Parte 2 - LA GRAN CRUZADA DEL AMOR
10-1-96 Jesús
CA 33: Siembren hondo las raíces de la fe y la caridad
Vuelve a tomar la pluma, bien de Mis dolores y sigamos con este trabajo.
La futura paz, la tranquilidad del hombre, no está en el hombre de hoy sino en el de mañana. Desgraciadamente, una inmensa mayoría ha crecido alimentada por el odio y educada en el placer de aplastar y sojuzgar al resto de la humanidad.
En ellos está el triunfo del bien sobre el mal y como ellos han de ser los que luchen contra él, han de sentirse seguros; sentirse fuertes contra todo lo que viniere del poder infernal; tienen que llevar a la mente la convicción y seguridad en las ideas de verdadera paz y justicia, fundadas en el amor a Mi Corazón, que sabe comprender y sentir las ansias insatisfechas de la humanidad toda.
-Esa debe ser la obra de la Cruzada, sembrar muy hondo, para que cuando la planta nazca, las raíces estén firmes y arraigadas en el terreno de la verdad, la fe y la caridad. Esos soldados apóstoles serán la grandeza de la patria a la que pertenezcan porque defenderán la verdad.
Ya casi no queda tiempo, hay que hacer comprender a las almas individual y colectivamente, la necesidad de hacer penitencia por los propios pecados y los ajenos, aplacando así la justa ira de Dios.
-La expiación por el sacrificio y el dolor, por el sufrimiento, debe ser norma en sus Conventos y Parroquias, puesto que es un medio para que la Divinidad sienta piedad de esas criaturas rebeldes, engreídas y orgullosas.
-Hay muchas almas que sufren, padecen y se sacrifican pasiva e inútilmente, porque esos padecimientos se aceptan fatalmente, sin una finalidad; sin un sólo gesto de amor a Dios o al prójimo. Es preciso mostrar a esas almas que, esas pruebas a que los somete la Divina Sabiduría, tienen un mérito incalculable si se encauzan al sumo Bien y se unen a los sufrimientos de Mi Divino Corazón.
-Socorran a las pobres almas que gimen oprimidas por el pecado y no tienen suficiente fortaleza para liberarse de él, por ignorancia a veces y otras por tibieza espiritual.
Quiero que todos los sufrimientos se unan voluntariamente a los que sufrió Mi Corazón, para que esta inmolación sea el mejor sacrificio por el cual encuentre el hombre el perdón de sus pecados y crímenes ante Dios.
Tengan en cuenta de que obrando así, tomando como finalidad librar al mundo de su inminente destrucción, todos los actos humanos van a dirigirse racional y espiritualmente al único y Supremo Bien.
10-1-96 Jesús
CA 34: En Mi Inmaculada Madre está la salvación del mundo
Quiero que trabajen sobre esa medalla que ha llegado a tus manos por medio de un ángel y no de una herencia y que, Monseñor, tan dócilmente ha propuesto sea la Medalla del Congreso... Yo proveeré los fondos, una a una se harán muchísimas, ahora lo comprenderás. Todo lo hice Yo.
Quiero que lleven esa medalla haciéndose acreedores a todas las gracias que a través de ella otorgaremos.
El Corazón de Mi Madre Ha de ser honrado con el Mío, puesto que Ella está siempre intercediendo por la humanidad. Mientras el amor no alimente con su fuerza las acciones de los hombres, su camino seguirá precipitándose en ruina y exterminio. La corona de espinas que envuelve a los dos corazones es para enseñarles a valorar el terrible sufrimiento de Mi Pasión, de esa corona que llevé con amor en Mi cabeza llena de golpes y heridas. Para que sepan a qué precio fueron compradas sus almas.
Del otro lado, lo único que salvará esta humanidad y hacia el fin que debe converger la Cruzada de Expiación: El Congreso Eucarístico Mariano.
Ya ves, hija Mía, nada es casualidad en las cosas del Cielo, todo tiene un fin glorioso que fue divinamente proyectado.
Si hubieran muchas almas que expíen, podría evitarse ese otro deicidio que se está preparando. Porque deicidio es asesinar espiritualmente a las almas que Yo redimí, lanzándolas en la negrura de la blasfemia y la herejía; hundiéndolas en la iniquidad de la apostasía... Quieren prescindir de Dios, la soberbia es ciega y los hace sordos; buscan en la materia lo que sólo en Mí pueden hallar.
¿Cuál de los hombres que pretende arreglar el mundo se dejaría poner como estoy, en la Cruz? ¿Quién sufriría y moriría como Yo, aún sabiendo que con ello todo se salvaba? ¡Ninguno, hija Mía!
El mal sólo puede extinguirse en el fuego de Mi Amor y Mi Verdad, en Mi Corazón siempre Misericordioso, que rebasando generosidad, quiere evitar a la humanidad su total ruina, porque, para salvarla se inmoló en el Árbol de la Cruz.
Si ha de ser en parte ineficaz esta inmolación para el mundo, no sean aquellos a quienes Yo llamo Míos, los que pongan obstáculos a Mis mandatos, ni acallen el sonido del hombre, para que éste conozca Mi llegada y con ella la salvación.
Por eso, hijita, escribe y obedece, porque esta Palabra Mía será para el bien de muchos. Bebe en la llaga de Mi Costado y sacia la sed de amar que siempre ha llenado tu corazón. Sentirás satisfechas esas ansias insaciables al beber el agua viva que te hará encontrar el dolor, el sufrimiento, como el mayor goce que nadie pudo imaginar.
Al amor por el dolor, es el único camino seguro para llegar a ser vaso de elección y encontrar en Mi Corazón un lugar de infinita dicha.
En Mi Inmaculada Madre está la salvación del mundo, porque Su Corazón está siempre ofreciéndose ante la Divinidad.
10-1-96 Jesús
CA 35: Entrégame tu voluntad por el amor que me tienes
Hija Mía, Me pides que anule tu voluntad. No, pequeña, eso no. Has de conservar tu voluntad, porque quiero que seas tú la que voluntariamente escojas vivir a Mi lado o alejarte de Mí, la que aceptes sufrir por Mi amor, o renunciar a la inmolación.
Si Yo anulara tu voluntad, supeditándola a la Mía, serías el mismo instrumento que eres ahora, pero estaría desprovisto de todo sentimiento y no recibirías el fruto de tus obras, porque carecerían de todo mérito. Yo te llamé, sígueme tú, si tu deseo y voluntad te impelen a ello, pero hazlo espontáneamente, valientemente, segura de lo que deseas y de que tu amor por Mí te dicta tu corazón.
Uniéndote en lo poco y en lo mucho, la alegría y la tristeza, en trabajos y sufrimientos; aunque fluctúe tu ánimo te sientas, cansada y temas desfallecer, ten por seguro que estás más cerca de Mi Corazón que si anulara tu voluntad completamente y te utilizara Yo sin que fueras obstáculo a Mis fines.
Te quiero sometida a Mi Querer y a Mi Amor, no por Mi poder sino por el amor que Me tienes y te trae a sumergirte en Mi Corazón, sometiéndote voluntariamente a cuanto Yo deseo y quiero de tí. Solamente así anulo Yo las voluntades; porque las almas que escojo, saben anularse por humildad y sacrificio para tenerme más cerca...
10-1-96 Jesús
CA 36: Reconozcan Mi Voz
El camino de la Cruz es el más seguro para conseguir los dones divinos en la tierra. Pero hay que ir, voluntariamente por él, sin desfallecimientos, seguro y valiente.
Mis llamadas son constantes y a muchos, pero pocos conocen Mi voz. La soledad interior donde Me complazco en llamar a las almas, la destruye muchas veces el ruido ensordecedor del mundo. Mi voz queda apagada por otras que gritan y aturden con promesas tangibles, temporales.
Mis llamadas son diversas. No hay corazón que no haya oído Mi voz, pero qué poca atención le prestan. Si la criatura supiera amar, conocería Mi voz cuando le hablo porque Yo Soy Amor. Por el amor olvido todo, lo perdono todo, lo doy todo. Cuando de veras se entrega a Mi amor sin esperar por ello recompensa alguna, ni humana ni divina, derrocho en ella con tal abundancia las migajas del festín celestial, que no tiene más remedio que reconocer que no merece tanto don...
10-1-96 Jesús
CA 37: Sufrimiento y esperanza
Hijita, ningún sufrimiento se pierde en la bondad divina. Además, así estás más cerca de Mí, que también sufrí esos mismos dolores. Es como si tomando tu alma la acercara a Mi Corazón, la fundiera en El. Así en Mí, formando un todo Conmigo, eres parte de la redención de muchas almas.
