INTRODUCCIÓN
Estas páginas han sido escritas en menos de 15 días, puesto que se iniició el dictado en fecha 6 de enero y concluyó el 25 del mismo mes, con un intervalo de 8 días en los cuales estuve enferma.
No sé en qué tiempo escribí tantas páginas, casi tres cuadernos de entre trescientas y doscientas páginas. Unas veces escribí durante 4 horas seguidas, sin embargo no sentí cansancio alguno en la mano. Otras veces, me senté a escribir de noche a oscuras, por no despertar a mi esposo, le pedía al Señor que El guiara mi mano y así lo hizo.
Hoy, que termino de pasar al limpio, sin ninguna ayuda en lo que se refiere a corrección, es 17 de Mayo de 1996, día en el que empieza la novena al Espíritu Santo. Cada día, cuando me sentaba a escribir, en este tiempo en el que he ido pasando en limpio los cuadernos, siempre he invocado al Espíritu Santo, para que sea El mi guía y que no permita que sea una sola palabra mía. Pienso que el Señor Ha sido tan bueno conmigo que ha previsto todo para que terminase hoy.
No sé nada de Teología, soy una mujer corriente, ex-oficinista y ahora ama de casa y Secretaria del Señor, como El lo dice en algunos mensajes. Yo, indigna sierva Suya, me he convertido de pronto en la Secretaria del Universo...Yo que nunca supe de Teología ni de leer la Biblia (lo confieso avergonzada, ahora que he empezado a leerla): de pronto vengo a aprender el amor de mi Dios. Yo que soy pecadora y que he sido la persona menos adecuada para dar testimonio de Jesús, me veo escribiendo esta introducción...pero téngase en cuenta que ¡Ningún mérito es mío! Lo digo humildement. Aquí está la Mano del Amor, Su infinita Misericordia, perdonando, sanando, levantando, pero sobre todo "amando".
La enseñánza primordial nos revela que el único amor que no miente, que no engaña, que no lastima es el Suyo y nos invita a vivir ese amor a través de tantos Mensajes, cada cual más hermoso que el otro.
No voy a adentrarme en polémicas pero aceptaré humildemente las críticas. Me someto a la obediencia de la Iglesia, como ya lo he manifestado personalmente. No tengo más afán que cumplir lo que Mi Señor me manda y para ello, digo como mi Madre del Cielo: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
A Dios y a ningún otro, sea dada la Gloria. Para ustedes, con mucho amor.
Catalina . . . . . . . .