Parte 4
LA GRAN CRUZADA DE LA MISERICORDIA


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17 de abril de 1997
(En oración ante el Sagrario)
Jesús

CM 51: MI ESCUELA

Reinan luz incompleta y falso conocimiento en algunas mentes acostumbradas a resolver sus problemas con la luz del provecho. Yo debo advertirles que este obstáculo del provecho, es el verdadero y permanente obstáculo en la resolución integral de sus perplejidades.

Comienzo Mi escuela divina con el abecedario de la propia utilidad y, poco a poco, los conduzco a la Universidad, en la cual podrán disputar sobre las más altas materias; pero entre el abecedario y la Universidad, ¡cuánta gradación de luz interior!

Ustedes no saben bien dónde se encuentran porque se trata de cosas invisibles y muchas veces impenetrables, por eso tartamudean tanto, que veo la tierra como un campo inmenso de balbucientes e ingratos. A todos impongo Mi método, según los tipos de seres con quienes trato. Todas criaturas Mías, pero ninguna igual a la otra.

A ti, pequeña, te He enseñado a hacer las cuentas con la hoja al revés, pero todavía no has llegado a lo que Yo quiero. A este propósito te digo que no debes impresionarte si te presento las cosas de manera que te resulta anormal y no debes impresionarte porque Soy precisamente Yo el que lo hago. A la mayoría se llega así: aceptando el trastorno de los valores humanos y transformándolos en valores divinos. ¡Cuán precioso es el trabajo que estoy haciendo en ti sin que apenas te enteres!

Es verdad, todo lo que hago es perla preciosa; pero Yo entiendo Mis obras no sólo de Creación, sino también las de Redención que hago en ti continuamente... Todo es bueno, todo va con Mi juego. Aquí está lo bello ya que Yo no pierdo el tiempo, pero no tengo citas prefijadas, porque Mi movimiento es continuo y Mi fuego está permanentemente encendido en ti.

Por esto, saca provecho de todo, porque en todo pongo Yo tu beneficio y la vida que te He dado, es preciosa y no se desgasta, como antes.

¿No sientes una sed de infinito en ti? Pues bien, Yo la provoco y la alimento para hacerte entrar en Mi modo de obrar y hacer Conmigo. Si permaneces en Mí, tú obras Conmigo y nada será extraño a ti. Así, poco a poco la criatura se va divinizando y su acto se transforma en el Mío hasta el día en que no exista sino un sólo acto: el Mío, en el cual el tuyo será completamente absorbido.

Hoy He hecho resonar las trompetas del Cielo donde todo es puro; en tu miseria, tú has pensado que verdaderamente estás cautiva y circunscrita por Mí. Te He llevado de un lado a otro para hacerte feliz dándote Mi luz y Mi amoroso abrazo, con el cual te confirmo Mi alegría. Pues bien, si progresas en esto, verás cosas mayores, mucho mayores. A esto te llamo y tú vendrás.

Alma que redimí, quiero que tú Me pidas siempre una sola cosa, la divina que has aprendido de Mí, agonizante en el Huerto de Getsemaní y pídemela en unión Conmigo: ¡fiat, siempre fiat, porque en el fiat está todo, está el Amor!

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18 de abril de 1997 Jesús

CM 52: HE PUESTO MIS OJOS EN TI

Pequeña nada, vamos a enseñarle al hombre, empecemos nuestra tarea de hoy... El peligro de ser arrojados en las garras de Satanás, Mi eterno enemigo, es una constante realidad, que a diferencia de Mis verdades divinas, está siempre como espada suspendida sobre la cabeza de todos y es espada que se advierte sólo cuando cae efectivamente en sus cabezas.

En cambio Mis verdades, las que conciernen a Mí, son suavísimos cobertores afelpados con los cuales pueden cubrirse en todo momento y que pueden usar con dulce sentimiento interior. Todo cuanto es bueno para el hombre es como un joyero que pongo siempre al lado de cada uno, para que pueda tomar lo que quiere y adornarse con Mis alegrías.

Empleo infinita Misericordia con los que saben que se encuentran en semejantes condiciones de riqueza por un lado y de miseria por otro y escojo los más impensados sistemas con el fin de que, cuando tomen Mi joyero, no olviden la espada que cuelga sobre su cabeza.

¡Hombre! ¿Sientes qué complacencia pongo al llamarte con un nombre que te distingue de millones de otras criaturas? Pues bien, todo es bueno para Mí, todo lo transformo para ti, oh hombre predilecto. Aun cuando la muerte haya golpeado a tu puerta, no temas, tú que has visto qué fétidas miradas rodean tu cara; ahora que has conocido qué receptáculo de gusanos hay en su boca descompuesta, tú, hombre, renacido en Mí, has comprobado que la muerte no vence a Mi amor y que todas sus cosas son para Mí como insectos, como mosquitos en las orejas de un elefante... Yo lo venzo todo, nada ni nadie Me vence.

Pues bien, el fruto que necesariamente quiero obtener de ti, deberá madurar verdaderamente, no obstante las varias espinas que tratan de sofocar tu crecimiento: ¡He puesto los ojos en ti, no temas! Tienes mil pruebas de que es así: ¡piensa! Y entonces verás que es verdad cuanto ya te He dicho, con efusión de amor, es decir, que Yo Me deleito en construir sirviéndome de los utensilios con los cuales el hombre destruye. ¡Justamente así!

Yo levanto magníficas mansiones sirviéndome sólo del azadón, pongo cimientos sirviéndome de minas, refreno los ríos llenos de limo abatiendo diques; embellezco palacios usando harapos totalmente sucios y caliento las casas que Yo construyo con el más duro hielo. Es Mi oficio, tú lo sabes bien ahora, escoger todo lo que es contrario al fin que Me propongo.

Este es el grito de Mi Divinidad que no quiere aparecer majestuosa a su generación, este es el llamado que hago a los que Me aman y es bueno para ellos si lo oyen, bueno para ellos si, al oír los golpes de Mi azadón, las explosiones de Mis minas, el romperse de Mis diques... Bueno para ellos si al ver que Yo tapizo sus almas con los harapos de sus mismas miserias, creen en la obra sabia del Dios que aman. No dan preciosidad al hombre de los éxtasis, ni las dulzuras, ni los sentimientos, ni el fulgor.

Todo esto es fruto de Mi Providencia divina y no es meritorio tanto como lo es, en cambio el seguirme cargado con la propia cruz, con el peso sangriento que tal vez se han impuesto a sí mismos.

El grande y verdadero mérito es: el sufrir, aceptar, seguirme en la abominación del mundo y de ustedes mismos. Esto es lo que en verdad significa construir sobre la roca, sin temor a vientos ni borrascas, porque quien carga con su Cruz personal va al encuentro de la Gloria, como ocurrió Conmigo.

No deben llevar Mi Cruz sino las raras veces que a eso los llamo. Comprendan: deben sostener su Cruz, imitándome a Mí, su modelo humano y divino.

Mi Corazón está lleno de muchas cosas para ustedes y se los digo apasionadamente, de cuando en cuando, según las ocasiones de Mi gente elegida.

Ustedes todos que escuchan estas lecciones, ábranme a Mí el alma; renuncien a ustedes para poder adherirse a Mí que sabia y amorosamente los atraigo y socorro. Séanme gratos recibiendo y asimilando Mi Palabra porque en Ella está la Vida. Vayan al Evangelio...

Cierren los libros de la necedad humana y abran un sólo libro en el que está todo, el libro en el cual Me encontrarán a Mí y a ustedes mismos; en el cual se reconocerán ustedes y Me reconocerán: Este libro ya lo saben es la Cruz que domina el Cielo y la tierra, que ilumina a todos en el Cielo y en la tierra.

Lean, aprendan en ese libro y miren el ejemplo que les He dejado. Me verán sufrido, enclavado, convulsionado; es decir Me verán como deben ser también ustedes: sí, clavados en su cruz diaria.

Mírenme al rostro porque en un momento verán relampaguear estos Mis ojos cubiertos de Sangre. Será el instante en que los levantará de sus miserias, porque los Míos tienen la luz que ustedes querían, tienen la dulzura que esperaban. Se los digo Yo, el Nazareno llamado Rey de los Judíos y se los digo ahora porque en el Calvario debía callar por ustedes...

Hijos Míos, aprendan también esto, a sufrir callando. Porque cuando callen hablaré Yo, gozaré viéndolos como a convencidos discípulos Míos, viéndolos semejantes a Mí. Soy justamente Yo quien les repite la invitación, mientras su hermana, puede contarles cómo Me ve lleno de llagas en los días que acompaña Mi Pasión...

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18 de abril de 1997 Jesús

CM 53: MI AMOR DIVINO SE ABAJA A HABLARLES

Mensaje para H.
Amado hijo de Mi Sagrado Corazón.

El frecuentar Mi Banquete es lo mejor. Más aún es necesario para alimento de sus almas. Pero como no sirve comer un alimento si no se lo asimila, así no les sirve alimentarse de Mí si no Me asimilan y la rutinaria costumbre es enemiga tremenda de la asimilación.

El que viene a Mi banquete abra bien los ojos y vea lo que no es dado ver a los miopes de espíritu, a los consuetudinarios.

Vea y reflexione que el amor por el cual Yo me doy a ustedes es Divino, es decir infinitamente superior a todo conocimiento humano, por grande que pueda ser. Reflexione que en la Cena, Yo di testimonio con la humillación exterior (el lavatorio a Mis Apóstoles) del anonadamiento total que Yo quería sufrir hasta el fin del mundo. La costumbre de lavarse las extremidades fue tomada por Mí en sentido simbólico y mientras hice lo que un verdadero amante hace por la persona que ama, es decir ponerse en su lugar, sustituirse a ella en las cosas más humildes, di la posibilidad de hacerlos penetrar en el secreto de Mi Corazón, que anhelaba dejarles el testimonio divino de Mi amor infinito por el cual casi Me aniquilé y sometí a las órdenes de los hombres, ya sean Mis Ministros, pero siempre hombres.

Mi amor es divino y se abaja a hablarle al hombre. Comprende que sus manifestaciones son divinas; por eso están por sobre todo y sobre todos.

Por esto quería decirte que en la última Cena viví plenamente Mi drama: de donación de Mi parte, de incomprensión y traición de parte de los hombres.

Quien Me comprende Me ama y tú, hijito, que Me comprendes y Me amas, sigue ayudando a Mi pequeña que trata de traerme otras, muchas otras almas y servirme. Gracias por tu comprensión y tu generoso amor. Te doy por Patrono a José, Mi bueno, paciente y amoroso José. El como tú, era un Evangelio viviente, una sombra callada pero fresca, en la cual podía descansar segura Mi amada Madre..

Las personas que como tú haces hoy, se ocultan para no opacar el brillo del ser amado, serán recompensadas en el principio de esta humildad callada, con el abrazo que Me dio Mi Padre...

Hijo Mío, una sola cosa te disgustará en el Paraíso - pero no experimentarás dolor por ello- que en la tierra hayas esperado demasiado para entregarte a Mí, vencido por Mi amor. ¡Gánate este Paraíso!

Tú, Mi alma orante, encuéntrame tranquila, serenamente en cada oración que tus labios repiten. Entra hacia tu pequeño corazón y lánzate hacia el fúlgido abismo del Mío. Aquí te espera siempre esta Divina Misericordia que clamas... Permanezco vivo, Me muevo entre ustedes. Esta es Mi pequeña y querida casita...¡Oh, hombres, si supieran cuánto los amo y cómo quiero vivir entre sus familiares, pasearme por sus casa, llenarlos de Mí!... No Soy un Dios muerto. Resucitado vivo, río, sufro y lloro entre ustedes.

Después de haber recibido tu próxima comunión, quédate un momento en el Templo Conmigo, reconcéntrate en unos minutos de intimidad para dejarte amar por Mí...

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21 de abril de 1997 Jesús

CM 54: YO SOY EL PAN DE VIDA

Amada de Mi Corazón Eucarístico, Yo Soy el pan de la Vida, quien viene a Mí jamás tendrá hambre y quien cree en Mí jamás tendrá sed... Escribe ahora.