¿Preguntas por la tuya? La tuya está en Mi mano mientras tu voluntad quiera que la Mía esté en tí. Déjame que te moldee como blanda cera hasta llegar a ser fiel imagen del sello de Mi Corazón. Para ello has de amar y sufrir sin desmayos, con voluntaria entrega y absoluta confianza.
Sufre por un alma que ha perdido la fe. Ruega mucho por ella para que al fin se salve. Luego ofrece esos sufrimientos por otra y por otra y otra más...
Recuerda que de una u otra manera has de sufrir siempre unida a Mis sufrimientos para salvar a tantas almas que se perderían si no hubieran almas generosas, dispuestas a expiar por ellas. Luego ellas mismas expiarán por otras, uniéndose a la Comunión de los Santos. Esta es la verdadera caridad divina: redimir, expiar en silencio, ignorando por qué, por quiénes se sufre; moviéndose sólo en el círculo del amor divino sin titubear, confiando en la justicia divina y en Mi Corazón, fuente de fortaleza.
(Me recosté a descansar unos minutos y en mi mente vi la imagen del Señor de la Divina Misericordia entre luces verdes y moradas. El rostro era transparente. Me senté de golpe como asustada.)
No temas, hija amada, quiero que Me veas así, porque son los dos colores de la esperanza y del sufrimiento. Esa doble luz guió Mis pasos en la tierra.
Sufrí sin interrupción por la salvación del género humano, pero ese sufrimiento estaba iluminado y ligado a esa otra luz de la esperanza en Mi Padre, y la confianza de que Mis padecimientos tendrían un fruto infinito.
10-1-96 Jesús
CA 38: Sólo queda el refugio del Corazón Inmaculado de Mi Madre y el Mío
(Orando le pido a Dios me ayude a tener cualidades para evangelizar y poder salvar almas).
No creas que Me servirías mejor. No pienses que los grandes trabajos acompañados de ruidos y extraordinarias mortificaciones tendrían mayor mérito a Mis ojos si descuidaras las pequeñas cosas que Yo te pido. Más grata Me es esa disciplina de la voluntad por la que has llegado a Mí.
En todos los estados se puede alcanzar la Santidad. A unos pido grandes cosas, a otros, pequeñas. Unos y otros, ejercitando su voluntad en complacerme, tienen el mismo mérito ante Mis ojos, porque el verdadero valor no está en lo que hacen sino, en la intención con que lo hacen, uniendo su voluntad e identificándola con la Mía.
El mundo debe confiar en el Corazón de Mi Madre, pues sólo ese Corazón Inmaculado y el Mío, serán el refugio en las horas de dolor y prueba que se acercan. Debe invocársela así: Corazón Doloroso e Inmaculado de María, sed nuestra salvación o Corazón Doloroso e Inmaculado de María, sálvanos que acudimos a tí, porque Ella, desde el principio, ofreció Su Corazón al dolor y muy triste contempla los males sin límite que están buscando Sus hijos. En ese Corazón todo dolor humano tiene su eco y su bálsamo. Ese Corazón que se ofreció para la salvación de la humanidad, está también presente ahora para salvarla de la ruina. Aquellos que invocándola en sus penas se acerquen a El, no perecerán eternamente.
Así como los ángeles lanzan a los cuatro vientos en tierra y mar el Nombre de Dios en Su Unidad, Trinidad y Santidad, para preparar el camino de la gran prueba, así los hombres, las almas todas, deben alabarlo incesantemente y reconocer Su poder diciendo: Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de Vuestra Gloria. Quiero que esto se diga a menudo, seguido por un Gloria.
El reconocimiento del Dios uno, trino y poderoso: el acatamiento a Su Poder Supremo, puede mitigar el rigor de Su justicia. Dilo así para que en todas las casas religiosas se lo reconozca como Señor de los Ejércitos. Todas esas almas consagradas a Mi servicio, forman parte de Mi ejército y sus oraciones son parte de las armas con las que será vencido y aplastado el enemigo.
Las oraciones y sacrificios voluntarios, la expiación y penitencia, son tan aceptos a al Divinidad para aplacar su justa ira. ¿Por qué no llamar a la humanidad a esta Cruzada que pido? ¿Acaso tienen tan llenos de polvo y tierra los ojos que les impide ver cómo se odian a muerte los hombres? ¿No oyen el ruido de la tormenta que se avecina?
10-1-96 Una voz muy dulce, no es El Señor
CA 39: Los Angeles nos guían
Hija Mía, escribe cuanto voy a rebelarte porque es muy necesario que ciertas cosas sirvan para su instrucción, debido a los tiempos que ya llegan. Sin esta ayuda, les sería muy difícil sobrevivir. Dada la naturaleza, este mensaje será distribuido solamente entre los grupos más definidos.
La misión de los ángeles consiste en guiar a los hombres, a través de los tiempos. Para ello, estos seres invisibles generalmente, influyen benéficamente en la inteligencia humana.
Cuando ha sido necesario, estos ángeles han convivido con los hombres, tomando apariencia humana y a veces la de un animal cualquiera, según sea preciso, pues están para servir y conducir al hombre hacia su cometido, sin jamás conducirlo al mal.
Hoy estos espíritus, conviven con los hombres, atraviesan espacios y dan señales de su presencia, porque el mundo está en crisis y necesita mucha ayuda.
Hay ángeles que en un momento han ayudado a pueblos y naciones a salir del estado primitivo. Razas confinadas en distintos lugares de la tierra, han conocido a un tiempo la agricultura, la minería, las letras, las ciencias y las artes, la técnica; bajo la misma norma y enseñanza. La misión de ciertos espíritus angélicos es poner en las nuevas naciones la semilla de la sabiduría, según los planes divinos y una vez que son asimilados por los hombres y su inteligencia abierta a toda enseñanza e investigación, son dejados a merced de sus propias fuerzas, sin que noten la ausencia de tales espíritus.
El fenómeno de bilocación se produce cuando la persona es trasladada en alma y cuerpo a otro lugar de su residencia habitual hasta que su misión está cumplida y regresa instantáneamente al lugar donde habita sin que adviertan nada los que con él conviven. Pero la persona que ha hecho ese viaje, sí conserva memoria de dónde ha estado, así como de todos aquellos que, viviendo en el sitio donde fue, la vieron y convivieron con ella.
Te diré de dónde vienen estos ángeles. Cuando se desató la batalla en el Cielo, hubo un cierto número de ángeles indecisos que, en el último momento se unieron y lucharon contra Luzbel. Aquellos ángeles separados, fueron juzgados por Dios y se encuentran en un lugar especial para que cumpliendo la misión para la cual fueron creados, puedan volver a poseer el Cielo al final de los tiempos. Sin embargo, cuando es necesaria su ayuda, oyen el mandato divino y se trasladan al sitio que se les envía y cumplen su misión. No inducen al mal. Ya fueron juzgados y su estado, es parecido al de aquellas almas que están purificándose en el Purgatorio, para poder ir a Dios y gozarlo.
10-1-96 Jesús
CA 40: Con Mi ayuda podrás derrotar al astuto de las tinieblas
Agradece siempre cuando te encuentres en medio de las angustias del camino humano. Sé agradecida de Mi benéfico Querer porque te envío justamente las cosas de que tienes necesidad para hacerte imagen Mía.
No endurezcas tu corazón si experimentas adversidades, porque ningún amante Mío pude estar sin estos ejercicios de los cuales, después saldrá siempre más bello y radiante de amor. No te turbes, oh amada Mía, si He dado al maligno permiso de hacerte la guerra. Es la guerra de su odio y te baste saber esto para aligerarte la pena que ahora sientes.
No estés con incertidumbres, porque después de haber estudiado los movimientos del enemigo, todo buen soldado debe predisponerse a contraatacarlo; y las armas que necesitas para vencer están aquí en Mi Corazón que adoras.
Quiero darte una prueba que te ayude y te diga que no estás sola para resistir la presión del infierno. ¡Oh no, no estás sola, porque estás rodeada de serafines que te He dado para tu apoyo y compañía. Si tú aceptas la lucha así, como Yo Quiero, verás que en la tierra hasta la criatura más inexperta como eres tú, puede derrotar al astuto de las tinieblas y que aún delante de una pequeñez como tú, el sembrador de discordia debe desistir de su lucha.
Para esto te He preparado y no pongas en tu cabecita cosas que sean solamente humanas. Te garantizo que Yo mismo las He predispuesto para tu gran bien.
10-1-96 Jesús
CA 41: Yo Soy firme en mi querer
Deja ya de llorar y volvamos a nuestra tarea...
Los milagros de la fe no son posibles sin la plena aceptación de Mi Querer, de parte del que desea esos mismos milagros. Son cosas que proceden de Mí y no deben detenerse en ustedes, porque deben retornar a Mí... El hombre esté pronto a todo si quiere ser Mío y no ponga ninguna condición para que se cumplan Mis designios.
