Parte 3
LA GRAN CRUZADA DE LA MISERICORDIA


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1º de Abril de 1997 Jesús

CM 28: LA AMISTAD CON EL MUNDO ES ENEMISTAD CON DIOS

Hija Mía, escribe para el hombre. No se puede tener alianza con el mundo si se quiere mantener la amistad divina, porque una excluye a otra y ambas van opuestas permanentemente.

Cuando en la Confirmación ustedes renuncian al mundo para hacerse Mis soldados, éste es el sentido que deberían conseguir. Pero si bien es cierto que al recibir este Sacramento la mayoría de ustedes no entra en tales consideraciones, Yo vigilando amorosamente de sus propósitos, quiero ahora desmenuzarles y enseñarles esto.

Estas pocas palabras: "renunciar al mundo", cuánta sabiduría encierran y cuan saludable es la aplicación diaria de este propósito.

El renunciar al mundo es la antítesis del saber, de la supuesta inteligencia terrena, la cual quiere a toda costa la conquista del mundo, de sus honores, riquezas; de su ilimitado y desenfrenado amor a sí mismos.

Renunciar al mundo es renunciar a sí, puesto que al amor propio se debe atribuir la sed del mundo. Están también los transformistas, es decir, los que transforman las cosas del mundo pero sólo para hacerse dueños suyos, en la ilusión de hacerlo con el consentimiento y bajo la protección de Mi doctrina. A estos hipócritas, prefiero a quienes abiertamente repudian Mis leyes pero que lo reconocen sin fingimiento.

Muchos son sinceros al prometerme, por medio de Mis Obispos, el desapego del mundo, es decir aquella costosa renuncia que hace ser pobres peregrinos que viajan a la eternidad.

Quiero decirles que Yo los He ayudado mucho para hacerlos mantener la promesa y ustedes no se han percatado. Yo tejo la red de su vida espiritual en todo momento, ya que no tiene descanso Mi obra dictada de sólo amor por ustedes. Pero ustedes han atribuido Mis acciones de Gracia a aquel mismo mundo al que querían renunciar, para ser perfectos discípulos Míos, de modo que en la inmensa mayoría de los casos, han convertido en humo Mi intento de beneficiarlos.

Muchas veces han pasado la vida en pecados -por lo tanto, en pleno acuerdo con el mundo- o bien en excusas inútiles, en caprichos, o construyendo también un aparente bienestar material o inclusive oponiéndose deliberadamente a Mi ciencia divina, la cual, si bien conocida, ha sido muchas veces contrariada por ustedes porque quería quitarles, o les ha quitado, pequeños bocados tan suspirados por su amor propio. ¿Y qué de la promesa y de las armas espirituales cuyo uso les He dado? ¿Dónde las han echado cuando se han portado así?

Por eso algunos suspiran ardientemente por desatarse de las cadenas terrenas que les impiden la unión Conmigo. Es bueno ejercitarse en el jardín en el cual los He plantado. No es cosa de románticas o divertidas luchas que Yo les propongo hacer, sino de examinar todo y de todo sacar motivo para saltar al Paraíso, donde no urge ninguna preocupación.

Recuerden, hijos Míos, que urge más al capitán llevar a la victoria a sus soldados, que a éstos llegar a la meta del Capitán. Pero tengan segura confianza en Mí que Soy todo para ustedes.

Han renunciado al mundo, pues bien, el mundo será nada para ustedes si aman verdaderamente al Creador del mundo. Pídanme este amor y les daré tanto que les resulte agradable toda lucha, toda renuncia.

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Miércoles 2, de abril de 1997 Jesús

CM 29: SÉ MI SAMARITANO

Hijo amado, Mi Samaritano, a ti te hablo, te pido: cura Mis heridas porque estoy afligido sobre cualquier sufrimiento por los pecados de los hombres. Cúrame en la persona de Mis hermanos que te afligen por causa de sus culpables o perversas diversiones, porque no Soy propiamente Yo el que está llagado; sino las almas que deberían ser Mías y que en cambio se arrastran por los pecados de la hora, por los pecados de siempre.

Triste y buen Samaritano, es tu hora, cúrame las llagas que tuve como herencia de la humanidad. Sufro por el sufrimiento que se ocasionan las almas lejanas, que se aturden y su daño Me golpea profundamente.

Te pido que Me cures, por ellos los pecadores, son Mis hermanos y su mal es como si fuese Mío. ¡Insensatos que corren tras la vida -dicen ellos- y más bien corren detrás de la muerte.

Esta noche muchos de ellos morirán y no se recuperarán; muchos encontrarán el precipicio fatal; muchos venderán el alma al enemigo que, riéndose a carcajadas, creerá que la ha adquirido para siempre. ¡Insenatos que son! ¿Y Mi martirio, se perderá para ellos? ¿Ni una gota de esta Sangre caerá sobre su cabeza? ¡Oh, si supieran lo que ahora está preparado para los que Me niegan, para quienes se entregan al maligno, no correrían detrás de su muerte!

Pequeño Samaritano, cura Mis llagas, porque Mi Padre te dará la recompensa, cúralas, porque Mi Madre te dará una espléndida corona de lirios para trastocar en el mundo el hedor de las llagas de los crueles pecadores.

¡Amado Samaritano, mírame! Estoy sufriendo en Mis hermanos. Estoy llagado, pero ellos van cegándose con los tizones de Satanás. Ellos están verdaderamente llagados, Me han dejado como un gusano, como un monstruo cuando estaba en la tierra. He puesto tanta sabiduría en el mundo y todavía se confunden; He dado tantas señales y las han ridiculizado; He advertido, He implorado, como si se tratase solamente de Mi felicidad y no de la suya... No Me han dado fe, al contrario, se han mofado de Mí en la persona de Mi Vicario en la tierra.

¡Oh,! Alma que Me escuchas, tú eres Mi Samaritano... Cúrame las llagas, cúrame estas horribles llagas que ves en Mis amadísimos hermanos.

A ti no te prometo nada porque nada deseas, ¡pero vas a ver qué recompensa te doy! Ruega, ruega, sufre por ellos. Todo suspiro tuyo Me dará alegría, toda lágrima Me dará felicidad, todo dolor que sufras por ellos será dignamente presentado a la Trinidad Santa.

Dulce Samaritano, cura Mis llagas de hoy y de siempre... Es verdad, pequeño Mío, muchos de estos Mensajes son dictados más para ti; para Mis almas consagradas más que para los laicos. Más para tu inteligencia que para la de esta Mi pequeña hija.

Quiero que sepas una vez más, que todo lo que Mi Madre Me trae, lo abrazo y cultivo con el más grande amor...

Continuación del mensaje del 3 de abril de 1997 para el P. R.A. (Frente al Cristo de las lágrimas de San Pedro).

Devuélvanme la dignidad en Mis Altares, es el grito que nace de Mi Divinidad herida, lastimada... Tu misión, Hijo Mío, es devolver el lugar que debe tener Mi Presencia en la Eucaristía.

Piénsalo, Yo te He traído aquí, a esta ciudad, junto a esta hija Mía, cuya misión es acercar al mundo a mi Corazón Eucarístico. Llegas en un año en el cual debe realizarse este Congreso. Hay tantos hermanos tuyos que Me lastiman y desgarran Mi Divinidad tomándome con sus manos manchadas de sexo, de pecado, de inmundicia...

Samaritano Mío, ora, repara, habla al mundo de Mi presencia real y verdadera. Enciende en los jóvenes el amor por su Dios presente y vivo en este bendito Sacramento. Ad Deum...

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4 de abril de 1997 Jesús

CM 30: BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU

La santidad es un don que ofrezco, hija Mía, a los que aprecian Mi Palabra y hacen de ella regla de vida.

Mientras más entiendan Mi Palabra, serán más Santos. Debes saber que el odio del infierno es tal contra Mis elegidos que si Yo lo permitiese, destruiría todas Mis Palabras para que los mismos elegidos no se aprovechen de ellas. Yo en cambio, quiero hacerles conocer Mis Palabras porque en ellas está Mi vida.

Hoy que estás con un poco más de tiempo, hablaremos y escribiremos más.

Tú meditabas: "Bienaventurados los pobres de espíritu" tratando de penetrar en Mi Palabra para asimilar su sustancia y alimentarte de ella. Niña amada, quiero que sepas que la lectura y meditación de los Evangelios es muy grata para Mí. El olvido y la superficialidad, en cambio, Me son sumamente desagradables.

