eran buenos para Mí y callaba en la aceptación, viendo el bien que les acarrearía. Los He salvado con seguridad, al menos a gran parte de ustedes y no podía decir otra cosa a Mi Padre porque estaba satisfecho por ustedes. Mi silencio, por lo mismo, tuvo también este significado.

Ahora, todo está claro: ustedes serán Mi corona, pero cuando fui crucificado, muy pocos creyeron en Mi obra. Lo que hice entonces es recordado hoy sin gran entusiasmo. Mirar al Crucifijo ha llegado a ser una costumbre vacía de afecto. También la Santa Misa que no siempre es apreciada como renovación de Mi Sacrificio.

El Espíritu que vivifica parece ausente de muchas de Mis amadas almas, oprimidas con prejuicios, fastidiadas con ocupaciones y preocupaciones humanas; muchos Me han perdido porque corren locamente tras su afectos terrestres. Gran desolación es el campo de las almas y si no interviniera Yo con buenas dosis de atracciones espirituales, muchísimas Me abandonarían... Hablo a los Sacerdotes, a los simples fieles y sobre todo, a los que se obstinan en llamar Israel al pueblo Mío de hoy.

Ustedes, todos los que leerán estas cosas que con tanto amor les voy diciendo, busquen y vean si en ustedes existen las frialdades que menciono. Ustedes todos que quieren gozar en el Paraíso, tengan el valor de examinarse ¡No los He hecho nacer a la vida para que mueran de costumbre, no!

La vida que les He dado es principio sin fin, porque mientras dura el peregrinaje, el paso terrestre, pueden acrecentarla, robustecerla, unidos a Mí... La vida que poseen es Mi vida y lo que es Mío conduce a bien, no a la muerte del bien. Arriesguen una parte de ustedes mismos, den una parte de lo que tienen, imítenme y estarán siempre vivos, siempre felices. Sean trigo substancioso, no vacío; ondeen alegres bajo Mis rayos divinos y llegarán a la madurez. Esto les dice Quien anhela su bien. Elijan ustedes...

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Mismo día Jesús

CM 107: DIRÍGETE SIEMPRE CON EL CORAZÓN Y LA MENTE A MÍ

Y este es para ti, Mi amada porque Mi Corazón palpita siempre para ti, Mi mente piensa en ti. Voy a enseñarte algo.

Observa, al hombre le es imposible vivir pensando continuamente en una persona, aun cuando esté enamorado. A lo más perderá la cabeza, como suelen decir, una vez, dos, tres, pero no puede permanecer por largo tiempo con el pensamiento en una persona... Para Mí es natural pensarte siempre, más aún, no puedo menos que hacerlo, porque las criaturas, todas, están vivas en Mi Divinidad que las encierra completamente. Además tú estás en Mí continuamente por la afinidad que tienes Conmigo en cuanto a que Estoy en ti, a lo que recibes de Mí, por lo cual mientras más creces en semejanza y fusión, más te identificas Conmigo.

Establecido esto, Me urge aclararte otra cosa. La nebulosidad que puede envolverte, depende de uno de los siguientes motivos:

Por los normales accidentes de tu vida natural: malestares, familia, circunstancias...

Por la fe que suele ser combatida por fuerzas invisibles.

Por la herencia de la vida pasada, es decir, los defectos de cada día.

Por el juego Mío con el cual suelo ocultarme cada vez más a tu mirada intelectual.

Por dudas o preguntas con doble sentido, de personas que te rodean pero no te ofrecen un apoyo incondicional, sino calculado.

Si haces un profundo examen de qué es lo que más te fastidia, encuentras que lo segundo es lo que más te ofusca, que en parte va unido al último punto. Sí, las fuerzas invisibles, las del mal, están muy activas contra ti y la razón es clara; pero He dicho que no podrán obtener victoria y hoy añado una confirmación

Ahora, si los cinco elementos se coligan contra ti: malestares familiares, fe combatida, defectos tuyos, juegos Míos y molestias, dudas ajenas; entonces soportas un razonable peso.

Pero Mi Corazón palpita siempre, recuerda, te tengo siempre presente, muy presente. Entonces, fuera de tus nieblas brilla el sol y aunque oculto, alumbra siempre tu camino. No debes pensar en las nieblas porque sabes que se disolverán pronto; debes averiguar cuál es Mi Voluntad, eso sí. Entonces se llevarán a cabo grandes milagros, porque, sostenida por Mi Querer, te vencerás a ti misma y al mundo y al infierno, en el cual, luego explota toda perplejidad, tratando de atraerte hacia sí.