Hace falta dejar todo para que en la tierra se cumpla Mi Querer y dejando todo se encuentra el verdadero todo, como en el Cielo.
Oh criatura que estás triste porque no encuentras estabilidad, ¿has examinado bien por qué Yo Me opongo a que se hagan las cosas como tú quieres?
Deberías pensar que, siendo Yo un tiernísimo Padre, debe existir alguna razón Mía que Me impide consolarte en tus penas... Los hombres son instrumentos que no pueden impedirme hacer Mi Voluntad y nadie nunca desvió Mi Providencia en favor de ustedes. Razona, ser envilecido por la falta de fe, no te obstines porque Yo Soy firme en Mi Querer...
10-1-96 Jesús
CA 42: No, Yo no duerno
Considere el hombre que, mientras lo hago practicar el ejercicio de las contrariedades que He previsto para él, no lo dejo solo, porque ese es el momento en que más necesita de Mí. Yo no abandono a Mi criatura preferida.
Creer mientras todo cae alrededor de sí mismo, este es el punto importante. ¿Y dónde está su Dios que les prometió ayuda en toda adversidad? ¿Tal vez duerme?...No, Yo no duermo, sé bien cómo se encuentran, lo veo: están en Mi crisol y deben dejar que Yo tenga mano libre en ustedes, de lo contrario, todo cae realmente para ustedes.
Heme aquí por tanto, para asegurarles que son Míos y como tales los considero siempre. Si les sucede algo desagradable, no hagan como los niños que no saben y lloran. Yo lo sé y esto basta para ustedes; por lo demás, piensen en ustedes pues deben habituarse a reflexionar en lo que atañe a ustedes, no en lo que Me atañe a Mí.
¿Entiendes, Mi amada? Ten mucha confianza, esfuérzate en entrar por la puerta estrecha, por donde no quisieras entrar. Y si piensas que Yo te aumento las penas cada vez más, te digo que esto es verdad, porque quiero de tí mayor afecto. No entiendes ahora lo que te digo, pero después lo entenderás.
Estás puesta entre el infierno y tu nada: Me agradará si Me confiesas tu impotencia y sigues haciéndolo de verdad. No habrá engaño porque Yo te precaveré siempre.
No puedo ocultarte, oh hija de aquella Madre que sabe proteger oculta y poderosamente que el juego no es sencillo, pero aquí debes estar y unir tus esfuerzos, míseros en sí pero necesarios, para hacerte digna de Ella y de Mí. ¡Cuántas veces te He hecho orar de modo que entiendas estas horas.
No sigas temiéndolas porque es grande la Gracia que te daré por medio de Nuestra incomparable Madre... A los hijos les conviene estar unidos a la Madre y quien lo está a María, ve en la tierra que Su poder materno es ilimitado.
Ve a descansar unos minutos, pero antes sabe que este Mi alivio ha sido pedido por las almas por quienes oras.
10-1-96 Jesús
CA 43: No se haga mi voluntad sino la tuya
Las cosas que te digo ahora son para tu instrucción y para que otros hagan de ellas objeto de meditación. Se dicen de modo explícito para que no quede ninguna duda en sus mentes y también para que sirva a la santificación de otras almas.
Te hablaré sobre el tema predilecto, en el cual encuentras abundante alimento.
¿Qué sentimientos tuve al pedir a los apóstoles que Me hicieran compañía orando, en la noche de Getsemaní? Era tristeza y presentimiento de agonía que Me movieron a pedir esa ayuda y la pedí abiertamente, dominado por la gran idea de la completa inmolación de la cual iba al encuentro.
Pero como no podían entender ni siquiera de lejos lo que Yo pretendía al pedirles ayuda, no tuvieron la comprensión debida como testigos Míos. Yo los conocía bien y no hablé porque esperaba verlos incluidos en Mi sufrir, pero para su futura instrucción, ya que reflexionando, habrían podido unirse a Mí en sus futuras penas de apóstoles. De manera que cada uno de ustedes sabe que, para hacer Mi Querer, siempre hace falta orar y estar vigilantes.
Pero esto no es todo: es sólo la parte que les corresponde. ¿Y Mi parte? Mi Humanidad sentía la gran resistencia a dar el primer paso en aquel Huerto que debía ser el lugar de Mi captura y el comienzo de Mis sufrimientos siempre previstos y ahora presentes. ¡Cuántas veces había orado en aquel Huerto sin experimentar ni siquiera un instante de indecisión. Pero para darles esperanza a ustedes, Mis amados que están puestos en el mundo para continuar Mi Pasión, quise manifestar Mi debilidad y así, reforzar la de ustedes.
Si Yo procedí así, ustedes también deben pedir la ayuda verdadera con la oración y velar por las penas de sus hermanos, los hombres.
Pero esta es la parte exterior del hecho. Yo estaba como una barca sobrecargada a punto de cruzar un mar borrascoso. Contaba sólo con Mi donación y con el poder iluminado de Mi Padre, por lo cual le pedí que Me salvara de aquella hora... Tristeza, pesadumbre, soledad, debilidad: ese era Mi cuadro...
Y tú, ¿cómo te encuentras ahora? ¿entiendes, pues, que te hago semejante a Mí? Pon tú también las rodillas en la tierra de tu sacrificio y dí Conmigo: Padre, si es posible, aleja de Mí este cáliz, pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya. Y cuando hayas dicho, con íntima convicción: FIAT, entonces cesará todo y serás renovada en Mi amor.
11-1-96 Jesús
CA 44: Mariá es la excelsa criatura
Tránsito gozoso y esplendor de Celestiales Espíritus que, unidos en caridad, cantaban alabanzas. Tal fue el ingreso de María al Cielo, cuando la condujo a la felicidad eterna. Pero la mayor felicidad fue la Mía porque colocaba en la Gloria a Mi Madre, para la cual había reservado tanto esplendor. Naturalmente no es ahora el momento para poder entender qué sucedió en aquel día, tanto más que la mayoría de ustedes comprende limitadamente el amor que reina en el Cielo. Por eso no les hablo de esto para describirles aquella fiesta. Más útil es que Me refiera a algunos beneficios que se han podido obtener del día en el cual Mi Madre les fue arrebatada a los hombres.
Ante todo la Gloria y la grandeza de una madre es decoro y protección para sus hijos; por tanto fue posible que Su ayuda llegase a ser para ustedes realidad viva, operante y esto no es poca cosa, créanme. Luego, el haber tomado Su puesto en el Cielo, fue motivo de complacencia para sus hijos ya gloriosos en el Paraíso.
Lo que más interesaba a la Trinidad era recibir a la fidelísima copia Mía, que era Mi Madre y en esto estuvo la mayor resonancia del Cielo. En efecto, la complacencia del Padre es infinita por la semejanza entre Mí y Ella: la complacencia del Verbo es igualmente infinita por el motivo de la maternidad de Ella. Y la complacencia del amor es también infinita, porque en amor, María es la excelsa criatura que conocerán. Por eso la Omnipotencia del Padre, el derecho materno del Verbo hecho Hombre y la Gracia del Espíritu Santo para María, fueron prerrogativas que adquirí desde el momento en que la llevé al Cielo Conmigo.
Por tanto, el cúmulo de estas prerrogativas, vino a ser una enorme masa de beneficios para los hijos de María, buenos y malos.
Antes de Su ingreso al Cielo, faltaba el intercesor más válido después de Mí, el Mediador de ustedes; pero desde entonces tienen para ventaja suya a la Madre más poderosa, la Madre más afectuosa. Quien se vale e Ella, tendrá lo que Mi Bondad ha dispuesto para la gloria futura de cada uno; quien no lo hace, permanecerá miserable porque Yo He puesto todo en manos de Ella y no quiero hacer nada sin Ella.
Les digo que aman poco a esta Madre y por eso no la tienen en la consideración que sería útil y aun necesaria para ustedes. Las Glorias de María son estas: hacer el bien, amar. ¡Cuántas veces Ella debe recurrir a recursos simples para hacerlos aceptar Su amor. Y, ¿no son recursos simples las pequeñas Gracias que le piden? Despierten, hermanos Míos y corran junto a nuestra común Madre: Yo lo quiero.
11-1-96 Jesús
CA 45: La cima del amor: la humildad
El humillarse ante el propio semejante, es un medio eficaz de ascenso que produce vigorosos efectos en el Amor Divino. Pero humillarse quiere decir conocer la propia nada, no con palabras vacías sino realmente como es ella.