Yo hablé, entonces, ¿para quién hablé, si tantos, justamente demasiado número de hombres no leen, o leen velozmente Mi Evangelio? Les He dejado Palabras de verdad; pues, ¿por qué las dejan escapar, las abandonan, las creen misteriosas, las olvidan o disfrazan? ¿Cómo serán libres del error, sin conocer la verdad?

Pobres hombres, aprendan de Mí porque Marcos, Mateo, Lucas y Juan hablan con Mi voz para decirles tantas cosas, las cosas que necesitan saber. ¿No sienten cómo Mi Corazón habla por medio de Mis Evangelistas? ¡Cuánta belleza que desconocen! Lean, piensen y Me darán la razón.

Otra vez hemos hablado sobre esta sentencia: "Bienaventurados los pobres de espíritu". Ahora para su provecho, les diré que a los verdaderos pobres de espíritu los He hecho Yo, dándoles esta virtud a los elegidos en distinta medida.

La humildad -a la cual aludía- es una gran pobreza porque se alimenta de verdad. El humilde, por tanto, es arca de luz, por la cual ve su propia miseria y goza de ella, porque de ella se desprende más Mi riqueza. El pobre de espíritu se considera a sí mismo cómo ha sido, cómo es y cómo sería; ve los abismos en los cuales caería sin Mí.

Verdaderamente, feliz el que es pobre de soberbia y humildemente se reconoce como necesitado de Mí. Espiritualmente actúa como conviene al humilde y por eso se arroja en Mis brazos, confiado y agradecido. La humildad genera amor y el amor produce humildad. La felicidad es el amor, no la propia miseria, es el amor confiado que nace al verse miserables, pero acogidos por Mí.

¡Cuánto hay que lamentar que de esta frase se haga tan mal uso! Muchas veces se la cita como propia de los incapaces, los que son inútiles, los que no saben valorarse. Pero Yo no pretendo alabar a los incapaces, a los buenos para nada. Yo quiero decir que es feliz el que posee la humildad, porque esta viene del amor. Bienaventurados los pobres de soberbia, bienaventurados los humildes, ellos tendrán la alabanza y el honor de todo el Cielo que cantará melodías divinas en torno a ellos.

Todo esto, ¿no te mueve a leer Mi Evangelio cada día? No sólo lo prometas a tu querido Padre espiritual, hazlo, porque todo lo que hoy les digo es con el fin de llevarlos a los Evangelios.

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Mismo día. Jesús

CM 31: VENZAN AL TENTADOR

Hijos Míos, la rabia, el odio satánico, aterran al hombre que no confía en Mí. Un juego para el tentador. Pero a Mis elegidos, les doy el poder contrario, el de aterrorizar a Satanás.

Observen, Satanás dispara sus ataques con el estilo que le es propio, es decir desórdenes, discordias, ultrajes, egoísmo y demás. Mis amados se oponen a él con la paz, la mansedumbre, el altruismo y el silencio.

Hagan una evaluación personal y descubran lo que es del enemigo y lo que es mío. Si son sinceros, encontrarán que han ayudado al tentador en varias ocasiones y que Me han dañado no pocas veces.

Al enemigo infernal le gusta encontrar oídos en ustedes y se deleita con Mis amados cuando éstos se olvidan de Mí. Yo mismo quiero advertirles de esta acción nociva y recuerden una vez más, el método que He tenido para vencer al enemigo del bien: oración, ayuno y conocimiento de Mi Palabra. Unos y otros, integrándose, son armas formidables para derrotar al rebelde. No lo olviden.

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4 de abril de 1997 Jesús

CM 32: EL SEÑOR A SU MADRE

(Terminaba mi Rosario, quería decirle algo especial a la Virgencita contemplando la imagen de María Auxiliadora y sólo me salía: ruega por nosotros, no nos abandones. Señor, por favor, habla a Tu Madre por mí...)

El Señor a Su Madre

Madre nuestra, Te He constituido Reina de todos y de todo, dándote el imperio sobre el mundo visible e invisible, es decir sobre la tierra, en el Purgatorio, sobre el infierno, en el Paraíso.

Esto y más es digno de Ti, Madre Mía, porque este imperio no es algo tan grande en comparación con Tu Maternidad, por la cual Yo mismo, Creador de los mundos visibles e invisibles, Me He hecho dependiente de Ti, Me He encarnado en Tu seno.

Tú, Madre generosa, has dado luz al Creador de la Luz, Me has engendrado a Mí con el Espíritu Santo, a Mí que hice la belleza del universo; a Mí que constituí la Justicia en el orden y la Misericordia en el sacrificio.

¿Qué es, entonces, ser Reina del universo material y espiritual en comparación con Tu divina Maternidad?

Tú eres bella porque Has engendrado a la belleza increada; Tú eres fuerte porque has custodiado a la Fortaleza increada. Eres Santa, oh Madre, porque has dado a los hombres a la Santidad personificada.

Esta hija tuya Me ha pedido que Yo pronuncie Tus alabanzas, porque no encontraba ella palabras propias ni idóneas para hacerlo... De buena gana He acogido Yo su plegaria y tengo que decirle que no se preocupe, que efectivamente ningún hombre sabe y puede alabarte sino Yo, porque en Mi alabanza está comprendido y superado todo deseo que al respecto puedan manifestarme las criaturas santas o pecadoras que viven en la tierra.

María, nombre dulce, alma eminentísima, Tú sabes que Mi Corazón late por Ti, sabes también que en Mi mente eres la primera; sabes igualmente que, en el seno de Mi Divinidad, te he hecho tan bella que las estrellas, el cielo y el sol, son criaturas oscurísimas al lado Tuyo.

María, nombre dulce, quiero hacer saber a Tus hijos que el haberte hecho tan grande, ha requerido que Yo usase de Mi infinita potencia para hacerte digna de Mí... Contigo y por Ti, Yo He agotado los límites de la Omnipotencia para hacerte, ya que sólo el Infinito puede dar a una Criatura el poder sobre sí mismo: justamente como Yo lo He hecho Contigo.

María, nombre dulce, en la tierra encuentras poca comprensión, estima limitada; pero aquí en el Cielo, Tú ves que Yo He dividido Contigo la corona eterna que Me Ha dado Mi Padre. ¡Oh, Madre altísima! Si no se hubiesen creado los espíritus celestiales para Mí, lo haría ahora para Ti; si no hubiese creado las rosas, los lirios, las violetas y todas las demás flores, las crearía ahora para Ti.

Eres tan suave, que mirándote al Corazón se Me llena de delicia: por eso Tú tienes poder sobre Mí que Soy Omnipotente. Como Hijo Tuyo, Me das sumo contento y Yo, como Tu Creador, Te infundo eterna alegría. Tú Me das como a Hombre, lo que recibes de Mí como Tu artífice. Eres una criatura, sin embargo has engendrado al Creador; eres Santa y no obstante has engendrado al Santo de los Santos; de manera que Yo Me parezco a Ti en el cuerpo, físicamente, pero Tú te asemejas a Mí en el espíritu. Por eso lo que es Mío es Tuyo y lo que es Tuyo es Mío.

Por eso Yo te He entregado a esta pequeña criatura tan amada por Mí y Tú Me has entregado a uno de Tus más queridos hijos predilectos; para que ambos, aquí, en esta tierra de promesas sean lámpara y luz alumbrando el camino que deberán seguir Nuestros elegidos con Nuestra ayuda.

Eres suave, María, eres excelsa, ¡eres refulgente, grande, justa, Santa, buena, pura, ardiente, dulce, preciada, graciosa, amable, amante y amada.!

María, dulcísima Madre Mía, a Ti Mi beso más ardiente, a Ti el abrazo más fuerte, a Ti, María la excelencia más sublime después de la Mía.

Y ahora que He dicho lo que esta hija Tuya quería decirte, le doy a ella y a todos Tus hijos, la bendición más santa alzando esta mano atravesada por un clavo...

Los bendigo, Mis amados hijos y les prometo que dentro de poco conocerán nuevamente cómo responde nuestra Madre a Mi ternura...

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7 de abril de 1997 Jesús

CM 33: SÉ AUTÉNTICO

(Para la persona que trabaja cerca al P.F...)
Hija Mía, te quiero muy verídica, además de en tus palabras, en ti misma. En efecto si en tu interior haces mover, sin obstáculos, los buenos sentimientos, se ensanchará tu corazón, quedarán extinguidos los poderes malos y las palabras que digas serán verídicas y santas.