La saciedad y la satisfacción, el hambre y el deseo, hacen de las almas otros tantos vasos espirituales que Yo debo llenar, es decir saciar y quitarles la sed. El pan y el agua, elementos principales para la vida del cuerpo, representan bien el alimento y la bebida que necesita el hombre y que Yo apresto y doy con tal que el hombre venga a Mí y crea. Las muchas maravillas que sabe llevar a cabo El que les habla, se condensan en una grande, única maravilla, que hace extasiar a los amantes de Mi Divinidad: ¡Sí, el amor! Saciar y quitar la sed a los que se ama, para que todos puedan conocer dónde está el verdadero Bien que sacia y quita la sed. Es ingrata Mi tarea, porque debo proveer a muchos, pero muy pocos ven Mi obra.

Díganme, criaturas Mías, ¿quieren ver siempre milagros? ¿Necesitan siempre cosas grandes y visibles para reconocerme? Sin embargo Yo actúo más en su interior que fuera de él. Me prodigo, oh Mis hambrientos y sedientos, Me prodigo para ustedes interiormente y no Me detengo nunca con tal de embellecer su alma y aliviar su corazón.

He pedido fe, confianza y tienen poca, para poderme comprender en lo que les digo, pídanme más Fe, más confianza y les daré más de cuanto quieren.

Así es como Soy Yo el Pan de Vida, Soy Pan que proporciona sustancia de Fe y sustancia de luz y Soy el sostén de todos los que a Mí se dirigen y Me creen. No, no quedarán con hambre si vienen a Mí, serán saciados por Mí y su sed se aplacará.

El hombre no comprende que su hambre y su sed son dos incomparables dones Míos que brindo y mantengo para que los muevan a buscarme. Y mientras no vengan a Mí no podrán aquietarse. En este horno encontrarán el pan que les hace falta; en esta fuente podrán saciar su sed. Y ustedes se confunden, se desvían tomando como fin las cosas que les He dado como simple medio.

No, no deben actuar así, por otra parte, lo que ahora les digo, se los repito muchas, muchísimas veces, mientras internamente les hago sentir o vacío o pena por haber usado cosas y personas creyendo que eran fines y no medios. Entiéndanme, oh amados, ustedes sobre todo entiéndanme, ustedes a quienes elegí como compañeros en la lucha contra Mi enemigo que se sacia de gozo si los ve cegados por las cosas o las personas.

¡Oh, casi nadie Me comprende! ¿Todos quieren ser ciegos y sordos? ¿Y no saben que Yo He ofrecido por ustedes al Padre Mi paciencia de Hombre-Dios por las largas esperas que Me hacen tener?

Criaturas, Aquí está el Pan que es Vida: Soy precisamente Yo. Por tanto sáciense de Mí...

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Mismo día Jesús

CM 55: YO ROTURO SU TERRENO Y LO LIMPIO DE MALEZAS

Hijo Mío, has puesto mano al arado, has roturado mucho terreno, ¿podrías desinteresarte del terreno restante que debes roturar todavía? La herramienta se hunde y vuelca; son dos acciones que dependen una de la otra. Pero si, en vez de la azada empleas la reja, las dos acciones son simultáneas.

También Yo roturo con ustedes su mismo terreno y lo limpio de las malezas para poder tener un extenso cultivo de flores y frutos divinos. Me interesa mucho arar y luego sembrar.

Déjame obrar, no temas, seré ligero y tú Me estarás agradecido... No Me ensañaré, no cortaré, sino que calentaré, esto sí y ustedes Me pedirán otro fuego.

Soy el sembrador, más aún Soy el fogonero de las almas, aflojo los frenos y ahora tus ruedas girarán veloces sobre el riel de la gran Maestra, Mi Esposa, hacia el Reino de la eterna sonrisa y del extasiante amor sobrenatural.

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21 de abril de 1997 Jesús

CM 56: SANTA LOCURA EL RECIBIR UNA BOFETADA Y PRESENTAR LA OTRA MEJILLA

(Rezaba el Santo Rosario por alguien que me había herido)

Muchas preguntas hay entre ustedes. En sus mentes bailan: ¿por qué una persona trata de hacer daño a otra? ¿Por qué quien ha recibido amor, hoy da una bofetada? ¿Por qué se inventan mentiras para enfangar la mente de una tercera, una cuarta y muchas otras personas? ¿Por qué no de frente? Ahora escúchenme:

En alas de la fe, en compañía de los Ángeles y de todos los Santos, se adhieren a Mí con voluntad amorosa Mis amados que han elegido el Cielo y han rechazado el mundo. Tienen el apoyo pleno de todos los habitantes del Cielo y son continuadores de Mi Vida acá abajo, Mi vida misteriosa que concluyó como saben, pero que transcurrió entre todo género de dificultades, de experiencias deseadas para hacer conocer Mi Humanidad de un modo del todo humano. ¡Qué peso es el cuerpo, el mundo, el infierno y cómo ellos, solos o coligados, maquinan contra el espíritu!

Por eso, hijos Míos, es señal de adhesión a Mí el recibir insultos o ataques, pero el desanimarse equivale a ceder frente al enemigo.

¡Santa locura el recibir una bofetada y presentar la otra mejilla!... Para ejercitarlos en esa locura invento muchos géneros de bofetadas. Yo no propino las bofetadas, ciertamente, pero Me sirvo de ciertos abofeteadores muy útiles a Mí y a ustedes, porque ninguno debe vivir inútilmente para Mi Reino y el que se opone a él y de hecho se opone, quedará muy mal parado el día que le haga ver cuánto ha contribuido a acrecentar el bien, mientras intentaba o creía hacer el mal.

¿No hice así con Judas? En efecto, su traición vino a ser la salvación de muchísimos millones de hombres. Gastó sus treinta denarios para ingresar al infierno, pero de su traición Yo saqué Mi Gloria y la salvación personal de ustedes.

Me limito a Judas, porque su ejemplo es claro para todos, pero cuántos otros se han comportado como él, ¡cuántos todavía Me venden por un poco de polvo teñido de rosa o por un destartalado sitial que les hace creer que son señores, que sobresaldrán aplastando al prójimo, desacreditándolo sin compasión, calumniándolo ante sus propios superiores, mintiendo y engañando para introducir falsas doctrinas con el afán de desvirtuar Mi obra...

Hijitos, quiero que comprendan juegos y que se pongan bien en la cabeza que si duermo en su barca mientras ruge la tempestad, no estoy ausente. Que veo, además de cuidar, de hacer cesar los vientos.

El infierno, el mundo, las criaturas son siempre los de antes y Yo Soy siempre el Eterno, el Inmutable que garantiza justamente con la inmutabilidad las promesas de Amor hechas a todos y a cada uno.

No falto a Mi Palabra, antes bien Soy la única Palabra, es decir el Verbo y como tal Mi voz produce efecto con sólo manifestarse porque es Vida increada, Voluntad del Padre y Amor del Espíritu Santo.

¡Oh, Mis amados la realidad que es viva y que supera todo y a todos, es que tienen de parte suya un tiernísimo Amante, cuya Sabiduría y Fuerza vence siempre a Satanás, al mundo y a sus incomprensiones; a todo.

Por eso pónganse de Mi parte puesto que los días pasan y su tiempo, el de ustedes, debe transformarse en eternidad de gloria.

Hija Mía, pídele a Mi hijo que cuando vuelvan a buscarlo con ese tipo de intrigas, les diga abiertamente que lo repitan frente tuyo, mirándote a los ojos. Esta persona ha destruido más de una vida deshonrándola.... Yo conozco a Mis ovejas y Mis ovejas conocen Mi voz, quien no la reconoce es porque no es de las Mías aunque se vista igual. ¿No lo entiendes? No importa, niña Mía, otro lo entenderá...

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Mismo día Jesús

CM 57: EL MÉRITO LO DOY YO

Busco almas, hija Mía, que no sean pusilánimes o que si lo son, tengan voluntad de creer que su debilidad no es obstáculo a Mi Amor, con tal que la reconozcan y la tengan en cuenta.

Sí, a veces Me sirvo de almas ya naturalmente dotadas, esto no es determinante porque los dones naturales son óptimos, pero limitados a las operaciones naturales y coadyuvan a Mi Gracia sólo con impulso a la acción humana.

Por lo demás, el mérito lo daré Yo, no a las acciones naturales sino a las sobrenaturales y será tanto, cuanto menor fue el aporte de la naturaleza.

Entonces, su condición, no debe producir aprensión, como si Yo no supiera cómo aceptarlos. Me basta una aceptación sincera, sencilla, para construir la obra maestra que quiero llevar a cabo. Ni es conveniente para ustedes conocer Mis intenciones, porque lo echarían a perder todo. Una fotografía devolverá la paz.

A la confianza, a la sumisión a su Dios y verán que todo se esclarece siempre

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Mismo día Jesús

CM 58: LA EUCARISTÍA, SACRAMENTO DE MI AMOR

(Luego irás eligiendo los Mensajes acerca de la Eucaristía y también los sacarán en una fotocopia aparte, porque son instructivos para el Congreso... Servirán inclusive para Seminaristas y novicias...)

Mi amada escribiente, quiero declararte cuánta predilección Me mueve al enviar a todos, pero más a quien Me ama sin reservas, este Mensaje de Amor con el cual diré, en parte cuán grande y cuán bello es el Sacramento del Amor: la Eucaristía.

Con la Confesión concedo el perdón, es decir quito las fealdades de sus almas y lo hago para que Mi Gracia entre a habitar en ustedes y se acreciente cada vez más. Pero tanto el perdón que ofrezco como la Gracia que participo, son actos preparatorios.

Siendo Voluntad del Padre honrar la Humanidad que le entregué en Mi sacrificio, es el Padre mismo quien dispone a las almas a recibirme. Se trata del Hijo predilecto y los miramientos que usa Conmigo son del todo incomprensibles para ustedes. También los alicientes que les participa están predispuestos por El a fin de que en la atracción sus voluntades se integren un tanto en la única Voluntad que Nos une, Trinidad y Unidad eternas.

Así es como la Eucaristía es el verdadero Sacramento de Amor porque ha nacido del Amor infinito del Padre hacia Mí y se manifiesta con la obra de Misericordia en ustedes... Para su provecho Yo Me doy a ustedes; sin embargo, la utilidad de las almas es consecuencia del Amor del Padre hacia Mí. Por eso el mismo Padre al amarme y honrarme, los hace partícipes de Mis méritos, Me da a Mí, oculto místicamente, pero muy presente en el Sacramento del Amor.

Oh queridas almitas que acuden al néctar que derramo de Mis altares y los suyos, si supieran qué grandioso hecho de Amor es la Eucaristía, no estarían pensando tanto en ustedes mismos. ¿Qué es la justificación y la dulzura de un alma que Comulga Conmigo, en comparación con el Honor y la Gloria y el Amor que Yo, Mi Padre y el Eterno Espíritu manifiestan hacia Mi misma Humanidad justamente con la Eucaristía?

Sí, el alma goza de Mí, pero piensen qué unión vibra en el mutuo amor que media entre Nosotros que nos deleitamos en glorificar una Humanidad, como puede deleitarse un Creador en su obra máxima.

En efecto, Mi misma Humanidad es la obra maestra de las manos de Mi Padre por la cual, aun sólo como Hombre El Me honra como se honra a Sí mismo... El Padre infinitamente bueno y tan olvidado de las ciegas criaturas; el Padre lleno de Mi Sabiduría y de Nuestro Amor, en Trinidad y Unidad, quiso y quiere una Humanidad a la par consigo mismo: ¡Oh, amen a este Padre, adórenlo, háganlo conocer a todos! En Mí Ha puesto Su Omnipotencia y Yo que fui Hombre como ustedes, como tú que escribes y como tú que escuchas, exteriorizo la Gloria y la Belleza de Mi Padre dándome en alimento a ustedes, pequeños, amados y deseados hermanos Míos.

Todo lo que es Mío es suyo: Soy suyo, sean Míos. Como Yo pertenezco al Padre, así ustedes Me pertenecen. Como Yo estoy unido al Padre, así ustedes deberán estar unidos a Mí y a El. Para esto He venido al mundo y para esto He pagado, si bien recuerdan.

Ahora díganme: ¿Qué dulzuras quieren todavía cuando vengan a Mí y Yo Me dé a ustedes en la Comunión? ¿Han entendido lo que pienso Yo del Sacramento del Amor? ¿Han oído cuáles son las intenciones de Mi Padre al dar y mantener en la tierra Mi Cuerpo, Mi Alma, Mi Divinidad?