Quien intenta humillarse sentirá gran resistencia a hacerlo y encontrará mil razones para no hacerlo. Buena la resistencia, porque el valor de la humillación consiste precisamente en vencerla; malo en cambio el razonar sobre la humillación. Se puede decir que mientras menos se razona sobre este tópico, se recogen mayores frutos derivados de la humillación.
Te estoy encaminando hacia la cima del amor y te preparo siempre nuevas humillaciones, justamente para hacerte sufrir. Te pruebo, con la experiencia, lo que es el juego de los altos y bajos y en verdad corres junto a Mí, como una cierva por las escarpadas pendientes de tu monte. Llegado a lo alto dominarás el recorrido realizado y se te abrirán nuevos horizontes. Si estás cansada de seguirme no es motivo suficiente para dejarme solo.
Yo lo sé, muchas miserias se están uniendo para ahogarte de improviso y te advierto para que estés bien firme, unido a Mí, tu riqueza sin fin. Vendrá el fin de todo en el momento en que recibas Mi testimonio. En esto no hay duda, porque Mi Palabra está dada.
Encierra en Mí tus sufrimientos, te pido que lo hagas con constancia, posteriormente te abriré la mente y el corazón para ver y amar a tu Creador en el estado de madurez.
11-1-96 Jesús
CA 46: Yo y sólo yo... Soy el Amor
Muchas veces te ofuscas, hija Mía, tú oyes Mi voz y la sigues un poco a oscuras e instada por Mi fuerza decides consentir Mi voz. Como no Me ves, te atufas y te parece que no es Mi voz. Te detienes, vuelves a aceptar.
Eres una niña... Escúchame. Seré dulce contigo que desconfías unas veces y luego aceptas, pero duro con los que presumen. Mas aún el agua que quita la sed y que repetidamente te prometo, a través de Mi Evangelio, es tan dulce en tí, que puedes muy bien decir que tienes testimonio. Pero Soy inagotable en dulzura y lo que hoy te parece inmenso, mañana parecerá pequeño, es el juego del infinito.
Estas llagas que miras tan lúcidas son tuyas. Este Corazón que admiras en delirio es tuyo. Apóyate de nuevo en Mí, escucha Mis latidos: son el eco de Mi Misericordia que es refrenada debilidad y de la cual el hombre abusa. ¿Qué debo hacer para atraerlos sin peligro de que Me abandonen por vileza? Soy todo amor y Me esmero por hacerlos comprender.
Si no creen, ¿qué harán después sin Mí? ¿No les basta que ponga a su disposición todo lo creado para hacerles creer? ¡Oh, Mis amados, todo depende de ustedes! Si quieren Mi felicidad, esmérense en comprenderme. No les pediré grandes sacrificios, Me contento con poco. Pueden darme contento, porque Yo los ayudo para esto.
Quien no quiere acercarse por temor, llame a Mi Madre con toda su alma y dígale la angustia que tiene ¿Ven cuán fácil es darme gusto?
Mírenme bien, Yo Soy Aquel a quien el amor ha vuelto como un loco ante sus ojos. Yo Soy el que antes que ningún otro ha sabido darles los gozos que esperan. Yo Soy el que arde en amor y que los hace arder de amor: Yo y sólo Yo Soy el Amor.
11-1-96 Jesús
CA 47: Misericordia y Justicia
Mezquinaré el alimento del avaro y pondré abundancia en la mesa del humilde. No Me encontrará conforme el que con egoísmo esconde y seré pródigo con quien extienda sus brazos: es Mi eterna justicia que regula el mundo y, si bien mitigada por la Misericordia, es siempre conocida y apreciada.
Si se tratara con criaturas amantes, bastaría el amor, la Misericordia; pero tengo delante a muchos que entienden más un acto de Justicia que otro.
Más aún, Me temen por esto sin comprender que en Mí, es omnipotente: sea la Misericordia, sea la Justicia y que es indiferente que use la una o la otra, ya que Mi Querer no es relativo, respecto de las acciones de los hombres, sino absoluto en relación a Mí, porque Yo Soy inmutable y no cambio la Voluntad por cualquier acción contraria o dilatoria del hombre.
Pero les hablo con preferencia de Misericordia, porque lo que quiero es su bien y para la criatura es mucho más fácil recibirlo a través de la Misericordia. Pero entre Mis atributos está también la Justicia que es infinita, como Mi bondad. De manera que, para secundar Mi inclinación a hacer el bien, He dispuesto que Mi misma Justicia infinita estuviese satisfecha a través de la Humanidad asumida por Mí.
Por tanto, de un lado la justicia se apoya en Mi Humanidad; de otro, la Misericordia sale de Mi Misma Humanidad, perfectamente en acuerdo con la Justicia. El que ama encuentra todo lo que hace falta para manifestar su amor, porque el amor enseña todo.
Ustedes, los miserables, por Mi Justicia han llegado a ser ricos de Mi Misericordia y realmente pueden agradarme si se dejan revestir de Mi Humanidad que abraza todas sus deficiencias y todas sus miserias.
11-1-96 Jesús
CA 48: Yo Soy la Cabeza, ustedes Mis Miembros
Si en el Cuerpo Místico los miembros funcionan de acuerdo con la cabeza, todo estará bien dispuesto y no sólo para la hora presente, sino también para el futuro, para la eternidad. Yo Soy su cabeza, ustedes Mis miembros destinados a formar un cuerpo único Conmigo, más bien en Mí que los He justificado plenamente, a ustedes Mis miembros y Mi Gloria.
Pasen, de las tonterías a las cosas grandes. Digo que deben decidirse a la consideración de su condición de miembros Míos, por la cual estarán tan unidos a Mí, que lleguen a ser una sola cosa. Lo demás es inapreciable, al estar todas las cosas sujetas a la Voluntad bendita de Mi Padre que quiso que todas las Glorias no sean sino una sola Gloria: la Mía.
11-1-96 Jesús
CA 49: Venga tu Reino
Hija Mía, el rostro que ves es la imagen Mía que hay en tu alma. Cuando ves todas estas cosas, es porque ves con Mis ojos; cuando escribes lo que nunca estudiaste ni jamás podrías saber, es porque Mi espíritu te informa cuanto has de decir y vas escuchando Mi voz, porque Yo vivo en tí. Compárate con un foco. Yo Soy la corriente y solamente tú te enciendes porque Yo te doy la energía.
Tu alma, al contacto con esa vida divina que hay en tí es la que se mueve y se hace dúctil, se adhiere a la mano que mueve y va tomando formas divinas. La Gracia hace maravillas en las almas, cuando éstas no tienen más voluntad que la de Dios.
Cuando las almas, entregadas completamente a Mí viven para hacer Mi Voluntad, viviendo en la Gracia, viven en Mí y Yo vivo en ellas. Mi imagen queda gravada en el alma, con caracteres indelebles y no se borra nunca. Eso hará posible Mi reinado en el mundo, porque llevando todos Mi señal en el alma, ajustarán sus acciones y amor a Mi Voluntad.
El hombre ha de querer y desear que Mi Reino venga a él, en toda la fuerza de Mi Voluntad. Y rezar para que así sea.
Amada Mía, vas a seguir sufriendo aún, vas a ayudarme a salvar muchas almas. A su tiempo todo llegará.
11-1-96 Jesús
CA 50: Mi Nueva Ciudad constituye la salvación de su pueblo
Cuando llegare Mi Reino, extenderé Mi mano y rescataré al resto de Mi pueblo disperso por toda la tierra. Los infieles se unirán a ellos e invocarán Mi nombre. Todos acatarán Mi justicia, que fallará con rectitud para los humildes de la tierra y golpeará al tirano, humillándolo: a esa Babel seguidora suya, joya de las naciones; al soberbio ornato de los poderosos, arrasaré con el soplo de Mi ira... y jamás será habitada ni poblada a lo largo de las generaciones venideras. Tiene contadas las horas y sus días no se dilatarán. Extirparé de su suelo el nombre y la raíz, siendo convertida en un inmenso pantano.
Mi nueva Sion se regocijará. Mi nueva Ciudad constituye la salvación de su pueblo. Será refugio de los escogidos y los arrepentidos que confíen en Mí.
Entre los pueblos de la tierra, la nueva Sion se regocijará. No habrá habitante en ella a quien no se le habrá perdonado la iniquidad. Los que Yo ayude, los liberados por Mí, llegarán a esta Nueva Sion por una calzada y un camino conseguido por la Expiación y la Penitencia y sus corazones exultarán de gozo al traspasar sus puertas pues todo sufrimiento habrá pasado.
11-1-96 Jesús
CA 51: Se alzará el hijo de las tinieblas
Escribe, hijita, no omitiremos nada en esta hora agonizante en la que el mundo ya casi no es mundo sino la antesala del infierno...