Mi dulce niña, ámame, dirígete siempre con el corazón y la mente a Mí. Ni tinieblas ni infierno te hagan sucumbir, sino abandónate a Mí, que llevo, con alegría, por el azul del cielo, a través de tus dificultades. ¿Puedes dudar de Mí? ¿Puedes tal vez rechazar Mi desinteresado amor, ahora que en ti se ha hecho la cuarta voz, la de tu Creador? Camina serena, no importa lo que te digan o hagan, hacia el Cielo, lleno de luz interior y sostenida por el Amor que Yo mismo te daré, el Amor puro y el invalorable apoyo de Mi Hijo.

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11 de mayo de 1997 María

CM 108: ESPERO QUE TODOS VENGAN JUNTO A MI JESÚS

Hijitos, Mis pequeños, Soy su Madre, atiendan: "Subió al Cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso" así enseña la Iglesia, Madre admirable de Santos, depositaria fidelísima del Tesoro dejado por Mi Hijo en la tierra.

El día de Su Ascensión es por esto festejado, como el coronamiento de la vida terrena de Jesús, El cual, como ustedes saben, no fue colocado en la Gloria sino después de cuarenta días que siguieron a Su Resurrección.

Misterio de fe para ustedes, amados hijos de la tierra. Ustedes piensan que esto ocurrió para confirmar a los Apóstoles y es verdad; piensan que quiso hacerse ver verdaderamente Resucitado y también esto es verdad. Estas y otras razones divinas y humanas a la vez, mantuvieron a Mi Jesús por cuarenta días en la tierra, pero ¿por qué?

Vengan y escuchen, recójanse en torno a Mí... La Humanidad de Jesús tomó en Sí todas las penas, todas las cargas de los hombres: por eso Se inmoló y Su Sacrificio fue completo ya desde el primer momento en que tuvo vida en Mí. Y así, no faltaba nada para que Aquella bendita Humanidad, pasase del dolor a la Gloria en el mismo instante en que expiró. Pero en la infinita previsión de las necesidades de los creyentes, convenía que Jesús no fuese colocado inmediatamente a la diestra del Padre.

En efecto, como representante del género humano, asumió todas las condiciones, menos la de verdadero ofensor del Padre. ¿Cuántos se detienen en los umbrales del Paraíso porque todavía no son dignos después de muertos?

Jesús era infinitamente digno de Gloria apenas expiró, pero sin embargo, quiso asemejarse de algún modo -exceptuado el sufrimiento- a las almas que se purifican, a la espera de entrar en la Gloria.

Grandiosa manifestación es ésta, de Amor en verdad infinita de parte del Redentor. ¿Quién piensa en estas finezas?

Pero aún hay otra cosa que es más grande. Saben que en el Juicio Final habrá división de buenos y malos, es decir, separación. Pues bien, El Redentor, El que deberá ser Juez, aplazando Su ingreso triunfal al Cielo, obtuvo que los buenos hijos Míos, que han de vivir los últimos días reservados a la humanidad, puedan entrar directamente en la Gloria, sin esperar el tiempo que para muchos habría sido necesario a causa de algún defecto suyo, a causa de la tribulación que pasarán en la tierra.

Hijitos Míos, miren amorosamente a Aquel Hijo que les di, admiren Su bondad y serán felices. Cuando El ascendió entre una multitud de espíritus bienaventurados, Yo lo admiré extasiada, fuera de Mí ya entonces estuve segura de que volvería a tomarme en alma y cuerpo. Esperé y luego vino, glorioso a transportarme acá arriba donde vive lleno de Gloria.

También ustedes vendrán, también ustedes ascenderán si siguen Su Camino, Su Verdad y Su Vida. Sí, hijitos, desde ahora les beso la frente en señal del futuro recibimiento.

Yo espero que todos vengan acá, junto a Mi Jesús.

Más tarde El Señor

Hija Mía, medita luego de leer Lc.16,15 y esta noche trabajaremos sobre esta cita.

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11 de mayo de 1997 Jesús

CM 109: LO QUE ES PARA LOS HOMBRES ESTIMABLE, ES ABOMINABLE ANTE DIOS

"Lo que es para los hombres estimable, es abominable ante Dios...."

Hijos Míos, la frase es llena de significado, densa de razones buenas para Mí y para ustedes. Verdaderamente, nada de lo que es bueno para Mí puede causarles daño a ustedes que son efectos de una causa divina.