Amados: pequeños y amados hermanos Míos, si no los amara tanto, ¿cómo podría hablarles así? ¿Hay un amor más grande? ¿Podría existir un Padre más bueno, más amoroso que Mi Padre adorado?

Les He dicho: Vengan, los aliviaré; pero al aliviarlos Me descubriré a ustedes gradualmente, hasta que lleguen a ser una sola llama, es decir hasta que sean el fuego que arde fuertemente en Mí. Sí, ustedes serán Mi llama y Yo amaré en ustedes, de manera divina, al Padre Bendito que, por Medio Mío Ha dado y dará a todos los hombres que quieran, la misma gloria y el mismo Amor que tiene hacia Mí.

Venite ad me omnes. Soy el Jesús que se abrasa y espera en el Sacramento del Amor.

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22 de abril de 1997 Jesús

CM 59: EL PARAÍSO ES VUESTRA META

Hijos Míos, la llegada gloriosa al Cielo del alma purificada y liberada, es motivo de alegría en cada uno de los innumerables habitantes felices que viven en Mi seno las alegrías de Mi Divinidad.

Todas las almas salvadas son alegría la una para la otra. Imagínense qué gloria experimenta un fiel que haya llegado al Paraíso antes que su Confesor o Párroco, los cuales, en cambio, están entre gemidos y ardiendo de deseo en el Purgatorio. Mi Bondad, habiéndolo dispuesto así, provoca entonces sentimientos de profunda gratitud hacia Mí y entre las dos almas que, finalmente, se ven, se reconocen plenamente, sin sombras ni dudas.

Muchos de estos encuentros He predispuesto para participar a todos Mis Bienaventurados regaladas alegrías. Sí, algún Sacerdote tardará en entrar al Paraíso, pero será esperado con amor por sus beneficiados, por los que recibieron sus absoluciones, sus instrucciones, Mis Sacramentos de Amor y Misericordia que confío a las manos, a las mentes y a los Corazones de Mis Sacerdotes.

¿Y por qué entrará al aprisco primero la oveja y después el pastor?

Se trata de algunos casos en los cuales el fiel ha ganado y se ha adelantado a su instructor y benefactor en virtud de un mayor esfuerzo puesto por el mismo fiel para cumplir Mi Querer. Por eso dije que puede darse el arribo de un Sacerdote al Cielo, saliendo del Purgatorio, al cual lo festejarán de manera especial las almas que antes fueron custodiadas por él en Mi Nombre... Gozo indecible y alegría toda divina que invade y sublima.

Entiendan bien, quiero darles una clara visión de cuanto les voy diciendo. Escuchen ahora a una de aquellas almas que acoge, justamente en este momento, para ustedes, a su Confesor en vida.

(Estaba asustada por la voz de otro hombre, distinta, mayor) No temas, pequeña, escribe.

"Oh, elegido de Dios, entra en el gozo sin fin. Aquí te espera y ahora te abraza el uno y Trino que tú predicaste y adoraste en la tierra. Ven, oh Sacerdote electo, ven a gozar de El, Sacerdote Eterno como tú, de El a quien inmolaste en los altares y diste en alimento a tantas almas y también a mí. Oh elegido del Padre, ven a adorar al Padre que te confió al Hijo que tú reconociste como Dios y Hombre entre tus manos, en ti y en tantos otros elegidos. Ven, oh, Sacerdote, divino Sacerdote, ven con nosotros a adorar al eterno amor que, en la vida inflamó con algunas centellas Suyas tu alma y otras a ti confiadas.

El Trino y el Uno te son deudores de muchos ofrecimientos que has hecho de Jesús inmolado en los altares. Ahora te dan el premio celestial de gloria que te corresponde por las Misas que has celebrado dignamente.

Oh, elegido que salvaste, con la Sangre de Jesús a tantos y tantos, nosotros que te esperábamos y ahora te festejamos. Tú nos has salvado, nos has absuelto, nos has soportado y muchas veces yo te he hecho ejercitar la santa paciencia con mis pasadas impaciencias, con dudas y con mis pasadas faltas de Fe. Mi amado, amadísimo y buen confesor, mira qué bella me ha hecho ahora Jesús.

¿Recuerdas cuánto trabajo pusiste por escucharme, por seguir las tortuosidades de mi mente cuando estaba arrodillado en tu confesionario? Ahora mira lo que Ha hecho Jesús en Mí por intermedio tuyo.

¡Admíralo a El, el eterno, invencible Amor, que se Ha servido de ti para glorificarme y que ahora se sirve de mi para glorificarte!

Ven, alma elegida, Sacerdote eterno, salvador y dispensador munífico, hijo predilecto del Padre, víctima predispuesta e inmolada junto al Cordero que tú inmolaste en la tierra. ¡Ven, oh, porta-estandarte del Santo Amor, del cual fuiste verdadero embajador!

¡Ven al seno de la Bienaventuranza eterna, a donde yo te precedí por la pura Bondad de Aquel a quien amamos y por las sonrisas de nuestra divinísima Madre, María bendita!

Yo tengo el alto honor de cortejarte e invito a todos ustedes, hermanos del Cielo a cantar alabanzas a este nuestro hermano, mi Confesor un día, hoy glorificado eternamente.

Sean bendecidos todos los Sacerdotes en la tierra y, con ellos sean bendecidos todos los verdaderos fieles de Jesús..."

El pequeño ejemplo que han escuchado, Mis amados, les sirva de estímulo para satisfacer santos propósitos.

Oren, oren, rueguen mucho por todos los Sacerdotes que están en el Purgatorio. Lo pido Yo, su Misericordioso Jesús.

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Más tarde Jesús

CM 60: OREN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Ahora vamos a hablar del Purgatorio y de su por qué. Es admirable, mucho más que toda imaginación humana, la espera de las almas purgantes. Ellas han dejado la tierra donde podían encontrar la manera de evitar el Purgatorio y saben que sólo de la tierra pueden recibir alivio y salvación de todos los sufrimientos del lugar de la Justicia purificadora.

Ustedes ignoran cuanto desean sus oraciones y cómo piden, sin que ustedes, distraídos como son, puedan advertir sus invocaciones.

Es un lugar de ardor, de ferviente deseo, de tranquilo sufrir el Purgatorio y quien se encuentra en él, volvería de buena gana hacia ustedes a sufrir enfermedades, duelos, contrariedades, incomprensiones, desilusiones, vejaciones y toda la gama de las miserias humanas.

Sí, aquel pariente o amigo, volvería de buena gana a la tierra y se apoyaría en el desamor de ustedes con tal de evitar las acerbas penas que ahora sufre por encontrarse en el lugar de la expiación.

Ahora les hablo así a ustedes que ya saben de estas cosas, no solamente para recordarles cual es su deber con Mis queridas almas que esperan, sino principalmente para advertirles que no pocos de los que oigan o lean estas cosas, dentro de poco o un poco más de tiempo, se encontrarán en las mismas condiciones en las que ahora se encuentran las almas purgantes, puesto que pasarán del lugar donde se puede evitar el Purgatorio futuro y sin más irán a hacer triste compañía en el lugar de la súplica y del ardor espiritual.

Por eso su Jesús les advierte que preferiría no ser su Juez o carcelero, pues quisiera tenerlos en seguida Conmigo en las delicias de Mi Divinidad. Pero es necesario que para alcanzar este propósito cada cual se esfuerce por cambiar la emoción interior en efectiva fuerza de voluntad y que los obstáculos no los detengan, sino que sean para ustedes verdaderos instrumentos para dar mayor arranque al camino interior hacia la purificación del amor.

Nada ni nadie puede estar delante Mío si no es puro y ésta es la razón de la existencia del Purgatorio: purificación de toda contaminación producida por el amor propio. Va un ejemplo que los ayudará.

Imaginen que tienen un hijo y le piden que vaya a conseguir unos helados. El obedece, por tanto merece aprobación y premio. Pero el acto de obediencia no ha sido puro sino interesado, porque en el camino el pequeño goloso prueba el irresistible helado. Así será alabado por su obediencia, pero tendrá una corrección por la falta cometida. ¿No podía esperar el regreso a casa para pedir un poco de aquel apetitoso helado? ¿Por qué tomarlo a escondidas, como si el padre no tuviera corazón para dar un pequeño gusto a su hijo?

Así es cómo y por qué los hombres separan continuamente boletos de ingreso al Purgatorio. Pero el que quiera evitarlo, escúcheme ahora que puede, porque después -si se salva- no puedo garantizarle los sufragios de aquellos a quienes vaya dejando en la tierra.

¿No ven cómo ustedes mismos son como fríos y de frágil memoria respecto de las almas en pena? Por eso decía escúchenme ahora, porque después quién sabe....

Aprendan y practiquen la obediencia para darme gusto. Les ruego, no prueben el helado si Yo no se los digo, porque si viven y actúan para darme gusto, Yo les prometo un salto espectacular de la tierra al Paraíso, sin el paso intermedio que saben.

Al Cielo todos; vengan al Cielo navegando en la pureza no sólo del cuerpo, sino más y más en la pureza del Amor divino.

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22 de abril de 1997 Jesús

CM 61: OREN CON HUMILDAD

Apruebo mucho la oración humilde, es decir la que se basa en su incapacidad de entender y querer lo que está bien, lo que Me agrada.

Todo lo que es humilde Me atrae, porque Mi Bondad infinita Me mueve a aliviar las miserias. En efecto, los saqué de la nada justamente porque Soy bueno y cuando digo de la nada, quiero decir el no ser. De manera que no era, pero ahora son. ¿Y qué son? Pues más que la nada y menos que el todo. No podían implorarme cuando no existían, pero deben hacerlo ahora que son y lo podrán hacer mientras sean y tengan una parte del todo.

Entonces, es bueno orar humildemente ya que al rogarme Yo Me difundo a Mí mismo, único y verdadero "todo" que es además el Ser increado.

No pienso en las vaciedades que a veces Me piden, pero miro atentamente si oran con humilde confianza y en cuanto a la acogida de sus oraciones, tengo por regla su bien. El bien de cada uno.

Ya saben que a causa de todo esto Soy objeto de blasfemias, incomprensiones, quejas y tantas otras clases de repulsas. Tengo el ánimo de soportarlos porque tengo el amor sin fin ni dimensión, el amor que sabe esperar, sabe guiar y que desde Adán hasta el fin de sus días, ha sido y será incomprendido.

Así, pues, pídanme, lo más que puedan y sin cansancio, alegres o tristes, no importa, porque todo pasará y lo que queda es el acto de humilde confianza que merece Mis premios.

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Mismo día Jesús

CM 62: HE MUERTO EN UNA CRUZ Y ULTRAJADO

Hijita Mía, mientras más reparas en lo meritorio que es aceptar toda clase de insultos de parte de Satanás, debes buscar más refugio en Mí, porque el mayor mérito es no poner atención en la obra del maligno sino para despreciarlo y, sin tenerla, sacar de ella motivo de refugio en Mí.

Si a veces es particularmente vejatoria la presunción del ángel negro del mal, es señal de que no le pertenecen a él, sino a Mí, porque él corre detrás de los elegidos y no ciertamente de sus secuaces. Por lo tanto es buena señal la persecución del maligno.

Pero el rebelde de los abismos es también inteligente y no se aprovecha del momento en que el alma experimenta turbación, para confundirla y arrastrarla.

¡Oh, elegidos de Mi Corazón! ¡Es una gran verdad lo que les espera acá arriba! ¡Crean en Mí y Satanás será derrotado!

Yo He sufrido por ustedes y He muerto como en aquel tiempo morían los malhechores, en una cruz y blasfemando. También blasfeman contra ustedes cuando se inmolan en su cruz. Y justamente el negro tizón es el que blasfema contra ustedes y también contra Mí porque se siente reventar por la rabia sumamente feroz que lo devora, al verlos muy unidos a Mí en la cruz salvadora. No le teman, porque él Me teme a Mí....

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22 de abril de 1997 María

CM 63: QUIERO QUE TODOS ME RECONOZCAN COMO MADRE

Amado hijo, Soy Yo que te hablo desde el Cielo, Yo que te comunico Mi llama y que tú recibes como cumplimiento de la solemne promesa de Mi Jesús. Hijo Mío aprecio tus sentimientos, de los cuales brota la belleza del Amor que has recibido: sí, trátame sólo como a tu Madre, como a la que te engendró y que quisiera solamente amor de hijos, no obsequio de súbditos.