Cuando estalle la cólera divina y el imperio de las bestias haya hecho posible la depravación final, se alzará ese hijo de las tinieblas. Su insolencia, su astucia, su potencia llena de vigor, puesta en obra, conseguirá, por el maléfico poder que se le ha dado, destruir y aniquilar a los poderosos y con ellos a los fieles que en Mí creen y en Mí esperan.
Con el engaño, su ingenio hará que la mentira parezca verdad, consiguiendo cuanto se proponga. Este hijo de la iniquidad, engendro de Satanás, tiene toda su inteligencia diabólica en acción. Sus palabras resuenan en el mundo, especialmente su doctrina sobre la tierra. Son el sonido sutil que va llenando todos los espacios, haciendo en los corazones el advenimiento de esa era de terror y de maldad.
Ese ser es, como un oculto instrumento de astucias y engaños, una poderosa máquina que mueva a los hombres, desquiciándolos y llevándolos al error y la confusión.
Vive oculto, es como si todo fuera sólo ojos que miran al mundo; boca que habla palabras que aturden y seducen las mentes humanas, haciendo que se precipiten en su perdición.
Será peor que todos. Acaudillará el ejército más cruel y bárbaro de la tierra. Hollará naciones. Aniquilará a las mismas naciones que escucharon su voz y siguieron sus palabras.
Crecerá su poder hasta el mediodía; llegará hasta el país donde se apacientan Mis rebaños. Mi ejército de paz será en parte destruido y derribado el Santuario. Llegará a Roma. El y su ejército profanarán el lugar Santo y se abolirá el sacrificio.
En su soberbia, lleno el corazón de odio, llevará a cabo la acción más monstruosa, lanzándose hacia donde está el Papa, tratando de alzarse.
Entonces, sin que venga mano de hombre, será destruido, porque se le quitará todo poder para siempre. Esto sucederá y luego, el advenimiento de Mi Reino que será un imperio eterno... Todos los pueblos de la tierra serán regidos por Mi ley...
Esa expiación y penitencia que pido, es necesaria para aminorar el camino que amenaza a la humanidad, esta humanidad que no quiere deponer su soberbia, acatar las leyes divinas...
(En mi mente veo un reloj redondo blanco con números romanos en negro. Las agujas marcan como las 11:50-51)
Estos mensajes deben ser enseñados con la mayor discreción por su carácter apocalíptico porque no todos tienen la preparación suficiente, la que han ido adquiriendo en estos años...
11-1-96 Jesús
CA 52: Mi hora no tardará en sonar... ofrezcan contínua oración
Mi hora no tardará en sonar, para dicha de muchas almas y desdicha de otras... Mis mensajes de amor, preparando a la humanidad para hacer frente con la expiación y penitencia a los males que se avecinan, ni son escuchados ni puestos en práctica.
La Misericordia Divina, dispuesta a mitigar esos males, no es suplicada. Si hubiera más almas que expiaran, sufriendo por los que ni saben ni quieren hacerlo, cambiaría muchas cosas.
Las fuerzas del infierno acumulando todo su poder, están prestas engañando al mundo, para desencadenar la guerra más terrible que han conocido los siglos.
Como el tiempo ha pasado en vanas comprobaciones y el castigo es inminente, quiero, deseo que todas las casas de formación que están dedicadas a Mi servicio en todas las ordenes religiosas, se vayan preparando para ser el ejército que de el triunfo en la batalla decisiva, en esa hora en que extirparé el mal de la tierra e implantaré Mi reinado.
Quiero que Mi ejército pacífico decida, con su fuerza espiritual, el destino de la humanidad, para su bien y su grandeza...
Con su ayuda, arreglaré todo en un instante, lo que el hombre no podría lograr sino a fuerza de años. Me mostraré a la vista de todos y aun los que Me niegan, creerán. Por eso, sin penitencia no es posible la salvación. Muchos y grandes males seguirán llegando si no se hace penitencia. Son muchos los pecados, mucha la soberbia contra Dios. Su justicia está detenida por Mi Madre, por Sus ruegos y súplicas.
Hija Mía, la maldad, ambición, la soberbia y sensualidad de la vida, han creado un monstruoso pecado actual: la voluntaria negación de la ofensa que se hace a Dios por toda clase de pecados.
Obrando así, la humanidad atrofia la conciencia colectiva e imbuye en ella una noción errónea de la natural en la vida, para hacer creer así que todo es lícito si lo hacen todos..., restándole malicia e introduciéndole en la mentalidad de todos los pueblos.
Por tanto, Dios está excluido y no hay que pensar que se lo ofende y se lo niega, cuando se obra injustamente con impudor y malicia. La soberbia rige al mundo y de esa soberbia brotan todos los vicios impidiéndole conseguir la humildad, virtud que le haría alcanzar la benevolencia Divina y los frutos de la caridad.
Necesito almas que sacrificándose voluntariamente, amorosamente, Me ofrezcan continua oración y ardientes deseos de dolor por las ofensas cometidas contra Mi Divino Corazón.
El amor de los elegidos de Mi Corazón-Eucarístico, tendrá su recompensa en ese mismo amor, teniéndome presente siempre en cuanto los rodea y contemplan. El centro de su vida material y espiritual seré Yo, como anticipo de lo que será eternamente...
11-1-96 Jesús
CA 53: Ustedes serán glorificados porque sufren por Mí
Continuemos, pequeña flor de Mi Pasión. Más allá de toda imaginación y de cuanto puede entender el hombre, experimenté en Mí mismo, abandono, dolor y muerte.
Desde las primeras horas a las últimas de Mi vida mortal, ya en secreto, ya frente a todos, quise que el pecado de Mis hermanos Me estuviese siempre presente, de modo que traspasaban Mi alma continuos flechazos de muerte, dejando en ella tristeza inenarrable. No pueden atribuirme ninguna grandeza mayor que esta: haberme hecho centro, blanco de todas sus culpas.
Conocí extraordinariamente el peso de las ofensas que fueron y serían hechas a Mi Padre. Mi Divinidad, habiendo tomado por instrumento suyo Mi Humanidad, Me participaba la fealdad que se esconde en la rebelión y la consiguiente desobediencia, transformando todo en gemidos y martirios en el Alma y el Cuerpo. Empero, un sólo instante habría bastado, un sólo suspiro Mío habría podido obrar la Redención para la cual había sido enviado; sin embargo, multipliqué estos suspiros, prolongué Mi vida acá abajo, porque así lo querían la Sabiduría y el Amor.
Llegado al final, quise intensificar en Mí mismo todo género de sufrimientos: vi todo lo que debía redimir y que todo se Me imputaba como cosas Mías. Fue allí, en el Huerto el colmo del dolor y, Hombre como quise ser, quedé aterrado, abrumado, físicamente destruido. Vino Mi Ángel y Me consoló, mostrándome las penas que otras criaturas Mías fieles sufrirían por este sufrimiento Mío; no se Me mostró Gloria sino amor, compasión, unión. Así fue como cobré ánimo, como Me dí un pequeño alivio y fuerza.
Por tanto, séanme fieles, porque en ustedes He puesto el fruto de Mi sufrir y los He amado y los amo con indecible dulzura.
Ustedes completarán Mi propia Pasión, ustedes serán glorificados, porque sufren por Mí que sufrí por ustedes; más aún, les digo que si Me aman de verdad, Yo continuaré sufriendo en ustedes y los transformaré de tal modo que, cada uno vendrá a ser una parte de Mí mismo, de modo que de Mí vivirá el dolor como parte viva de Mi Humanidad.
11-1-96 Jesús
CA 54: Muy pocos pueden conocer Mis sufrimientos
Sé que quieres conocer cómo sufrí en el alma y en el Cuerpo por tí, Mi amada criatura. Tu deseo Me agrada porque, de todas partes recibo peticiones de Gracias, pero muy pocos Me piden conocer Mis sufrimientos.
Muchos labios fríos, en efecto, ruegan conocer cosas que atañen a su vida, pero quien Me pide una luz de este modo se engaña a sí mismo.
La perfección está en no desear nada, en no pedir nada para sí y al hacer esto el amor propio se debilita y necesariamente la criatura pasa, de la contemplación de sí misma a la contemplación de Mí. ¡Qué dulce es, por lo tanto, oír que se Me pide el conocimiento de Mi padecer!
Quiero decirte que al levantarte hacia Mí, Me He preocupado de comunicarte una aspiración cada vez mayor hacia Mis sufrimientos y ahora que has experimentado la alegría, te haré pasar Mis sufrimientos. Sólo así daré luz a tu alma para que se satisfaga tu demanda de conocer Mis sufrimientos. Estos sobrepasan cualquier palabra y pueden ser oídos pero no explicados.
¿De qué serviría, en efecto, hablarte de ellos, si no hiciera que los experimentaras? Así quiero Yo y así será; gracias pequeña por llevar Mi Cruz.