Para entender este razonamiento mira qué mar de verdades He prodigado en el Evangelio. Pues bien, ese mar nació de Mi Corazón y fue dado con la más plena adhesión de Mi parte. Mis Palabras nacieron en una Humanidad llena de la verdad, más aún, Mi Humanidad era el instrumento del que Yo mismo, Verdad eterna, Me servía para ustedes.

Imítarme en esto, significa esforzarse por ser instrumentos Míos del modo como Mi Humanidad era instrumento de Mi Divinidad.

Por tanto, es necesario ser verídicos y cuanto más lo son, más Míos también son, más Me difundo en ustedes, estarán más en paz con ustedes mismos.

Dedícate a agradarme y Yo te daré campos vastísimos en los que Me encontrarás sonriente y gozoso. Dedícate a ser verídico de palabra y mucho más en ti mismo y Yo te haré partícipe de banquetes divinos sobre los cuales no podrías encontrar en la tierra ningún conocimiento.

Te lo pido hoy, que es día de Juan El verdadero, el valiente.

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7 de abril de 1997 Jesús

CM 34: LA DIGNIDAD QUE YO LES CONFIERO

(Para P. F)
Hijo Mío, Mi vida ha sido como transplantada a los hombres con la institución del Sacramento en que Me reciben a Mí en persona. Al acercarse a Mí, no encuentran un carisma de Gracia, sino que reciben a su mismo Dios Hecho Hombre por amor.

Del misterio de la encarnación al de la Eucaristía, hay un sólo paso y lo que se realizó en María, Mi Madre, es uno más que He querido darle primero y en testimonio de Mi amor por Ella. Pero ya sea ustedes que Me consagran, ya Ella que Me dio vida humana, ya aquellos que Me reciben, contienen al Infinito Mío en lo finito de Mi Humanidad.

Ustedes, quienes están acostumbrados a considerar la Sagrada Comunión como un comedor de delicia, con frecuencia olvidan que les hago el honor que hice a Mi Madre, excepto sólo el privilegio de Su Maternidad, el cual es grande, pero que al fin, no es más grande que Yo, que tomé carne de María y que Me uno a ustedes en este Sacramento.

La unión es el fin del amor y todo el que Me ama se une a Mí y como Yo amo a todos, a todos quiero unirme y ofrecerme. Será bueno considerar la verdad en su esencia y ver cómo todo parte de Mí, aunque como en el caso de Mi Madre, soy recibido con amor ilimitado. Si quieren, pues, pensar en la diferencia que hay entre ustedes y María, consideren sobre todo el amor de Ella y, en cuanto a Mí, piensen que como a Ella, me He entregado también a ustedes. Esto es claro con sólo que se quiera fijar la atención en el hecho, sin la consideración particular del amor de María. Sin embargo, Ella tuvo más porque Me amó y Me ama más; no hagan de esta verdad un cúmulo de confusiones pensando que todo lo que se les dice es verdad. (...)

Ahora bien, tú sabes que la escala de los motivos humanos tiene infinitos peldaños que se suben con fatiga, sabes que abandonando esa escala humana se pueden subir y velozmente los peldaños divinos que confieren nobleza al alma y valor a su amor. Dejando aparte sus motivos, el hombre puede comunicarse Conmigo y obtener muy grandes favores de Mí mismo. Tome como guía a su misma Madre y el hombre llegará a lo alto. Ella aceptó llegar a ser Madre, con todas las consecuencias, únicamente para que se cumpliese Mi Voluntad.

Es tiempo de que algunos de Mis Sacerdotes entiendan que yo los encamino a mayores cosas y por eso es tiempo de que se dejen ciertas fórmulas, ciertas sutilezas, porque nadie es más sagaz que el que advierte Mis intenciones, las cuales son donación a la criatura, gozo de esta donación, unión a la criatura, contento de unirme a ustedes, gozo puro y amor purísimo de parte Mía.

¿Qué son sus pequeñeces en comparación de una sola alegría Mía? Despréndanse de ustedes, dejen el mísero campo humano y entren a más altas consideraciones, entren en el amor de benevolencia que es poderoso resorte hacia Mí y que vale infinitamente porque es don Mío, es participación de Mí que, en el darme, no pienso en Mí, sino en ustedes.

Con este Congreso, para el cual voy reuniendo a todos Mis elegidos, a muchos hijos predilectos de Mi Madre Santísima, debe quedar muy claro que si el hombre al comulgar está pensando en su vestido, se encontrará siempre miserable y tan miserable, que si Yo no lo detuviese, podría alejarse de Mí a raíz de su miseria. En efecto, ¿quién puede presentarse a recibir a su Dios en estado de dignidad absoluta? Nadie. Debe bastarles la dignidad relativa que les confiere Mi Gracia; lo demás, si lo buscan proviene de soberbia, ciertamente, no de amor.

Por eso, enseñen a las almas que vengan a Mí humildes y confiadas. Que no sean lentos sino veloces, que no duden ni siquiera un instante, porque también a ellos, como a Pablo, les basta Mi Gracia.

A toda criatura trato con amor y Sabiduría y a cada uno doy la vida que produce frutos eternos de caridad. Este es el fin que Me propongo al favorecer, la obtención de bienes que superan tus expectativas. Tengo como máxima constante el amor y no podría hacer daño a nadie, aun cuando por una absurda hipótesis pudiera quererlo. Mi amor se extiende inclusive a los rebeldes con los cuales no empleo el rigor que merecerían. Así pues, Me muevo brindando favores.

Yo conduzco a lo alto a las almas, las almas se atan con todo su poder abajo y si Yo quiero desatarlas, se Me rebelan y Me olvidan (...).

Hoy en el Cielo una gran confidente Mía, tributa a Mi Bondad el homenaje de sí misma y reconoce que de Mí no proviene sino bien para ella y para toda la humanidad. A esta Mi amada, muy amada alma que recibió las efusiones de Mi Corazón y que las transmitió al mundo, Yo le transmití las llamas de Mi caridad y ella exultó y Me siguió dulcemente. Por lo tanto, si el hombre no puede comprender todo, resígnese: de todos modos siempre es amor confiar en Mí. Si el hombre, esta gran criatura Mía, siente en sí el deseo de saber acerca de sus motivos, pero no logra saberlos todos, resígnese a este Mi Querer, porque la sabiduría no consiste solamente en el saber sino sobre todo en hacer bien lo que se puede hacer y en regularse bien en lo que no se puede hacer o saber.

Hijo Mío, si Yo niego una luz, concedo otra, si niego una cosa sé dar más y mejor de lo que niego. ¡Vamos! No Me juzgues como un banquero de renombre que tiene paralizados sus capitales. No creas que Yo no quiera ofrecerte nada: todo lo contrario. Me has elegido y de Mí tendrás todo. Yo realmente necesito de ti, necesito de todos Mis hijos, pero no necesito que creas todo lo que pueda decirte quien tiene intereses personales.

Aparte de todo, te será muy saludable el salir un tiempo de todo aquello, pero te ruego que lo hagas solo, porque de lo contrario estarías llevando el problema donde vayas.

Alma amada, Yo transfundo en ti cuanto de mejor puedas desear y tú, no interrumpas Mi amor por ti, porque Yo quiero ser tuyo, enteramente tuyo. Quiero habitar en ti, con Mis verdades, acogido gozosamente, amado intensamente.

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8 de abril de 1997 Jesús

CM 35: LAS ESPINAS SON PARTE DE LA FLOR Y EL FRUTO

Amada niña, siempre y en todo lugar encontrarás que las espinas no viven o subsisten si no es unidas a una rama de la cual brotan también flores y frutos.

Considerar la espina como aislada, significa creer que puede existir sin la linfa que le viene de la rama. Pero, con la separación de la rama, la espina muere y con la espina también la flor y el fruto que debían brotar de la única rama que los alimentaba. Si la vitalidad está determinada por la rama, entonces quien hace pedazos la rama, hace morir la flor y el fruto. También la espina pierde su vitalidad, pero no su punta que fastidia.

Es claro lo que digo. Quien se aparta de Mí, hace morir la linfa que sostiene su alma y ésta, o se enferma solamente o muere en seguida. Si se enferma puede también morir de su enfermedad; pero la espina con su poder punzante no deja de atormentarla y esto para que el alma vuelva a unirse a Mí y por tanto a producir flores y frutos. Eso es el sufrimiento.

¿Pero, quién Me sigue? ¿Quién quiere seguirme? ¡Qué míseros frutos obtendría de Mi Pasión si no aumentase Mis ayudas de manera verdaderamente grande!