Soy la Reina, pero mientras Mi Corazón sabe amar como la Madre más sublime, no puedo ciertamente hacer de Reina con Mis hijitos. Haces bien, oh amado hijo, haces bien en tratarme de Madre: más aún, quiero que todos Me reconozcan como Madre y esto basta para ellos y para Mí. El reino que poseo es grande, se extiende sobre todos y sobre todos, pero para Mis hijos soy la Madre y no deseo otra cosa. ¿Y acaso la Madre no es la Reina de la casa? Lo es, pero ningún verdadero hijo la trata como Reina, porque en el afecto filial hay mucho más que en la reverencia del súbdito, es más atento el corazón de los hijos con la mamá, que el de los súbitos con su Reina.

Hijo Mío, acelera tus latidos por Mí. Tú estás sentado en Mi carro triunfal, tú no Me sigues de lejos a Mí, tu querida Madre, como hacen los hijitos que se juzgan Mis súbditos; no, Mis verdaderos hijos se ponen a Mi lado, están a Mi alrededor, Me miran de cerca, no de lejos.

Quienes Me aman siquiera por los sacrificios que He hecho por ellos, miran en Mí a la Madre, grande en amor y poderosa más que toda reina. Saben como verdaderos hijos que no Me agrada estar lejos de ellos, lo saben y por eso Me contentan, Me hacen fiesta alrededor, Me besan las manos con las cuales hice el pan para Mi Jesús y su Jesús.

Cuánto Me complace leer en los ojos de Mis hijos la alegría de estar cerca de Mí. Tal vez quienes Me tienen por una gran Reina y no Madre al mismo tiempo, llevarán a mal el saber que todas Mis preferencias van a los hijos que He dicho antes, no se sientan mal, también para ellos tengo un corazón de madre y por este Mi afecto quiero más que Me comprendan, que se acerquen.

No niego Mis caricias a ninguno de Mis hijos y Mi Corazón está dividido en partes iguales entre todos.

Crean por lo tanto y vengan a Mí libres, ligeros, afectuosos. Tengo las manos llenas de dones para los que balbucean: "mamá" y para los que con facilidad Me llaman Reina. Tengo tantas Gracias que darles también a ellos, tantos besos que imprimir en sus mejillas y, sobre todo, quiero que aprendan a conocer que ninguna reina que sea también madre, puede estar entre sus hijos sin abrazarlos.

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23 de abril de 1997 Jesús

CM 64: QUIERO SALVARTE

Hijita, Misionera de la Eucaristía, a ti te hablo y a través tuyo al mundo, a esta humanidad que empieza a padecer los estertores de la agonía.

Si volviese a vivir en la infinita soledad de los hombres, podría demostrar a cuantos se interesen en Mí, que Yo todavía estoy lleno del mismo amor que Me hizo víctima de todos. Sufriría en silencio, pero gritaría al mundo qué graves injusticias comete contra la Paternidad divina que quisiera salvarlo para siempre.

Doy Mensajes y Mensajes, todos llenos del mismo amor, casi olvidando que el hombre Me olvida. ¿Qué debería pensarse de Aquel que no se ensaña contra tantos desamorados y que mantiene con el hombre el pacto de amor que el hombre mismo ha violado? Por esto Soy olvidado, porque uso el Amor y los hombres -en su mayoría- no recuerdan cuánta aflicción tuve por ellos. Si Mi amor pudiese tener término, sería el fin de todos, nadie escaparía a la muerte eterna.

Soy como el guía de un ciego que se apoya en él sin reparar en su presencia mientras lo acompaña y lo hace apoyarse en su brazo. Al ciego le parece ser uno con su guía y tiene estima de él porque de cuando en cuando siente que le falta. Así Soy Yo: guío a los ciegos por todos los caminos y los hago recorrer gran parte de su vida apoyados en Mí. Por eso no Me ven, porque son ciegos, completamente ciegos.

Sin embargo, si alguna vez retiro Mi brazo; hago que falte Mi apoyo y llegan las dificultades, los gritos, los lamentos. Pero Yo vigilo, veo los movimientos de Mis ciegos y proveo a tiempo para que no caigan en algún tremendo foso. Y el ciego no lo sabe, no lo ve y así no me tiene por bueno, más bien forma de Mí un concepto muy errado del cual podría depender su ruina.

El hombre está en el centro de Mis atenciones y Me importa mucho más que cualquier otro ser, mucho más que todo el mundo creado, pero irracional... Por la vida de un hombre, por su verdadera felicidad, estoy en movimiento Yo mismo que lo He creado; en tanto que por la vida de los seres irracionales, no es necesario tanto cuidado Mío, basta con que obre Mi Voluntad. Actúo también en ellos pero de modo diferente, porque la pura materia y los animales terrestres son simples, privados de la luz superior concedida al hombre.

Verdaderamente, al hombre le hace falta mucho cuidado de Mi parte y lo tengo con mucho amor, nunca satisfecho de lo que obtengo, viendo qué poco Me sigue en tantas ternuras Mías.

Si el hombre ciego viese cuanta bondad acompaña las acciones de su guía, aún sin advertir su presencia, estaría seguro, confiado en Mí. Pero, ¿qué ve el hombre? ¿Qué puede entender de Mí?

Esta es la razón de Mis contínuas insistencias, de Mis Mensajes, los cuales están siendo escritos en su totalidad a fin de que se manifieste Mi amor, no por otro motivo.

¡Qué dura es esta criatura Mía que tarda en reconocer en Mí el amor como primer motor de todo cuanto le envío o le niego! Pero si tú, oh, hombre, eres ciego, ¿cómo pretendes entender lo que Yo estoy haciendo por ti? ¿Cómo presumes poder juzgarme si a duras penas percibes (y porque te hice consciente) los desvaríos de tu cerebro? Pero ni siquiera esto comprendes bien, porque no conoces el origen. ¿Y esperas conocer al que te guía sin ni siquiera conocerte a ti mismo?

¡Cuánto mejor sería que tú dejases de razonar y te movieses a tomar nota de tu gran impotencia, de tu total ceguera! Yo no deseo grandes vuelos de ti, Me basta que conozcas tu gran lodazal; que viéndote fangoso, te estés asimismo quieto, conociéndome como tu auxiliador y benefactor generoso. ¿No crees que Yo tengo razón en enseñarte estas cosas? ¿Y por qué querrías escoger tu camino como si Yo no lo viese todo, hasta el fondo?

Me has creído al principio, Me has alabado y también bendecido: ahora, ¿Qué quisieras hacer? ¿Pasar al desprecio? Y, entonces, Ya no Soy Yo Quien te protegió, te atrajo y te llamó? ¿Ya no Soy el Padre que te abrazó? ¿No Soy Yo el que te hizo vivir las horas más felices de tu vida, en las cuales olvidaste el pasado y soñaste en el porvenir?

¿Ya no soy Yo El que te atrajo fuertemente al Amor, el verdadero, el del Cielo? ¿No Soy tu amor siempre suspirado y todavía no alcanzado en la posesión feliz? ¿Y por qué? Yo Soy siempre El que tú no conoces o, si quieres, el que se ha hecho conocer por ti muy limitadamente.

Si las pruebas te cansan, si interviene el abatimiento, no te quedes dudoso y titubeante. He tomado los instrumentos del Cirujano porque debo extirpar un voluminoso pólipo que se aferra estrechamente en torno a tu alma: hasta ahora le había cortado los miembros y siempre ha tratado de volver a crecer como antes. Ahora tengo que amputarle la cabeza monstruosa, para que ya no tenga movimiento en ti: es lo que Estoy haciendo y tú no lo sabes.

Te aferras a mil excusas, buscas muchas cosas; tú mismo, oh hombre, eres tu peor enemigo: sin embargo no querrías escucharme... ¿Qué sería de aquellas cosas o aquellas personas si estuvieran confiadas sólo a ti? ¿Sabrías cómo mantenerlas o protegerlas? ¿Y en el pasado cómo te comportaste?

Deberías recordarlo tú, que has vivido rodeado de muchos leones rabiosos. Deberías recordar que los bocados con los que has nutrido a las fieras que te rodeaban, no han servido para otra cosa que para robustecer sus fauces, las cuales hubieran podido despedazarte con más fuerza que antes, justamente por aquellos bocados que tú pudiste darles.

¿No te has dado cuenta? Piensa en ello, es así. Y más todavía, así sería si Yo te abandonase; pero no tengo corazón para hacerlo porque, te he dicho, Yo veo hasta el fondo tu camino y conozco ya todo lo que podría sucederte.

Déjate conducir, oh ciego amado, déjate guiar; aun en el misterio una cosa es muy cierta y tú lo sabes: ¡Yo te amo infinitamente; verdaderamente quiero salvarte!...

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24 de abril de 1997 Jesús

CM 65: LA CRUZ PREPARA SU SALVACIÓN

Hija Mía, los días de la contradicción son los que el hombre cree los peores, mientras que Yo Sé que son los mejores días que les concedo. En efecto, el hombre habla de sus reveses con amargura, como si Mi amor hubiera agotado sus propios atractivos para dar, al pobre hombre ciego, testimonio de afecto.

Y así, hablando con amargura de penas que ha experimentado o de cosas que han salido mal (así dicen y piensan ustedes, pobrecitos), no se hace otra cosa que reforzar el espíritu del mundo, el amor propio, mientras que el amor por Mí, en quien lo posee, pierde fuerza, oculto como está en un rincón del alma.

Quiero hoy recordar a todos cuán preciso fui al recomendar el ejercicio de la propia contradicción y cómo lo anuncié al mundo haciéndolo preceder y seguir en Mi experiencia personal.

Pero en nada aprovecha ablandar los oídos de los hombres: son insensibles y reacios como si quisieran una religión sentimental y en modo alguno razonada y estrictamente lógica.

Mirarme crucificado y compadecerme es ya algo, pero mírenme más como ejemplo, como modelo... Yo sé que les causo pena enclavado en la Cruz, sé cuántas lágrimas han derramado por Mí pensando en Mis dolores y les Soy agradecido. Pero quiero más, tanto más de ustedes que Me aman, quiero que se sientan clavados como Yo en el ejercicio de la santa y preciosa contradicción. Si están crucificados Conmigo, pueden creer que Me aman realmente, mientras que si no se ejercitan en estar en cruz, su amor, sus lágrimas podrían inclusive acabarse.

Mis clavos han sido el único punto de contacto con el mundo, pero sobre ellos Yo estaba levantado entre el Cielo y la tierra. Esto es lo que deben hacer los clavos que les mando Yo tan amorosamente; sí, son ellos los que deben mantenerlos elevados hacia el Cielo y ellos mismos deben unirlos al mundo, lo demás no les concedo porque no los ayuda.

Síganme, aprendan, Yo Soy todo suyo cuando se contradicen, no crean que los dejo, no se engañen porque Yo estoy con ustedes eficazmente.

Ahora tengo el Corazón gozoso, pero antes Mi Corazón estaba enfermo de Amor por ustedes y experimentó mil ansiedades, muchas opresiones por ustedes; pero estaba seguro de que Me seguirían y por eso experimenté también alegría en la tierra.

Denme esta felicidad, porque Yo Soy muy feliz al verlos ricos, así como Yo era riquísimo en contradicciones y penas. No Me digan que siempre Me muestro patético, no, Yo procuro sólo sus intereses, pienso en su bien e insisto porque encuentro mucha resistencia y mucha incomprensión.

Denme otra mirada en la Cruz y vean cómo Yo estaba suspendido, pero apoyado en Mis clavos. También ustedes estarán suspendidos al contradecirse y también apoyados en los clavos de sus contradicciones.

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24 de abril de 1997 Jesús

CM 66: EL GRANO DE TRIGO DEBE GERMINAR

Hijita, no te asustes cuando te digo que salgas a hablar. ¿Por qué temes? Palabras de fuego y verdaderamente eficaces resuenan en los labios de quien Me ama y mientras más Me ama, más dulce y atractivo se hace su lenguaje.

¿Qué piensan que atrajo a los hombres hacia Mí? Fue la dulzura más que los Milagros; fue el Amor más que la doctrina. Por eso te hablo de amor y de amor te nutro.