¿Es acaso posible que las ideas del escultor que moldea su estatua, su obra, sean malas para la propia estatua? Siempre el escultor sueña interiormente en el decoro, en la belleza de la estatua. Podrá fallarle la obra material, pero la idea que se ha hecho de su criatura está bien para él y para la estatua que desea hacer. Hablo de un escultor experto que tenga alma de artista.

Ahora piensen, Yo que Soy el Artífice Supremo del cual procede todo el bien y que no puedo equivocarme porque Soy Creador y no criatura, estimo necesario ilustrarles esta sentencia Mía de valor verdaderamente grande. En ella está depositada la verdadera Sabiduría, la que no pasa y que da a los hombres virtud sólida y seguridad de sí mismos y sobre el mundo.

Los hombres juzgan estimable (desde ahora excelente, un término suyo) el bienestar, los honores, las riquezas, la fidelidad recibida, todo lo que, en una palabra no contrasta con el amor poseído y cultivado por cada uno. Yo, en cambio, He dicho y digo que las cosas que ustedes declaran y juzgan excelentes, delante de Mí son abominables. ¿Y por qué tanta disparidad en el juicio? ¿Acaso no es bello ser ensalzados, estar bien, recibir pruebas de fidelidad? ¿Acaso no contribuye todo esto a mantenerse tranquilos y sensatos?... No digo que deben buscarse fastidios, más bien los He puesto en la lucha para buscar las cosas necesarias para la vida terrena; Yo digo que tener todas las cosas en la forma deseada daña al hombre y lo hace esclavo de la materia. En esto consiste la abominación delante de Mí, consiste en olvidarme, para adorar dioses falsos, de sola codicia.

El apego a las cosas es lo que transforma el ánimo del hombre, porque todas las cosas en sí son iguales. La excelencia en las cosas genera adulación de una parte y de otra complacencia, de manera que entre estas punzantes espadas, el hombre se debilita, se arrodilla y cae... La excelencia según los hombres es la victoria del amor propio y el olvido de Dios; mientras que la pequeñez es derrota del amor propio sí, pero victoria de Dios en ustedes. Sin embargo, casi todos los hombres quieren sobresalir, todos corren hacia la gloria más o menos pequeña, más o menos grande. Y así, por la gloria, sacrifican todo, aún las cosas de las cuales tenían tanta estima, que tenían tanto valor, como la honestidad de las costumbres y la rectitud de ánimo, la moral y la integridad. Pero, ¿qué puede producir la estima de los bienes terrenos y de sí mismo? Todo el mal que puede venir al hombre depende de ese amor y todo el bien, del desprecio que se hace de él.

Pero son tantos los que dan un golpe al aro y otro al barril; el aro es el poco amor divino que tienen, mientras el barril es su gran amor propio; pequeño el deseo de agradarme y creerme, grande la estima, el amor a sí mismos. Así ocurre que lo abominable, propiamente está en ustedes y procede de ustedes mismos, mientras que lo excelente brilla demasiado lejos.

A Mis hijos amados que obran así les hablo claramente y les pido que crean en Mis Palabras. ¿Pero qué Maestro piensan que Soy Yo si hoy, por desgracia, los hombres que en verdad creen en todas Mis Palabras no son más de quinientos en la tierra? Hablo claro y digo: escúchenme, créanme, porque después entenderán, antes deben dar prueba de fe.

¿Yo Soy Maestro? ¿Pero de quién? ¡De los hombres por los cuales Me sacrifiqué, de los hombres que Me regalaron congojas como si fueran flores! Maestro de la humanidad Soy Yo, pero obligado por Mis alumnos a dar clase en el jardín de las delicias, no entre los bancos de la escuela donde la aplicación es más constante y la meta más asequible.

Les repito, oh hombres de la era actual, les repito: nada que sea excelente en el mundo, puede ser apreciado por Mí, porque el mundo es necio; ama la necedad y en ella se regocija de alegría porque tiene vendas en los ojos, grandes y negras, como muchos trapos empapados en tinta.

El mundo estima la grandeza de la misma manera que un bebé con su biberón, porque todos los locos de grandeza no son sino niños grandes que quieren su leche, sus satisfacciones.

Hijos Míos, estén alertas porque en el mundo hay una inmensa seducción y ustedes también están en el mundo, ustedes también están hechos como los otros. Yo les advierto para que no queden sorprendidos; para que dejen caer sus escamas, las que han crecido con ustedes y que ahora no convienen ya a su condición.

Soy Maestro: escúchenme. Soy Dios: créanme.