Y todo porque quiero, junto a la flor y al fruto, también la espina.

¿Mi Corona de Espinas no les dice nada? ¿Qué quieren que haga de su compasión a Mis dolores físicos, si después no Me imitan? Quien entiende Mis dolores y Me ama, debe unirse a Mí también con la imitación. No Me equivocaba cuando les dije: aprendan de Mí. Sabía cuánto aprenderían y preveía cómo correspondería cada uno. Pero queda el hecho de que quien se esfuerza por imitarme será dócil, mientras que el que hoy Me escucha y mañana olvida, imitará al "rebelde" que, como tal, se agita continuamente bajo la presión de sus múltiples espinas. Y, lastimosamente, debo comprobar que lo imitan más a él que a Mí, a él que se rebela a Mi Justicia que lo tiene firme en toda tribulación porque no quiere plegarse a Mí.

Por tanto, hagan su balance: o Me imitan a Mí o al enemigo.

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Más tarde Jesús

CM 36: APRENDE A HACER MI VOLUNTAD

¿Por qué Me pides siempre: "Enséñame a hacer Tu Voluntad"? Está claro, niña amada, porque Soy Yo El que te mueve a hacerlo; de lo contrario, no pedirías nada y harías o tratarías de hacer todo lo que te gusta.

Pero en tu petición, hay algo que Me agrada mucho y es el reconocimiento de tu impotencia; porque este sentimiento es la base segura para obtener de Mí, Te declaro abiertamente que haces Mi Voluntad aun cuando no lo adviertes, como tu brazo que se mueve aunque no puede entender que es motivo por tu voluntad.

Tú Me dices: "¿Siempre hago Tu Voluntad?" Si te dijese que sí, no te ayudaría y entonces te diré que mientras vives en la tierra debes esforzarte por robustecer tu "si", en cuanto que siempre podrás encontrar que tu querer puede adherirse más al Mío. Y por eso la acogida favorable. Es decir, que te enseño realmente a hacer Mi Voluntad poco a poco, de vez en cuando, sin siquiera tocar tu libre albedrío: preciosísimo don Mío que respeto como un Dios pude hacerlo.

Aquel que Me pide el cumplimiento de Mi Voluntad, en él y en los demás, da en el blanco e incluye todo aunque a él no le parezca; pero pide bien y será bien acogida su oración. En efecto, mientras más se eleva el alma, más ve que Mi Querer es el soberano dominador de los acontecimientos y en El y de El, tienen alimento todas las cosas. El cual, aún siendo invisible, es y sigue siendo la causa primera de todo bien particular o colectivo, celestial o terrestre.

Naturalmente no todos están llamados a razonar así, es decir a vivir con el sentimiento y la Fe en que Mi Voluntad es soberana. Pero las contradicciones tienden a descubrir esta verdad y mientras más contradicciones envío, tiendo a hacer crecer más al alma.

Por eso, Yo enseño a hacer Mi Voluntad ofreciendo contrariedades y es necesario poner atención a ellas, de lo contrario no se aprende nada, nada se gana y Yo no puedo estar contento...

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9 de abril de 1997 Jesús

CM 37: EL NOMBRE DE MI MADRE

Santo es el nombre de la Virgen y quien lo lleva no queda sin el destello de ese nombre. Es muy cierto que no se debe respeto al nombre, sino a la persona por lo que es en su interior; sin embargo, el nombre de María es tan fúlgido en sí, que, por respeto a Ella, todo el que lo lleva queda honrado. Así, por lo demás, hacen ustedes los hombres en lo que tiene que ver con el apellido, ¿qué les extraña?

Asegurado este punto, te explico ahora que para concurrir a la constitución de Mi Reino, María, Mi Madre, no busca nombres sino voluntades y Me las presenta, indiferentemente del nombre de cada una. Empero Yo, que la amo infinitamente, les tengo toda consideración y Me deleito en atraer con especiales artes a los que tienen Su nombre. ¡Pero cuántas Marías se han perdido porque han rehusado los mayores atractivos puestos por Mí para honrar a Mi Madre.

Sin embargo, Mi Voluntad es permanente y lo que no puedo obtener de una María que se pierde, lo ofrezco a otras diez criaturas, siempre para honrar a la virgen.

Muchos actos de Misericordia hace Mi Sabiduría y entre muchos, también éste que en el Cielo entenderán a plenitud.

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Más tarde Jesús

CM 38: MI DIVINO QUERER

Amor de Mi Pasión. Nuevamente quiero tocar el tema de Mi Divino Querer. Considerado en esencia, el problema de amarme se reduce a una sola cosa que es el hacer Mi Voluntad. Porque cualquiera que haga lo que agrada a otro, es preciso que se despoje de lo que no es conforme a aquel otro; de manera que despojándose gradualmente, los dos se asemejan en los gustos, en los afectos, en las palabras.

A todos ustedes les suceden muchas cosas desde el nacimiento a la muerte y todas están dirigidas por Mí, con el fin de hacerme amar, en lo cual consiste su felicidad. Por consiguiente, si quieren seguirme en el amor, deben dar mucha atención a Mi obra y dejar de ver sólo la del hombre. No niego que también exista ésta, pero les digo que es querida por Mí, salvo en la malicia que el hombre puede poner, por lo cual desapruebo el error, pero quiero las consecuencias de él, consecuencias a veces molestas, a veces dolorosas y aun perturbadoras.

Hace falta reflexionar, reflexionar más para no privarse del bien que quiero darles.

Sé que la tecla tocada por Mí en algunos no tiene resonancia, en otros produce un leve sonido y en otros un sonido falso. Pero les He dicho que el amor es un gran arte y por eso Me toca a mí hacerles entender, insistiendo, para su bien, en mandarlos, a través de ustedes mismos y del prójimo, contrariedades y penas. Por eso deben ceder ustedes porque Yo, al amarlos tanto, no puedo absolutamente, ceder; se perderían.

No quiero descender a lo particular, sino que, cada uno Me pida luz a este respecto y Yo estoy dispuesto a ayudar a todos y a cada uno para hacerlos salir bien en la empresa. Este es el primer paso, porque pedir el consentimiento de Mi Voluntad es ya hacerla, ya que uno de Mis deseos es precisamente este: pedir luz para conocer y ayudar para poner en ejecución.

Hijos Míos, ustedes que quieren Mis dulzuras, pónganse a considerar el amor y vean que él se nutre de donaciones, no sólo de dulzuras. Darles dulzuras Me toca a Mí, las donaciones deben ser cosa suya; son, efectivamente, las cosas que espero de ustedes. Todos tienen necesidad de conversión de la mente, es decir todos necesitan cambiar el modo de pensar y por tanto de actuar.

Una a una modificarán sus cosas torcidas; poco a poco disiparán las nubecitas que no los dejan ver el sol. Y cuando todo esté en su puesto, encontrarán que fui bueno repitiendo tantas veces las mismas invitaciones, repitiendo continuamente, no obstante su sordera y su ceguera.

Tal vez no crean suficientemente en Mis buenas palabras, tal vez estén recostados en una cuna dorada y esperan que su Dios sacuda los insectos que los fastidian. Pero les aseguro que los insectos que tienen permiso para fastidiarlos y echaré fuera sólo alguno, no muchos.

Como valientes, síganme, hermanos Míos, síganme en el amor y no hagan que quede descontento su Maestro que habla y habla sólo por su bien. ¡Si supieran lo que significan Mis Palabras: hacer la Voluntad del Padre como en el Cielo.

Adelante, crean en el Amor, crean en Mis llagas, en Mis lágrimas que He derramado por cada uno de ustedes. ¡Cuánto llanto en Mis noches insomnes con el pensamiento de sus almas! Me llenaba enteramente del deseo de serles útil y Me entristecía mucho previendo lo inútil que quedaría para algunos de ustedes. ¿Dónde irá Mi criatura sin Mí? De seguro iría a la condenación. Y Yo, en cambio, quiero llevarlos a la felicidad, a la posesión de Mí, al gozo del amor.

¡Denme sus voluntades! Ellas son torcidas, pero Yo las enderezaré; están oscurecidas, pero Yo las santificaré; son débiles y flacas, pro Yo las quiero hacer todopoderosas, así, uniéndolas a la Mía que todo lo puede.

Hagan de cuenta que Yo, ahora, puedo sufrir e imaginen cuántos disgustos Me darían todas las veces que por la incomprensión, el desamor, no responden a Mi amor. Si tienen un corazón que no sea insensible, deben evitar Mis disgustos y darme alegría.