Es ya tiempo de que, lo que tienes oculto, alce llama y encienda. Es hora de que las tinieblas reciban la luz que He puesto en ti, no sólo para ti... Pequeña, más que tu soledad y retiro, debes amar a Mis amigos y hablarles de Mí. Sí, debes comprender y te haré comprobar que el grano de trigo debe germinar porque si es ablandado bajo la tierra y deshecho, estará listo para salir a la luz del sol.

¿Renuencias? ¿Quejas? Las tienes ciertamente, porque temes el engaño, la crítica de los cercanos. Mi voz resonará igualmente en ti y serás escuchada. No temas. Todo está dispuesto y llevaré todo a su cumplimiento. Vanamente te afliges por tu dorado escondite, porque a Mí Me agrada que salgas fuera.

No hagas comparaciones, porque Mi elección, es cierto, no tiene una razón sino en Mi complacencia, a la cual espero que sacrifiques tu gusto.

Si recuerdas esto, llegarás a ser intrépida y obediente como no imaginas y Yo Me comportaré contigo y con quienes te escuchen, como sólo quien ama podría comportarse.

¡Almas! ¡Más almas, más corazones! Tráeme aún, a todos los que te vaya indicando.

Yo te ayudo, tú ayuda a tus hermanos.

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24 de abril de 1997 Jesús

CM 67: MI QUERER Y MI PENSAMIENTO SON MIS LEYES

El origen y la metamorfosis del mundo, que al desarrollarse ha conservado todas las propiedades del fuego y del agua, pero hacia formas más perfectas de vida, representan la creación que hago de las almas y de los cuerpos. Limitando la consideración a las almas, quiero hacerles observar que también ellas provienen del fuego como principio vital.

Eso es, ustedes ya lo saben. Mi Espíritu que es esencialmente Amor, es el horno en el cual siempre se desprenden nuevas almas, exactamente como las chispas de fuego material. Por eso son partículas Mías, porque proceden de Mi fuego y están hechas de fuego.

Cuando el hombre y la mujer anhelan casarse en la juventud, necesariamente exteriorizan el poder primigenio relacionado con Mi creación por la cual toda chispa tiene el poder de crear otros fuegos.

Quien no Me conoce se detiene titubeante y tímido, pero el que da valor a Mi Querer se siente honrado de participar Conmigo en el acto creador.

Sin embargo, tan alto honor, tan alta misión constituye el tropiezo más grande de las criaturas que rivalizan por abajarse al estado animal. Y ahí están Mis mandamientos, Mis prohibiciones. Ahí están la moral, los códigos humanos, los llamados códigos de honor y, en consecuencia, los pecados, los delitos, las vidas rotas, las víctimas culpables y las inocentes; la medicina, la crónica, el subterfugio, los crápulas y también las ciudades castigadas, las naciones despedazadas y el infierno lleno, lleno de almas que se descarriaron y se obstinaron, hasta rebelarse para siempre contra Mí.

De manera que, lo ven, muchos de los que querían acercarse, unirse, honrarse de Mi acto creador, a causa de su ciega, necia comprensión del estado en que los He puesto, se arruinan en esta vida y en la otra para siempre.

En esta vida se intenta cambiar de objetivo abandonando al que se cree que constituye una contrariedad demasiado fuerte por desear permanecer unidos. Error y grave, porque la incomprensión de quien ya se amaba, es efecto de la distorsión de mi Querer que abandona a quien pisotea la ley de la creación.

Pero en la vida que no pasa, no hay cambios o divorcios, más aún no hay siquiera deseo de paternidad o maternidad, porque allá en el infierno, oh hijos Míos, el sentimiento es uno, uno el ardor que quema sin jamás destruir a quien lo posee, y es el odio a Mí, a sí mismos, a todos.

Yo creo, pero el hombre quisiera destruir Mis obras con el pecado y en esto consiste la lucha que sienten, ya que Soy Yo justamente el que Me opongo a toda forma de evasión de las leyes eternas que He puesto.

Les hablo de esto para que también bajo este aspecto particular puedan encontrar pronto y ya expreso Mi pensamiento y Mi Querer. Sí, porque dentro de poco todo el aparato del infierno deberá derrumbarse en la tierra y el hombre se sentirá turbado por el temor... Aun entonces tendrá todo a su disposición, porque son muchos años que voy preparando todas las cosas para los tiempos que han de venir...

Todo nuevo, hijos Míos, todo nuevo; basta con el error...

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25 de abril de 1997 Jesús

CM 68: EL MUNDO ME ACOGIÓ ATENTANDO CONTRA MÍ

Mi amada Secretaria, preguntas por qué no tienes Mis llagas, Mi corona de espinas... No preguntes nada, aprende a aceptar Mi Querer... Pronto tus trabajos de oficina aumentarán, tendrás que preparar pláticas y casi no tendrás tiempo para escribir. ¿Acaso no estoy en ti?

Todo esto es muy importante. Para que esta copia salga impecable, debe estar concluida pronto y ¡aún debo decirle tantas cosas al hombre!... Nada nuevo, nada que no esté en el Evangelio, pero actualizado, para la mente incrédula del hombre de hoy, que cree poder controlarlo todo. No preguntes, acepta con amor lo que te doy.

Víctima universal, en cuya comparación toda otra víctima es casi nada, fui puesto en el mundo cuando la ceguera de los hombres era igual a su miseria. El que debía sostener el edificio había sido enviado justamente mientras el edificio mismo vacilaba pavorosamente. Así hebreos, latinos, pueblos civilizados, vieron la Gracia de Dios envuelta con míseras vestiduras: una Humanidad menesterosa, maltratada y muerta por los que debían reconocerla y acogerla. Preparé al mundo con la expectativa de un suceso grandioso de un enviado especial, de alguien que llevase salvación y, apenas llegado, por Mi causa mataron a niños inocentes. Así Me acogió el mundo, es decir, atentando contra Mi vida y si no logró entonces, logró después de algunos años el infame propósito de darme muerte.

Fui víctima del mundo, víctima sería también hoy, si nuevamente fuera enviado al mundo. Hoy como ayer, el hombre mata a los que son sus salvadores y si no los mata violentamente, sabe matarlos lentamente, clínicamente, pero no menos culpablemente que entonces.

Yo quise dejarles memoria de Mi Sacrificio para prolongar los efectos saludables en el tiempo de hoy y en el futuro, hasta proyectarse en la eternidad. Ciertamente, fue necesario que Mi muerte fuese místicamente repetida hasta el fin de los siglos y esto para exclusivo provecho de los hombres. ¿Cómo no se percatan que en el mundo ha quedado la renovación del Sacrificio que consumí en el Calvario? ¿Por qué asisten distraídos y fastidiados a la renovación de la Pasión?.

Sé que esto se debe a que los hombres han olvidado quién es su víctima y cuánto sufrió por ellos. Se ha infiltrado la aridez en los espíritus a causa del desamor y esto ha justificado el desinterés de los hombres. Pero justificado no delante Mío, sino únicamente en las pobres cabezas de criaturas ingratas.

¡Una Misa! Pregunten a un Ángel qué es una Misa y él les responderá con verdad: entiendo qué es y por qué se hace, pero no comprendo qué valor tiene. Un Angel, miles de Ángeles, todo el Cielo, saben esto y piensan. Y ustedes... ustedes, a quienes se ha dado el beneficio, ¿no quieren reflexionar en él?

¡Piensen que el Sacerdote que Me llama a sus manos tiene un poder que no le He concedido ni siquiera a Mi Madre! Reflexionen que si en lugar del Sacristán, sirvieran al Sacerdote los más excelsos Serafines, no serían suficientemente dignos de estar junto a él. Pregúntense si, no obstante la grandeza del don que les hago, son aún dignos de estar en la Misa pensando en otra cosa que no sea Yo...

Lo justo sería que humillados y agradecidos palpitasen en torno a Mí y con toda el alma Me ofreciesen al Padre de las Misericordias. Sería justo que consideraran el altar no porque lo han hecho los hombres, sino por lo que vale, dada Mi Presencia mística pero real... Miren la Hostia, en la cual toda especie está anulada y Me verán a Mí humillado por ustedes. Miren el Cáliz en el que Mi Sangre vuelve a la tierra rica como es de toda bendición. Ofrézcanme al Padre, no olviden que por esto Yo vuelvo a ustedes.

Si les dijeran: vamos a Palestina a conocer los lugares donde Jesús vivió y donde murió, su corazón saltaría de gozo, ¿no es cierto? Sin embargo el altar al cual Yo bajo ahora es más que Palestina, porque de ella partí hace veinte siglos y al Altar vuelvo todos los días vivo, verdadero, real, aunque oculto, pero Soy Yo, justamente Yo que palpito en las manos de Mi Ministro. Yo el que vuelvo a ustedes, no simbólicamente, ¡oh no! Sino verdaderamente, les digo una vez más: ¡verdaderamente!

¡El ojo humano que quiere ver, qué grosero es y cuánto daño causa! Yo les He dado un ojo más agudo, más penetrante, hagan uso de él y verdaderamente verán a Quien hoy les habla, que hoy les recuerda su Sacrificio y que hoy y mañana quiere incendiarlos de amor.

¡Getsemaní, Calvario, Altar! Tres lugares de los cuales el último, el Altar, es la suma del primero y del segundo; son tres lugares pero es Uno solo El que encuentran ahí.

¡Almas Mías! Hago todo lo que Mi Sabiduría sin límite Me dice, para que queden cautivos en los dulces lazos de Mi amor. Les digo todo lo que puede ayudarlos. Pues bien, si reflexionando en Mí sienten que alguna centella de fuego sale de sus corazones, diríjanla allá donde Yo Me apoyo, donde Yo regreso: al Altar Santo desde el cual los llamo.

Lleven sus corazones a aquel Corporal santo que sostiene Mi Cuerpo; sumérjanse, oh almas amadas, en aquel Cáliz divino que contiene Mi Sangre. Allí el amor estrechará al Creador, al Redentor, a su Víctima. Allí celebrarán Mi Gloria en la humillación infinita de Mí mismo.

Hijos Míos, vengan al Altar, mírenme, piensen intensamente en Mí...

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26 de abril de 1997 Jesús

CM 69: YO HAGO DE IMÁN EN TUS ADVERSIDADES, SÍGUEME

Hija Mía, entre las cosas con que te ofuscas, está todavía la ceguera acerca de Mi Santo Querer respecto de tus familiares y amigos. Lo haces porque no ves más allá de tu cerebro cuando Yo no te doy luz para entender la situación de cada uno de esos familiares y amigos.

Si te afliges porque no tienes nada que dar en bien de ellos, lo haces presuponiendo que deberías poder hacerlo; pero no siempre te es posible y así, es claro que Yo te niego algo por un motivo que tengo.

No estás entendiendo del todo, voy a explicártelo mejor. Si tus parientes se enferman, querrías encontrar en seguida el medio para curarlos; si descubres algún defecto, en un segundo quisieras que te escucharan para quitar ese defecto. En consecuencia, vas desconfiando de Mí, vas averiguando si es culpa tuya el que sucedan ciertas cosas desagradables y está bien reflexionar en esto. La confianza nunca está demás, el buen ejemplo es siempre poco: deben crecer con confianza y buen ejemplo y entonces estarán mejor de alma y cuerpo.

Entiéndelo, no Me disgusta tu lamento porque es sincero, pero quisiera que tu debilidad se acomodase a Mi Providencia, tal como lo haces contigo misma, con tus necesidades. Yo quiero lo que quiero y sé por qué lo quiero. Tú debes querer Conmigo, sin fatalismos, sino adhiriéndote plenamente a Mi Voluntad.

Tu pena, en esos casos, es preciosa... Toda pena es como una esencia muy intensa, pero extremadamente ligera y debe permanecer encerrada en el ánimo, porque si se quita la llave que la tiene firme, se evapora en el aire y se pierde, es decir la pierde tu espíritu.

Entonces, debes querer lo que Yo quiero. A este propósito Yo hago mover alrededor tuyo cosas y hombres a fin de que en la contradicción te aferres a Mí y te consolides en la Voluntad Divina. Recuerda que el imán atrae al hierro cuando este se magnetiza bajo su acción. Pues bien, Yo hago de imán en tus adversidades y las de todos, no con dulzuras -que también hay tiempo para esto- sino a través de amarguras, disgustos. Estos, por sí mismos, producirían el alejamiento de las almas de su Dios, pero aquí está el singular poder de Mi Amor, transformar en atracción lo que de por sí produciría alejamiento.