11-1-96 Jesús
CA 55: ¿No te alegras de haber aceptado Mi invitación?
A los primeros rayos de la madrugada, se anuncia el día y la creación entera se reviste de luz; en toda criatura se produce un despertar en la luminosidad del Cielo.
¡Cuánto Me preocupo de tí y no lo sabes! ¡Cuántos cuidados Me tomo a fin de que nada te falte! Tú estás admitida a Mi banquete como el último mendigo a la mesa de un gran Señor. Yo te He visto y He tenido compasión de tí, porque te has presentado a sabiendas de tu miseria. Tú no finges pudor, tú no ocultas tus pasadas miserias, no tienes necesidad de fingir y eso, ¡Me agrada tanto!
Ven más arribe -te He dicho- Ven a sentarte junto a Mí, porque tienes hambre y estás toda aterida de frío. Bebe, este vino es Mi Sangre que derramé por tu amor; come Mi alimento, pues tienes necesidad de saciarte.
¿No te alegras de haber aceptado Mi invitación?
Cuando tú, lejos, oyendo el alegre trato de Mi mesa dabas vueltas en torno a Mi casa y Yo, asomándome a la ventana de tu alma, te llamaba con tanta efusión de amor, ¿recuerdas?. Estabas reducida a las más lamentables condiciones. Entra -te susurré- ven acá con nosotros, prueba un poco de aquel alimento que un día saboreaste. Pero estabas ciega, casi sorda y no sabías por dónde podías entrar a la casa.
¡Cuántas veces, saliendo afuera, invitándote con pequeños actos: medallas, fragancias, te invitaba Mi Madre, haciendo eco de Mi invitación!
Finalmente entraste y todos te miraban, pero Yo te acompañaba. Y habiendo tú tomado el último puesto, te dejé sentar porque estabas muy cansada. Cuando te llamé junto a Mí, todos se asombraron de Mi elección, pero se alegraron de Mi gesto. Entonces ordené a Mis ángeles darte Mis propias vestiduras y recibiste el anillo de Mi índice.
Así te He tratado y has comprendido bien que Mi amor por tí es grande. Desde entonces te has puesto a la cabeza de Mis fieles arrepentidos y te has hecho paladín de Mi amor Eucarístico.
¡Cuanto Me agrada la actitud con las cual demuestras tu reconocimiento! ¿Quién podrá decir si Yo prefiero un inocente a un pecador convertido? ¿Se podrá inferir cuánto amor pongo, tanto en custodiar la inocencia y cuánto en redimir de la culpa?
¡Oh, mira qué grande es Mi afecto por toda criatura, sí , pero especialmente por las más necesitadas: Mira este pecho que quema, arde todo El, en busca de otras queridas criaturas por redimir. Preséntame tu alma porque Mis llamas deben rozarte, deben rodearte. Tú debes estar precisamente aquí, en Mi pecho, porque deberás arder toda tú.
Busco desahogo a Mi amor. En Mí Soy feliz plenamente, pero quiero volcarme a tantas, a través tuyo a todas las criaturas.
Yo te llamo así porque te He querido confiar los secretos de Mi alma y para que tú des testimonio de Mí y digas cuán grande es Mi deseo de tener la correspondencia de su amor.
Di todos que los espero, los busco... Vengan a Mí, vuelvan a quien los ama con inmensa ternura...
11-1-96 Jesús
CA 56: No mires ya tu pecado, lo he liquidado con el saludable baño de Mi Sangre
En el tiempo pasado, debes pensar relativamente; necesitas en cambio mirar lo que bajo tus ojos va mostrando Mi Divina Sabiduría. La mirada del alma, diríjase constantemente a Mí y no esté preocupada de cosas que ya He liquidado Yo con un saludable baño de Mi Sangre.
Vuelven los pensamientos molestos porque no se cree en Mi Voluntad, cual en el mismo acto de Querer -es decir en el acto en que transforma en acción Mi Querer- cumple el milagro de borrar definitivamente toda culpa pasada de la cual tiene dolor y propósito de enmienda.
Por tanto, quien vuelve atrás con pensamientos de preocupación, Me ofende y no tendrá paz mientras no crea que, lo que más Me interesa en la criatura es destruir el pecado y sus consecuencias y que, por eso, apenas un alma acepta la acción de Mi Gracia y se pone a Mi disposición, Yo Me tomo el cuidado de quitarle hasta la más pequeña mancha. Y no sólo esto, sino que logro que los malos hábitos sean disipados de ustedes y que no vuelvan nunca más... Que sean dominados con nuevas y santas costumbres.
11-1-96 Jesús
CA 57: Cuidado con la irreverente prudencia
La prudencia de la que hacen alarde es inútil, porque no tendrá una certeza mientras no digan la verdad que es una para todos. Deben conocer lo que es verdadero y decirlo. Lo verdadero es emanación de Mí y en vano se busca el origen de lo verdadero fuera de Mí.
Criaturas, ¿qué son sin Mí? ¿No recuerdan que son nada? ¿Quieren estar ciertos? Pues bien, deben creer, no en lo que han aprendido en la escuela de las cosas humanas, deben creer en la escuela divina que proviene de las leyes seguras dictadas por Mí. ¡No duden! Yo puedo y quiero dar más, no refreno el conocimiento del creyente ya que, más bien debo acrecentarla y nadie puede detener Mi acción.
Maestros, teólogos y santos, usen con Mis ovejas la comprensión que Yo quiero, no se atrincheren en la irreverente prudencia, porque ella es la que pretende restringir Mi Palabra con las rieles de la costumbre y de los tiempos pasados. Vayan adelante, cuanto más los llamo, más les doy.
Estén tranquilos, garantizo asistencia a los que se fían de Mí, digo asistencia contra las artes de Mi enemigo maligno que permanece atado a las cadenas de sus eternas derrotas. El no prevalece si andan rectamente. Se los aseguro, lo confirmo solemnemente y en prueba les digo que estas palabras que, ciertamente, jamás diría Satanás: ¡Bendita por siempre la Inmaculada Concepción de Mi Madre, María...!
11-1-96 Jesús
CA 58: Ml Madre: pocos la estiman verdaderamente
Hijita amada, hablemos de Mi Madre la Virgen Inmaculada. Ella cuida de sus hijos de modo que cada uno de ellos pueda tener los cuidados particulares que son necesarios. Ella interviene en sus cosas, en las que les parecen difíciles y las maneja hábilmente, interrumpiendo, conduciendo, modificando con sabiduría verdaderamente materna. Destinada por Mí a ser su Madre, asume su oficio de manera única, porque dispone de todos Mis medios y de un amor ilimitado.
¿Quién se percata de Su obra? Pocos, porque pocos la estiman verdaderamente pues están firmemente convencidos de Su grandeza como Madre Mía. Pero, piensen que, precisamente porque es Mi Madre, es Madre de ellos y justamente porque hizo de Madre para Mí, continúa haciendo Su oficio con ellos. No deben pensar que Su obra se haya limitado al tiempo de Mi vida mortal, ya que Ella la continúa y la continuará siempre, hasta la consumación de los siglos.
Comprenderán los desvelos de Mi Madre, a medida que comprendan Mi amor y, por eso, se sentirán más unidos a ella en la medida que lo estén Conmigo. En Mí encontrarán el conocimiento de todo y también de María, porque Ella es la Criatura que participa de Mi vivir al modo como Yo participé de Su naturaleza humana... Yo fui y Soy Su carne. Ella es y será Mi Espíritu, Mi rostro, Mi caridad, Mi vida. También los otros santos están todos deificados en Mí, pero Ella, Mi Madre Purísima, Ha alcanzado la máxima deificación, participando de Mí, de manera única como He dicho y lo confirmo.
Ella puede todo, Ella hace todo. Por eso es temida por el infierno, por eso es blasfemada por los condenados que no saben hacerse capaces de tanta grandeza. Pero Yo hago lo que quiero y Me recreo infinitamente en adornar aquella Virginidad que tanto Me agradó, con todos los atributos que Me son propios.
Por eso María es grande, sublime, pero sabe hacerse pequeña junto a ustedes que la tienen por Madre, sabe proveer de todo admirablemente, con tal de que le presenten su confianza. Serán sus verdaderos hijos si tratan con Ella familiarmente, sencillamente, como conviene a los que viven en Mi casa y Su casa. Denle la gran alegría de abrazarse a Ella, porque es una Madre que Ha sufrido mucho cuando le revelé sus dificultades.
¡Es buena, es dulce, es tres veces Santa nuestra amorosísima Madre!