Los He acogido en la Iglesia para esto, y lo He hecho con suma predilección, porque deberían saber que a Mi Iglesia doy los máximos bienes de mi amor y al darlos a ella, los destino a ustedes. No hay criaturas más predilectas que los cristianos a los cuales doy Mi Sangre y ustedes están entre ellos. Un hindú, un protestante, un pobre indígena no bautizado, no tienen lo que ustedes poseen.

¡Vamos!, denme sus voluntades, Yo les daré todos los bienes que están en la Mía: bienes de Gracia, de Santidad, bienes de amor...

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10 de abril de 1997 Jesús

CM 39: DEJEN LA INFANCIA ESPIRITUAL

De la infancia que precede a la juventud hay muchos peldaños por recorrer para llegar a la edad en la cual desaparecen las nieblas y las ilusiones.

Son propios de la infancia el ofuscamiento y la ilusión, pero ambos no son dañinos al menos mientras permanezcan dentro de la esfera de la acción de cada niño. Los problemas comienzan cuando el niño quiere enseñar a sus amiguitos y allí dice un cúmulo de absurdos que, generalmente, tienen la aprobación de otros niños como él.

¿Cuánto dura la infancia del espíritu? Evidentemente no va ligada al tiempo material, más bien está desligada de los nexos no sólo del tiempo, sino también de los del lugar, de manera que unas veces hago crecer a alguien por encima de otros en el mismo grupo y debe sufrir las incomprensiones de sus compañeros de grupo que no pueden comprenderlo.

Depende de Mí el provocar respeto hacia aquellos que llamo de la infancia a la juventud y más allá. Los chiquillos espirituales no sabrían justificar a Mi elegido si se quedara encantado, por ejemplo, al contemplar una flor, un ocaso, la dulzura de una mirada Mía en la plena prueba. Los chiquillos quieren juguetes, ruido, trompetas y tambores.

Esto, hasta el día en que les quite de la mano sus juguetes y los obligue al estudio. Y entonces vienen los lamentos, los ruegos que quieren pedirme que les de, o les devuelva ese juguete. Resisto; les digo que vayan a la escuela y dejen los juegos, hasta que finalmente alguno Me escucha y entra en la sala de clase que le había preparado. Aprenderá grandes cosas, aun cuando sea poco a poco, pero así conocerá a las dos personas que debe conocer más: a Mí y a sí mismo. ¿Pero cómo? Por medio de las obras de cada uno. Mis obras de Creación, de Redención y de Glorificación y las de ustedes que son las que son.

Niños Míos, dejen la infancia, entren a la escuela, crezcan! No los quiero siempre niños. Si todavía les doy dulce y leche espiritual, es porque aún veo bien que sin esa leche Me dejan y se pierden. Pero no se ensañen, porque Yo pongo una sustancia en la leche, que tiende a destetarlos, porque les repito, deben dejar la infancia espiritual, como dije por boca de un Vicario Mío, cuyas palabras se leen y se repiten, pero no siempre se aceptan.

Sí, Yo les doy la infancia espiritual pero luego la quito para darles una edad mejor. Y aquí viene la dificultad. Los niños que conocen el Kinder solamente, dicen un sin número de tonterías leyendo, sin entender las tareas de la escuela elemental y esto porque sólo saben deletrear. Si después pretenden leer los de las otras clases, vienen problemas más serios porque o se adormecen por el fastidio o ponen el cuaderno en manos de los estudiantes más grandes. ¿Me entienden, Teólogos y Maestros de la Iglesia? Dejen, dejen la infancia, estudien, renuévense, ¡es hora de abrir los oídos y los ojos a la espiritualidad!

Vamos, bajen de los brazos de este Padre amoroso, brinquen por Mi casa, gocen junto a su Jesús que espera poder completar en ustedes: ¡su santísima obra de Redención!.

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11 de abril de 1997 Jesús

CM 40: TU ALMA ES UNA PEQUEÑA ESTRELLA

¡Hija Mía, estás tan pensativa! ... La última estrella del firmamento, la que se ve más pequeña a los ojos de los hombre y brilla como si estuviera por apagarse, no es en realidad la más pequeña entre todas las estrellas ni es la menos brillante aunque a ustedes les parezca así desde la tierra. Es un astro de luz que dista de ustedes centenares de miles de años-luz. Por ello es que se ve pequeña y poco brillante, como perdida en la inmensidad del Cielo. Por otra parte, ustedes no logran ver muchas estrellas, por ser tan grande la distancia y tan distinta la posición en la que se encuentran respecto de ustedes.

Hija Mía este cielo, hecho de materia, lo extendí Yo sobre sus cabezas, sembrando de maravillas el azul que los domina, como para demostrarles que el Omnipotente hace todo lo que desea, con infinita maestría.

Pero lo He hecho también para darles a conocer cómo en el firmamento espiritual, otras estrellas, otras luces, en parte sobresalen y en parte están escondidas o casi escondidas... Todas las almas tienen una Luz Mía y todas se parecen a los planetas que están privados de fuego y por lo tanto oscuros. Así, la pequeña estrella que se muestra lejana y casi oscura, representa al alma abismada en la inmensidad de mi vida divina.

Esta alma, generalmente, no es conocida, vive al margen del consorcio humano, casi sola y no siempre estimada. Sin embargo, cuánta alegría Me da esta alma desconocida! Vive Mi vida y participa de Mí de manera excelente. Ella misma no comprende el abismo de Amor en el que Yo la tengo y piensa que no es otra cosa que una inútil y perjudicial criatura que hoy o mañana puede caer definitivamente.

A veces Yo obro ocultamente, porque sólo en principio deseo hacer conocer abiertamente Mi poder y Mi amor; cuando el alma ha llegado a cierto límite, Yo no manifiesto Mi obrar y esto es causa de varios errores de su parte. Errores que, pacientemente corrijo y transformo en llamas de amor por Mí y por ustedes.

Y a lo ves, He dicho lo que te interesa para hacerte conocer la verdad y entretenerte, confinada, en el firmamento de Mi amor.

He hablado de los errores para que te fijes y te enmiendes. ¿No eras tú Mi estrella escondida que vivía solitaria, lejos de todos? ¿Cómo puedes dudar de Mi amor, mientras te pruebo a cada paso, que te amo? ¿Acaso no te doy la Cruz para hacerte comprender esto?

Déjame a Mí el cuidado de tu vida sobrenatural. Yo sé hacer lo que tú no entiendes e infundo la paz solamente si Me crees. Si te falta la paz, es que no crees que estoy en ti... Te lo diré más claramente.

El diálogo, la oración que haces, no se pierde en el aire, más bien llega a Mi Corazón. Pero debes creer siempre, por eso te dejo penar, para que la fe alimentada con la confianza, crezca y se consolide fuertemente.

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12 de abril de 1997 Jesús

CM 41: EL ELEGIDO DEBE ACTUAR CONMIGO

Hijos, pequeños Míos, Más que cualquier otra criatura, el que Ha sido elegido por Mí, debe actuar constantemente en unión Conmigo. No quiero que Mis amados se apoyen en criaturas semejantes a ellos, y por eso hago que reciban de ellas contradicciones casi continuamente... Pero Soy Yo quien encamina a Mi fin sus cosas, sin que las miserias de los que se oponen, puedan desviar el cumplimiento de Mi Querer.

Hijitos, es justo que Mis predilectos Me sigan en medio de la duda, pero sería una ofensa contra Mí que después de haber conocido Mis intenciones, quieran tornar al pensamiento de las ayudas y respetos humanos.

No, Mis amados, no se aflijan por los que los contradicen; ellos no saben lo que hacen y si obran con ustedes cosas malas, aún por medio de esas cosas, Yo les daré la victoria. Confíen en Mí.

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12 de abril de 1997 Jesús

CM 42: TRATO AL ALMA CON EXTREMA DESTREZA

Para un religioso

Pequeño Mío, ya disipadas tus molestias, las sustituyen Mis dulzuras. Las unas y las otras son queridas por Mí y por Mí se verifican en ti.

Antes de enseñarte el nuevo camino, hacían falta estas cosas, estas nieblas, estas preocupaciones. Ahora deberás conducir en otra forma Mi carro y lo conducirás sin vacilaciones.

Fui previsor al confiarte a Mi Madre en vez de que transitaras por los abismos tenebrosos. Fuera, lejos de las penas del mundo, ahora te atraigo a altas esperanzas, a atrevidas cumbres. ¡Cuánto te amo, hijo Mío! ¡Hermano Mío!