Es sólo la invisible, la insensible intervención Mía en sus voluntades la que genera la atracción necesaria para mover al alma a aceptar el disgusto a dejar lo agradable. Y lo hago de modo que ni tú, ni los otros lo entiendan. ¡Ah, si se entendiera esto, si se viera lo que Yo hago, qué diferente sería el mundo y cómo Yo sería amado! En cambio hago que la criatura crea que hace todo por sí misma pues con esta creencia debe empeñarse en aceptar desconsuelos, desolaciones, penas, confusiones, desprecios, enfermedades, discusiones, en una palabra: contradicciones.

Te lo digo Mi amada, deja que te lo diga, porque te amo, deja que Yo disponga todo por ti. ¿Quieres el Amor?, es justamente lo que estás recibiendo. ¿Quieres que Yo sea seguido? Entonces sígueme tú misma, porque si Me sigues enteramente, detrás tuyo vendrán muchos. Lo quiero, absolutamente lo quiero, no Me pidas nada sin haber reflexionado, porque a quienes cumplen Mi Voluntad, les doy poder de impetrar y de obtener.

Son tantos los que Me piden documentos de perfección y tantos dan contra este escollo retornando al mar de sus desarreglos. A muchos encamino Yo al conocimiento de este misterio y pocos lo pueden comprender porque apenas Me pongo a la obra por su bien se estancan: apenas lanzo su barquilla a las olas, Me gritan: Señor, ¿no ves que nos anegamos, no te importa que perezcamos? ¡Cuántos "Pedros", cuántos desdichados!

Por lo tanto, quiero obtener tu plena confianza, la plena aceptación de tu parte. Yo no Me desmiento, permanezco firme en todo lo que te He propuesto desde un principio: ¿Cómo puedes hacer Mi Voluntad si Yo no Me opongo a la tuya? Siempre harías la tuya y siempre quedarías en ti misma, ¿no es cierto?

Por eso aprende la lección, asimila bien Mis Palabras y recibirás el Amor que buscas. Si Yo estoy contigo, si estás siendo juzgada por hacer Mi Voluntad, ¿qué puede importar que X, X, X, y X se molesten o dejen de enojar? Nunca vas a contentar a todos, te lo He dicho antes, entonces, ¿qué tratas de arreglar? ¿Por qué no confías más en Mí? Yo Sé lo que acerco o alejo de ti.

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Después del rezo del Santo Rosario Jesús

CM 70: QUIEN ME SIGUE NO SE EQUIVOCA, LO PRESERVARÉ DEL ENGAÑO

Niña Mía, Estoy aquí presente y dilato la ola de tus pensamientos siguiendo Mi designio predispuesto desde la eternidad.

No has logrado sacar de ti esos dolores. Quiero que lo hagas, por ti misma. Dices que Yo, si quiero, puedo quitártelos en un segundo... Vamos a conversar un momento, ¿Me quieres? Siente Mis manos sobre tu cabeza.

(Siento un calor y como si se electrizaran mis cabellos )

Entonces escribe. ¿No crees que en realidad deberías preocuparte si el mar estuviese en demasiada calma? Los obstáculos que encuentras en vez de disminuir la fuerza de la ola que te envío, sirven de estímulo a tu pobre humanidad.

Tú, sintiendo en ti misma la lucha entre Mi luz y tus tinieblas, te ves obligada por Mí a averiguar cuál es Mi rayo. Para no confundirlo con tus oscuridades, continúa examinando a la luz de la fe, con el auxilio del razonamiento y encontrarás lo que Yo quiero darte. No siempre experimentas dificultades y está bien que sea así, pero cuando se presenta el obstáculo está siempre atenta para que no aventajen las tinieblas.

Quien Me sigue así no se equivoca y ciertamente Yo le preservaré de cualquier engaño. Quiero darte un ejemplo. Cuando una viejecita trabaja junto a su lana para hilarla y hacer el ovillo, no debe pensar en más si quiere mantener el hilo que está enrollado, pues si no, se rompe y tiene que volver a empezar el trabajo. Tú, si quieres devanar el hilo de la Sabiduría divina, debes poner mucha atención para no tener que comenzar de nuevo el trabajo. Es verdad que muchas veces te presento una lana basta, pero no cuides del aspecto de la apariencia de cuanto te doy. Si hilas atentamente, obtendrás un magnífico hilo de pensamientos divinos.

Así te induciré a conocerme más y harás un óptimo trabajo. Pero pongamos el caso que se enrede tu madeja: ¿qué debes hacer?, ¿acaso destruir con algún tirón tanta fatiga? No, habrá necesidad de paciencia, paciencia. Esta es tu condición y en ella debes sacar provecho. ¡Oh, cuánto Me agrada verte tranquila en torno a Mi huso divino! ¿Entiendes? A Mí Me agrada, no te fijes si es igual para ti. Cuando hayas aprendido a hilar con paciencia te pondré al frente de una hilandería que proveerá de sus productos a blancos y amarillos, allá y aquí. Verán todos la marca de fábrica, conocerán la procedencia de lanas tan bien hiladas por quien quiere seguirme por amor.

Amada Mía, Yo Soy el Cordero que te doy Mi lana porque debe calentarse tu alma y muchas otras...

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27 de abril de 1997 Jesús

CM 71: MIREN A MARÍA SU MADRE, MODELO

El glorioso Cuerpo del que tomé Mi humanidad, tuvo tanto esplendor en el Cielo que, a su aparición, los Ángeles, los Santos todos, no obstante su propio esplendor personal, eran como pequeñas estrellas en comparación del Sol. María, Mi Madre, sublimada y coronada de Gloria, subió al Cielo cual nueva Eva, santificada por el Espíritu Santo y coronada por el Verbo, por Mí que tomé forma en Ella y de Ella. Dicen que es la Reina del Cielo y Reina de la tierra; dicen que es supremamente bella entre todos los Santos y es así. Dicen asimismo, que nadie en Su comparación es grande, sino Yo que la hice y así es. ¿Pero qué significa: Reina, Santa y grande, si todo término humano es pequeño para Ella?

Quién conoce la grandeza del mar, con dificultad habla de ella, en tanto aquel que está en la tierra y ve el mar o lo imagina, no llega nunca a exaltar su grandeza y su belleza y, por eso, repite muchas veces los mismos términos.

Desde la tierra, con la fe y con Mi luz particular, vislumbran la grandeza de Ella, pero es como si a un niño se le ocurriese medir el mar del que no ve los confines ni imagina la profundidad. Y así el niño repite que es grande el mar y que toca el Cielo, que es hermoso, que le gusta y demás, pero se queda con su conocimiento limitado.

Ustedes son los niños de la tierra que miran a María, su Madre y modelo. La miran extasiados y a alguien se le agotan las palabras en la boca ante tanta dulzura que experimenta en pensar en su Madre, en Mi Madre.

Yo que les hice el don de Ella y que la amo sin que puedan colegir con cuánta intensidad, Estoy contento de que piensen en Ella, a tal punto que en verdad Soy Yo mismo el que actúa en cada uno de ustedes para hacer que amen el tesoro que Me He formado. Por eso hago que lleguen a ser Sus verdaderos hijos y por lo mismo Mis hermanos.

Pero quiero decirles que, al hacerlo, no quisiera que se engañen pensando que basta con mirar el mar desde la tierra para conocerlo siquiera un poco. No, no puede bastar. Si quieren conocer a María deben subir a la barca Conmigo y remar juntos, para cerciorarse, con sus ojos, de que más allá de su propia imaginación, vive una realidad de veras grande en María. No podrán volver a tierra tan pronto, si quieren conocerla un poquito.

Pues bien, remen, remen. ¿Qué quiere decir remar? Sencillamente: hundir el remo en el agua y empujar su barca. Remar en dirección a María quiere decir sumergir la propia fuerza en Ella, navegar sostenidos por Ella, fatigarse en unión Conmigo para captar, pero lejos de la tierra, la salsedumbre que emana del mar sin fronteras que es María. Respirar de Ella, vivir de su fruto, es decir de Mí mismo que de Ella vine a ustedes.

Hijos Míos, vayan hacia Mi Madre, adelante a la meta que les He asignado, sobre las aguas bellísimas que les prepara Ella misma: Mi Madre, su Madre.

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28 de abril de 1997 Jesús

CM 72: YO CULTIVO CON CUIDADO AMOROSO MI JARDÍN

Hijos Míos, las categorías en que se subdividen las almas son varias, como variada es la obra del jardinero, de flor a flor. Algunas salen de Mis manos bastante adelgazadas para llegar a ser flores radiosas; a otras las pongo en el mundo en estado de bulbos para ser plantadas muy al fondo de la tierra y otras son hechas para recibir, en el transcurso de la existencia terrena, el injerto que las transforma. No hay alma que sea igual, todas difieren por muchos aspectos y diversas particularidades.

Quiero decirte que Yo cultivo pacientemente Mi jardín, regándolo con Mi misma Sangre; Yo dedico a cada alma el cuidado amoroso que es propio del Creador. A veces pongo soportes para las almas endebles, las consolido sabiamente y no dejo de ver que para cada una de las almas que Creo hace falta una asidua vigilancia.

¿Pero de qué sirve explicar? ¿quién cree en Mi Palabra? Me llamo jardinero, Me llamo Pastor, Me llamo Buen Samaritano y sin embargo después de un primer momento, el hombre lo olvida y vuelve a sus desatinos, como antes o peor que antes.

Quisiera hacerlos como girasoles que se vuelven continuamente al sol; quisiera transformarlos tanto que los haga palpar con la mano, hora por hora, que Mi cuidado es continuo y amoroso de veras. ¡Cuántas lágrimas Me Ha costado la incomprensión de ustedes, cuántas penas Me Ha causado su dureza! Sin embargo, quien cree en Mí no se engaña, quien experimenta Mis Palabras no se arrepentirá de haberme creido. No obstante, trato con ustedes como con queridos, amadísimos pequeños en los brazos de una madre. No Soy Yo quien les mezquino Mis cuidados, pero ustedes son avaros Conmigo; ¡Yo Soy todo para ustedes y ustedes son tan poco Míos!

Les hablo sin siquiera reprocharlos, pues conozco el temor que produciría en ustedes Mi voz. Pero díganme, ¿si no Me fueran tan queridos, podría seguir siendo tan dulce? ¿Cómo podría soportar sus desaires si no los amase entrañablemente? ¿Podría continuar amándolos si Yo no fuese El que los hizo, que los redimió, si no fuese El que quiere hacerlos felices?

Saben que no Me hace falta nada de cuanto tienen, que Me amen porque Yo Soy feliz en Mí mismo y no puedo recibir ninguna añadidura a Mi felicidad. Si tanto les pido que Me dejen hacer, deben entender que es sólo por su bien, que no alimento esperanzas en ustedes en cuanto a Mi alegría y que, por eso, todas Mis Palabras, todos Mis amorosos cuidados, son para provecho suyo, de sus duros corazones, de sus mentes miopes. Sí, cuando Me escuchan estoy contento, pero por ustedes, no por Mí, entiéndanlo. No Me obliguen a buscar otras almas, no Me alejen, les ruego, porque Yo quiero estar siempre cerca de ustedes. Y entonces experimentarán cuán suave es Mi yugo y cuán ligera Mi carga. No los engaño, no sé hacerlo. Los amo, les repito, los amo...

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29 de abril de 1997 Jesús

CM 73: MIS CARICIAS SON SIEMPRE DESEADAS

(Fiesta de Santa Catalina de Siena)
Mi amada alma, Yo Sé que quieres cuidados amorosos y que quisieras rehusar las palabras, los gestos, las actitudes que hoy tuviste, porque resultan demasiado desagradables a tu corazón. Conoces las caricias pero también los rasguños y las unas son enemigas de las otras.

Esta condición, esta sensibilidad tuya viene de años atrás y te hablo de ella sólo ahora que los rasguños se han hecho más penetrantes. Como una pequeña niña adormecida en Mis brazos, ansías que sólo a Mí sean reservados tus cuidados y que nadie te ofenda, hasta te resultaría mejor que los demás se mantengan extraños a Mi amorosa acción en ti. ¿Y entonces, qué harías entre los que te rodean? ¿tal vez puedes dormir, mientras Yo te quiero despierta? Pero sí, sí, déjate rasguñar porque las uñas ajenas son admirables instrumentos de los que Yo Me sirvo.