12-1-96 Dios Padre
CA 59: El dolor es un don de Dios
Hija queridísima, unida a Mi Hijo en el deseo y redención de la Cruz, tu alma satisface por la culpa en el amor unitivo que se consigue en el tierno conocimiento de Mi Bondad, unida a la amargura y sufrimiento del corazón humano; pues por el amor infinito, unido al dolor infinito opera Mi Misericordia infinita.
Pero el hombre ignora esto: no quiere oír hablar de dolor aceptado y deseado por amor a Mí; es redención por medio de Mi Hijo y de aquellos que se unen a El, en el sufrir y que llamando con humildad a Mi Corazón de Padre, llegan al perfecto conocimiento de sí mismos, de Mí en ellos.
No te apenes si encontrándote en este conocimiento, tengas que sufrir. Basta saber que por ese sufrimiento, Yo no Me acordaré ya más de lo que Me hayas ofendido y que por aquellos por quienes tu amor ha satisfecho Mi Misericordia, los preparará para que reciban Mis dones.
Las almas luminosas y de elevada estatura que están a Mi izquierda, son almas que se unen a los dolores de Mi Hijo con sus propios dolores. Ellos estarán y están muy cerca de Mí, participando de Mi vida eterna.
Yo te diré lo que es el sufrimiento del Corazón de Mi Hijo. Comprenderás que es una realidad. Mas deseo que lo escribas para conocimiento de tantas almas que no comprenden cómo el sufrimiento pueda llegar a divinizarlas.
El sufrimiento de Mi Hijo está latente en el universo desde que redimió al género humano y así lo estará hasta el fin de los siglos.
Si no llegan a comprender que el dolor es un don de Dios y lo rechazan, quizás si supieran el valor que este sufrimiento tiene ante Mis ojos, no sólo no lo rechazarían, sino que Me lo pedirían con insistencia...
Mi Hijo, al entregar Su vida a las almas, al hacerse hombre para poder sufrir y redimirlas, elevó a tal grado de sublimidad el sufrimiento, que éste, al ser aceptado voluntariamente por un alma, haciéndose víctima propiciatoria, ésta instantáneamente toma sobre sí, no sus sufrimientos, sino parte de los de Mi Hijo, que viven en los siglos para redención del hombre.
El sufrimiento entraña en sí: luz, amor y conocimiento de la Verdad. El Corazón de Mi Hijo ya no padece, pero Su dolor vivirá en el universo mientras los hombres se empeñen en no ver la luz, en odiar y no querer comprender que la Verdad Soy Yo.
Mi vista abarca lo que fue, lo que es y lo que será, con tanta nitidez que nadie podrá comprender, cómo lo que está a un tiempo ante Mí, sin limitación ni espacio, pueda no sólo no confundirse, ni tan siquiera mezclarse... Por eso te digo que, de la redención del género humano por Mi Hijo, Hemos querido que Sus dolores, angustias y sufrimientos; Sus martirios, permanezcan en los tiempos, para que esas almas elegidas, vayan tomando de ellos y puedan ser parte en Su redención.
Cuando no quede un alma que redimir y el fin de los tiempos llegue, entonces el sufrimiento del Hombre-Dios, desaparecerá.
Por eso He querido, hija Mía, hacerte ver cómo satisface el sufrimiento de Jesús... El dolor soportado por Mi Hijo es fuente inagotable de bienes y dones divinos, fuente de santidad y vida eterna, para aquellos que compenetrados con Su Pasión, se unen a El y con El padecen y sufren ese martirio lento pero intenso en su eficacia, que es soportar el sufrimiento físico y espiritual sin desfallecer, sonriendo al dolor, deseando compartirlo con Jesús, por la salvación de las almas hasta el final de sus días.
Desgraciadamente, la humanidad rechaza cada vez más el dolor y busca afanosamente todos los medios que la ciencia descubre para suprimirlo. No quiere aceptar el dolor en la vida y llega, en su atrevimiento, a negar los méritos de la Pasión y Martirio de Mi Hijo en la redención del hombre.
En su soberbia y rebeldía quiere llegar hasta Mí sin pasar por Cristo... No quiere un Dios herido y crucificado que le recuerde lo que padeció por todos los hombres, lo que le obliga a reconocer que le son deudores de su redención.
Quieren un Dios que no les importune y un Dios lejano, sin recuerdos dolorosos que puedan causarles remordimientos. Quieren que Dios vaya reconociendo que ellos, sin El, al descubrir todos los misterios de la naturaleza, van apoderándose de la gran fuerza escondida en el Universo, porque para hacerlo, no lo necesitan, pues son seres inteligentes y libres. Ignoran que esa inteligencia se la dí Yo para que vayan trabajando para Mí en la gran obra del universo.
También aquellos a quienes elevé a la más alta dignidad, quieren forjar para sí y para los demás, un Dios que se someta a sus ambiciones y sus caprichos. Quieren cambiar la Iglesia al ritmo materialista del mundo, introduciendo en Ella, modos y costumbres que rozan la herejía y el error.
La libertad no debe ser independencia y libertinaje... La evolución no consiste en cambiar la fe para que la Iglesia sea mejor. La Iglesia lleva en sí, desde que fue fundada por Cristo e iluminada por el Espíritu Santo, todos los gérmenes divinos para su desarrollo gradual en los tiempos, para su evolución divina en las almas que la forman; continuando en ellas todo lo que, siendo eterno pueda llevarlas a su Dios.
Al salirse de los cauces trazados por la mano de Jesús, se desvían peligrosamente hacia la herejía, la rebeldía a las leyes divinas, la soberbia para, erigiéndose en renovadores de su Iglesia, no acatar Sus leyes...
Para llegar a Mí, luz inaccesible, es necesario pasar por Cristo y por María. Hay que seguir Sus pasos y acatar, humildemente, los divinos designios. Así ha de ser reconocido por el hombre fiel si quiere hallarme a Mí que, con Mi Divino Hijo y el Espíritu Santo, somos un sólo Dios.
Por ello, el Corazón de Mi Hijo que dio por los hombres la última gota de Su Sangre, quiere permanecer en el universo por medio de esos sufrimientos Suyos, que viven y permanecen como ayuda y aliento para las almas que ansían lo divino y quieren unirse a El en la redención.
Su amor misericordioso hace así presente y perenne Su redención para tantas almas que fueron, son y serán en el transcurso de los tiempos.
Sufran callada, humildemente, sintiendo el hambre de la salvación de las almas, pasando por todas las tribulaciones, en la media en que Yo las quiero enviar. Así se unirán con el sufrimiento de Mi Hijo y conoceré Yo que buscan el reino de Dios en las almas.
12-1-96 Jesús
CA 60: De esta Patria espero grandes cosas
La Iglesia ya está pasando por la gran prueba de fuego donde será acrisolada, cribada, hasta que se opere la separación de la escoria. Muchos serán separados y echados fuera, porque no pueden convivir ni prosperar el Bien mezclado con el mal.
La soberbia está sembrando la traición entre Mis consagrados y, como Judas, se venden por unas ideas que consideran superiores a Mi mensaje Evangélico. Su vanidad y orgullo no quiere admitir que la divina simplicidad de Mi mensaje sea adecuada para estos tiempos y tratan de cambiar Mi Evangelio, haciéndolo a semejanza del mundo actual, cambiando así los auténticos valores.
Mi Evangelio es un Mensaje Divino, no existe para él un tiempo determinado sino que, fue ordenado para todos los tiempos; en su simplicidad y pureza es apto para todas las almas, para todas las mentes y todas las edades... No es superior el creado al Creador, ni más sabio el hombre que Aquel que le dio la vida y la sabiduría y es la misma Sabiduría.
Los enemigos del alma reinan hoy en el mundo, como una necesidad que se admite y acepta naturalmente. Por ello el mundo es antes que Dios; el demonio se hace dios y la carne se muestra en toda su desnudez, desatando los apetitos desordenados.
Se le quita al alma la noción de pecado y se le hace ver a Dios como un ser lejano y anticuado al que no hay que temer ni obedecer.
Sin embargo, así como el mal se extiende con facilidad, también hay almas buenas que sufren, que oran y aman. Ellas serán las que salvarán al mundo y a la Iglesia. Esas almas fieles, escondidas, ignoradas y valerosas, serán las que hagan resurgir la Iglesia nueva y hermosa.
De esta Patria espero grandes cosas, para ello la puse bajo la protección de Mis Arcángeles. Ellos la protegerán.
Comprendan hijos Míos, gran valor tienen las oraciones y ayunos. Por las oraciones de esta hija Mía y la intercesión de Mi Madre, He aceptado isntruírlos un poco más... Deben empezar a vivir de fe, de toda palabra que, de una manera incomprensible para el hombre, fue dirigida a ustedes. Un poco más... Ya queda poco que decirles... No emprendan grandes hazañas, vivan lo que poseen porque, recuerden que, a quien más se le ha dado, más se le exigirá...