Por la misión que tienes, te elijo ahora otro Santo que te proteja en este camino: Tarcisio. El te protegerá y te hará caminar a prisa.

Tarcisio protege a los que frecuentan, a los que honran Mi Mesa y es lógico que sea así, puesto que a costa del martirio, fue el primero en protegerme en Mi Sagrado Sacramento de Amor. ¡Adelante, hijo amado! ¡No sabes las cosas que tengo reservadas para ti! (...)

Tú no sabes cuánto percibo de bien tus sentimientos de unión a Mí y lo anoto todo para el día de tu triunfo.

Voy a darte un regalo y por el amor tuyo, también a otros hijos. Mi Madre volverá a darles su cuidado maternal personalmente a través de algunos Mensajes. Digo a través de esta hija porque tu amor hacia Ella, Mi Madre, conmueve Mi Corazón que se estremece de contento. Así tú cuidas de Mis hijos; Mi Madre y Yo cuidamos de ti. Tú guiarás a esta pequeña a quien tanto amo y Mi Madre te guiará a ti.

Trato a tu alma con extrema destreza, tal como es necesario. La destreza es necesaria para liberarte del influjo maléfico de Satanás que te quisiera destruir al igual que a todos los que ahora escuchan tu voz.

Es un arte divino el de llevar a las almas al camino recto, a las pistas veloces en que se pone a punto todo el mecanismo que produce la santa velocidad de quien se ha encaminado hacia Mí, hacia la meta del Paraíso.

Que no te asuste la carrera porque Yo voy de guía contigo.

Te He dicho que debo usar extrema habilidad, ya que tu vehículo no goza de perfecta eficiencia, pero recuerda bien que lo vamos guiando juntos.

Ustedes, déjenme hacer a Mí porque la carrera no termina, más bien empezaremos a transitar por la pista veloz que les He preparado .

Son Míos, son obras salidas de Mi mente y de Mi Corazón porque quiero secundar en ustedes Mi genio amoroso de favorecer a través suyo a muchas almas.

Compréndanme y déjenme hacer porque, por sobre todo, Mi obra los honra aún en el presente, cuando las horas limitan toda cosa.

Hoy y siempre amaestraré tu alma para hacerla venir a Mí, Bien Infinito del que jamás podré saciarte, porque inclusive cuando estés lleno de él, no te faltará deseo de Mí, que te He creado con amor Infinito...

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13 de abril de 1997

CM 43: EL ARCÁNGEL SAN GABRIEL

La paz contigo, no temas, Soy Gabriel, el Mensajero de Dios y vengo a decirles en este día especial, que Jesús amará a Su Madre sobre todos y sobre todos la honrará en el Cielo, pero de tal manera que entre el mayor de los Santos y María, tenga que mediar una distancia casi infinita.

Jesús el Salvador que anuncié a María, sabrá qué honor conceder a la Virgen de Nazaret. Nosotros, felices habitantes del Cielo, todavía no hemos llegado a comprender qué hará Jesús en honor de Su Madre el día en que toda la humanidad se encuentre delante del Juez.

Sabemos que será participación de gran dignidad, pero no podemos prever cómo se manifestará esta participación. Por eso esperamos ver supremamente honrada a La que de mí recibió el saludo del Cielo, como electa Madre de Dios.

Sí, Yo Soy Gabriel, el Arcángel testigo del gran pacto acordado entre Dios y el hombre, a través de la Virgen Inmaculada. Yo que la saludé y que Me incliné a Ella, puedo decirles que María aún entre la felicidad de la que ahora goza, debe hacerles conocer que no es feliz como debiera por el modo con que algunos pretenden seguir a Jesús.

Ella que protege maternalmente y ama a todos quienes forman Su progenie, dice que no es bueno desfigurar y tergiversar poniendo reparo en la doctrina de Su Hijo. Este camino conduce a la afirmación de Satanás, no a la de Dios y ¡ay de los que escandalicen a los sencillos! María, la esclava de Dios, como Ella me declaró, juzga que se ha obstaculizado demasiado el camino de la verdad con peligrosos rodeos y que por eso, es necesario enderezar las vías tortuosas.

Hablándote de Ella, tú oyes que todo el Cielo Me está escuchando. Me pide que les diga que le gusta mucho que todos la amemos y si hoy 13 de abril me hace traer este anuncio, es porque desea que ustedes se hagan buenos hijos Suyos y que aprendan de Ella a amar a Jesús.

Soy el Mensajero de Dios, anunciador de Cristo, una pequeña pero fulgente estrella del firmamento del Amor Santísimo, cuyo fuego no arde inútilmente en sus pechos. ¡Amen a La que los mira con ternura inmensamente maternal y se apresta a volver a hablarles!

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Mismo día María

CM 44: QUIERO ESTAR ENTRE USTEDES, NO EN ALTARES LLENOS DE POLVO

Me llamas desde la tierra y Yo acudo del Cielo a tu lado, porque Madre e hijos deben estar unidos siempre y participar de las alegrías y de los dolores que experimentan porque el amor materno y también el de los buenos hijos, exige esta unión de afectos. Te digo que estoy contigo, hijita, porque Me has llamado y con tu Madre desaparece todo lo que te importuna.

Tengo muchos hijos que piensan en Mí y Me miran sólo como a una Señora sumamente rica y benefactora. Me ponen en muchos altares que a veces llenan de flores. Me alaban, Me invocan, pero no lo hacen como verdaderos hijos, es decir con afecto filial porque Me ven demasiado lejana. Pero no, queridos hijos Míos. Vean lo feliz que Soy de acudir al lado de ustedes, admiren cuán gozosa estoy ahora junto a los hijos que Me llaman con amor.

¡Oh!, sí, Yo quiero bajar de los altares en los que Me han colocado, no Me gusta el polvo de los artesonados de los Templos. Yo debo estar con ustedes, entre ustedes, sino, ¿qué Madre piensan que Soy Yo?

No Soy Madre de yeso, de madera, o de mármol y tampoco de tela o papel. Soy Madre hecha de alma y cuerpo como ustedes y las manos que Han estrechado al Hijo Santísimo, quieren estrecharlos también a ustedes, tocar sus cabezas y apoyarse en sus brazos como para descansar, pero verdaderamente, por un sólo fin: el de tenerlos más unidos a Mí.

Soy Madre, debo ser comprendida en Mi ternura y seguida en Mis deseos.Yo los llevo a Jesús: vayamos juntos. ¡El Me quiere a Su lado porque es Hijo amoroso! ¿Qué puede ser mejor que ir hacia El junto Conmigo?

¡Oh, cuánto los ama este Corazón de Madre! Hijos Míos, sépanlo y tengan en la mente: si no los protegiese Yo, muchas veces habrían abandonado a Mi Jesús. Y Yo, para que esto no suceda, quiero precisamente estar al lado de ustedes, caminar al lado de ustedes, caminar con ustedes. Tómense de los brazos, hijos Míos y déjenme acariciarlos y besarlos porque son alivio a Mi Corazón de Madre, esperanza a Mi ardiente aspiración de saber y ver amado al primero de Mis hijos, el Unigénito de Mi Corazón, Mi vida y Mi alegría.

Si lo vieran, hijos Míos, cuán bello es El, cómo resplandece de Luz y de Amor... ¡Oh, sí, Soy la Madre más afortunada, porque He engendrado al Hijo más bello, al Hijo más grande, al Hijo de Dios!

Desde esa imagen que esta noche contemplarán, los contemplaré también Yo sonriendo con inmensa ternura. ¿No quieren agradecerme? Yo les He traído a este Hijo Mío (por un Sacerdote) y quiero que sepan que entre los más amados por Mi Inmaculado Corazón... Protéjanlo y cuiden de él, se los pido Yo, su Madre Auxiliadora, Madre de la Eucaristía, Sierva del Santísimo Sacramento y Esclava del Señor...

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15 de abril de 1997 Jesús

CM 45: LA NOCHE DE BELÉN

Ustedes dicen que Yo bajo de las estrellas, pero ¿para detenerme dónde? En sus pesebres donde el frío es más o menos penetrante. Desciendo pero sin fijarme si el tipo de establo en que Me recuesto está o no lleno de paja; si tiene una discreta puerta que Me abrigue a Mí y al pesebre del frío y del viento.