Ellas rasguñan por fuera, pero Yo acaricio tu alma. ¿no es así? Es bueno todo lo que conviertes en bien y lo contrario, aunque fuera bueno, no te serviría. Las caricias humanas dejan cansados, las Mías no hacen cansar y son siempre más deseadas.

¿Ves de cuántas maneras te aclaro el camino que debes recorrer? Lo hago hoy a pedido de Catalina, Mi Doctora, tú: sígueme. Hablar siempre de cruz es molesto a los hombres, por eso cambio de lenguaje, embellezco la cruz con las flores que da el Amor, a fin de que atraído por esto, lo demás se decida. Por lo demás Yo no te He dicho que están reservados propiamente para ti la cruz y los clavos, eso tú ya lo sabes. Los tienes, lo mismo que Mi Corona. Por eso, ejercítate en lo que también es invisible.

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29 de abril de 1997 Jesús

CM 74: VENGAN A MI CORAZÓN DESEOSO DE USTEDES

Hija Mía, Mi dulce hijita, escribe... Cuando Me presente delante de toda la humanidad reunida para el juicio, los Bienaventurados dirán: "Bendito El que viene en nombre del Señor" Los condenados, en cambio, maldecirán de Mí y de su existencia, mientras bajen al infierno después del juicio universal. Pero en Mi Presencia eso no se les permitirá. De manera que los Bienaventurados Me invocarán antes del juicio y los condenados Me maldecirán después.

Cuando en la tierra anuncié la bendición de los Elegidos, estaba lleno del pensamiento de este futuro tribunal de Justicia, preveía su desarrollo y conocía su epílogo. A los míseros que querían poner en duda Mi Divinidad respondió un Hombre que, siendo Dios, podía mandar callar sus necedades y privarlos hasta de la palabra material.

Sin embargo eso no era conveniente a Mi misión y no lo hice ya que en todo, el Santo Querer que decreta todas las cosas en el Cielo y en la tierra, prescribía Mi acción e informaba su intención. ¿Podía designar al infierno a los míseros que objetaban que Yo era hombre y sólo hombre, únicamente porque estaban celosos de Mi popularidad? No, no lo podía, por eso concluí más bien con las palabras: "Bendito El que viene en nombre del Señor" y no con las otras que Mis oyentes, en gran parte, dirían como conclusión del Juicio universal.

Pueden notar que en aquella ocasión, Yo llamé repetidamente hipócritas a los fariseos y escribas, pero concluí que no Me verían más hasta que se haya dicho: "Bendito El que viene en nombre del Señor". Y por cierto, no pretendía decirles a ellos estas palabras sino a los otros que las dirán realmente en aquel solemne día. Descuidé su presencia, porque vi, por anticipado, el amor con el cual los Bienaventurados esperarían Mi venida como Juez de todos. Y esto también para poder captar alguna alma de aquellas que obstinadamente Me hacían oposición. ¡Oh, sí, no fue inútil que Yo concluyese un discurso de condenación con palabras de aliento!

Ustedes aprendan de Mí cómo amar a su prójimo. Condenar, si hace falta, pero nunca descuidar el trato de amor aun con aquellos que merecen condenación. Soy semejante al pelícano que nutre a sus polluelos con sus carnes, pero que se vuelve inflexible si sus amados quisieran saciarse en otra forma. No pido otra cosa sino que se aprovechen de Mí y no quiero permitirles que Me dejen. Pero, si lo hacen, Yo tendré que ser justo y condenarlos.

Vengan a Mí y sáciense de Mí, porque también Yo les daré Mi Carne, Mi Espíritu, Mi Divinidad. Vengan, pequeños Míos a este Corazón demasiado deseoso de ustedes y nadie nunca los condenará... Es el Amor que los salva, sépanlo y con el amor todo se ordenará, nada podrá quedar fuera de lugar porque Yo mismo arreglaré todas sus pequeñas cosas antes que pasen de este mundo.

No quiero ser su Juez sino para premiarlos y esto formará Mi felicidad; sí, cuando los vea radiantes de gozo, subir a las más altas cumbres del Paraíso, Yo gozaré inefablemente y ustedes reconocerán que por Amor, sólo por Amor, los llamé. ¡No quiero otra cosa sino esto: presentarlos a Mi Padre como dignísimos hermanos Míos. Hagan que lo pueda hacer y les seré grato más que por toda otra cosa.

Vengan, benditos, a la casa de Mi Padre; vengan, oh ustedes a quienes curé de tantas enfermedades y a quienes alimenté como sólo Dios sabe alimentar; vengan, oh benditos, al abrazo feliz del Padre, del Verbo y del Espíritu Santo. Vengan, de una amorosa Madre, entre las sonrisas de un inmenso ejército de felices hermanos, en la entusiasmante Gloria del Uno y Trino.

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29 de abril de 1997 Jesús

CM 75: SOY MENDIGO DE CORAZONES

Para el P. RA.
(El Señor había pedido una Misa de reparación que se había fijado para esta fecha)

¡Hijo Mío, tengo sed de almas, sed de amor!... ¡Soy mendigo de corazones, no Me oyen, Me rechazan, Me insultan y hieren. Cuán grande es Mi sed y Mi dolor!

Quiero que sepan que en el mismo momento que comenzó la Misa, la multitud de Ángeles y Santos cantaban: Gloria in excelsis Deo, luego siguió el Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt caeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis. Fue una contemplación inenarrable. ¡Si hubieran oído las voces de los niños, confesores, santas mujeres!.. Gracias, hijo Mío por tu docilidad que Yo premiaré con inmenso amor. Tú ignoras que todos los Apóstoles, mártires, las vírgenes, estuvieron presentes.

Su imaginación no podría concebir una armonía tan inefable. Todos alabaron a Santa Catalina y ella entonó su acción de gracias a Mí, su Esposo.

No se puede comprender si no se ha experimentado, Yo haré que ustedes lo experimenten y verán que no hay en la tierra ni belleza ni palabras comparables para expresarlo.

Al momento que terminaba la Misa en la Capilla, concluía en el Cielo... Cuando lo experimenten verán que las melodías en la tierra son pobrísimas, distintas a las del Cielo, donde el aliento del Espíritu vibra en cada uno de los elegidos.

Hijo Mío, tú eres Mi privilegiado, deja hacer al amor.

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30 de abril de 1997 Jesús

CM 76: EL AMOR ES SU BIEN PRESENTE Y FUTURO

Pequeña alma, comencemos con nuestra tarea. Ofrece este trabajo, que será un poco más intenso, como reparación. Con todo lo que hagas... Con todo lo que pienses, lo que digas, repara...

La primera y más esencial virtud es el Amor. Donde él reina florecen todas las otras virtudes, porque de él esperan alimento continuo la castidad, humildad, fortaleza, justicia, etc.

Sería bueno cultivar la planta más grande para tener las otras pequeñas plantas. En cambio cultivar las pequeñas y olvidar la grande es un error craso.

Tengo una serie de discípulos que riegan el huerto de todas las virtudes, pero no lo hacen por amor a Mí, sino por su utilidad presente y futura. Muchos son los que hacen así y por eso no dan grandes pasos en la vía de Mi amor. Pero algunos otros han comprendido esta verdad y se esfuerzan en obrar por Mi amor. Estos son los predilectos, estos han encontrado la perla preciosa de Mi Reino, la perla que hace semejantes a Mí.

Yo hago uso de mucha comprensión con el grupo de discípulos que van y vienen de una plantita en otra. Pero no les puedo dar a estos Mis queridos, la madre de todas las virtudes que se llama Amor, sino en la medida limitada. Premio sus esfuerzos porque los hacen también ellos, pero no les concedo que crezcan en la virtud principal, el Amor, puesto que casi nunca logran apartarse de sí mismos. No obstante sus esfuerzos vuelven a caer pesadamente en el suelo de sus aspiraciones, sin poder levantarse en alas de Mi amor y venir a Mí engalanadas de verdadera caridad.

Estos se asemejan a los sucios mineros que bajan a lo profundo de la tierra para arrancarle sus riquezas que llevan a la luz del sol mezcladas con muchos otros materiales, de modo que sólo una pequeña parte del material que extraen puede ser considerada de valor. Efectivamente, se arrojan muchas escorias y así, estos mineros se han fatigado no poco; se han ensuciado enteramente y han hecho un trabajo no muy productivo, al menos en lo personal.

En cambio, Mis otros amados, se asemejan a los ágiles hombres de mar que se sumergen en su fondo para arrancar la ostra preciosa que contiene la bellísima perla que sale de Mi Amor. También ellos luchan pero saben llevar a la luz del sol un gran valor y tendrán mayor recompensa.

¡Qué diferencia entre el sucio minero y el ágil pescador de perlas!

Hoy les hablo a los Apóstoles de la Nueva Alianza, los quiero a todos pescadores de Mi mar divino: sumérjanse en Mí, les digo, Yo contengo la verdadera riqueza que les da la alegría del Amor. No es amor a Mí el buscar méritos, no es amor a Mí el acumular mucha tierra de deseos hechos de amor propio, de concupiscencia, de personalismo. No crean que el Amor divino es la escuela de los juguetes. Mi amor es la escuela en la que los juguetes desaparecen para dar lugar a la gran experiencia de poseer al amado y ser poseídos por El. Es el Amor que necesita hacer relampaguear a las almas envueltas en oscuros paños hechos de miserias o también de cortos cálculos.

A quien labra su huerto no le conviene estar inclinado mirando su tierra. Levante la cabeza, mire el hermoso Sol divino y se reanimará. A quien se fatiga en Mi jardín le hace falta de cuando en cuando mirar el hermoso Kiosco de rosas desde el cual Yo guío los movimientos de Mis jardineros.

Levanten la mirada ustedes, mírenme a Mí y al mirarme Yo traspasaré su espíritu y Me detendré dentro de su corazón. Lo saben, sí, saben cómo Yo entiendo el amor y quien no Me secunda caerá en la costumbre, se doblará sin remedio.

¡Ámenme, este es el Amor! En su bien presente y futuro, pienso Yo. Secúndenme en la obra divina que hago en ustedes; no juzguen nada con sus ojos, digo que no deben juzgar las cosas internas y externas como hechos humanos. No, Mis amados, son hechos divinos, sí, divinos, porque fuera de la apariencia que revisten, son Mis continuas embajadas de Amor.

Cualquier tipo de sufrimientos, cualquier cosa que los golpee, es querida por Mí. ¿Cuándo lo creerán? Amados Míos, ahora es tiempo de creer, dejen de juzgar a la manera humana, porque es demasiado cruel para un amante verse siempre incomprendido.

Es imposible que no quieran entenderme, que no quieran comprender. Es imposible, porque Yo quiero hacerlos entender.

Queridísimos: Longino Me abrió el Corazón con una lanza: estén a él agradecidos porque, sin saberlo, hizo evidente lo que en Mí era auténtica realidad. Mi Corazón, en efecto, está abierto a ustedes; Mi Corazón se Ha desangrado por ustedes, ¡pero atentos! Atentos para recoger este Mi Mensaje de intenso Amor.

Cuando vuelvan sobre sus pasos, piensen de nuevo en Mí, reflexionen en las llamas de Mi caridad. Y al pensar en Mí, invoquen Mi Espíritu para que pueda estrecharse entre ustedes y Yo el acuerdo fecundo que los transformará.

Les prometo ayuda, les daré mucha alegría y Me sentirán cercano, susurrando a sus oídos Palabras de Amor.

Soy Yo el que habla. Yo, el amor desconocido, el Amante olvidado...

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Mismo día Jesús

CM 77: EL GETSEMANÍ ES UN OCÉANO DE CARIDAD

Mi amado hijo, sería lógico que te hablara en calidad de educador como para confirmar con la doctrina que Mi misión no acabó en la tierra, sino que continúa y que continuará hasta el fin de los siglos. Sería lógico que hiciera así para confundir la sabiduría organizada, más no humilde; establecida, más no alta: altisonante más no grata para Mí...¡Ay de los que disponen cargas pesadas para los demás, cargas que ellos no quisieran tocar ni con un dedo!