Gran valor tiene el sufrimiento cuando Yo mismo lo escogí para la salvación del hombre. Por eso también se lo envío a aquellas almas que han sido escogidas por el Padre para un fin determinado. Pero ellas han de aceptarlo voluntariamente sin desfallecimiento, por doloroso y amargo que sea. Yo seré su consuelo y su amigo...
12-1-96 Jesús
CA 61: La penitencia que quiero es "interior"
Me interesaré por las penitencias que hacen sin que aparezcan a los ojos de los hombres. Pero debemos entendernos bien. ¿Cuáles son las penitencias que quiero de ustedes?
Quiero ser claro en hacerles saber que la penitencia de estos tiempos debe ser la que produce fuerza espiritual, es decir que deben ofrecer no cosas, como cuando la humanidad era niña, sino afectos. Esta es la penitencia de los grandes, aquella era de los pequeños. Entonces quería aquellas manifestaciones, hoy quiero más, Mis amados y quien se ejercita en menos, no hace Mi Voluntad.
De lo que deben hacer mucho caso es de privarse de aquellas cosas que no son cosas sino afectos. Por eso su espíritu debe sacrificarse a sí mismo y el cuerpo seguirá fácilmente la intención del espíritu. Vean bien porque si lo hacen así, se verificarán a la letra Mis palabras acerca del modo de aparecer exteriormente al hacer penitencia. Nadie debe saber, Yo lo sé y eso basta.
Amados, aprendan de Mí a hacer sacrificio interior y a crecer a ojos vista delante de Mí.
La gran penitencia exterior, si quiero, la daré Yo y entonces la harán. Pero la principal sigue y seguirá siendo la interior.
12-1-96 Jesús
CA 62: La Transfiguración
Escogí dos criaturas para representar el pasado que se proyecta hacia el futuro, a continuación de Mi obra de salvación. Lo hice en el Tabor por medio de Moisés y Elías. Moisés representaba al judaísmo antiguo, Elías al judaísmo futuro, el que redimiré sirviéndome de él y Yo en medio, entre el esplendor, como puente de unión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Mi Padre quiso que en Mi Transfiguración estuviesen presentes tres discípulos Míos. Entre ellos, Pedro. Y lo quiso para que fuesen Mis testigos y no olvidaran que antes del oprobio, fue el esplendor el que se manifestó en Mí. Así dejé a los Míos el recuerdo de majestad, pero que debía servir para confirmación de Mi obra Divina de salvación.
Nadie Me impedía dar al pueblo o a otras personas más sabias y más merecedoras, esta manifestación Mía, pero quise limitarme sólo a tres entre los Míos, porque antes de todo, tenía que cumplir Mi misión en el mayor ocultamiento posible... Era necesario proceder por grados y adaptar Mi Obra al designio sabio que el Padre quería lentamente llevar a cabo entre los hombres.
Las expresiones de Pedro, son las mismas que hoy repiten los hombres, atraídos pero débiles. ¿Es que no pueden entender lo que quiero decirles? Deben tomar de Mí todo, luz y tinieblas, no deben escoger ustedes, porque no saben qué necesito.
Esto les indique que su Maestro se preocupa mucho por ustedes y que no los deja abandonados, sino aparentemente.. El camino que les propongo es difícil, no hay duda, pero es posible transitarlo Conmigo. Por eso, Tabor o Calvario, pero siempre Conmigo. En la fe, en la confianza, en la certeza.
12-1-96 Jesús
CA 63: Sinceridad absoluta contra toda mentira
Sinceridad absoluta, como conviene al seguimiento de la Verdad, Yo quiero de ustedes, como antítesis de la avalancha de mentiras que circunda a Mis elegidos. Y la quiero, no sólo porque quien Me pertenece debe ser verídico, sino también para el ejercicio del cual depende mucha gloria en el Cielo.
El campo de la mentira está hecho por los que engañan tanto que ellos mismos se encuentran engañados. La verdad, en cambio, hace verdaderamente libres y libra de la insidia que sabe acarrear la mentira.
Hablaremos de dos grupos de gente: Unos son los que están intentando construir mentiras y se engañan en poder hacerlo con el arma de la verdad. Pero, ¿cuál verdad? La deformada por el engaño, la construida sobre mentira. Ellos son los que no podrán ser perdonados, porque se sirven del bien y de la verdad para obrar el mal y proferir la mentira. Pecan contra el Espíritu Santo y toda la ayuda que les doy la transforman en falsedad y colorean de deslealtad. ¿Cómo podrán acercarse a la luz si la cambian por espesísimas tinieblas?
Pero hay otro grupo que vive al margen de la verdad y no quiere entrar en la verdad. Son los pusilánimes que desprecian la belleza de la cual está vestida la verdad, por temores humanos, por cálculos egoístas. No poco sufrí también por ellos.
¿Quién entonces tendrá Mi aprobación? Los que viven entregados a la verdad y no temen sus consecuencias. Mis amados saben estas cosas y las confirman con sus obras, con sus palabras. No Me preguntan como Pilatos: "¿Qué es la verdad? " sin haber tenido la respuesta completa a su interrogante. No huyen delante de Mí, sino que Me buscan y Me confiesan apasionadamente diciendo la verdad.
Por eso, sean francos, sinceros, verdaderos; coherentes consigo mismos y deseosos de conocer y practicar todo lo que Yo les enseño: es decir la verdad.
12-1-96 Jesús
CA 64: Felices los que escuchan Mi Voz
Si un cochero da azotes a su caballo en una subida y con gritos espolea a su bestia para alcanzar la cima, es de esperarse que el fiel animal, en medio de la fatiga, no vuelva atrás porque la voz y los azotes del dueño lo empujarán por la cuesta y llevarán al carro y al cochero por el camino fatigoso. Pero si el caballo se muestra incapaz de salir adelante, el inteligente guía, no forzará demasiado a su bestia y hará por aminorar la fatiga, tomando un camino oblicuo por la cuesta. Se alargará un poco, pero finalmente, se llegará a lo alto.
Es lo que hago con las almas que quieren subir por el monte de Mi amor. Mientras es posible las guío de modo que suban por la vía directa; cuando el cansancio las vence, disminuyo la fatiga con algún zigzag oblicuo al camino. Y las almas suben siempre si Me dan oídos. Pero, Yo no tengo un azote en la mano; Me basta la voz que tengo dulcísima y muy potente.
Felices los que escuchan Mi voz, Mi estímulo. ¿Qué podrá hacer volver atrás al alma que escucha Mi voz? Si Yo hablo, ¿quién podrá cubrir Mi tono? Soy de verdad un ruiseñor por la dulzura, se llamar y atraer con extrema delicadeza. ¡Cuántas finezas escucha en Mi voz el alma que Me oye!
Por eso estoy aquí para declararles que necesariamente debo hacer que Me escuchen, porque son Míos y de manera Divina.
¿Qué pueden entender quienes aman desordenadamente las cosas; que entienden cuando les digo que debo ocuparme de ustedes porque Me pertenecen en alma y cuerpo?
Conocen la propiedad en el sentido de utilidad, pero su Dios no ama para tener provecho o movido de pasión... Tendrían que ser puros, libres de todo su amor propio, de toda concupiscencia. Entonces podrían tener una idea de cómo los trato Yo. Y esto es lo que no entienden cuando Me ven clavado en la Cruz, no entienden que es el amor puro el que Me mueve, el amor que salva, el amor que nada teme por hacer felices a las criaturas a las cuales se prodigó a Sí mismo y por Sí mismo, las criaturas que fueron hechas para gozar de Mi misma felicidad; es decir, la felicidad que tiene por base el infinito, por confines la inmortalidad, por marco la infinita luz.
Ustedes que Me escuchan, crean en Mi amor, pero crean que al manifestarles Mi Voluntad de tratarlos como cosas Mías, quiero que ustedes se dejen conducir por Mí con total confianza porque no sólo sé lo que hago, sino que lo que hago está dictado por Mi Corazón de purismo amante de los hombres a los cuales quiero otorgar tesoros enormes, con tal de que no Me desprecien, con tal de que no Me olviden.
Agita tú, alma que Me perteneces, la antorcha que te doy para alumbrar a tus hermanos. No se ha de poner bajo el saco la lamparilla. La quiero en lo alto, para alumbrar la casa. Tú alumbra los alimentos que hago traer a Mis amados, ilumina los rostros de los que Me miran y habrás cumplido tu tarea, allá ellos si vuelcan la cara para mirar las tinieblas. Yo te guío, tú imítame, haz lo mismo y Me agradarás... Te regalo Mis dolores, gracias por consolarme.