Hijos Míos, Mi morada, en efecto, está en los Cielos y el estar con ustedes significa solamente favorecerlos. Si pudiera sentir disgusto, el olor de sus establos tal vez sería insoportable, puesto que la infinita perfección de Mis atributos no podría resistir tanta paja mojada y empapada de todo género de miserias. Pero no siento ningún disgusto de estar en ustedes, si bien no apruebo tantas cosas y cositas.

Lo que hago es esperar y ayudarlos de mil maneras con Mis dones, para transformar su establo en habitación digna de Mí, lo que sólo sucederá cumplidamente en el Cielo, donde ya no habrá establos sino luminosos espíritus fundidos en Mi eterna luz.

Sí, desciendo de las estrellas porque no quiero ser sólo el Rey del Cielo, sino también la llama de sus corazones... En Belén comencé a sufrir por ustedes y Me gozabas mucho en ello porque también Mi naturaleza humana, en ese cuerpito de recién nacido sentía el calor y el hálito de Mi Madre y el abrazo afectuoso del extasiado José. Estos son sus modelos, aprendan de Ellos, a ellos pidan un poco de Su virtud, un poco de Su amor.

¡La noche de Belén! Más bien digas el luminoso día de Belén, porque entonces vine como sol divino a iluminar todo y a todos, a calentar los helados establos que son ustedes sin Mí. Vine en brazos de Mi Madre y ahí Me encontrarán todavíaporque quiero hacer todo con Ella, pupila maravillosa, la maravilla más grande de Mis obras. Criatura, sí, pero tan excelsa que ni siquiera Miguel, el gran faro de todos los Arcángeles, puede comparársele.

Vine al mundo por ustedes, cierto, pero amo repetirlo y siempre lo diré: vine primero y más que todos por Ella.

¡Ustedes no saben la alegría que experimenté Yo, niño, cuando Ella Me estrechó en sus brazos maternales! En seguida Me compensó por tantas frialdades de ustedes y cuando Me pasó a las manos de José, fue como si María le confiase la custodia de Mi Cuerpo a Mi Santa Iglesia y aun por eso quise que José estuviese entre los principales protectores de Mi Esposa en la tierra.

¡Compréndanme, les pido! En la tierra tengo pocos seguidores, compréndame ustedes que Me aman, sean para Mí no ya los consoladores de Mis penas pasadas, sino los compañeros de las mismas penas que sigo sufriendo en ustedes. Compréndanme, ámenme y créanme porque es hermoso ser amados, comprendidos y creídos.

Entonces, no hablaba porque era niño; ahora quiero decirles todo de Mí y de ustedes; les aseguro que los fastidiaré poco hablando de sus pesebres, porque tengo en mente decirles muchas, muchas cosas de Mí que los harán gozar como no pueden imaginar.

A Mí, Niño de entonces, pero Dios como ahora y como siempre, diríjanse todos ustedes y todo lo suyo. Les prometo que María y José les serán de valiosísima ayuda y les ofrecerán Gracias de lo más selectas.

Bajo del Cielo, vengo a sus pesebres, Me detengo un tanto y luego volveremos juntos al Cielo, donde vivirán en eterna beatitud. Dejarán las miserias, los haré ricos, riquísimos de Mí.

¡Oh, Belén! ¡Oh Noche Santa! Ven a Mí a besarme no ya Mi pequeño pie como quisieras, sino Mi mejilla rosada y luego en seguida besa la mano de Mi Madre y abraza a Mi querido, queridísimo José.

Nosotros estamos unidos, todos juntos: ustedes y Nosotros, ustedes todos y Nosotros todos.

Mi mano los bendice y se posa y detiene en su cabeza. Soy Yo, el Dios-Niño, el deseado y el amado, el Amor que quiere ser amado.

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15 de abril de 1997 Jesús

CM 46: MARÍA PARTICIPA DE MI DIVINIDAD

Mensaje para ser leído en los lugares donde se lleve la imagen de Mi Madre

Hijos Míos, entre todas Mis criaturas, la más bella es María quien participa de Mi Divinidad de manera supereminente como conviene a la Madre de Dios. Por eso mismo, recurrir a Ella, es garantía de acogimiento porque Yo quiero a Mi Madre, Co-redentora por Gracia. Recurran a Ella confiados, aún cuando estén en pecado. Ella los salvará para darme una grata alegría.

Sabía que la mirada de una Madre puede suavizar muchos rostros irritados de hijos poco amorosos o díscolos. Por eso les He dado a María. Pero recuerden que si les sonríe y los mira benigna, es para animarlos a venir a Mí. Recuerden también que en Sus dulcísimos ojos Yo Me reflejé cuando era Niño y Me tenía en Sus brazos.

Pues bien, ahora desde el Cielo esos mismos ojos los miran a través de esta imagen, ofreciéndoles el reflejo de Mi sonrisa y Mi benignidad.

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15 de abril de 1997 Jesús

CM 47: ARDAN CON EL FUEGO QUE QUIERO DARLES

Pedro, Mi amado Apóstol, no quería que Yo le lavara los pies porque, siendo Yo su Maestro, eso le parecía paradójico. En efecto, al decir: "¿Tú, lavarme los pies a Mí?, afirmaba que en su mente tenía muy firme una gran veneración por Mí. Lo instruí dulcemente diciéndoles: "Pedro, ahora no sabes lo que hago, lo sabrás después". Más él, convencido de que no debía darse tanta humillación Mía, confirmó su idea respondiéndome: "Tú nunca Me lavarás los pies" Por eso Me vi obligado a darle otras razones y él se tranquilizó, como pueden leer en Mi Evangelio.

Lo que Me urge ahora a revelarles es que la criatura, toda criatura nunca sabe lo que hago, como dije a Pedro, pero Yo garantizo que lo sabrá después.

¿Quieren esperar un poco, oh Mis impacientes y fríos seguidores? Hoy no saben, mañana sí. Hoy no les manifiesto el por qué de Mi Voluntad respecto de ustedes y de otras personas, pero pronto se les dará a conocer todo. No es sensato quien pregunta siempre: "¿por qué?" Es sensato quien estudia sus propios porqué en Mi libro divino en el que está escrito todo de ustedes y para ustedes.

Este libro está a su disposición y no se compone de muchas páginas; sólo les digo que pueden volcar, pasar esas páginas un poco menos rápido. A menos que no sean tan generosos:

"Señor, Tú Has escrito todo de mí, todo está explicado en este libro de mi vida. Podría leer sus páginas como Tú dices, pero no deseo hacerlo. Aquí está, mi amado, aquí está el libro de mis porqué; no lo abro, te lo devuelvo a Ti, porque me fío de Ti. No Te pido que Me expliques que no quiero leer ahora. Un día , si quieres, me harás leer Tú, pero no te lo pido porque me basta que sepas Tú. Te pido, en cambio, que proceda de manera que pueda yo recibir mucha ayuda y siempre, para que jamás me atreva a ofenderte ni mucho ni poco. No me dejes separarme de Ti y aumenta la medida de Tu Gracia en mí.

No me hace falta leer, mi amado Señor, el libro de mis "porqué". Haz de mí lo que te parezca..."

Les He advertido que después podrán saber el porqué de Mis disposiciones respecto de ustedes. Esto tiene varias razones particulares y todas a su favor.

Pedro se aquietó cuando le dije que si no le lavaba los pies no podría estar Conmigo. También ustedes aquiétense y más bien díganme, como el Apóstol, que quieren ser lavados por entero. ¡Me agrada tanto su deseo de hacer cosas gratas a Mí y querer estar Conmigo!

Lavé los pies a doce toscos pescadores, Me abajé a ellos para dar ejemplo; sí, pero además para que dejándome a Mí mismo en alimento a las almas, conocieran todos por anticipado que Yo quiero purificarlos completamente, además de saciarlos de Mi amor.

Tienen necesidad de purificarse, es muy cierto. Sólo Mi dulce paciencia y Mi amorosa Sabiduría pueden mejorar el conocimiento de su yo. Pero poco a poco los hago entender lo que hay que purificar en su alma; de modo que Me apuro Yo mismo a purificarlos. Ustedes deben imitar a Pedro cuando repuso con convicción: "Si es así, lávame no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza".

Mi amado Pedro, tú has hablado por ti y por todos; has hecho ver el gran aprisco que te He dado y que mantengo todavía hoy, lo que es el respeto y cómo se manifiesta el amor. Debo alabarte en presencia de la Iglesia triunfante porque has dicho y has hecho bien consintiendo que te lave como Yo deseaba.