Sin embargo, Yo no quiero proceder así contigo, porque el que habita en Mi Corazón debe escuchar las músicas divinas, que nacen de él y a través de Mis músicas, encontrar la explicación de muchas de las verdades y de la eternidad.

Por eso también hoy quiero hacer vibrar una de las cuerdas de Mi amor y lo hago porque Me agradas, oh Mi amado.

Allá abajo, lejos de los hombres, solo y triste entre los olivos de Getsemaní, lloré, como tú sabes. La lucha que sostuve aquella noche es de una grandeza indecible, tanto que ni aun Mi Madre, Mi excelsa Madre, podría comprender su desmesurada extensión.

Llanto y lucha, Sangre y victoria He llevado a los hombres, ingratos y olvidadizos, por aquella noche de gran desconsuelo. La cercanía de los tres Apóstoles que saben, debía procurarme mayor dolor. Sin embargo, ¡cuánto consuelo experimenté cuando vino el Ángel que envió el Padre! Pero en la tierra, separado de Mi Madre que Me seguía en espíritu, estaba realmente solo. ¿Quién podrá decir cómo en la noche de Getsemaní Yo admití todo el llanto de la humanidad y todas las espinas que se clavarían en el corazón de los hombres?

Fue noche de Redención, en la cual Me sustituí a todos los pecadores; asumí toda culpa y además quise abarcar también todas las penas de los hombres y sufrir intensamente.

Amado Mío, Getsemaní es un mar sin límites, un océano de caridad, en el cual están sumergidos toda persona, toda culpa, todo dolor y Yo sentí realmente, no de modo imaginario, toda la gravedad que caería sobre el mundo. Amor por el Padre, Amor por los hombres, Me hicieron víctima voluntaria.

Si uno de ustedes, Sacerdotes Míos, hubiese podido verme, habría muerto de espanto por el sólo aspecto físico que había tomado. Porque no se trataba de un sólo tipo de pena, no se trataba de un sólo hálito, sino de miles, de millones de hálitos, todos concentrados en Mí.

Los Apóstoles se asustaron, Me creían un fantasma cuando Me presenté a ellos; sin embargo, antes de ir a despertarlos había esperado estar menos espantable para ellos. ¡Pobres! ¿Y qué podían saber ellos que, dormidos, estaban soñando todavía en reinos Míos en la tierra y en honores para ellos?

Yo fui capaz de abrazar toda su culpa y todos sus sufrimientos; Yo solo He sido capaz de sentir, todas sus penas, porque Yo era ustedes y ustedes eran Yo.

Esta es una cuerda dolorosa que He hecho vibrar hoy para ti, pero es igualmente música divina porque en ella y por ella se pueden encontrar las armonías incomparables del intenso y ardiente Amor que He tenido y todavía tengo por los hombres, por ti Mi amado y por Aquel por quien fui hecho dolor viviente, piedra quemante que no se extingue, amargura muy distante de toda suposición por parte de ustedes. Yo fui capaz de esto y Yo que los amo realmente, les digo hoy: miren a Getsemaní, mírenme a Mí deshecho en el Huerto y únanse a su Jesús.

Hijo Mío, sobre todas las cosas que haces descienda copiosa Mi bendición.

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30 de abril de 1997 Dios Padre

CM 78: EL AMOR DE DIOS LO MOVIÓ A HACERSE CRIATURA DE SUS CRIATURAS

Hijo Mío reconóceme. No es el momento para manifestarme directamente a tus ojos, pero preciso guiar tu alma y a través de ella a muchas otras.(...). Hablemos ahora a los hombres.

Soy rico y generoso; Me deleito en beneficiar a todas las criaturas que Yo mismo modelo. Paso la eternidad dando a cada ser una serie de dones que siempre se renuevan y siempre perduran. Así, cuando en la Creación puse a Adán en el privilegio de la preternaturalidad, Yo ya obraba como Creador que, apenas Ha creado, en seguida quiere dar al otro. Esto porque Mi Espíritu nunca está satisfecho sino a través de la continua donación.

Hice de Adán un simple hombre, sin embargo, le di de inmediato cualidades superiores a la humanidad de que estaba revestido. Pero Adán cayó, se confundió y Me desobedeció. Por eso le quité ciertos dones que lo hacían superior a su misma naturaleza de hombre. Lloró el pobre Adán, recogió los frutos amargos de su pecado y se estableció en el límite natural que al comienzo le había asignado. Y heme aquí de nuevo en obra, ya que no podía hacer que Mi Espíritu amoroso dejara de hacer beneficios. Más aún, de la culpa de Adán tomé motivo para hacer una más espléndida afirmación de Mi Bondad siempre en movimiento para beneficiar.

Tomé las lágrimas de Adán, las recogí todas y le dije: este tu llanto, será ahora tu consuelo y después tu alegría. Más aún, quiero ser tan bueno y recompensar las justas lágrimas que derramas a causa de tu pecado. Te enviaré un hijo que será Mi Hijo y El rescatará tu pecado y los otros que han de venir después del tuyo: así podrás decir que un descendiente tuyo ha dado el justo precio que es necesario para rescatar tu caída. Adán, no temas, porque Yo no cambio Mi afecto por ti.

¡Cuánto He hecho por cada criatura a causa de este Mi amor que es el motivo de todo movimiento Mío!

Por eso está bien considerar sobre todo Mi Amor, ya que el Cielo y la tierra, el purgatorio y el infierno, hablan de este Mi Amor elocuentemente. Hasta el infierno demuestra que Yo amo a las criaturas, ante todo por lo que Yo hice por ellas con el fin de salvarlas y luego porque la misma Justicia por la cual tengo allí a los condenados, donde ellos mismos han escogido estar, testifica que Yo dejo a las criaturas el don magnánimo de la libertad, sabiendo que se sirven de ella y se servirán para maldecir y blasfemar de Mí y de ellos eternamente.

Lo que He dado puedo también quitar por Justicia, pero nunca quitaré la vida y la libertad de todas las criaturas racionales. Y si el infierno da así testimonio de Mi Amor, ¿qué se dirá de Mi Paraíso, donde los Bienaventurados están rodeados de Luz y de Gloria y donde toda aspiración está sublimada hasta la Caridad divina?

¿Qué podía hacer por Mi criatura? Le había dado vida, Gracia, dones naturales y sobrenaturales, dones preternales, dones de creación, dones de tranquila felicidad, compañía y decoro, bondad y alegría. Una cosa podía hacer por la felicidad del hombre: Que Yo mismo Me hiciese Hombre como Mi criatura predilecta. Y lo hice.

Por más que pueda razonarse en torno a la misión redentora del hijo, sobre la Bondad Mía de sacrificar en la Cruz al amado por excelencia, la niña de Mis ojos paternos, no se podrá nunca comprender cuál fue el Amor que movió a un Dios a hacerse criatura de su criatura. Y no sólo quise nacer sino también sufrir y redimir a causa del Amor infinito que Me ata al hombre.

¿Quién puede comprender lo que es ser Dios y Creador y hacerse hombre creado? ¿Qué debía hacer? Humillarme a ustedes: y lo hice. ¿Qué podía hacer? Cederles Mi Omnipotencia y Mi Gloria: y lo hice dando a un Hijo de Adán toda Mi Omnipotencia y toda Mi Gloria.

¿Podía no preocuparme de tantas criaturas salidas de Mí y creadas a Mi semejanza? ¿Cómo podía abandonarlos a ustedes mismos?

Pero hay otra cosa que les espera, hay otra cosa, hijo Mío, si los hombres son buenos en la tierra, les He preparado las alegrías particularmente Mías, les He predispuesto un Reino en el cual serán verdaderamente felices y para siempre.

¡Hijos! No sean ingratos, no digan que Yo Me olvido de ustedes, porque además de que no es verdad en absoluto, esto les hace gran daño y Me disgusta. Recuerden, en cambio, que Soy un horno de amoroso fuego que arde en Mí y fuera de Mí, es decir en ustedes. Piensen que si existen, es porque Yo lo quise y lo quiero; consideren que si aman es porque Yo los amo...

Mi obra, la obra de la Creación, de Redención y la futura de Glorificación les haga pensar seriamente en lo que Yo digo para su absoluto bien.

Quien Me ve, en el Cielo, goza de todo esto y Me ruega por ustedes. Yo los escucho porque los amo, porque también amo a ustedes.

Llénense de Mí, dejen que yo los llene de Mí, hagan un pacto de amor con su Creador, Redentor y Glorificador.

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30 de abril de 1997 Jesús

CM 79: ÁNGELES, ACUDAN Y DEFIENDAN A LOS QUE ME AMAN

Hijos Míos, energúmenos y atribulados, impotentes para realizar sus malvadas aspiraciones, los condenados traman la decadencia de Mi Reino. También ellos forman parte del Reino que Me Ha dado el Padre, pero sólo como Mis esclavos, como subyugados por Mi Omnipotencia; y Me odian porque no permito que hagan el mal por el mal, como quisieran. Efectivamente, los condenados, contra su voluntad, deben ayudar a la institución y al acrecentamiento de Mi Reino del mismo modo que un condenado a trabajos forzados, está obligado a construir lo que de buena gana haría pedazos para liberarse del poder que lo subyuga.

Misterio para ustedes y misterio oscurísimo, porque los condenados actúan invisiblemente y con engaño. Pero Yo vigilo y Mis Ángeles castigan a sus antiguos compañeros que quisieron la rebelión a causa de la realeza destinada por el Padre a Mi Humanidad.

¡Cuántas almas quisieran conocer este misterio! Pero Yo lo enuncio solamente, no explico sino lo que les conviene para creer y para estar vigilantes. La Iglesia en su conjunto, entiende y actúa de conformidad, porque la esclavitud de los condenados debe estar sujeta no sólo a Mí, sino también a Mi amadísima Esposa.

Les digo esto para que se persuadan más de una verdad que -lo veo muy bien- les alegra el corazón, puesto que además deberá ser conocido que los que Me aman son los mejores hijos de la Iglesia, más aún, son los que constituyen sus baluartes. ¡Oh, no importa que sean desconocidos en la tierra, porque no se trata de tierra, sino de espíritu y de verdad!

Acudan, Ángeles y pónganse al lado de cada uno de Mis amantes; su espada llameante defienda a los que Me aman y su luz los irradie a plenitud.

Vengan, oh Querubines excelsos y alaben a Mi Esposa en la tierra cuyo rostro es Mi misma imagen; rodéenla de luz y canten sus virtudes, porque por ella Yo vencí a Satanás y al mundo y por ella Yo vivo.

Vengan, oh Serafines y admiren las facciones de La que nutre a Mis hermanos con leche divina y con néctar de amor. Vean, oh Serafines, que Mi Iglesia es la única Esposa Mía y que nadie puede tener Mi Corazón sino Ella a quien lo He dado y para siempre.

Enciendan fuegos, eternos fuegos en sus hijos y canten Conmigo, amor eterno al Eterno Espíritu del Cual vine a la tierra.

Padre Mío Divino, a todos los suspiros que por Ti He dado en la tierra, Tú Has concedido Gloria eterna. Satanás no deja de insidiar a Mi Esposa y a Mis hermanos, pero Mi Cruz es reluciente y ahuyentará todas las insidias, porque es fruto de Amor que no cambia.

Los suspiros que He dado por Mi Iglesia, por lo mismo, los ofrezco todavía a Ti, para que la conduzcas triunfante aquí, donde Nosotros vivimos con el Espíritu en Nuestra infinita beatitud.

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30 de abril de 1997 Jesús

CM 80: YO ESTOY SOBRE TODOS TUS AFANES

Hijo amado, es característica de Mi amor la obra constante de formar nuevos y más ardientes fieles que sigan Mis huellas en la más absoluta entrega. He procedido hablando de ti veladamente y mostrándome ocultamente en tus palabras, en tus actos. Ahora es tiempo de pasar a la manifestación abierta porque deben verificarse Mis promesas, es decir, Mi Querer. Experimentando Mis grandezas tendrás motivo de amarme más. ¿No te dije que es bueno hacerse un lugar, el retiro donde Mi Amor debe reinar soberano? El lugar está hecho, Yo estoy sobre todos tus afanes. Quiero hacerte ver, ahora, si tú Me has ganado en amor.

El pequeño ca