Ustedes que militan en la tierra, únanse en palabras de alabanza a Mi primer Vicario, primer ejemplo de alma generosa. El encomio que más interesa a Pedro es que lo sigan junto a Mí. Ardan con el fuego que quiero darles; pídanmelo, les daré y mucho. Sean generosos y confíen en Mi obra. Pero antes deben tener Fe en ella y luego, si Me aman, se fiarán de Mí.

Es necesario que Yo los lave, He dicho. Pues bien, recuerden que Soy Yo justamente el que quiero servirme no de "jabones" siempre perfumados. A alguien le desagrada el olor de azufre, pero hace bien para las enfermedades de la piel y sana sus erupciones. A otro no le gustan los jabones que cierto Médico las sumerge en ciertas aguas sulfúreas que emanan vapores desagradables. Pero ese Médico quiere a todo trance hacer esas limpiezas con esos jabones. Déjenlo hacer lejos de ustedes. Yo les digo que al término de la enjabonada estarán todos limpios, blancos y podrán ir al carruaje divino entre puñados de perfumadísimas rosas y grandes manojos de cándidos lirios. Pero tendrán más que aquellas flores: llevarán en ustedes mismos el perfume más selecto de Mi Humanidad gloriosa y resplandeciente.

Se los digo Yo, su Médico de cabecera, su medicina y su curación perfecta. Vamos, dejen que Yo los lave...

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15 de abril de 1997 Jesús

CM 48: YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Niña amada, no voy a pedirte disculpas por utilizar tu tarde. Sé cuánto disfrutas de estos encuentros nuestros, de modo, que gocemos al trabajar juntos... Empieza.

Yo Soy la Resurrección y la Vida, el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Así lo He dicho y lo confirmo para ahora y para siempre.

La Resurrección que procede de Mí es propiamente Mi vida Divina, porque es la causa de toda resurrección.

Así, Soy su Resurrección porque Soy la Vida, doy la Vida, infundo el ser y renuevo a todos los que creen en Mi.

Tantas resurrecciones de ustedes son superiores a la de Lázaro y Yo las hago realidad en el más grande silencio. A El le grité, por el pueblo presente, que saliera fuera de la tumba en la que yacía ya por cuatro días. A ustedes les llega Mi voz como a Lázaro, para sacarlos fuera del pecado y de sus miserias cotidianas. ¡Oh, sí, no es fácil hacerlos resucitar porque no los encuentro lo bastante dispuestos y no quieren oír Mi voz.

Con frecuencia no reconocen Mi voz y creen en otras voces interesadas que provienen no ya de Mi pecho que arde en amor, sino de miserables criaturas rebeldes o bien de ustedes mismos cargados de un sueño moral o cubiertos de vendas de pies a cabeza.

Yo Soy la Resurrección de los cuerpos sí, pero también de las almas, el que cree en Mí vivirá para siempre y de Mí, porque la Fe en Mí es el principio del Amor y el Amor es Mi vida y la vida de ustedes.

Hijos Míos, resuciten creyendo, vivan creyendo y verán que el sentido de Mis Palabras es, como siempre, exacto... Los invito a resucitar, los llamo a nueva Vida...

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16 de abril de 1997 Jesús

CM 49: ME AGRADA QUIEN PERSEVERA EN LA ORACIÓN

Hija Mía, creada por Mi eterno amor, las funciones sagradas que se desarrollan en Mis Templos y especialmente la celebración del Santo Sacrificio, son incienso que sube al Cielo llevando los perfumes de la tierra, es decir las plegarias y las ofertas, las cuales son verdadera adoración del hombre viador. Suben al Cielo suspiros y cada uno, sea o no sincero, se hace manifiesto a Mí.

Yo no Me engaño, veo a todos y todo y a cada uno le doy la respuesta que necesita. Respondo siempre a sus plegarias puesto que ellas representan sus miserias y éstas son el precioso material (He dicho precioso) apropiado para ustedes, para hacerles comprender Mi amor. Si no estuvieran llenos de miserias, además de que no se preocuparían de Mí, no entenderían mucho Mi intervención en favor de ustedes: por eso llamo material precioso a sus miserias. En cambio, para muchísimos de ustedes, casi para todos, la miseria es el peso que arrastran sin fruto y con mucha molestia.

Quisiera hacerles ver desde el Cielo el conjunto de las oraciones y ofrendas que suben hasta Mí durante las funciones sagradas para demostrarles cuán cierto es que en la oración se queman las escorias, es decir, se aligera el peso de las miserias humanas y el hombre, a través de innumerables grados de adoración, se pone en la mejor condición para ser ayudado por Mí. ¡Cuánto Me agrada quien persevera en la oración! Como quiera que ore el hombre merece socorro. No será siempre lo que ha pedido, pero Yo no puedo y no quiero que Mis criaturas pidan y no reciban.

Consideren cuánto desea favorecerlos Mi amor. Les He dado un Hijo al que pueden inmolar siempre en sus altares, para que esté en sus manos, a su disposición, la garantía de Mi aceptación. ¿Podría despreciar a Mi Hijo, Yo que lo amo infinitamente, viéndolo inmolado por Mí y por ustedes?

Aun antes de haberlo dado a ustedes, lo amaba infinitamente como hoy; pero ahora que lo tienen, ustedes están, pueden estar muy seguros de que Yo estoy deseoso de escucharlos, de ayudarlos, consolarlos y salvarlos.

He dicho que las oraciones y ofrendas suben como incienso a Mi Presencia: las unas y las otras son necesarias para ustedes y también para Mí, porque así lo quiero para su bien y para la Gloria de Mi Hijo. Oren siempre, ofrezcan siempre y tendrán respuesta a todo, ayuda en todo lo del alma y lo del cuerpo. El que ora entra al Cielo con la mente, aunque permanezca con los pies en la tierra, porque Yo le doy, los tesoros del Cielo para él y para los demás.

Entonces, si el hombre ora distraídamente, ¿por qué no entienden que se queda con las manos vacías? ¿Por qué orar sólo con los labios? ¿Es que sólo los labios necesitan de ayuda? ¿Y su mente, no? Recuerden bien y ya no olviden: cuando Me imploran es como si fuesen a sacar agua.

Si Me traen un recipiente indiviso, es decir sano y sin orificios, pondrán toda el agua que quieran, según la magnitud de su recipiente. Si, en cambio, oran distraídamente, quiere decir que Me traen un recipiente agujereado que perderá en seguida el agua a través de los distintos orificios que tiene.

Intenten llenar agua, si lo logran, uno de aquellos recipientes con los cuales riegan las castañas; traten luego de convencerse de que la fuente no está seca sino que es impropio para el agua ese recipiente. Y ustedes son precisamente, castañas crepitantes cuando Me imploran distraídamente, mientras Yo quisiera que su oración, unida al ofrecimiento, sea plácida, humilde, confiada, más aún serena, si les es posible, aun en las grandes ocasiones que a veces les mando.

Yo lo acepto todo, sépanlo, pero oren tranquilamente, unidos a Aquel que oró más que todos y por ustedes todos. El es su garantía, la prenda del Cielo que les He dado. A El deben recurrir, de El deben servirse para que a El tornen después, el honor y la gloria.

Piensen: si Me muestro tan deseoso de favorecerlos accediendo a sus ruegos, ¿cuánto más deseoso seré de glorificar, a través de sus miserias, al Hijo Santísimo que por Mí se entregó todo El?

Pueden desmerecer ustedes, pero si se presentan a Mí inmolando a Mi Hijo Predilecto, entonces aún su demérito estará cubierto, rescatado por la belleza y el amor sin límite de Aquel a Quien Me ofrecen.

¡Si lo miro a El y en El a todos ustedes, ya no son ustedes sino El!...

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16 de abril de 1997 Jesús

CM 50: ORA POR QUIENES TE DAÑAN

(Iba a empezar la Santa Misa, pero yo había estado todo el día muy herida por alguien a quien aprecio y que me dañó mucho, o intentó hacerme mucho mal.

Hija Mía, ofrece esta Santa misa por la persona que te ha lastimado y dícelo a su amiga. Dile que Yo te He pedido que ofrezcas esta Comunión por ella, sin darle más explicaciones. Lo demás déjamelo a Mí... No tengas dudas. Yo sé lo que te pido. Tranquila, ¿acaso no estoy contigo? No voy a permitir que se destruya esta obra Mía, diseñada con tanto amor.

(Así lo hice, me sentí muchísimo mejor. ¡Cuánta Sabiduría de Mi Dios!)